Desire Me If You Can parte 7: 4

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La música estridente resonaba con tal fuerza que parecía golpear los oídos. En medio de la gente borracha que se restregaba, divagaba o se entrelazaba por doquier, solo el lugar donde estaba Dane parecía completamente aislado, envuelto en una atmósfera totalmente distinta. Entre un Dane estupefacto, un Grayson inexpresivo y el Alfa que miraba a ambos confundido, el primero en hablar fue este último.


​—Esto... Dane, ¿qué... qué está pasando?


​Estaba tan sorprendido que incluso tartajeaba. Dane, en lugar de responder, se limitó a fulminar a Grayson con la mirada y el ceño fruncido.


​—¿Qué haces? Tú, ahora mismo.


​Ante la voz áspera de Dane, Grayson no respondió de inmediato. Siguió mirándolo con ojos gélidos antes de desviar las pupilas hacia un lado. De inmediato cruzó su mirada con la del hombre, que seguía confundido, y al instante este se quedó petrificado del susto.

​Ojos violetas.


​Al encontrarse de frente con un hombre de una casta que jamás había visto, el tipo se congeló en un segundo. Solo había oído hablar de ellos, pero era la primera vez que veía uno en persona.


​¿Qué demonios es esto...?


​El hombre miró a Dane como pidiendo una explicación. Sin embargo, antes de que Dane pudiera abrir la boca, Grayson habló primero:

—Lo siento, pero tendrás que olvidarte de este hombre. El novio de Dane soy yo.


​—¿Qué?


​El hombre soltó un grito de sorpresa y parpadeó con los ojos muy abiertos hacia Dane. Al ver su rostro lleno de desconcierto, la irritación de Dane aumentó.

—Tú, apareces de la nada y qué dices...


​—Vaya, Dane. ¿Ya se te olvidó? Hiciste una promesa conmigo.


​Grayson interrumpió a Dane una vez más. No se detuvo ahí; hizo un puchero como un niño caprichoso y miró a Dane con un reproche absurdo.

—Intentar acostarte con otro estando yo aquí...definitivamente no puedo quitarte el ojo de encima...visto lo visto.


​De pronto, giró la cabeza hacia el hombre y, de forma repentina, mostró una sonrisa de oreja a oreja.

—Lo lamento, pero vas a tener que rendirte y marcharte.


​Aunque fingió un tono amable, el hombre no parecía dispuesto a retirarse fácilmente. No sabía cuántos meses llevaba esperando otra oportunidad después de haber pasado una noche con Dane. Si lo dejaba escapar ahora, ¿cuándo volvería a tener otra ocasión?


​—Dane...


​Fue justo cuando volvió a pronunciar su nombre. De repente, un aroma denso a feromonas cayó sobre él de golpe.

—¿...Hm?


​El aire le faltó en un instante y el hombre se llevó las manos al cuello sin darse cuenta. Sentía que todo su cuerpo era aplastado por una presión abrumadora. Al verlo encogerse y toser sin saber qué hacer, Dane intervino:


​—¡¿Qué estás haciendo?! ¡Basta!


​Gritó con rudeza, pero Grayson no se detuvo. Ante las feromonas que seguían brotando, el hombre finalmente empezó a jadear, incapaz de respirar.


​—¡Grayson Miller, te he dicho que pares! ¿No me oyes?


​Dane volvió a gritar, pero nada cambió. Finalmente, Dane no tuvo más remedio que ceder.


​—¡Está bien, lo entiendo! ¡Me iré contigo, así que para ya!


—¿En serio?


​De repente, el aire se volvió ligero y el denso aroma de las feromonas se desvaneció casi por completo. Las pupilas de Grayson, que habían brillado con un matiz dorado, recuperaron su color violeta habitual. Al darse cuenta de que la "lluvia de feromonas" había cesado, el hombre se sobresaltó y retrocedió tambaleándose. Dane se limitó a observar con gesto perplejo cómo el tipo huía despavorido sin siquiera despedirse. Solo quedaron ellos dos.


​—Uff...


