Romance no romántico v4 extra 1

Extra 1: Cómo superar el Bonding Sadness.


[(Charla) ¿Podríais salir con alguien de vuestra empresa?


Como he conseguido trabajo, la gente de mi alrededor no para de preguntarme si hay alguien decente en la oficina.


¿Acaso creen que habría alguien?


Eso de que surja el amor trabajando es un cuento chino, ¡con no sentir impulsos asesinos ya me doy por satisfecha! ;


Ahora mismo me estoy muriendo por tener que limpiar el desastre que dejó el subdirector.


¿Cómo son vuestras empresas? ¿Es posible salir con alguien del trabajo?


└Antes prefiero renunciar.


└ 222 ¡Mejor la renuncia! ^^


└ 33 ¿Es que esta es la única empresa del mundo? Renuncio.


└¿Acaso los esclavos se enamoran entre ellos? ¿Qué es esto?


└ Jajajajajajajajajajaja


└ Esclavos del siglo XXI.


└ No hay que burlarse así de los oficinistas, en serio.


└ Pero si fuera alguien como el chico guapo del vlog, sí saldría con él.


└ Esa persona ya tiene pareja.


└ Si intentas algo con el chico guapo, ese jefe de equipo te mataría con la mirada.


└ Si fuera el chico guapo, pensaría que ya agoté toda la suerte de mi vida y me casaría con él de inmediato.


└ La realidad es que no hay nadie como el chico guapo en las empresas ㅠ


└ Lo de Flow Soft es súper raro. Buscad bien, no hay nadie en las oficinas que sea ni la mitad de guapo que él.


└ Es verdad, tampoco hay nadie como ese jefe de equipo. ¿Quién demonios usa traje en Cheongsan? Humanamente hablando.


└ Somos la misma empresa de IT, ¿pero por qué la mía es así? ¿Por qué todos tienen una apariencia que parece hecha a propósito con desgana?


└ Jajajajajajajajaja


(…)]


Yoon-jeong, que por costumbre miraba la aplicación anónima, desvió la mirada discretamente hacia el asiento de al lado. El chico guapo del vlog de Flow Soft, que de vez en cuando volvía a ser tendencia en internet, Seo Jin-ha del Equipo 2 de Servidores, estaba trabajando arduamente hoy también.


Ya habían pasado dos meses desde que, como si lo llevaran al matadero, le encargaron el nuevo proyecto y logró terminarlo de alguna manera. Jin-ha se había convertido, por derecho propio, en el desarrollador más famoso de Flow Soft.


Y no era para menos. El empleado que se hizo un nombre como el legendario embajador de promoción interna, ante el criminal que lo había acosado durante años, había hecho una declaración de amor pública de lo más estrepitosa. Además, el objeto de ese romance era nada menos que el Jefe de Equipo Cha Hyun-jun, del Equipo de Planificación Estratégica.


Ante la declaración pública de la pareja famosa de la empresa y, más aún, tras la entrega del certificado de vínculo, la aplicación anónima se había revolucionado por completo en aquel entonces. Incluso la Jefa de Equipo Sung Mi-in, que los había designado como pareja del vlog confiando solo en sus rostros y terminó convirtiéndose en Cupido, pareció bastante sorprendida.


Además, hubo un tema aún mayor: el hecho de que el Jefe de Equipo Cha Hyun-jun pertenecía a la familia propietaria. Aunque todos se sorprendieron por este nombramiento tardío de enchufado, la aceptación fue rápida. Dada la edad y el cargo actual de Cha Hyun-jun, era evidente que tenía conexiones, pero incluso sin ellas, ya trabajaba lo suficientemente bien como para estar a años luz de los herederos chaebol de cuarta generación que salen en las noticias por sus escándalos.


Por esa razón, Flow Soft seguía estando alborotada. Jin-ha continuaba bajo el interés de todos y llamaba la atención dondequiera que fuera.


—Aah, qué cansancio. Me comeré uno antes de seguir.


—¿Otra vez está comiendo eso?


