Desire Me If You Can parte 7: 10

10


—Dane.


​Yeon-woo le dedicó una sonrisa radiante a Dane, quien se acercaba a él a grandes pasos. Cuando Dane se detuvo a un par de metros con su habitual aire despreocupado, Yeon-woo finalmente habló:


​—Cuánto tiempo sin verlo. ¿Cómo ha estado? No esperaba encontrarlo en un lugar como este.


​—Lo mismo digo. ¿Qué haces tú por aquí?


​Yeon-woo es la pareja de Keith Pittman, el dueño de P-Entertainment y un hombre de inmenso poder y riqueza. Que alguien como él apareciera en un centro comercial tan corriente era, cuanto menos, sorprendente. Ante la pregunta de Dane, Yeon-woo sonrió entornando los ojos.

—Vine a comprar esto. Me dijeron que últimamente son muy populares.


​Levantó la bolsa de compras que llevaba en la mano para mostrásela. Dane se fijó en un logotipo que no conocía, y Yeon-woo añadió:


​—Es de una tienda de mandus que está en aquella esquina. Mi hermano me habló de ella y compré muchas para que comamos todos juntos. ¿Quiere que le dé algunas? Me llevé las últimas que quedaban.


​Yeon-woo parloteaba alegremente mientras sacaba una caja empaquetada de la bolsa y se la extendía. Cuando Dane la aceptó, Yeon-woo comentó como si acabara de darse cuenta:


​—Parece que ha venido a comprar cosas para Darling.

Lo dijo mirando el transportín que Dane llevaba en la otra mano. Dane bajó la vista y asintió.


​—El que tenía se rompió. ¿Pero por qué has venido tú mismo? ¿Por qué no mandaste a alguien?

Ante la pregunta lógica, Yeon-woo se sonrojó un poco, avergonzado.


​—¿Qué tiene de malo venir en persona? Así miro tiendas, me da el aire...


​De pronto, Dane divisó a unos hombres trajeados parados a unos metros de Yeon-woo. Debían de ser sus guardaespaldas. Dane puso una expresión apática de inmediato, y Yeon-woo continuó:


​—¿Ya terminó sus recados? Darling debe de estar esperándolo. Hace mucho que no la veo, ¿está bien?


​—Bueno, ahí va.


​—Me alegra oírlo...


​¿Qué demonios hacen esos tipos?


​Mientras tanto, Grayson, que los observaba desde una distancia prudencial, parpadeaba incrédulo. No podía creer que una oportunidad tan perfecta se hubiera ido al traste de una forma tan absurda. No lograba asimilar la situación.


​¿Por qué Yeon-woo está aquí? ¿Y por qué Dane...?


​No entendía nada, pero una cosa tenía clara: no podía dejar a Yeon-woo y a Dane solos de esa manera. Sin perder más tiempo, Grayson caminó hacia ellos casi trotando.

—Así que...


​—Hola, Yeon-woo. Cuánto tiempo, ¿cómo estás?


​Yeon-woo, que estaba hablando con una sonrisa, se quedó petrificado ante la voz que se entrometió de la nada. Las miradas de Dane y Yeon-woo se dirigieron al mismo punto simultáneamente. Allí estaba Grayson, de pie, mirando a Yeon-woo desde arriba con una sonrisa radiante.

—¿Sr...Sr. Miller? ¿Cómo es que está aquí...?

Yeon-woo parpadeó, visiblemente desconcertado. Dane notó de inmediato que se había tensado. Su rostro, que antes mostraba una sonrisa relajada, se volvió pálido y su voz temblaba levemente.

Sin embargo, el hombre que claramente era el causante de esa reacción continuó hablando con una sonrisa falsa y evidente:

—He estado con Dane desde hace un rato, ¿no nos viste? No es que yo tenga un físico que pase desapercibido precisamente.


¡Jaja! Grayson soltó una carcajada. Por supuesto, ni Dane ni Yeon-woo se rieron. De hecho, Grayson tampoco tenía ningunas ganas de reír. Sus entrañas, que llevaban un rato revolviéndose, estaban a punto de estallar.


​Seo Yeon-woo. El exsecretario de Keith y actual pareja de este.

Grayson se había dado cuenta de la sutil guerra de nervios entre ellos incluso antes de que empezaran su relación. Al haber sido entrenado desde niño para leer los pensamientos de los demás y reaccionar en consecuencia, ahora podía captar emociones ocultas que ni los propios interesados notaban sin apenas esfuerzo.

