Desire Me If You Can parte 7: 7

7


El silencio regresó, esta vez más prolongado. Tras observar la reacción de su hijo durante un buen rato, Ashley se recostó lentamente en la silla, como si ya hubiera esperado aquel desenlace.

—Si no tienes seguridad, entonces no es más que otra mentira.


​Ante el tono frío de siempre, Grayson volvió a curvar las comisuras de los labios y dijo:


​—Lo que siento es amor, estoy seguro. Es diferente a todo lo anterior.


​—¿Sí?


​Ashley soltó una risa nasal y preguntó:


​—¿Y sabes también qué es lo que siente Dane Striker?


​Por primera vez, las pupilas de Grayson se movieron. Sus ojos se desviaron sutilmente hacia un lado, se detuvieron un instante y luego regresaron a su posición original.


​—¿Probablemente?


​Ashley se levantó de la silla como dando por terminado el asunto. Se dirigió a su hijo, que intentaba levantarse tras él, y le ordenó:


​—Tú quédate aquí. No salgas hasta que yo te lo diga.


​—Sí.


​Grayson volvió a sentarse obedientemente, tal como se le ordenó. Tras confirmar que se quedaba allí, Ashley salió de la sala de estar. Afuera, un empleado montaba guardia junto a la puerta.


​—Asegúrate de que Grayson no salga.


​—Sí, señor. Entendido.


​Tan pronto como Ashley dio la orden, el empleado respondió y bloqueó la puerta con su cuerpo. Solo entonces, Ashley echó a andar por el pasillo.



***



Toc, toc. Al repentino sonido de unos golpes en la puerta, Dane y Koi giraron la cabeza al mismo tiempo. Tras una breve pausa, la puerta se abrió y Ashley hizo acto de presencia.


​—¡Ash! ¿Y Grayson?


​Koi, que se había levantado con alegría, preguntó de inmediato mientras asomaba la cabeza por detrás de él. Ashley le respondió con un tono neutro:


​—Le dije que se quedara en la sala de estar. Tengo algo que decir por un momento.


​—¿Algo que decir?


​Mientras Koi ladeaba la cabeza confundido, Ashley desvió su mirada hacia Dane.


​—Dane Striker, ¿podemos hablar un momento?


​Dane se quedó paralizado ante aquella voz gélida. ¿Por qué este hombre, de repente, quiere hablar con él? Koi compartía la misma perplejidad. Ashley hizo un gesto con el dedo indicándole a Dane que saliera y luego se dirigió a Koi, quien amagaba con seguirlos:


​—Tú espera aquí. No salgas.


​—Oh...


​Koi pareció desconcertado y miró alternativamente a Dane y a Ashley, pero pronto se resignó y volvió a sentarse. Dane se sintió extraño ante esa atmósfera que parecía tan familiar para ellos.


​Al salir, un empleado esperaba junto a la puerta. En cuanto Dane pasó siguiendo a Ashley, el empleado bloqueó de inmediato la entrada de donde acababan de salir, como si no fuera a permitir el paso de nadie. Dane se preguntó si estaban encerrando a Koi o impidiendo que alguien entrara, cuando de pronto recordó algo que había olvidado:


​’—Mi padre construyó una villa cerca de aquí.’


‘—Seguro que era para confinar a daddy.’


​Dane volvió a sentirse extraño al darse cuenta de que el hombre que caminaba delante de él, Ashley Miller, era el mismo que había construido una villa para encerrar a su pareja. Y que esa pareja era precisamente Koi, con quien acababa de estar charlando.


​Siente que se ha enredado con una familia de locos...


​Justo cuando ese pensamiento poco grato cruzaba su mente, Ashley abrió la puerta de una habitación. Con un leve gesto de cabeza indicándole que pasara, entró primero. Dane no tenía muchas ganas, pero no tuvo más remedio que seguir sus órdenes.


​Click. Al cerrarse la puerta tras él, Dane se quedó a solas con Ashley Miller en un salón desolado y sin un solo mueble.


​De repente, percibió un aroma dulce. Era una fragancia familiar, pero Dane sabía que el origen era distinto al que conocía hasta ahora.

Eran las feromonas de Ashley Miller. Al igual que otros Alfas dominantes, este hombre esparcía su aroma a su alrededor como si fuera lo más natural del mundo. Si hubiera un Omega cerca, podría entrar en celo, pero un hombre así jamás se habría molestado en considerar tal cortesía.


