Desire Me If You Can parte 7: 11

11


Grayson se quedó completamente petrificado con los ojos abiertos de par en par. ¿Qué? ¿Qué está pasando ahora mismo?


​Mientras permanecía congelado sin saber qué hacer, Dane presionó sus labios, forzándolos a abrirse, e introdujo su lengua. El grueso músculo comenzó a invadirlo y a remover su interior sin contemplaciones. Sus lenguas se enredaron, deslizándose entre la saliva mezclada. Grayson, reaccionando tarde, cerró los ojos y rodeó la cintura de Dane para atraerlo hacia sí.


​Para su sorpresa, Dane dejó que lo hiciera. No lo apartó ni siquiera cuando Grayson empezó a manosear sus glúteos. Al contrario, como si no le importara, succionó sus labios, lamió sus dientes y acarició su paladar con la lengua.

Grayson sintió que su mente se nublaba, como si estallaran fuegos artificiales en su cabeza. Sintió cómo su virilidad se erguía con fuerza. Justo cuando empezó a imaginar que derribaba a Dane sobre el capó del coche para poseerlo...


​—Haa...

Dane separó los labios, jadeando tan pesadamente como Grayson. Ambos se miraban con los rostros encendidos y las mejillas arreboladas.

—¿Satisfecho?


Dijo Dane mientras lo apartaba. ​A Grayson, que retrocedió tambaleándose un poco, Dane le lanzó un reproche mientras se limpiaba los labios con el brazo:


​—No tengas celos por estupideces, idiota.


​—...Sí.


​Grayson asintió dócilmente, todavía con cara de aturdimiento. Dane lo miró fijamente y continuó:


​—Josh me pidió el favor de cuidarlo un tiempo, eso es todo. No pasó nada de lo que estás pensando.


​Los ojos de Grayson se agrandaron gradualmente. Tenía mil preguntas: quién era Josh, si se trataba del Joshua Bailey que él conocía, por qué Josh le había confiado a Yeon-woo, si eso significaba que habían vivido juntos...


​Sin embargo, ante un único hecho, todas esas dudas se desvanecieron como el polvo.


​Cielo santo, le está dando explicaciones.


​Y eso no fue todo. Dane añadió, como para confirmar sus palabras:


​—Yeon-woo estuvo allí solo para respirar, ¿entendido?


​Empujó el pecho de Grayson con el dedo índice mientras preguntaba con irritación. Grayson, aún con los ojos muy abiertos, respondió mirándolo:

—...Sí.


​Solo entonces Dane relajó la expresión, se dio la vuelta y le hizo una seña con el dedo. Como indicándole que no perdiera el tiempo y lo siguiera.


​Grayson, que se había quedado allí pasmado, finalmente iluminó su rostro y corrió tras él. Cuando Dane miró de reojo hacia atrás, vio a Grayson siguiéndolo con una sonrisa de oreja a oreja, incapaz de ocultar su felicidad. Dane volvió la vista al frente y soltó una risita. Es un poco lindo, pensó.


​Por supuesto, ese pensamiento no duró mucho.



***



—Adiós, Dane. Buen trabajo hoy.


​Ante el saludo de Ezra, Dane agitó la mano levemente y subió al coche. Hoy era el día libre de Grayson. Por una vez, se preguntó por qué no se las había arreglado para coincidir con su descanso, pero pronto decidió que no importaba. Al final, ¿no era esto la libertad? Terminó su jornada en paz y se dirigió a casa tras enviarle un simple punto a Grayson por mensaje. Por supuesto, ni se molestó en leer la montaña de mensajes que Grayson le había enviado antes.


​♬♬♪♬♪…


​Se dio cuenta de que estaba silbando sin querer y se detuvo un momento, aunque enseguida lo aceptó. Salir del trabajo siempre es motivo de alegría. No dejó de silbar hasta que la mansión apareció a la vista.

Incluso al abrir la puerta principal y entrar, todo parecía normal. Si se sentía un silencio inusual, probablemente era por la ausencia de Grayson, que siempre estaba pegado a él parloteando como un pajarito.