Comparado con la atención que recibía, Jin-ha llevaba una vida diaria de lo más normal. El incidente en el que gritó a pleno pulmón frente al terrorista de las feromonas que estaba saliendo con Cha Hyun-jun seguía inmortalizado en varios sitios de internet, pero él no parecía darle ninguna importancia. O se había acostumbrado a la atención o simplemente se había rendido.


—En verano no se puede con este bajón de energía. Yoon-jeong, tú también prepárate con antelación.


—Yo estoy bien.


Murmurando sin fuerzas, Jin-ha se echó unas gominolas de vitaminas a la boca. No parecía que recuperara fuerzas por las vitaminas, sino por el azúcar de las gominolas. Yoon-jeong pensó eso, pero no quiso decirlo en voz alta para no entrar en una discusión con aquel devoto de los suplementos alimenticios.


—Dijiste que los ibas a reducir, pero parece que están aumentando poco a poco otra vez.


—No, bueno… así terminaron las cosas.


—Cuidar la salud es bueno, ¿no? Comparado con antes, ¿no es realmente poco?


—Es verdad. De hecho, es tan poco que me siento algo inquieto.


Hacía poco que, con mirada triste, se había deshecho de todos sus suplementos. Debido a aquel reparto gratuito de vitaminas, incluso corrieron rumores de renuncia, pero genio y figura hasta la sepultura: Jin-ha había empezado a coleccionar de nuevo todo tipo de suplementos poco a poco.


Masticando las gominolas de vitaminas, Jin-ha volvió a concentrarse en el monitor. Con un rostro más que serio, casi solemne, y con el entrecejo fruncido mientras observaba fijamente la pantalla, por fuera parecía que estaba haciendo una revisión de código muy profunda.


Pero… ¿no es cierto que ahora no tiene nada que hacer? Terminó los asuntos urgentes hace un rato y no hay nada en lo que deba concentrarse especialmente. Mirando con cuidado, no se oía el sonido del teclado, sino solo el clic intermitente del ratón. La pantalla en la que tenía clavada la vista estaba en un punto ciego oculto por la partición. Es decir, que estaba esforzándose al máximo en su distracción.


—¿Qué estás mirando?


Esa distracción puesta en escena de Jin-ha fue pillada de lleno por Dong-woo, que no tenía ni una pizca de perspicacia. Jin-ha, asustado de antemano, cerró la ventana a toda prisa como alguien que es descubierto mirando algo extraño.


—No, ¿por qué te asustas así? Me da más curiosidad.


—No, no es…nada especial.


—¿Que no es nada especial? ¿Qué es? Mi bíceps también tiene curiosidad. Mira esto. Se mueven de la curiosidad.


—Ah, quita eso.


Debido al clima que ya entraba en el verano, Dong-woo, que llevaba una camiseta muy ajustada al cuerpo, levantó el brazo. Al contraer el bíceps, un suspiro de asco escapó al unísono de Jin-ha y Yoon-jeong.


A los demás les daba vergüenza ajena ver ese trozo de tela tan pegado que parecía que iba a reventar. Sabiendo perfectamente que si no se lo decía, Kim Dong-woo se pasaría todo el día presumiendo de bíceps y haciendo monerías insoportables, Jin-ha finalmente soltó un profundo suspiro.


—Ah…


No me apetece, pero no hay otra opción. Jin-ha finalmente volvió a poner en pantalla la ventana que había cerrado. En la parte superior de la ventana de internet, repleta de más de diez pestañas, se leía claramente el término de búsqueda:


[Recomendación de regalo de cumpleaños para tu pareja]


—¡Menudo cumple…!


—Ssssh.


Jin-ha, golpeando con fuerza el estómago de Dong-woo que estaba a punto de gritar por la sorpresa, apretó los dientes. Cierra la boca. Ante la amenaza, Dong-woo se asustó y se tapó la boca con su propia mano. Al ser alguien sin perspicacia, inmaduro y además con la lengua muy suelta, que en el pasado ya había soltado toda la información personal de Jin-ha ante el criminal, se estaba conteniendo por sí mismo. Menos mal que al menos tenía algo de conciencia.