​Dane soltó otro suspiro profundo, de esos que parecen no tener fin. La cabeza le punzaba, pero la causa de su migraña se negaba a desaparecer de su vista. Se bebió la mitad de su cerveza tibia de un trago, dejó la botella con un golpe seco sobre la barra y se limpió los labios con el brazo.


​—Tú, ¿cómo sabías que estaba aquí?


​Ante la pregunta calmada de Dane, Grayson respondió con una sonrisa radiante:


​—Puedo saber dónde estás en cualquier momento. Al fin y al cabo, somos pareja.

—Vete a la mierda.


​Dane le dedicó el dedo corazón. Pero Grayson solo seguía sonriendo, sin dar la menor pista de cómo lo había logrado. ¿Cómo era posible? La idea de que le hubiera implantado un chip sin que se diera cuenta era absurda.


​¿Acaso ha contratado a alguien para que me siga?


​Por ahora, esa parecía la explicación más lógica. Dane fulminó a Grayson con la mirada mientras apretaba los dientes con irritación.

—Ya te he aguantado bastante en el trabajo, ¿por qué cojones tienes que venir a dar por saco también cuando termino mi turno?


​Sus palabras, escupidas entre dientes, rebosaban fastidio. Grayson reaccionó con una naturalidad pasmosa:


​—Dane, ser pareja no es como un interruptor que conectas y desconectas apretando un botón.


​Para colmo de males, Grayson hablaba como si estuviera dándole una lección a un niño.


​—Que seamos pareja significa esto: pertenecernos el uno al otro las veinticuatro horas del día.


​Y, forzando una sonrisa aún más amplia, añadió:


​—Por supuesto, todo lo mío es tuyo también.

—Te he dicho que dejes de decir gilipolleces, ¿no?


​Dane volvió a maldecir. ¿Tenía que cargar con este tipo incluso fuera de la estación después de haber soportado que se le pegara como una lapa todo el día? ¿Es que quería volverlo loco?


​—"Salir de prueba" no significa "salir formalmente".


Dijo Dane, enfatizando cada palabra.


​—Significa que nos estamos conociendo. Mientras tanto, ¿qué te importa con quién me acueste? Tú también puedes acostarte con quien te dé la gana, ¿no?


​Irónicamente, eso era lo que Grayson solía decir siempre. En el pasado, incluso cuando salía con alguien que consideraba su "destino", iba a fiestas de feromonas y tenía sexo con varias personas a la vez con la excusa de "liberar feromonas". Y siempre, sus parejas comprendían su casta especial y hacían la vista gorda...


​Pero, de forma absurda, ahora la situación se había invertido. Grayson era el que necesitaba tener sexo por su casta, pero era Dane quien andaba buscando líos, mientras que Grayson llevaba más de un mes sin siquiera besar a nadie, mucho menos tener sexo.


​Incluso para él era una situación ridícula, pero no tenía otra opción. En este preciso momento, la única persona capaz de excitar a Virginia era Dane. Virginia ni siquiera había reaccionado cuando estuvo rodeado de feromonas Omega en aquella fiesta.


​Así que solo quedaba una solución.


​—Hazlo conmigo.


​Dane, que iba a llevarse la botella de cerveza a los labios, se detuvo en seco ante las repentinas palabras. Giró la cabeza lentamente hacia Grayson y, con el rostro desencajado, preguntó:


​—¿Qué?


​Ante ese grito ahogado de Dane, Grayson le lanzó la propuesta con total desparpajo:


​—Que me la metas a mí y ya está.


​Dane se quedó mirándolo fijamente, sin decir nada. La música ruidosa seguía golpeando sus oídos sin ninguna delicadeza.


​[—Uuuh, tu polla encaja perfecto en mi agujero. Uuuh, tu polla. Entra ya. Uuuh, polla, polla. Me abro de par en par para ti...]


​Grayson sonreía con alegría, como si estuviera listo en cualquier momento. Mientras Dane lo miraba, la letra de la canción que sonaba en el club se le clavaba en los oídos con una nitidez insoportable.