​Dane no era inmune al efecto, lo que empeoró su humor. Su única suerte era que, al ser un Omega dominante, tenía una mayor resistencia. Ashley, parado a cierta distancia de un Dane que permanecía con el rostro fruncido, habló primero:


​—Dane Striker. Te he llamado así porque hay algo que quiero preguntarte.


​—Adelante.


Respondió Dane con su habitual actitud despreocupada. ​A Ashley pareció no gustarle esa respuesta y frunció el entrecejo, pero no hizo ningún comentario al respecto. Después de todo, pensaba que era una relación que no duraría mucho, así que no valía la pena prestarle atención a esos detalles. Había algo más importante.


​—Grayson dice que está saliendo contigo. ¿Tú también estás de acuerdo con eso?


​Dane se quedó mudo por un instante. No se imaginaba qué le diría Ashley, pero sintió que aquello se salía de sus expectativas. Rascándose la nuca, confesó la verdad:

—Se podría decir que...estoy de acuerdo.


​Al decirlo, sintió una punzada de incomodidad. Bajo la mirada inquisitiva de Ashley, añadió como una excusa:


​—Hubo una situación inevitable. No es que yo quisiera que fuera así exactamente...


​Mientras hablaba, Dane notó algo extraño. La expresión de Ashley cambió sutilmente. ¿Por qué le mira con esos ojos? Se preguntó, cuando de repente Ashley abrió la boca:


​—¿Ese tipo te violó?


​Ante la pregunta repentina, Dane volvió a quedarse mudo.


​—¿Qué?


​Al verlo con los ojos muy abiertos, Ashley, para sorpresa de Dane, contrajo el rostro y soltó un profundo suspiro. Con una expresión que decía "al final lo hizo".


​—Entonces, ¿vas a denunciarlo?


​—¿Qué?


​Ante la pregunta que sonaba extrañamente cansada, Dane volvió a preguntar. Entonces Ashley continuó rápidamente:


​—Dime qué quieres, te daré lo que sea. Y, por supuesto, él recibirá el castigo correspondiente.


​Ashley Miller hablaba como si estuviera dispuesto a entregarle toda su fortuna. Por un momento, ante los ojos de Dane desfilaron artículos para gatos increíblemente caros que nunca se había atrevido ni a poner en el carrito. También se visualizó a sí mismo relajado tomando el sol en un famoso destino vacacional. Estuvo a punto de caer en la tentación por un segundo; para Ashley Miller, esa cantidad de dinero no sería más que calderilla.


​’—Dane.’


​Pero justo cuando iba a abrir la boca, el rostro de aquel maldito tipo apareció en su mente. ¿Qué pasaría si no corrije el malentendido de este hombre? De repente sintió curiosidad por saber cómo reaccionaría Grayson.


El Dane de siempre habría dicho que a él que le importa. No solía dudar en mentir para obtener un beneficio inmediato o evitar un problema. Así que esta vez debería haber sido igual.

Sin embargo, por alguna razón, no le salían las palabras con facilidad. Dane tragó un quejido interno y frunció el entrecejo. La imagen de aquel hombre enorme mirándolo con el rostro encendido seguía grabada en su retina. También sus orejas, que no paraban de moverse.


​’—Dane, te amo.’


​Maldición. Tras un profundo suspiro, rechazó la tentación con dificultad.


​—...No fue Miller quien lo hizo, ejem, fui...fui yo.


​¡Maldito ciclo de celo! ¡Maldito celo!


​Dane sintió que su rostro se ponía rojo como un tomate y, esforzándose por mirar hacia otro lado, confesó:


​—Yo...yo asalté a Miller.


​Un silencio incómodo se instaló entre ambos. Dane sintió, por primera vez en su vida, ganas de salir huyendo a cualquier parte. Ashley permaneció callado durante un buen rato, sumido en sus pensamientos a pesar del peso del silencio. Tras limitarse a observar a Dane, finalmente habló con lentitud:


​—¿Tú a él?


​Dane no se atrevió a responder de palabra y apenas asintió con la cabeza. Ashley frunció el entrecejo y ladeó la cabeza.


​—¿Por qué?


​Era una reacción de total incomprensión. Lógico. Dane se mordió el labio inferior y finalmente confesó:


​—Es que me vino el ciclo de celo...