Keith y Yeon-woo no eran la excepción. Detectó sus sentimientos mucho antes que ellos mismos. Por eso, en su fuero interno, observó con curiosidad cuánto tiempo aguantaría Keith. Tardó más de lo esperado, pero el resultado fue el que predijo. Y ahora eran una pareja perfecta, pero...


​¿Qué clase de relación tienen estos dos?


​Una profunda arruga se marcó en el entrecejo de Grayson. Todo el mundo admitía que Yeon-woo era muy atractivo. No por nada el promiscuo de Keith Pittman había perdido la cabeza por él.

No era una belleza llamativa, pero tenía una elegancia refinada que atraía las miradas. Su cuello largo y grácil recordaba al de un ciervo, provocando el impulso de clavarle los dientes. Sus rasgos delicados, con ojos suaves y líneas faciales dulces, eran sumamente pulcros, pero en el momento en que bajaba la guardia y sonreía, se transformaba en alguien fatal.

Grayson llegó a pensar una vez que no habría hombre que no cayera si Yeon-woo se lo proponía. Por supuesto, Keith se burló en su día, pero ahora seguro que se arrepentía. Pensaría porque no había hecho a Yeon-woo suyo mucho antes.


​Además, tenía un cuerpo tan esbelto que encajaría perfectamente en los brazos de Dane.


​Inevitablemente, la imagen de Dane abrazando a Yeon-woo apareció ante sus ojos. ¿Cómo era posible que el cuerpo de Yeon-woo pareciera encajar tan a medida en el abrazo de Dane?


​En ese instante, Grayson no pudo contenerse y preguntó:


​—¿Cómo es que ustedes dos...?


​—¿Que estaban juntos? ¿Desde hace un rato? No, ¿usted conoce a Dane? ¿Sr. Miller?


​Yeon-woo lanzó sus preguntas casi al mismo tiempo, pero con más rapidez. Ante la vacilación de Grayson, Dane respondió:


​—Trabajamos en la misma estación de bomberos.


​—¿Eh? Ah...


​Los ojos de Yeon-woo se agrandaron aún más. Parpadeó incrédulo, mirando alternativamente a Dane y a Grayson.


​—En-entonces, la persona que estaba antes con Dane era...


​—Sí, era yo.


Respondió Grayson con orgullo.


​Yeon-woo se quedó sin palabras otra vez. Antes, como había distancia y estaba centrado en Dane, no se había fijado bien en su acompañante. Jamás imaginó que sería alguien a quien conocía, y menos en esta situación.


​Cielo santo, ¿qué está pasando aquí?

Sintiendo incluso un poco de mareo, fijó rápidamente su vista en Dane.


​—Ah, esto... Dane. Ahora que lo pienso, hace mucho que no veo a Darling y me gustaría pasar a verlo un momento. Me quedé con el pesar de no haber podido verlo cuando le dieron el alta...


​Era evidente que quería terminar con esa situación de cualquier forma, pero Dane no podía complacerlo. Rascándose la nuca con gesto incómodo, dijo:


​—Eso va a ser difícil...esto...bueno...


​Tras un breve suspiro, Dane resumió la situación:


​—Hubo un incendio y me quedé sin casa. Así que ahora estoy viviendo en casa de Miller.


​Los ojos de Yeon-woo se abrieron tanto que parecía que se le iban a salir. Al ver esa reacción, Grayson recuperó un poco la calma y la confianza. Sí, Yeon-woo. Ahora Dane vive conmigo. Así que vuelve con Keith, rápido.


​—Ah...entiendo...cómo...es que...

Yeon-woo estaba tan impactado que no paraba de tartamudear. Ahora era el turno de Grayson de preguntar por la relación de ellos dos.

...O eso pensaba él, pero no fue así.

—¿Y de qué se conocen ustedes?


​Esta vez fue Dane quien se adelantó. Grayson se llevó una mano a la frente y soltó un suspiro de incredulidad, mientras Yeon-woo respondía:


​—Bueno...es que el Sr. Miller es amigo de Keith...


​—Ahhh...


​Dane lo entendió de inmediato. Lógico, siendo del mismo rasgo. Pertenecían, literalmente, a "su propia liga".


​—Bueno, Yeon-woo, nos vemos otro día. Gracias por esto, me lo comeré con gusto.

Dane habló como dando por terminada la reunión. Yeon-woo reaccionó rápidamente, dándole la razón.


​—Sí. Entonces, Dane, ya lo llamaré.


​—Buen viaje.


​—Adiós.