​[—Uuuh, polla. Fóllame. Uuuh, polla, llévate mi primera vez...]


​—Puaj.


​Al ver cómo el rostro de Dane se tornaba grisáceo y este se tapaba la boca como si fuera a devolver, una vena saltó en la sien de Grayson.

—¿Qué clase de reacción es esa? ¿Acaso vas a vomitar?


​Las feromonas que lo rodeaban se intensificaron, como si Grayson estuviera genuinamente ofendido. Dane agitó la mano libre apresuradamente.


​—No, es que...he bebido mucho...


​Justo cuando Dane se sorprendía de haber soltado una excusa, Grayson le cerró la salida sin piedad.

—Si solo has bebido media cerveza.


​Este maldito... Ante su réplica, las ganas de vomitar se le pasaron de golpe por la rabia. Dane se limpió los labios con el brazo y fulminó a Grayson con la mirada.


​—¿Desde cuándo estabas mirando?


​—Desde el principio.


Respondió Grayson al instante, con una seguridad total.


​Dane volvió a quedarse estupefacto ante su actitud descarada. ¿Cómo podía ser tan cínico este tipo?


​—¿Tú no eras un Alfa dominante?


​—¿Y qué?


​Dane preguntó con el rostro contraído:


​—¿Y aun así quieres que te la meta? ¿Hablas en serio? Siendo así, ¡ni siquiera sentirías nada por ahí detrás!


​—Eso no se sabe hasta que se intenta.


Añadió Grayson con confianza. 


—Conozco a un tipo que solo lo hace por detrás. Dice que se siente tan bien que acaba gimiendo como un loco.


​¿Quién será el otro loco...?


​Dane sintió esta vez cómo la sangre abandonaba su cabeza. Por un brevísimo instante, pensó que si le daba por el culo a este tipo, quizá se hartaría y saldría huyendo, pero desechó la idea de inmediato. Primero, porque solo con imaginarlo, en lugar de una erección, sentía que su miembro iba a encogerse hasta desaparecer...


​¿Y si resulta que le gusta y se me pega todavía más que ahora?


​Era una posibilidad tan aterradora que le dio escalofríos por todo el cuerpo, pero tratándose de Grayson Miller, era perfectamente posible. En ese momento, Dane simplemente quiso rendirse.


​—¿Te vas?


​Grayson preguntó mientras lo seguía rápidamente. Dane salía tambaleándose, dejando atrás la cerveza que quedaba. Sacó su móvil para pedir un taxi sin decir palabra, pero Grayson, al verlo por encima del hombro, comentó con naturalidad:


​—Yo puedo conducir aunque haya bebido.


​—¿De qué hablas, pedazo de loco...?


Murmuró Dane con voz agotada.


​Grayson continuó sin inmutarse:


​—Es verdad. Mi cuerpo no se ve afectado por el alcohol o las drogas. Ya sabes que mi rasgo es así. Además, hoy no he bebido ni una gota, así que puedes confiar en mí aún más.


​Dane lo miró con el ceño fruncido, como preguntándole: "¿Y?". Grayson respondió con una sonrisa radiante:


​—Yo te llevaré en tu coche.


​Dane escrutó su rostro fijamente. Verlo allí, sonriente y con la mano extendida esperando las llaves, le revolvía las tripas, pero en realidad no era una mala oferta. Se ahorraría el taxi y no tendría que volver al día siguiente a por el coche.


​Tras hacer el cálculo racional, Dane fulminó a Grayson con la mirada una vez más. Él seguía esperando con la mano abierta. Finalmente, Dane rebuscó en el bolsillo de su pantalón, sacó las llaves y las dejó caer en la palma de Grayson. Este lanzó las llaves al aire, las atrapó con destreza y sonrió.


​—¿Nos vamos entonces? A nuestro dulce hogar.


​—Oye.

—A tu motel.

Grayson rectificó rápidamente ante el tono amenazante de Dane. Este hijo de perra, no pierde la oportunidad de intentar colármela. En un arrebato de rabia, Dane levantó la pierna y le propinó un rodillazo en el trasero.