Mientras le llamaba la atención a Dong-woo, Yoon-jeong revisó rápidamente las pestañas. Estaba lleno de registros de búsquedas con palabras clave muy similares. Recomendación de regalo de cumpleaños, Regalo de cumpleaños para un Alfa, Regalo especial, etc. Los rastros de su preocupación eran evidentes.


—Parece que pronto será su cumpleaños.


—Sí, en unas dos semanas.


Dos semanas es ya mismo. Por el aura fría del jefe de equipo Cha Hyun-jun, tenía la imagen de haber nacido en pleno invierno, pero su cumpleaños era en verano. Al ver a Yoon-jeong asintiendo ante esta información inesperada, Jin-ha, interpretando la situación a su manera, se puso colorado.


—Quiero darle algo especial, pero es muy difícil.


Yoon-jeong se quedó boquiabierta. Aunque ella fue la primera en notar el romance de oficina entre Hyun-jun y Jin-ha y ya había experimentado de cerca todo tipo de mimos entre ellos, juraba que era la primera vez que veía a Jin-ha con esa cara desde que entró en la empresa.


¿Seo Jin-ha sunbae sonrojado y muerto de vergüenza? Realmente parece que el amor transforma así a las personas. Yoon-jeong se quedó un poco atónita.


Bueno. Al haberse vinculado, puede que sea algo natural. Incluso ahora, se pueden percibir las feromonas de un Alfa Dominante que emanan de Jin-ha. Aunque el propio Jin-ha parece estar tan acostumbrado al marcaje de su pareja de vínculo que ni siquiera se da cuenta.


Sin embargo, en cuanto a cambiar después de empezar a salir, Hyun-jun era superior. Desde antes de la distribución al servidor principal de Flomus, traía comida con diligencia, visitaba su puesto, venía a recogerlo y se lo llevaba; casi se comportaba como si fuera su asistente personal.


Dicen que cuando una persona que parece de piedra se enamora, se convierte en una excavadora. Yoon-jeong, que había presenciado bastantes veces cómo el muro de hierro del Jefe de Equipo Cha Hyun-jun se derrumbaba solo frente a Jin-ha, conocía muy bien su faceta de amante empedernido.


—¿Qué presupuesto tienes pensado más o menos?


—Mmm… ¿como este? Por eso me preocupa más.


Jin-ha, en lugar de una cifra exacta, mostró sus diez dedos bien extendidos. Dong-woo y Yoon-jeong miraron la palma de su mano e intercambiaron miradas de confusión. ¿Entonces cuánto es eso? No lo sabemos. Sus miradas de tanteo chocaron en el aire.


Eso no serían cien mil wones, así que ¿se referirá a un millón de wones? ¿No será que son diez millones de wones? Mientras los dos vacilaban, Jin-ha soltó otro gran suspiro y bajó la rueda del ratón. Por mucho que buscara como quien busca una aguja en un pajar, no veía nada que le satisficiera.


Por supuesto, el presupuesto que Jin-ha tenía en mente era ilimitado. Si a Hyun-jun le gustaba, no importaba cuánto costara.


—No sé qué darle para que le guste.


Ante ese comentario soltado al aire como un lamento, Yoon-jeong entrecerró los ojos. Si fuera el jefe de equipo Cha Hyun-jun, le gustaría incluso si Jin-ha le diera una piedra de la calle. El problema era que el único que no conocía esa faceta de pareja total era el propio Jin-ha.



***



Tras haber logrado arrestar a ese asqueroso acosador, Jin-ha pasaba sus días más pacíficos que nunca. Dicen que todo amor se fortalece al superar las adversidades.


Sin embargo, por muy pacíficos que sean los días, siempre surgen preocupaciones. Últimamente, Jin-ha sufría en secreto por un dilema. Era una preocupación de esas que, si otros escucharan, le recriminarían por quejarse de lleno; una que le daba demasiada vergüenza y hería tanto su orgullo que no podía contársela a nadie.