​—Ahhh...


​Parecía que Ashley finalmente lo entendía. Después de todo, si no fuera por esa razón, Dane ni siquiera habría imaginado acostarse con Grayson en primer lugar.


​Ashley miró a Dane y pensó: ¿Era un Omega? No lo había previsto, pero pensando en Joshua Bailey, la pareja de Chase, no era algo imposible de asimilar.


​Dando por concluido ese pensamiento, Ashley centró su atención en el asunto inmediato.

—Entonces, ¿ese tipo dice que te va a denunciar?


​De nuevo, Ashley hizo una pregunta que Dane no esperaba. Sorprendido, Dane tuvo que volver a mirarlo a la cara.

—¿Qué? No, él no ha dicho nada de eso...


​—¿Entonces cuál es el problema?


​El desconcertado ahora era Dane. Ante su balbuceo, Ashley preguntó de nuevo con extrañeza:


​—Si Grayson no tiene quejas al respecto, ¿no hay nada que yo deba hacer, verdad?


​Dane se quedó sin palabras y se limitó a mirar fijamente el rostro de Ashley.


​¿Qué le pasa a esta familia...?


​No es que hubiera tenido una vida fácil y creía haberlo visto todo, pero nunca había imaginado una situación así. ¿Ha vivido demasiado tiempo en los bajos fondos? ¿Así es la vida de los ricos?


​¿Un Omega viola a su hijo y esa es su reacción?


​Dane no entendía nada y se quedó allí parado como un pasmarote. ¿Sería por haber crecido en entornos diferentes? Aun así, ¿era aquella una reacción normal?


​De pronto, recordó algo que había olvidado. Grayson diciendo que lo habían confinado. Y que él ni siquiera sabía que aquello era un castigo corporal.


​La imagen de este hombre encerrando al pequeño Grayson en un sótano oscuro y cerrando la puerta se dibujó con excesiva claridad ante sus ojos. Al sentirlo, Dane notó cómo su mente se congelaba por el frío.


Ashley continuó interrogando a Dane con ese tono gélido, como si estuviera en medio de un interrogatorio oficial.

—En cualquier caso, ¿salir con Grayson es por tu propia voluntad? ¿No es porque él te haya forzado o por algún incidente desafortunado?


​—...Es por mi voluntad.


​Al fin y al cabo, era cierto que había sido su propia elección. Ante la aceptación de Dane, que puso una cara algo amarga, Ashley prosiguió:


​—Él parecía muy seguro de que tú le habías enseñado a sentir emociones. ¿Tú también estás de acuerdo?


​—¿Con qué exactamente?


​Dane frunció el ceño y Ashley entrecerró los ojos ante su pregunta.


​—¿Crees que Grayson realmente siente emociones de verdad?


​La voz del hombre estaba cargada de incredulidad. Parecía estar convencido de que algo así era sencillamente imposible para su hijo. Al ver esa reacción, el espíritu rebelde de Dane afloró.


​—Por supuesto. No sé por qué piensa que no, aunque dicen que los padres son los que menos conocen a sus hijos.


​La última frase fue una pulla evidente. Una pequeña arruga se formó en el entrecejo de Ashley. Era obvio que no le gustaba el comentario, pero a Dane no le importaba en absoluto. Siempre había vivido sin preocuparse por si le caía bien a la gente o no. Había comprado golosinas o usado tonos cariñosos para ganarse el favor de los animales, pero con los humanos, eso era impensable.


​Ashley bajó la vista hacia el Omega de ojos azules que lo miraba fijamente y habló con lentitud:


​—¿Sí? Parece que te enorgulleces de conocer muy bien a mi hijo.


​—No sé si lo conozco tanto como usted, pero creo que conozco facetas suyas que usted ignora.


​Ashley Miller entrecerró los ojos. Su desagrado era palpable, pero, sorprendentemente, las feromonas que flotaban a su alrededor se mantenían estables. Dane se sorprendió internamente al notar que el hombre no estaba perdiendo los estribos. Pensó que, al encontrarse con alguien que se atreviera a replicarle de frente, estallaría de furia.

¿Es este hombre más frío de lo que esperaba, o es que no vale el esfuerzo de enfadarse?


​—¿Eso es todo lo que tienes que decir?