***



Afortunadamente, durante el trayecto en coche, Grayson no sacó ningún tema de conversación en particular. Se limitó a tamborilear sobre el volante mientras cantaba una canción. Una canción llamada "Boobs Boobs".


​Maldita sea, ¿a qué desgraciado se le ocurrió componer algo así?

Harto del estribillo constante, Dane permaneció sentado en el asiento del copiloto esperando ansiosamente a que llegaran. Para cuando el coche finalmente se detuvo en el aparcamiento del motel, estaba completamente exhausto.


​Grayson bajó del lado del conductor, cerró el coche y le tendió las llaves a Dane. Tras arrebatárselas de un tirón, Dane entró en el edificio sin mirar atrás; mientras observaba su espalda, Grayson gritó:


​—Buenas noches, cariño.


​Dane no respondió. Solo levantó el dedo corazón por encima del hombro. Grayson permaneció allí de pie, inmóvil, hasta que él subió las escaleras, abrió la puerta de su habitación en el segundo piso y entró.


​Al final, tras regresar solo a la habitación del motel sin haber conseguido nada, Dane se duchó y se acostó en la cama con la gata. Sin embargo, la maldita palabra "tetas" seguía resonando una y otra vez en sus oídos. Incluso mientras conciliaba el sueño.



***



—Uaaaaaaa...


​Dane echó los brazos hacia atrás, apoyándolos en el respaldo de la silla, y soltó un largo suspiro hacia el techo. Sus ojos vagaban por el vacío, perdidos. ¿Por qué las cosas habían terminado así? Por más que buscaba la causa, la conclusión siempre era la misma.

¿Por qué demonios tuve que meterme en asuntos ajenos...?


​Si no hubiera sentido aquella pizca de compasión, si no hubiera acompañado a Sabrina al hospital, habría podido reaccionar a tiempo cuando surgieron los problemas. Tal vez su casa no se habría calcinado, Darling no habría estado en peligro y, sobre todo, su gloriosa vida nocturna no se habría visto tan gravemente interrumpida.


​Pero lamentarse ahora no servía de nada. En medio del club, donde la música estruendosa lo inundaba todo, Dane permanecía despatarrado en la silla mirando al techo mientras hablaba:


​—¿Cómo es que apareces siempre para fastidiarme...?


​Ante su queja, que sonó más como un lamento para sí mismo, Grayson lo miró desde arriba con una sonrisa.

—¿De verdad pensaste que no me esperaría algo así de ti?


​Dane se limitó a mover las pupilas para mirarlo y luego volvió a clavarlas en el techo.


​Ya no sabía cuántas veces había pasado lo mismo. Después de aquel primer intento fallido, Dane eligió otro día y se dirigió a un club diferente, comprobando constantemente si algún coche lo seguía. Pero sin importar cuántas veces lo intentara, Grayson aparecía sin falta, ahuyentaba a cualquier ligue que Dane hubiera logrado pescar, subía al aturdido Dane al coche y lo llevaba directo al motel mientras conducía al ritmo de la canción "Tetas, Tetas".


​Y después, y la vez siguiente, lo mismo. Ir al club, aparece Grayson, el ligue huye, escucha "Tetas, Tetas", coche, motel. Club, Grayson, huida, "Tetas, Tetas", coche, motel. Club, Grayson, huida, tetas, coche, motel. Club, Grayson, huida, tetas, tetas...


​¡Maldita sea, basta ya!


​Dane sintió ganas de arrancarse los pelos. Estaba empezando a creerse lo que siempre decía el conspiranoico de la estación: "El FBI nos vigila a todos con el 5G". Si no, ¿cómo era posible que este hombre apareciera siempre en el momento más inoportuno?


​Hoy también, Grayson había brotado de la nada antes siquiera de que Dane pudiera intentar algo, por lo que este finalmente se dio por vencido.


​—Cómo puedes estar siguiéndome todo el día…


Preguntó con un suspiro profundo, como quien se lamenta de su suerte.


​Grayson respondió con presteza:


​—Es el poder del amor, por supuesto.