Y no era otra cosa que el hecho de que su amante, Cha Hyun-jun, fuera demasiado perfecto.


—Fiuuu…


—¿Por qué suspiras otra vez?


Hyun-jun, que le dio un corto beso en la mejilla a Jin-ha quien estaba sentado en el sofá envuelto en una manta dejando solo la cara a la vista, preguntó con tono preocupado. Hacía nada estaba emocionado por ver una película, pero de pronto volvía a suspirar con el rostro cargado de inquietudes.


—No es nada.


—¿De repente ya no quieres ver la película?


—No es eso. He estado esperando este momento toda la semana.


El set completo de altavoces de cine en casa, que tuvo su estrepitosa inauguración con el juego de zombis, por fin cumplía su función original tal como Hyun-jun deseaba. Solían ver películas sentados juntos al menos un día a la semana, y a Jin-ha le gustaba este tiempo más que cualquier otra cosa.


—¿Cerveza hoy también?


—Me encantaría.


Jin-ha contempló embobado la espalda de Hyun-jun mientras este le acariciaba el pelo y se dirigía a la cocina. Solo estaba caminando del salón a la cocina, pero parecía que le acababa de dar dos bofetadas de realismo a cualquier modelo de pasarela. Al ver sus hombros anchos, su espalda firme y sus piernas largas, Jin-ha murmuró sin darse cuenta:


—Es demasiado perfecto…


Dicen que quien se enamora se vuelve tonto, y eso describía perfectamente a Jin-ha. Él, que toda su vida había vivido embriagado por el orgullo de ser el mejor, ahora se había convertido en un tonto rematado por su pareja.


Hyun-jun lucía bien incluso con el pijama de rayas azul marino. No, el problema era que el material ligero caía de tal forma que resaltaba aún más su figura. Los músculos de su espalda que se marcaban al agacharse para sacar las cervezas, sus antebrazos al cortar la fruta y sus dedos delicados al preparar el queso; no tenía desperdicio alguno.


Mientras Jin-ha lo miraba embelesado, Hyun-jun terminó la preparación, regresó y se sentó a su lado. En la bandeja había latas de cerveza, vasos de cristal, y fruta y queso cortados en trozos del tamaño de un bocado.


Al ver el plato con el aperitivo, Jin-ha pensó: Hasta la presentación es perfecta. Sus ojos, cubiertos por una espesa venda de amor, habían perdido la objetividad hacía mucho tiempo.


—Buen trabajo.


Jin-ha, que aceptó de inmediato un trozo de melón que él le ofreció con el tenedor, sonrió con dulzura. Movió el trasero poco a poco hasta pegarse al costado de Hyun-jun, que estaba sentado cómodamente, y apoyó una pierna sobre el muslo de él. Jin-ha también vestía el pijama que habían comprado como conjunto de pareja.


—Cuadros.


Como se sentaron solapando las rayas y los cuadros, Jin-ha se sintió orgulloso por sí solo pensando que ahora formaban un estampado completo.


En realidad, era una astuta táctica de Jin-ha para sentarse bien pegado usando el pijama como excusa, pero Hyun-jun decidió dejarse llevar dócilmente. No tenía razón alguna para no usar el pijama que su pareja le había regalado y, además, le gustaba sentir el tacto de Jin-ha bajo la suave tela.


El brazo de Hyun-jun rodeó la espalda de Jin-ha con naturalidad. Al cruzarse sus miradas, sus labios también se rozaron con suavidad. Ante los besitos que aterrizaban en su cara, Jin-ha soltó una risita y encogió el cuerpo. Él, que antes se horrorizaba de las cursilerías preguntándose cómo alguien podía soportarlas, ahora se había convertido en parte de una pareja de lo más empalagosa.


Así que este hombre perfecto es mi novio.


Extrañamente, hoy se veía aún más guapo. Era la película que había esperado durante una semana, pero el rostro de Hyun-jun le parecía más importante que la pantalla.