​¿Estará durmiendo?


​Pensó Dane mientras subía las escaleras de dos en dos hacia el piso superior. A esta hora, los empleados ya se habrían marchado. Había aprendido que el personal que cuidaba la mansión venía dos o tres veces por semana para preparar la comida y limpiar, y luego desaparecían como si se los tragara la marea. Como llegaban después de que él se fuera al trabajo y se marchaban antes de que regresara, casi nunca se cruzaba con ellos. Por eso, que todo estuviera tan callado era lo lógico.


​Sin embargo...


​...Está demasiado silencioso.


​Dane se detuvo de repente, extrañado. De pronto, todo el ruido ambiental pareció desvanecerse. Que estuviera así de mudo resultaba extraño. Era como si no hubiera nadie en toda la mansión. Justo cuando pensaba que aquel tipo tenía el día libre, se le ocurrió:


​¿Habrá salido?


​Si fuera así, el silencio tendría sentido. Escuchando el eco solitario de sus propios pasos, Dane siguió avanzando. Empezó a sentirse raro. Supuso que era por estar solo por primera vez en una casa tan grande; buscó una razón convincente para autoconvencerse de que ese extraño vacío que no sentía en su pequeño y acogedor hogar se debía simplemente a eso.

No podía haber otra razón...


​Fue justo al abrir la puerta de su habitación cuando pensó eso. De repente, las luces se encendieron de golpe y Dane, sobresaltado, se quedó clavado en el sitio.


​—¿Pero qué es esto?


Bang, cerró la puerta de golpe de inmediato.


​Dane, de pie en el pasillo aferrado al pomo de la puerta, parpadeó con los ojos como platos.


​¿Qué demonios acaba de ver?


​Se quedó paralizado unos instantes y luego sacudió la cabeza con fuerza, como un perro mojado, antes de volver a clavar la vista en la puerta.


​Seguro que ha visto mal.


​Tras tomar una bocanada de aire, volvió a girar el pomo. A diferencia de la vez anterior, abrió la puerta con cautela, muy despacio, pero volvió a quedarse petrificado ante la escena que se desplegaba ante sus ojos.

La habitación estaba exactamente igual. Al confirmar que no se había equivocado, Dane se puso pálido y se le desencajó la mandíbula.


​Hasta que Dane se marchó por la mañana, este lugar no se diferenciaba en nada de como estaba el primer día que entró. Sus pertenencias eran tan pocas que cabían en una mochila, y la mayoría eran artículos para el gato. Por eso, una vez que Dane se iba a trabajar, la habitación volvía a quedar impecable, como si nadie la hubiera usado, a excepción de las sábanas ligeramente revueltas de la cama donde había dormido. Por lo tanto, al volver del trabajo, la situación debería ser la misma.


​¿Pero qué es lo que está viendo?


​Dane permanecía allí parado con los ojos desorbitados. La habitación estaba completamente inundada de flores. Había más flores de las que Dane había visto en toda su vida sumadas. Y para colmo, todas eran rosas de un rojo intenso. Venía de trabajar todo el día en la estación de bomberos y el cuarto parecía estar envuelto en llamas de color escarlata. Además, las paredes, que antes eran de un suave color menta, estaban cubiertas ahora de un blanco impensable, con trozos de tela fina y cintas esparcidas por doquier de forma caótica.

No podía creer que aquello fuera real, pero lo peor de todo ese desastre era la persona que estaba sentada en la cama observándolo.


​¿Qué narices es eso?


​Cerró los ojos con fuerza y los volvió a abrir, pero nada cambió. Bajo el dosel que colgaba sobre la cama, el hombre que lo miraba con recato, como si fuera una novia recién casada, era sin duda Grayson Miller.


​Con ese pelo rubio brillante, esos ojos de un violeta intenso y, sobre todo, ese rostro tan espectacular, era imposible que fuera otra persona. Y allí estaba él, sentado con pose recatada sobre la cama donde Dane había dormido hasta esa misma mañana.