​—Te he dicho que dejes de decir gilipolleces.


​Dane soltó el exabrupto con voz agotada y levantó la cabeza. Seguía con el cuerpo hundido en la silla, pero irguió el cuello para mirar a Grayson con ojos desenfocados.


​—¿No podemos simplemente terminar esto dejándote tocarme las tetas y ya?


​Ante su última oferta, Grayson respondió con una sonrisa radiante:


​—Claro que no. Si somos pareja, es obvio que puedo tocarte las tetas, ¿por qué iba a aceptar un trato tan desfavorable?

Y, para demostrarlo, presionó con un dedo el firme pectoral de Dane. Luego, incluso se sonrojó como si le diera vergüenza y dijo:

—Aterrizaje en la luna.


​Ante aquel tono de voz, que parecía llevar un corazón pegado al final, Dane perdió incluso las ganas de insultarlo o pegarle. Se limitó a mirarlo sin fuerzas.


​Es oficial: este imbécil me está contagiando su estupidez.


​Dane soltó un taco con fastidio y se inclinó hacia adelante. Rebuscó en su bolsillo, sacó un cigarrillo y, tras varios intentos fallidos con el mechero, logró encenderlo. Tres meses...era un tiempo absurdamente largo. Tres semanas habrían sido suficientes. No, tres días. O tres horas...


​Recordando de nuevo sus inútiles arrepentimientos, inhaló el humo con nerviosismo y lo expulsó con fuerza.


​—¿Cuál es exactamente tu problema?


​Grayson ladeó la cabeza, extrañado por la pregunta cargada de irritación.

—¿Problema? ¿A qué te refieres?


​—¿No te parece raro estar siguiéndome así todo el rato? Aunque seamos pareja, cada uno debería tener su vida privada. ¿Tiene algún sentido que uno esté siempre pegado a los talones del otro?


​Cuando Dane terminó su ráfaga de palabras, Grayson se quedó callado por primera vez. ¿Habrá comprendido algo? Pensó Dane con una pequeña esperanza, pero se equivocaba. Las comisuras de Grayson se elevaron lentamente y sus ojos alargados se entornaron. Dane se tensó y Grayson habló:


​—Sabía que no sería fácil.


​Ante su actitud inesperadamente calmada, Dane se sintió desconcertado. Aquel rostro, que parecía teñido de amargura, ¿sería algo aprendido o era sincero? Dane, por supuesto, no sabía distinguirlo. Al final, no tuvo más remedio que soltar otro largo suspiro fingiendo que expulsaba el humo del taburete.


​¿A esto se le llama karma?


​Su mente se volvió un caos al verse obligado a reflexionar sobre la vida que había llevado hasta ahora. Siempre había rechazado con frialdad a cualquiera que se le acercara con sentimientos sinceros. A veces recibía reproches, otras veces insultos que rozaban la maldición, pero siempre lo había ignorado todo. ¿Estaría pagando el precio ahora?


​Dane se frotó la cara con una mano y finalmente habló:

—...Está bien.


​Continuó con voz apagada, como quien se resigna:


​—No vendré a clubes por un tiempo. ¿Con eso te basta?


​—¿De verdad?


​Preguntó Grayson, esta vez con una voz llena de entusiasmo. Dane se sentía en un aprieto, pero no tenía otra opción. ¿Cómo iba a pescar ningún gorrión con este espantapájaros viviente agitando los brazos a su lado? Solo tenía que aguantar tres meses. Después de eso, sería libre.

—Yo te llevo.

Grayson extendió la mano con naturalidad. Quería las llaves del coche. Aunque hoy no había tenido tiempo ni de beber, Dane rebuscó mecánicamente en el bolsillo de su pantalón, sacó las llaves y se las entregó. Se dio cuenta tarde, pero las llaves ya estaban en poder de Grayson. Al final, no tuvo más remedio que salir del club y sentarse en el asiento del copiloto, como cualquier otro día. Y, sin falta, se dirigió al motel escuchando la canción "Boobs Boobs" de Grayson.



***



—¿No va siendo hora de que te canses de vivir en moteles?


