Desire Me If You Can parte 7: 1
Parte 7: No puede ser amor.
1
¡Kwagang, kwang! Una serie de estruendos resonaron uno tras otro, mientras el polvo espeso se dispersaba en el aire. Ignorando el ruido siniestro que siguió al gran estallido, Dane permaneció de rodillas, inmóvil. Grayson estaba igual; solo sus pupilas temblaban violentamente, cargadas de anhelo.
Pasaron unos segundos que parecieron una eternidad.
De repente, Dane soltó una risita. Al ver su rostro, que sonreía con la comisura de los labios torcida como si no pudiera creérselo, Grayson vaciló. Justo cuando sintió un mal presentimiento, Dane le dio un toquecito en la mejilla con el dedo índice. Como si estuviera bromeando, lo miró fijamente a los ojos con la vista entrecerrada.
—Dices cosas muy monas.
Ante ese tono ligero, Grayson no tuvo más remedio que aceptar que Dane no se había tomado su confesión en serio. Y eso que lo había dicho con toda la sinceridad de su alma.
A pesar de que, incluso en este instante, su corazón latía con una intensidad que no mentía.
—Dane.
—Ah.
Cuando lo llamó con urgencia, Dane exclamó de repente, como si acabara de recordar algo. Grayson se tensó mientras el otro lo observaba con el ceño fruncido, como si lo estuviera analizando.
—Oye, ¿por un casual conoces a una mujer llamada Larien?
Grayson no reaccionó de inmediato. Tras quedarse mirando a Dane fijamente, abrió la boca.
—Ah.
Ante esa respuesta de una sola sílaba, la misma exclamación que Dane había usado antes, las cejas de Dane se arquearon lentamente. Grayson desvió la mirada con disimulo, aunque sabía perfectamente que la cosa no iba a quedar así.
—Grayson Miller.
Dane pronunció su nombre como si pudiera leerle el pensamiento. Solo con eso, su voz grave resultó ser una amenaza más poderosa que cien palabras para el hombre que acababa de declararle su amor. Grayson, que evitaba la mirada con obstinación y gesto apurado, finalmente pareció decidirse y volvió a clavar sus ojos en él. Acto seguido, forzó una amplia sonrisa, como solía hacer siempre.
—Has conocido a mi hermana pequeña... ¿Cómo la has visto? ¿Parecía estar bien?
Dane, sin decir palabra, le mostró el puño cerrado con fuerza. Como diciendo: "Con esto voy a hacerte la cara puré". Tras ver cómo la comisura de los labios de Grayson caía al mirar el puño, Dane habló:
—Confiesa todo. ¿Qué ha pasado?
Ante esa voz severa que advertía que no perdonaría ni la más mínima mentira, Grayson se rascó la mejilla y, finalmente, soltó un suspiro.
—Solo investigué un poco el pasado de esa mujer.
—¿Esa mujer?
Dane frunció el entrecejo y Grayson respondió escuetamente:
—Sabrina Woods.
—Ja.
Dane soltó una exclamación de incredulidad. Grayson se defendió de inmediato:
—Es imposible que esa mujer esté embarazada de un hijo tuyo. Me preocupaba que te dejaras engañar por una estafadora.
A pesar de que su reacción de indignación le pareció absurda, Dane se contuvo y le instó a seguir hablando en silencio. Grayson continuó con tono de queja:
—Al investigar su pasado, vi que Larien estaba entre las personas con las que se había relacionado recientemente...
—¿Así que contactaste con tu hermana y le diste la dirección del hospital? ¿Precisamente el día en que yo había aceptado acompañar a Sabrina?
Cuando Dane lo interrumpió incapaz de aguantar más, Grayson giró la cabeza con aire ofendido. Este tipo... uno le trata bien y se toma libertades. Dane volvió a apretar el puño, pero no pudo llegar a pegarle. Al fin y al cabo, este hombre era el salvador que le había devuelto la vida a Darling.
Además, tal vez...
La sospecha de que Grayson Miller pudiera haber sufrido abusos aún permanecía en su pecho. ¿Habrían crecido los demás hermanos en el mismo entorno?
—Me han dicho que Larien está en busca y captura, pero se ve que mantenéis el contacto.
Al murmurar para sí mismo pensando que quizá existía un vínculo entre hermanos que compartían el mismo dolor, Grayson volvió a mirar a Dane.
—No, para nada.
Dane se detuvo y lo miró, preguntándose cómo lo había hecho entonces.
—Ya lo sabes, todos los miembros de nuestra familia llevamos dispositivos de rastreo en el cuerpo.