Para su horror, estaba completamente desnudo.


Y llevaba un lazo rojo atado a la cabeza.


​—Bienvenido, cariño.


​Grayson recibió a Dane con voz animada. De forma absurda, tenía las mejillas encendidas y lucía una sonrisa tímida.

Pero la cosa no acababa ahí. Mientras observaba a un Dane pálido y con la piel de gallina, Grayson añadió:


​—Como hoy es un día especial, he preparado un regalo especial. Soy yo.


​Así que para eso era el lazo de la cabeza.


​Dane lo asimiló aturdido y con el rostro desencajado. Grayson, con una risita, parecía estar tan feliz que no podía contenerse, como si pensara que en cualquier momento Dane saltaría sobre la cama para cubrirlo de besos.

Dane no se movió durante varios segundos. No era solo su cuerpo el que estaba congelado; su cerebro también se había declarado en huelga y se negaba a funcionar. Aceptar aquello como una realidad era demasiado cruel.


​Sin embargo, el instinto de supervivencia despertó pronto su mente. Dane se sobresaltó, sacudió la cabeza y entró en la habitación a grandes pasos sin decir palabra. Ni siquiera miró al hombre que brillaba de expectación sentado en la cama; ignorando su existencia por completo como si fuera invisible, caminó en línea recta hacia Darling, que estaba tumbado sobre un cojín. Sin pronunciar una sola palabra, Dane se agachó, cogió al gato en brazos y se dio la vuelta, dando por perdido el resto de su equipaje.


​—¡Cariño! ¿A dónde vas? ¡Cariño!


​Grayson lo llamó repetidamente desde atrás, pero Dane no se detuvo. Al oír los pasos que lo perseguían, Dane aceleró el ritmo. Al final, ambos empezaron a correr por el largo pasillo.

Los ruidos de las pisadas violentas de Dane, intentando escapar de aquella pesadilla, y de Grayson, intentando atraparlo, resonaban con estruendo. Dane bajó las escaleras a toda prisa y, al mirar atrás por instinto al oír los pasos que lo seguían, se quedó lívido. Grayson lo perseguía llevando únicamente el lazo rojo en la cabeza.


​—¡¡¡AAAAAAARGH!!!


​Dane soltó un alarido como nunca antes en su vida. Acto seguido, mientras abrazaba con fuerza a Darling con un brazo, lanzó un puñetazo implacable contra el Grayson que se abalanzaba sobre él. Tras un ruido seco y sonoro, el enorme cuerpo salió volando y se estrelló contra el suelo.


​Haa, haa.


​Dane permanecía allí de pie, jadeando con el puño aún cerrado. Tras esquivar al Grayson que yacía desparramado, moviéndose pegado a la pared, echó a correr hacia arriba en cuanto hubo ganado suficiente distancia, huyendo despavorido hacia su habitación.



***



Un silencio incómodo reinaba en el bar. Dane estaba sentado con los brazos cruzados y una pierna temblando con nerviosismo, mientras que Grayson se frotaba la mejilla, roja e hinchada, con una expresión de total insatisfacción. Por suerte, ya estaba vestido. Dane, observando con irritación aquel rostro descarado que parecía indignado a pesar de ser el culpable, rompió el silencio.


​—¿Te has vuelto loco de remate?


​—¡Cómo que loco! Todo tenía una razón...


​Grayson intentó protestar, pero Dane fue más rápido.


​—Si no estás loco, ¿por qué demonios estás desnudo y sentado en mi cama? Es asqueroso.


​Nunca había visto algo tan desagradable. El impacto de haber presenciado algo que preferiría no haber visto aún no se le pasaba. Dane se estremeció al recordar la imagen, pero sus palabras solo consiguieron exaltar más a Grayson.


​—¿Asqueroso? ¿Has dicho asqueroso? ¿Estás diciendo que mi Virginia es asquerosa?