En la casa a oscuras, la pantalla de la televisión iluminaba a medias el rostro de Hyun-jun, creando sombras. Su cara ya es una película, ¿para qué ver otra? Esto sí que es una obra maestra. Mientras se deshacía en elogios internos sintiéndose orgulloso, Hyun-jun arqueó una ceja ligeramente.


Hyun-jun pausó la película y bajó la vista hacia Jin-ha.


—¿Estás muy cansado hoy? No te estás concentrando nada.


—No es eso…


Estaba mirando un poco tu cara, ¿qué pasa? Jin-ha estuvo a punto de responder, pero cerró la boca. Si contestaba así, era evidente que hoy también dejarían la película de lado para irse directos a la cama.


Ese era el problema de las citas caseras a solas. Al estar pegados en un espacio acogedor, cómodo y lleno de las feromonas del otro, era natural que el ambiente se caldeara. Y cuando eso pasaba, ya no recordaba ni el final de la película.


Pero hoy solo quería estar así. De por sí, se sentía un poco decaído por sus preocupaciones personales. Jin-ha, en lugar de responder, se acurrucó más en el pecho de Hyun-jun.


Hyun-jun, que detectó las feromonas algo decaídas, estrechó a Jin-ha entre sus brazos. No sabía qué estaría dándole vueltas en esa cabecita para estar tan melancólico hoy, pero hacía tiempo que había aprendido que, en momentos así, era mejor abrazarlo en silencio que interrogarlo.


Ante ese consuelo tan delicado, la autoestima de Jin-ha empezó a hundirse un poco más bajo el suelo.


«El problema es que mi novio es demasiado increíble.»


En realidad, Jin-ha sentía una ligera sensación de deuda. El hecho de que su constitución especial se hubiera estabilizado fue gracias a la ayuda de Hyun-jun, y capturar a ese malnacido de Lim Seo-il habría sido imposible sin él.


Desde que empezaron a vivir juntos, Hyun-jun se encargaba de todas las tareas tediosas y molestas. No solo mantenía esa actitud ejemplar de traerle su aperitivo favorito en cuanto decía que quería cerveza, como acababa de hacer, sino que tampoco le importaba salir tarde del trabajo con tal de esperar a Jin-ha cuando este hacía horas extras.


Hoy era igual. A diferencia de Jin-ha, que estaba pasando por una época algo más tranquila, Hyun-jun estaba entrando en su temporada más ajetreada. Aun así, se empeñó en salir a la misma hora para llevar a Jin-ha, que salía puntual, hasta casa, y luego regresó a la oficina para terminar su trabajo pendiente.


Además… Jin-ha inhaló profundamente para comprobar las feromonas de Hyun-jun. Esas feromonas refrescantes y profundas, como si estuvieran empapadas por la lluvia, eran exclusivas para él. En cuanto las feromonas del vínculo llenaron sus pulmones, su corazón se estabilizó como era de esperar.


«Incluso se vinculó conmigo primero.»


En resumen, el punto era que siempre sentía que solo recibía.


Aunque las relaciones humanas no se pueden dividir drásticamente entre dar y recibir, y menos aún en una pareja, Jin-ha no podía quitarse de encima la sensación de estar perdiendo contra Hyun-jun.


¿Que por qué era importante ganar o perder? Por supuesto que lo era. Sería mentira decir que no hay complejos en una relación amorosa. Amar significaba que tus propias carencias se veían más grandes en comparación con las virtudes del otro.


Por eso, quería ser él quien hiciera algo primero por una vez. Tenía el deseo de darle algo muy, muy bueno a Hyun-jun por su próximo cumpleaños. Quería ver a Hyun-jun alegrarse al recibirlo. Pero, ¿qué demonios podía darle? Jin-ha, cuya autoestima se había hundido por este arrebato tardío de amor, no dejaba de soltar suspiros.


Este tipo de sentimientos solían ocurrir con frecuencia entre personas con casta que se habían vinculado. Esa sensación de sentirse demasiado pequeño e insignificante en comparación con la pareja de vínculo, lo que intensificaba la ansiedad y la melancolía. La gente llamaba a este conjunto de emociones “Bonding Sadness”.


