Un día del gángster v5 epílogo

Epílogo.


Pil-seung ajustó el ángulo de la pajarita que estaba algo torcida y peinó el flequillo de Yoon con los dedos. El niño, que sostenía un ramo de flores casi tan grande como él mismo, miraba a su alrededor con una expresión bastante formal. Había dado resultado la advertencia que le hicieron hace una semana: si iban a la escuela de Nam Woo-yoon, debía portarse bien y no hacer travesuras hasta que terminara la graduación. O tal vez, simplemente estaba cegado por la promesa de que, si se portaba bien, le comprarían el walkie-talkie de juguete que tanto había pedido.


Woo-yoon no entró directamente al salón donde se celebraba la ceremonia de entrega de títulos, sino que recorrió el campus tomándose fotos. Parecía que la mayoría de los estudiantes hacían lo mismo, ya que en cualquier rincón del amplio campus se veían graduados y familiares posando para fotos conmemorativas.


Desde el día de Año Nuevo, los matones de la "Oficina Baek Pil-seung" que fueron a casa a dar el saludo de año nuevo a Pil-seung, armaron un escándalo diciendo que asistirían sin falta en cuanto se enteraron de la graduación de Woo-yoon. Si Pil-seung no los hubiera detenido, el campus estaría ahora mismo infestado de gángsters, hasta el punto de que cualquiera lo habría confundido con la ceremonia de jubilación de un jefe mafioso.


—¡Baek Yoon! Ponte entre Nam Woo-yoon y el abuelo.


Pil-seung le dio un golpecito en la espalda a Yoon. El niño caminó con paso firme abrazando su ramo y se hizo un hueco entre Woo-yoon y el director Kim Chun-se, que estaban de pie junto a su esposa. Pil-seung, de espaldas a la luz del sol de la tarde, capturó a su familia con la cámara del móvil.


El director Kim Chun-se, con el rostro algo sonrojado por la incomodidad de posar, sostenía la mano de la señora Oh Yoon-hwa. Baek Yoon permanecía de pie con expresión tensa mientras abrazaba las flores. Y Nam Woo-yoon, vestido con la túnica académica y el birrete sobre la cabeza.


—…


Pil-seung, que buscaba el mejor encuadre, no podía apartar la vista de Woo-yoon a través de la pantalla. Observando ese rostro que esperaba el fin de la sesión con una leve sonrisa y las comisuras de los labios curvadas hacia arriba, Pil-seung levantó la vista para mirarlo directamente de frente.


Sopló el viento de febrero. La túnica de Woo-yoon ondeó. Al ver a Woo-yoon sonriendo mientras el viento despeinaba su cabello, el corazón de Pil-seung dio un vuelco tan fuerte que sintió que perdía el alma, igual que el primer día que se conocieron. En ese instante, Pil-seung sintió como si Woo-yoon fuera su propio corazón. Le había dedicado toda su devoción para protegerlo y, finalmente, Woo-yoon se había convertido en la devoción misma de Baek Pil-seung.


—¿Ya terminaste de tomar fotos?


El director Kim Chun-se preguntó a gritos al notar que Pil-seung se había quedado ahí parado, abstraído. Sin dejar de mirar a Woo-yoon, Pil-seung le tendió el móvil al director.


—...Tómeme una foto a mí también.


El director se acercó, tomó el móvil y encuadró a ambos. Pil-seung se colocó al lado de Woo-yoon y rodeó su cintura con el brazo. Woo-yoon, que hasta entonces sonreía en silencio, soltó una risita suave y llamó a Pil-seung.


—Pil-seung.


—Dime.


—Agacha la cabeza.


Pil-seung obedeció el gesto de Woo-yoon sin rechistar e inclinó la cabeza. Woo-yoon se quitó el birrete y lo colocó sobre la cabeza de Pil-seung. Ante este acto inesperado, Pil-seung abrió un poco los ojos preguntando el motivo. Woo-yoon, asumiendo que Pil-seung nunca había visto una graduación universitaria común, le explicó:


—En las graduaciones, se hace así.


—¿Ah, sí?


—Sí. Se le pone a la persona a la que amas y a la que le estás agradecido.


Mirando hacia arriba el rostro de Pil-seung, que soltó una risita, Woo-yoon añadió una frase más:


—Se le ofrece a la persona que más se esforzó de todas.


—…


Woo-yoon le quitó las gafas de sol, que no pegaban nada con el birrete que acababa de ponerle. Sus ojos de mirada fiera quedaron al descubierto bajo la cálida luz del sol. Woo-yoon lo miró fijamente a esos ojos donde las emociones hacia él ondeaban ardientemente y dijo:


—Felicidades por tu graduación, Pil-seung.


El viento sopló una vez más. El último viento del invierno era frío, pero ya contenía el aroma de la primavera. Pil-seung, que miraba embobado a Woo-yoon, se apresuró a sujetar con la mano el birrete que amenazaba con volarse por la ráfaga. Woo-yoon también rió a carcajadas mientras se ajustaba la túnica que revoloteaba.


El director Kim Chun-se, observando a los dos sonreírse mutuamente, pulsó el botón de captura. Click. Con el breve sonido del obturador, el instante de ambos se detuvo y se volvió eterno en un solo recuerdo.



Raw: Karina Zuñiga.

Traducción: Ruth Meira.

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