​Preguntó Grayson mientras detenía el coche y le entregaba las llaves. En lugar de responder, Dane le arrebató las llaves y se dio la vuelta. ¿Sería el siguiente paso dejar que lo metiera en su casa?


​Ni en sueños.


​Sin mediar palabra, Dane entró en el edificio. Como siempre, Grayson se quedó solo y esperó a que Dane volviera a aparecer en el segundo piso. Tal como esperaba, lo vio aparecer pronto caminando por el pasillo; pasó por delante de varias puertas y se detuvo frente a la suya. Solo después de confirmar que Dane había entrado en la habitación, Grayson se dio la vuelta y sacó su móvil.


​Mientras esperaba a que llegara su transporte, como hacía siempre, se metió las manos en los bolsillos del pantalón y silbó. Bajo la brisa fresca de la noche, Grayson era la única persona en el amplio aparcamiento. Empezó a deambular con pasos lentos, recorriendo el lugar sin rumbo fijo. Un paso, y luego otro. Como si no tuviera un propósito, como si el tiempo de espera fuera tan largo que no supiera qué hacer con él.


​Lentamente, mientras ralentizaba sus pasos a propósito, una sombra se proyectó fugazmente tras él.


​Y entonces...


​¡BAM! Alguien lo golpeó con fuerza en la espalda. El estruendoso sonido del impacto resonó en el silencioso aparcamiento, seguido por la respiración agitada y tensa de un hombre. Grayson se desplomó hacia adelante, pero al mismo tiempo giró el cuerpo y lanzó una patada hacia el individuo.


​—¡Argh!


​El hombre, que había recibido un golpe directo, se tambaleó violentamente y retrocedió. Gracias a eso, el bate de béisbol que empuñaba cayó estrepitosamente al suelo, y fue a parar de inmediato a las manos de Grayson.

—Bien.


​Grayson curvó la comisura de los labios con una sonrisa. Bajo la tenue luz de las farolas, las sombras se proyectaban de forma lúgubre sobre su rostro.


​—Ahora esto es defensa propia.


​Acto seguido, empezó a descargar el bate contra el hombre sin la menor piedad.



***



—¡Miller! ¿Qué ha pasado? ¿Y esa herida?


​Ezra preguntó sobresaltado en cuanto Grayson se quitó la camisa y dejó al descubierto su espalda. Había un enorme hematoma de color morado y rojizo justo ahí. El resto de los compañeros estaban igual de desconcertados. Siendo el centro de todas las miradas, Grayson respondió con total naturalidad:

—Me encontré con un atracador. Me golpeó con un bate de béisbol.


​Ante esa explicación tan despreocupada, todos abrieron los ojos de par en par por la sorpresa.

—¿Un atracador? ¿Dónde?

—¿Cómo es que tú te has cruzado con un atracador?

Esas fueron las preguntas que todos se hicieron al unísono. El dinero suele servir para comprar seguridad. Siendo el segundo hijo de la inmensamente rica familia Miller, Grayson probablemente viviría en una mansión con una seguridad férrea; su ropa, su coche, e incluso los restaurantes a los que iba debían de ser de tal lujo que una persona normal ni siquiera podría acercarse. ¿Dónde demonios se había encontrado con un atracador que empuñara un bate de béisbol?


—Ah, Dane.


​Grayson giró la cabeza al oír a alguien pronunciar ese nombre. Dane estaba de pie en la entrada del vestuario, mirándolo. Cuando Grayson se dio la vuelta, la mirada de Dane también se movió. Al notar que sus ojos seguían el rastro del golpe en su espalda y luego vagaban como perdidos, Grayson le dedicó una sonrisa y lo saludó:

—Hola, Da...


​—Tenemos que hablar un momento.


​Antes de que pudiera terminar, Dane soltó la frase, dio media vuelta y se alejó a grandes zancadas. Grayson ladeó la cabeza, pero enseguida volvió a ponerse la camisa que se había quitado y lo siguió dando brincos mientras tarareaba.



***



​—¿Cómo ha pasado? Eso.