Grayson señaló con desgana aquel hecho que Dane había olvidado. Ante un Dane que comprendió la situación internamente, Grayson prosiguió:
—Saber la ubicación de Larien es sencillo. Solo le pedí al equipo de secretaría que le entregara un mensaje. Hay un equipo de secretaría aparte que se encarga exclusivamente de estos asuntos triviales...
Si es así, ¿no podrían arrestarla de inmediato aunque esté en busca y captura nacional?, pensó Dane por un momento, pero enseguida cambió de idea. Nadie entregaría a un miembro de su propia familia.
Al ver a Dane quedarse sin palabras ante una escala de recursos que no podía ni imaginar, Grayson sonrió de repente. Cuando Dane retrocedió por instinto, él dijo con naturalidad:
—Larien es muy ambiciosa y nunca deja escapar a alguien que le interesa. Pensé que, tratándose de alguien embarazada, aparecería sin falta.
—...Uff.
Dane soltó un suspiro involuntario. Se había metido en un lío tremendo. Había visto a dos Alfas dominantes, algo que la mayoría de la gente no ve en toda su vida, y resulta que ambos eran Miller. Si sumaba al Miller que conocía indirectamente, ya iban tres. ¿Cómo es que habían aparecido tantos Miller a su alrededor?
Se frotó la cara con una mano, miró a lo lejos un instante y luego desechó esos pensamientos. Acto seguido, Dane se puso en pie y miró a Grayson desde arriba.
—La próxima vez que pase algo así, dímelo a mí primero. No trames cosas a mis espaldas como un sombrío.
Ante la advertencia, Grayson se levantó también y lo miró con el rostro contraído.
—Solo intentaba ayudar.
—Te lo pregunto en serio: ¿alguna vez alguien se ha alegrado de que le ayudaras?
—Pues claro. A todo el mundo le gusta.
—Eso es mentira. ¿No te dije que no me mintieras?
La postura de Dane era firme. Grayson cerró la boca con gesto de descontento. Este tipo miente en cuanto te descuidas. Dane inspiró, espiró y le lanzó una última advertencia:
—Tú limítate a hacer lo que se te pide. No ayudes a los demás por tu cuenta, ¿entendido?
Dane esperó una respuesta, pero Grayson mantuvo la boca cerrada con terquedad. Al ver que no valía la pena perder el tiempo, Dane se dio la vuelta para marcharse, pero tras dar unos pasos, Grayson lo detuvo llamándolo desde atrás.
—Te he dicho que me gustas. ¿Por qué no me das una respuesta?
Ante ese tono cargado de queja, Dane echó la cabeza hacia atrás, miró al cielo y volvió a suspirar.
—Oye, guapo.
Dane se dio la vuelta y se burló de él:
—¿Crees que eres el primero que me confiesa que le gusto?
Al ver cómo la expresión desaparecía del rostro de Grayson, esbozó una sonrisa cínica.
—¿Crees que no ha habido nadie que me haya pedido matrimonio?
Grayson volvió a quedarse en silencio. Por un instante, Dane sintió lástima por él. Aunque pensaba que era un sentimiento absurdo, no podía negar que, por un momento, sintió arrepentimiento y compasión. En momentos así, lo peor es ablandarse por lástima. Si no iba a aceptarlo, era mejor rechazarlo con frialdad. Como había hecho siempre.
...Pero Darling.
Nadie de los que se le habían declarado hasta ahora había arriesgado su vida por su pobre gato. En ese aspecto, Dane no podía evitar sentirse vulnerable ante Grayson.
Tras dudarlo un momento, soltó un breve suspiro y se frotó la frente con una mano. Grayson permaneció allí de pie, observando su vacilación emocional. Aunque no pudiera sentir en su pecho la angustia que confundía la mente de Dane, la comprendía racionalmente. Estaba analizando cada movimiento de Dane utilizando todos los conocimientos que había adquirido.
Finalmente, Dane habló como si hubiera tomado una decisión:
—Miller, no tengo intención de salir con nadie, incluyéndote a ti. Así que el hecho de que te hayas confesado no va a cambiar nada entre nosotros. Te agradezco lo de Darling, pero eso es todo. No esperes nada más.
Había sido lo suficientemente frío, pero tratando de no herirlo demasiado. Aquella situación en sí era algo muy especial para Dane, ya que nunca antes había tenido tanta consideración con alguien que se le declarara.
Sin embargo, su interlocutor era Grayson Miller.
—¿Y si probamos a salir solo tres meses, a ver qué tal?
Raw: Joicy Graciely.
Traducción: Ruth Meira.
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