El origen del culto al faraón egipcio
Título: El origen del culto al faraón egipcio.
Contenido: 1 volumen.
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Sinopsis: Gong 1: Tito – 21 años. Se postuló para la construcción de la tumba del difunto rey, pero Sheshi puso sus ojos en él y se lo llevó al harén. Se aterra al enterarse de que al faraón le gusta disfrutar de juegos de sumisión en el harén e intenta escapar; sin embargo, se enamora a primera vista de Sheshi y, aunque llora a moco tendido diciendo que no puede golpearlo, presume su naturaleza masoquista pidiendo lamerle los dedos de los pies.
Gong 2: Mueb – 25 años. Se dirigía al altar con los demás sacerdotes para las oraciones diarias cuando llamó la atención de Sheshi, perdiendo su cargo de sacerdote en un instante. Lejos de desconcertarse al escuchar sobre las perversiones del faraón, las disfruta con destreza e incluso llega a burlarse de Sheshi y acosarlo.
Shou: Sheshi (On Yun) - 27 años. Un practicante de SM constante tanto antes como después de transmigrar. Es de naturaleza "switch", capaz de ser S o M, aunque su especialidad es el lado que recibe. Sin embargo, cuando Tito, quien encaja perfectamente con sus gustos, presume de una naturaleza masoquista extrema, Sheshi se transforma en S para domesticarlo por completo. No discrimina a nadie mientras tenga buen cuerpo y sea guapo.
On Yun, cuyo objetivo es abrir una cafetería temática de SM, visita una cafetería de "escape room" que ha cerrado para adquirirla, pero termina atrapado en una sala de temática egipcia.
Al abrir los ojos, se encuentra transmigrado en el cuerpo del faraón. Allí descubre que el dueño original del cuerpo solía disfrutar de juegos SM con los esclavos en su harén.
¡Si esto no es sacarse la lotería, entonces qué es!
Tito, el esclavo que encaja justo con sus gustos, es un masoquista perfecto.
Mueb, el apuesto aprendiz de sacerdote de cabello largo, es un sádico excitante.
—Permítame...lamer los dedos de los pies de mi amo.
—¿No es acaso un agujero obsesionado con la polla? Digo, para haber traído a un sacerdote digno solo para que lo embista.
¡Ah, no lo sé! ¡Como no puedo elegir, me daré un festín con los dos!
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