​En cuanto estuvieron a solas detrás del edificio, Dane fue directo al grano. Grayson se rascó la nuca y respondió:


​—Me encontré con un atracador y...


​—¿Dónde te encontraste con ese atracador?


​Dane lo interrumpió de nuevo. Grayson lo miró desde arriba con la mano aún en la nuca. La reacción de Dane era difícil de descifrar. ¿Qué significaba esa expresión?


​Cuando no sepas qué hacer, saca otro tema.


​—¿Cómo está Darling?


Siguió Grayson, intentando cambiar de tema según lo que le habían enseñado desde niño. Mencionó lo más fácil para ablandar a Dane, pero este solo frunció el ceño con gesto de desagrado.


​—Responde a mi pregunta. ¿Dónde te encontraste con el atracador?


​Ante la insistencia, Grayson guardó silencio. Esta vez Dane no esperó y sentenció:

—Fue en el aparcamiento del motel, ¿verdad?

Grayson no respondió. Se limitó a parpadear mirando a Dane. Al ver que Grayson intentaba claramente adivinar sus intenciones, Dane soltó un profundo suspiro y bajó la cabeza.


​—Te dije que no hacía falta que me acompañaras cada vez. No soy una mujer que necesite escolta.


​Sus últimas palabras sonaron irritadas. Esto también era una reacción nueva para Grayson. Era la primera vez que tenía un accidente real acompañando a alguien, pero en otras ocasiones había fingido para llamar la atención. En esos casos, sus parejas siempre se preocupaban y querían cuidarlo, no reaccionaban con aspereza y desagrado.


​¿Por qué está enfadado?


​Tras dudarlo un momento, Grayson llegó a una conclusión lógica: Dane, al ser tan responsable, debía de pensar que esto era culpa suya. Si era así, probablemente su irritación era una forma de ocultar su sentimiento de culpa.


​—Estoy bien.


​—Yo no estoy bien.


​Dane replicó al instante. Pareció quedarse pensativo con el ceño fruncido un momento, y luego murmuró para sí mismo:

—Total, ya no tienes motivos para venir por allí...


​—¿Yo? ¿Sin motivos? ¿Por qué? 


Preguntó Grayson interceptando sus palabras. Dane, que se frotaba la frente, detuvo su mano y lo miró hacia arriba. Esta vez era Dane quien parecía no entender nada.


​—Te dije que mientras saliéramos no iría a clubes ni vería a nadie más, ¿no? Por lo tanto, ya no hay razón para que vengas a mi motel.


​—Pienso ir.


​Ante la respuesta descarada, Dane se quedó mudo, y Grayson añadió con alegría:


​—No puedo dejarte solo en un lugar tan peligroso. Te acompañaré todos los días cuando termines el turno.


​—¿No me has oído decir que no necesito escolta?


​La voz de Dane empezaba a cargarse de fastidio. No estaba acostumbrado a este tipo de relaciones pegajosas. Otros lo llamarían "salir con alguien", pero para Dane era simplemente molesto. Precisamente por eso había evitado siempre tener relaciones profundas.


​—Aun así, quiero llevarte.


​Ante la tozudez de Grayson, Dane finalmente explotó:


​—¿Qué pasa? ¿Quieres vigilar si me veo con alguien o qué?


​Grayson negó con la cabeza de inmediato tras el exabrupto.

—Para nada. Sé perfectamente que eres alguien que cumple sus promesas.


​—¿Entonces?


​Dane apretó los puños esperando la respuesta; si este tipo lo veía como alguien a quien proteger, estaba dispuesto a hacerle entender por las malas que se equivocaba. Sin embargo, Grayson reaccionó de forma inesperada. Evitó la mirada de Dane, dudó un poco como si estuviera en un aprieto y finalmente habló:

—Solo quiero...estar contigo un poco más de tiempo.


​Dane se quedó de piedra. ¿Me está mintiendo otra vez? Lo miró con sospecha, pero Grayson solo parpadeaba fijamente hacia él.