​—¡Podrías haber hecho eso en tu propia cama! ¿Por qué viniste a mi habitación a hacer semejante estupidez? ¿Y qué rayos le hiciste al cuarto?


​Si se desnudaba solo en su habitación, a Dane no le importaría lo más mínimo. Si hubiera sido así, no sentiría este asco visceral. ¿Por qué tenía que venir a aterrorizarlo a su propio cuarto?


​Sin embargo, Grayson también tenía su propia lógica esta vez.


​—¡Porque era nuestro aniversario!


​Ante aquella palabra inesperada, Dane se quedó mudo. ¿Aniversario? ¿Qué aniversario?


​¿Acción de Gracias? ¿El Día de la Independencia? ¿Pascua? ¿Navidad?


​¿De qué hablaba?


​Dane repasó mentalmente todos los festivos posibles con cara de desconcierto, hasta que Grayson, como si ya se esperara esa reacción, declaró solemnemente:


​—Nuestro aniversario de 30 días saliendo juntos.


​Dane frunció el ceño y lo miró fijamente. No entendía nada. ¿Un aniversario de 30 días? ¿Qué clase de tontería era esa?


​—Bueno, ahora ya son 31 días.


​Grayson rectificó tras comprobar que, debido al alboroto, ya había pasado la medianoche. Al oír eso, Dane se quedó sin palabras por lo absurdo de la situación. Sintiendo que su mente se quedaba en blanco una vez más, se limitó a parpadear repetidamente.


​No sabía por dónde empezar ni qué decir. Al final, Dane solo pudo abrir la boca sin emitir sonido y levantar las manos con las palmas hacia arriba antes de dejarlas caer.

—¿...Celebras...los 30 días?


​—Sí.


​A la pregunta apenas formulada, Grayson asintió con total naturalidad. Dane cerró y abrió los ojos con fuerza varias veces hasta que logró recuperar un poco la cordura. Inmediatamente después, la irritación le subió por el cuerpo.


​—Nadie en el mundo celebra apenas 30 días, pedazo de idiota.


​—¡Claro que hay que hacerlo!


​Grayson le espetó sin quedarse atrás.


​—¡Lo raro es no hacerlo! Ya que no puedo celebrar cada día que paso siendo tu novio, ¿pretendes que deje pasar los 30 días como si nada? ¿Sabes cuánto he esperado este día? De hecho, he estado aguantando mis ganas de organizar eventos diarios hasta hoy. ¿Tú qué vas a saber?


​Y entonces, Grayson asestó el golpe final:


​—Tú, que ni siquiera me has llevado a una sola cita.


​¿Pero qué dice este desgraciado?


​Dane miró a Grayson con incredulidad. Había consentido tanto a este "cachorro" que ahora pretendía morderle la nariz. Justo cuando Dane apretaba el puño pensando que era hora de enseñarle modales, la mejilla roja de Grayson entró en su campo de visión. Dane detuvo el movimiento, aflojó la mano a su pesar y soltó un profundo suspiro.

—¿Y por qué tenías que esperar desnudo? ¿Es que no conoces el término medio?


​Cuando Dane desvió el ataque en otra dirección, Grayson respondió de inmediato y sin dudar:

—Porque a ti te gustan esas cosas.

Ante aquella respuesta que parecía dar por hecho sus gustos, Dane soltó una breve exclamación de asombro.


​—¿Acaso soy un pervertido?


​Mientras Dane le espetaba aquello rechinando los dientes, Grayson sacó su teléfono sin decir palabra y pulsó unos botones. Tras buscar algo un momento, abrió una imagen y se la puso a Dane frente a los ojos. ¿Qué es esto? Dane frunció el ceño con fastidio y miró la pantalla, quedándose helado al instante.


​Era una foto de Dane y Yeon-woo saliendo juntos de una tienda de artículos para adultos.


​Con el sudor frío empezando a brotarle en la sien, escuchó la voz amenazante de Grayson:


​—Explícame esto. ¿Qué significa exactamente esta foto?



Raw: María Gutiérrez.

Traducción: Ruth Meira.

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