​La voz de Ashley devolvió a Dane a la realidad. El hombre sacó una pitillera del bolsillo interior de su chaqueta y, mientras elegía un cigarro, dijo:


​—Es un alivio que alguien que cree conocer tan bien a mi hijo esté a su lado. Aunque no sé cuánto aguantarás.


​Dane observó en silencio cómo cortaba la punta del cigarro y lo encendía.


​—Bueno, tener esperanza es algo bueno.


​Al contrario de sus palabras, torció la comisura de los labios en una sonrisa cínica. Al ver ese rostro que parecía burlarse de él, Dane frunció las cejas. De pronto, sintió que había captado el pensamiento que Ashley no había verbalizado:


​Aunque no servirá de nada.


​—Tengo una pregunta.


​Las palabras salieron de su boca antes de que pudiera pensarlas. Dane sostuvo la mirada gélida de Ashley y habló:


​—¿Alguna vez ha maltratado a Grayson?


​Ashley, que acababa de apartarse el cigarro de la boca, se quedó petrificado en esa posición. Dane, lejos de ponerse nervioso o disculparse, mantuvo el ceño fruncido esperando una respuesta. Como retándolo a que dijera algo si tenía una explicación.


​En medio de esa tensión cortante, Ashley bajó la mano lentamente. Tras dirigirle una mirada inexpresiva y guardar silencio un momento, movió los labios con lentitud:


​—¿Eso te dijo Grayson? ¿Que yo lo maltrataba?


​Su voz grave se hundió aún más, volviéndose sombría. Daba escalofríos, pero Dane respondió sin inmutarse:


​—No, él ni siquiera parecía saber que lo que sufrió fue maltrato.


​—¿Y entonces?


Preguntó Ashley, volviendo a llevarse el cigarro a la boca.


—¿Por qué piensas que lo maltraté?


​—Lo he visto y oído directamente.


Respondió Dane sin dudar.


—Grayson dijo que lo encerraron en un sótano. Y él ni siquiera sabía que eso era maltrato.

Ashley soltó una carcajada corta, como si la situación le resultara absurda.


​—¿Le crees a él?


​—Dígamelo usted mismo. ¿Realmente ocurrió algo así?


​Dane insistió con tenacidad. Sentía que debía resolver esa duda. Incluso sentía una extraña presión mientras esperaba la respuesta de Ashley. Pero el hombre, visiblemente irritado, frunció el ceño y contraatacó:


​—¿Sospechas que le pegué?


​—Eso incluido.


​—...Ja.


​Ashley dejó escapar una exclamación de asombro. Por primera vez, su expresión gélida flaqueó. Miró hacia la distancia con la boca entreabierta, como si estuviera genuinamente desconcertado, y cuando volvió a mirar a Dane, su rostro estaba lleno de algo parecido al desprecio.


​—Si quieres denunciarme, hazlo. Sería interesante.


​La comisura de sus labios se torció, pero no era un gesto de alegría. Dane se dio cuenta, por la frialdad con la que reprimía su ira, de que este hombre no mostraba sus verdaderos sentimientos con facilidad.


​Entonces, lo mejor es retirarse ahora.


​Racionalmente, eso era lo correcto. Al fin y al cabo, lo que decía Ashley Miller no dejaba de ser cierto. Era absurdo que Dane se metiera en los asuntos familiares de otra persona. Además, él y Grayson no eran nada, ¿no? Una relación de alguien con quien se acostó por accidente. Debería retirarse, pero...


​—¿Sabe Koi que usted golpeaba a Grayson?


​La pregunta de Dane fue puramente provocadora. Por un instante, un destello dorado cruzó los ojos violetas de Ashley. Era evidente que este Omega impertinente no le gustaba nada; el aroma de sus feromonas, antes sutil, se volvió abrumadoramente denso.


​—Si hubiera pegado a mis hijos, ya estaría divorciado. ¿Crees que haría algo que hiciera que Koi me odiara?


​Por primera vez, mostró lo que sentía por dentro. Dane notó de inmediato ante qué reaccionaba Ashley Miller.


​Koi.


​—¿Dice que no le pegaba? ¿Porque Koi no se lo permitía?


​Dane no dudó en usar ese nombre otra vez. La reacción fue inmediata.


​—¡No solo no le pegué, sino que tampoco hubo maltrato!