​Se instaló un silencio incómodo. Dane, que nunca se había visto en una situación así, no supo cómo reaccionar de inmediato.


​—¿...Por qué?


​Dane soltó solo esa palabra con el ceño fruncido. Grayson ladeó la cabeza y curvó las comisuras de los labios.


​—¿Por qué soy feliz cuando estoy contigo?


​Su voz subió un poco al final, como si él mismo no estuviera seguro. Dane lo escrutó con el entrecejo fruncido, preguntándose qué significaba eso. Grayson alargó un sonido pensativo y respondió:


​—Pues...el corazón me late muy fuerte, siento como si los pies flotaran, las yemas de los dedos me hormiguean y me dan ganas de ser amable con todo el mundo. Ese tipo de sentimiento.


​Tras enumerar las sensaciones que experimentaba, Grayson sonrió ampliamente.


​—Eso es la felicidad, ¿verdad?


​...Ah.


​Dane parpadeó sorprendido. Por primera vez, la sonrisa de Grayson no le pareció forzada. Siempre había sentido que Grayson ponía expresiones que no encajaban con la situación o que sonreía de forma artificial. Pero ahora, parecía...


​¿No parecía alguien que realmente conocía la felicidad?

Aunque pensaba que era imposible, Dane no pudo sentirse seguro de sus propias convicciones. ¿De verdad era cierto que este hombre no podía sentir emociones?


​—...Algo así.


Añadió Dane para sus adentros con un "probablemente". Al fin y al cabo, él tampoco sabía muy bien qué era la felicidad, así que ¿cómo podía asegurarlo con firmeza?


​Definitivamente, no sirvo para profesor.


​Dane lo pensó con amargura. De repente le invadió un dolor de cabeza. Sea como sea, el hecho de que Grayson estuviera herido era culpa suya. Aunque estrictamente hablando no tuviera responsabilidad porque le había pedido mil veces que no lo siguiera, no podía ignorar lo que sentía.


​Aunque le diga que no me siga, este tipo se me va a pegar igual de forma descarada.


​La única forma de quitarse a este sujeto de encima era esperar a que pasaran los tres meses. Aunque ahora ya quedaban unos dos meses y medio.


​Siendo así, mejor...


​Dane soltó un suspiro profundo antes de decidirse. Se dio cuenta de que suspiraba constantemente desde que se cruzó con Grayson Miller, pero no podía evitarlo. Tras inhalar y exhalar con fuerza una vez más, finalmente habló:


​—Está bien, vivamos juntos.


​En ese instante, Grayson inhaló aire con un sonido seco, como un grito ahogado. Antes de que empezara a soltar palabras, Dane añadió con frialdad para frenar su entusiasmo:


​—Me mudaré a tu casa. Pero solo por el tiempo que queda. Cuando pasen los tres meses, se acabó todo definitivamente.


​—De acuerdo.


​—Y no me sigas a todas partes.


​—Por supuesto que no lo haré.


​Grayson respondió a todo sin dudar ni un segundo. ¿Podría confiar en su palabra cuando ahora mismo estaba pegado a él como un chicle? Dane mantenía una pizca de inquietud, pero no le quedaba otra que creerle por ahora.


​Se dio la vuelta para entrar, pero un pensamiento repentino lo hizo detenerse y mirar de nuevo a Grayson.


​—Tú, dime la verdad. ¿Cómo has logrado encontrarme siempre?


​Grayson, que lo seguía, volvió a sonreír radiantemente y respondió al instante:


​—Puse un rastreador en tu coche.


​—Haa.


​Dane soltó un suspiro de incredulidad, pero eso fue todo. Sacudió la cabeza y empezó a caminar de nuevo, mientras Grayson lo seguía con pasos ligeros y entusiasmados.


​No se habrá lesionado él mismo a propósito, ¿verdad?


​Dane apartó rápidamente ese pensamiento. No creía que llegara a tanto. Por ahora, prefería creer eso.


​Y así, Dane entró con Darling en la gran mansión de Grayson a última hora de esa misma noche.



Raw: Joicy Graciely.

Traducción: Ruth Meira.

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