Bang bang
Título: Dando vueltas.
Contenido: 1 volumen.
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Sinopsis: Gong: Lee Yoon-gyeom (26 años) - Un hombre apuesto y de gran estatura que debutó como actor. Se marchó a estudiar al extranjero sin previo aviso y, seis años después, regresa para contactar a Do-wan.
Shou: Kim Do-wan (26 años) - Un hombre guapo y de buen carácter, sin aristas ni en su apariencia ni en su personalidad. Aunque le resultó extraño que Yoon-gyeom cortara el contacto repentinamente hace seis años, ha seguido con su vida universitaria sin mayores contratiempos.
Do-wan se reúne después de seis años con Yoon-gyeom, quien se había marchado repentinamente a Estados Unidos tras graduarse de la preparatoria.
La incomodidad del reencuentro tras seis años dura poco.
Después de beber a tope en el estudio de Yoon-gyeom, despierta por la mañana...
Sobre una cama extraña, siente un dolor en un lugar que no puede mencionar.
Do-wan, quien huyó despavorido por la confusión, recibe esa misma noche
la noticia de la muerte de Yoon-gyeom.
Al día siguiente, sumido en el shock,
Do-wan despierta el mismo día de la muerte de Yoon-gyeom junto con ese dolor familiar.
Un día que se repite.
La muerte de Yoon-gyeom se repite.
Do-wan comienza a luchar desesperadamente dentro de ese bucle
para evitar la muerte de Yoon-gyeom a toda costa…
***
—Espera un momento.
Volví a caminar y agarré con fuerza el pomo de la puerta del baño.
—Báñate con la puerta abierta.
Ante mis palabras, la expresión de Yoon-gyeom cambió de forma extraña. Su mirada tampoco era normal. Era lógico que le pareciera raro. Como me fue imposible sostenerle la mirada, terminé desviando los ojos.
—Oye, no me malinterpretes. Es que tuve un sueño muy malo...y estoy ansioso, eso es todo.
—...
Tras quedarse un momento en silencio por lo que dije, Yoon-gyeom abrió la puerta de par en par.
—Está bien.
Aceptando dócilmente dejar la puerta abierta, se quitó la camiseta sin darle importancia. Yo, sin saber a dónde mirar, deambulé con la vista antes de dar un paso.
—Do-wan.
—¿Eh?
En ese momento, Yoon-gyeom me llamó a mis espaldas.
—¿Acaso me muero en tu sueño?
—¡¿Qué?!
Sorprendido, alcé la voz sin darme cuenta. Al mismo tiempo, se escuchó el sonido prolongado del chorro de agua.
Yoon-gyeom ya se había desnudado y se estaba duchando.
¿Habré...oído mal?
Me quedé allí parado un buen rato, atónito. Luego, tras observar la silueta de Yoon-gyeom reflejada a través del cristal opaco del baño, me dirigí a la cocina.
Tal como dijo Yoon-gyeom, busqué en los estantes y preparé los ingredientes necesarios. Saqué el alga que mi madre me había enviado junto con los acompañamientos, el arroz que calenté en el microondas, sal y aceite de sésamo, y lavé el plato donde habíamos servido los bocadillos para el alcohol ayer.
Con el plato de los ingredientes en la mano, me senté de golpe en un lugar donde se veía el baño de frente. Yoon-gyeom se estaba lavando tranquilamente sin que pasara nada.
Preparé los kimbap mientras vigilaba el baño de vez en cuando. La situación era ridícula, pero pensando en lo que había pasado, no era algo que debiera importarme.
Así hasta la noche. Debo aguantar como sea hasta la medianoche. No puedo estar seguro de si esto va por donde sospecho, pero por ahora, tenía que creerlo así.
—Lee Yoon-gyeom, hoy...te voy a salvar sin falta...
Me hice una promesa mientras enrollaba con cuidado el arroz pegado al alga. Me quedaría pegado al lado de Yoon-gyeom tal como estos granos de arroz, sin ir a ninguna parte.

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