​Finalmente, su voz se elevó. Ashley exhaló profundamente como si estuviera frustrado de verdad y aspiró el humo del cigarro varias veces seguidas. Tras un rato, pareció calmar sus emociones y, mirando a Dane con el rostro contraído, añadió:


​—Simplemente enseñé a mis hijos cómo protegerse a sí mismos. Sí, puede que los métodos fueran excesivos. ¡¿Pero qué más podía hacer?! ¡Por mucho que les hablara con dulzura o les enseñara con amabilidad, no entendían nada! ¡Grayson era como una bomba de relojería desde que nació por culpa de este maldito rasgo!


​Ashley, que parecía estar soltando las palabras con creciente vehemencia, se calló de golpe. El silencio regresó de repente. En medio de la calma, Ashley habló con una voz más apagada:

—Striker, tú no lo entiendes.


​Dane se limitó a mirarlo con terquedad, sin decir nada. Ashley soltó un breve suspiro y lo miró de frente durante un rato. Ambos permanecieron allí, inmóviles. Tras observar fijamente a Dane en un silencio absoluto donde no se oía ni una respiración, Ashley finalmente habló con lentitud:


​—Nosotros vivimos agradecidos solo con el hecho de que él no cause un daño irreversible a otras personas.


​Volvió a inhalar y exhalar el humo del cigarro antes de preguntar:


​—En ese sótano...¿qué hizo él? ¿Acaso no hizo una locura con la excusa de querer ayudar a alguien?


​Dane no pudo responder de inmediato. Ante su vacilación, Ashley soltó una risa nasal, como si fuera la reacción que esperaba.


​—Lo que imaginaba.


​Ante ese tono cínico, Dane no tuvo más remedio que explicar brevemente lo que había pasado.


​—Había un niño atrapado en un sótano, y Grayson eligió ser encerrado con él para "ayudarlo". Dijo que era mejor estar acompañado que solo en la oscuridad. Según él, solo intentaba ayudar al niño.


​Ashley se limitó a aspirar el humo del cigarro sin decir nada. Ante esa reacción impasible, Dane se dio cuenta enseguida:


​—No parece sorprendido.


​Ashley soltó una risa corta, sin rastro de alegría.


​—¿Crees que es la primera o la segunda vez que paso por algo así?

Tras mostrar esa reacción irritable, estuvo fumando un rato en silencio. Pasado el tiempo, Ashley habló:


​—Me has preguntado si maltraté a Grayson, ¿verdad? Sí, la disciplina fue severa. ¿Sabes por qué?


​Ashley dio la respuesta sin esperar a que Dane dijera nada:

—Ese chico estuvo a punto de matar a alguien antes de cumplir los diez años. Dos veces. La primera vez lo hizo él mismo, con sus propias manos.

Dane se quedó petrificado ante la revelación inesperada. Ashley lo miró y continuó:

—¿Quién crees que fue el objetivo? Fue Koi. Intentó matar a su propia familia.


​Ashley siguió hablando.


​—Koi no puede oler. Casi no puede sentir los sabores. Grayson tenía curiosidad por saber si eso era verdad. ¿Sabes qué hizo? Preparó un pastel y le puso detergente. Koi estuvo a punto de morir por comer eso.


​Su voz, que sonaba puramente profesional al principio, empezó a temblar. Entonces, Ashley escupió las palabras con dureza:


​—Si hubiera llegado un poco más tarde, me habría encontrado el cadáver de Koi.


​Dane vio que la mano de Ashley, la que sostenía el cigarro, temblaba levemente. Mientras Dane observaba, Ashley continuó:


​—Había tres de mis hijos presentes y ninguno llamó a una ambulancia. Se limitaron a mirar con curiosidad cómo Koi se moría.


​Se quedó callado un momento, como intentando calmar sus emociones, llenando sus pulmones de humo. Tras un rato, recuperó su voz grave para recordar aquel momento:

—Grayson recibió un castigo severo, por supuesto. ¿Y qué crees que hizo ese niño cuando comprendió que no debía matar a la gente él mismo?

Dane no podía ni imaginarlo. Ashley le dirigió una sonrisa gélida:


​—Intentó que otra persona lo matara por él.


​Las pupilas azules de Dane se agitaron con fuerza.



Raw: María Gutiérrez.

Traducción: Ruth Meira.

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