​Yeon-woo se despidió de Dane y le dedicó apenas un gesto con la cabeza a Grayson antes de alejarse a toda prisa, casi huyendo. Grayson observó con descontento esa espalda esbelta que caminaba casi trotando hacia donde esperaban los guardaespaldas.


​Fue Dane quien se movió primero. Empezó a caminar con naturalidad hacia donde estaba el coche y Grayson lo siguió rápidamente, pudiendo por fin formular la pregunta que se había guardado:


​—¿De qué se conocen ustedes dos?


Dane se detuvo y miró hacia atrás. Grayson se sintió como si le hubieran echado un balde de agua fría, pues el rostro de Dane ya estaba lleno de fastidio. Sabía que si seguía presionando, Dane terminaría por estallar. Grayson no tuvo más remedio que retroceder ante el evidente desenlace.


​—No, es que...tenía curiosidad.


​Ante la pregunta hecha con voz apaciguada, Dane respondió con desgana:


​—Simplemente ocurrió.


​Era la respuesta que todos esperaban, pero no la que Grayson quería oír. Dane se dio la vuelta para seguir caminando, pero al notar que nadie lo seguía, volvió a mirar atrás. Grayson permanecía inmóvil en el mismo lugar. Dane lo observó con el entrecejo fruncido, preguntándose qué demonios hacía allí parado.


​Grayson abrió la boca y la cerró de nuevo. Repitió el gesto varias veces, como si no supiera decidir si debía decir lo que pensaba o no. Dane se quedó allí, observándolo en silencio, como si estuviera dispuesto a esperar hasta que Grayson hablara. Armándose de valor ante aquel silencio, Grayson finalmente soltó:

—¿Te acostaste con Yeon-woo?


​—¿Qué?


​Dane frunció el ceño de inmediato y contraatacó. Grayson prosiguió rápidamente:


​—Que si te acostaste con él. Es eso, ¿verdad? ¿A que sí?


​—...Ja.


​Dane soltó un breve suspiro. ¿Tanto había esperado para que saliera con semejante tontería? Ante el rostro que mostraba un evidente desprecio, Grayson se mordió el labio y luego lo soltó. Sus labios rojos, mojados por la saliva, captaron de pronto la atención de Dane.


​—Puede que pienses que no importa porque es cosa del pasado, pero a mí me molesta.


​Parecía el berrinche de un adolescente. Aunque Grayson sentía que actuar así era extraño y fuera de lugar para él, no podía detenerse.


​—Yeon-woo es tu tipo, ¿verdad? Te gustan los tipos pequeños, con cuerpos delgados que encajen en tus brazos. Yeon-woo encaja perfectamente. Es imposible que no haya pasado nada. Tú te acuestas con cualquiera.


​¿Qué, joder?


​Las cejas de Dane se contrajeron. ¿Qué demonios me está diciendo este tipo que se acostó con todos los empleados de la estación de bomberos uno por uno en cuanto lo contrataron? Estaba atónito, pero Grayson, para su sorpresa, incluso elevó el tono de voz.


​—¡Eres demasiado promiscuo!


​Ante tal acusación descabellada, Dane se quedó sin palabras por lo absurdo de la situación. No es que pensara negarlo, pero ¿acaso Grayson Miller tenía derecho a decirle algo así? Dane apretó los puños que colgaban a sus costados hasta que los nudillos se le pusieron blancos, pero a Grayson no le importó y siguió soltando palabras.

—Incluso después de aceptar salir conmigo, intentaste ir a un club para tener una aventura de una noche. No puedes vivir sin sexo, ¿así que vas a decirme que dejaste pasar a Yeon-woo? He visto con mis propios ojos lo mucho que andas por ahí tonteando...

A pesar de saber perfectamente que no hay nada más patético que un hombre celoso, y aun viendo a Dane caminar hacia él a grandes pasos con rostro feroz, Grayson no pudo detenerse.


​Cuando Dane llegó frente a él, extendió la mano. Grayson cerró los ojos esperando el puñetazo que volaba hacia él. Pero justo cuando giró la cabeza por instinto a pesar de estar preparado...

—¿...?


​De repente, ocurrió algo totalmente inesperado. Dane le agarró la nuca y lo atrajo hacia sí sin contemplaciones. Antes de que pudiera siquiera procesar lo que estaba pasando, algo tocó sus labios.


​Ante el contacto de una suavidad inesperada, Grayson abrió los ojos de par en par por la sorpresa. Dane lo estaba besando.



Raw: María Gutiérrez.

Traducción: Ruth Meira.

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