Y Jin-ha estaba sufriendo ahora un caso severo de Bonding Sadness.



***



El detonante que ayudaría a Jin-ha a superar aquel Bonding Sadness surgió del lugar menos esperado.


—Hoy hay muchísima gente.


—Ya te digo.


La segunda planta de Flow Soft estaba hoy especialmente abarrotada. Tras finalizar aquel aborrecible programa de intercambio interno, Jin-ha juró que no pondría un pie en el segundo piso durante un buen tiempo, pero no había mejor lugar que este para reunirse con clientes externos.


—En serio, estoy muy ocupado.


—Aun así, ¿cómo va a faltar el responsable técnico?


—Para eso está usted, jefe.


—Tú solo entra.


Haciendo un puchero, Jin-ha siguió pesadamente los pasos del jefe de equipo Kim Bok-man. Tras el lanzamiento de la gran actualización de marca y de verse envuelto en todo tipo de incidentes, Jin-ha había estado actuando como el ejemplo perfecto de empleado holgazán, pero ya era hora de volver al trabajo.


—De verdad que tengo muchas cosas que hacer—


—Kim Dong-woo está haciendo todo el trabajo, ¿de qué hablas?


—Ejem.


Como era cierto que su respaldo, Kim Dong-woo, había estado trabajando duro mientras él se distraía, Jin-ha simplemente fingió no oír nada. Dong-woo estaba pagando con trabajo el karma de haber hablado de más.


¿Y qué había hecho Jin-ha en su tiempo libre? Naturalmente, buscar un regalo para Hyun-jun.


Elegir un regalo para su pareja era mucho más difícil de lo que pensaba. Jin-ha se estuvo tirando de los pelos hace un momento, pensando que preferiría resolver los complicados ejercicios de algoritmos de aquel líder de sección medio calvo.


La perfección de Hyun-jun incluía, por supuesto, su patrimonio. El hombre ya tenía prácticamente de todo. Una casa enorme y espaciosa, un coche caro... por supuesto que los tenía. El precio de las camisas colgadas en su vestidor le daba tanto miedo que ni siquiera se atrevía a tomarlas prestadas, e incluso los accesorios que llevaba consigo eran para quedarse boquiabierto.


Tras enterarse del precio de aquella agenda de cuero y la pluma que antes había criticado tachándolas de gusto anticuado, empezaron a parecerle clásicas y elegantes. Sabía que existían plumas que superaban el millón de wones, pero no esperaba que la persona que realmente pagaba por ellas y las usaba fuera nada menos que su novio. Sin embargo, ni siquiera cosas como esas le satisfacían para un regalo.


La imagen de Jin-ha sumido en la angustia y la búsqueda le daba un aire melancólico, pero por dentro solo estaba obsesionado con el regalo de su amante.


—Ah, Jin-ha también ha venido.


—Hola.


El tema de la reunión era un evento de colaboración con una empresa externa. Para planificar el nuevo evento, además del Equipo de Planificación de Servicios, también estaba presente un desarrollador de front-end. Y enfrente, dos rostros desconocidos.


—Soy Kim Bok-man, del equipo de servidores.


—Seo Jin-ha.


—Vaya… La sala de reuniones se ilumina en cuanto llegan los del equipo de servidores.


¿Qué dices, pedazo de animal?


Jin-ha, que estaba inclinando la cabeza siguiendo al jefe Kim Bok-man, levantó la vista de golpe. El tono sugerente y la forma en que el tipo se reía dejaban muy claro el sentido de sus palabras. Un silencio gélido se apoderó de la sala al instante.


—Se-señor gerente…


Solo el empleado de menor rango sentado a su lado parecía incómodo ante la situación, mientras que el tipo que acababa de soltar un comentario de acoso sexual descarado sonreía como si no supiera cuál era el problema.


Gerente o lo que fuera, le importaba un bledo. Tenía cara de masa de arcilla podrida y, a su edad, aún no sabía distinguir lo que se debe decir de lo que no. Era la primera vez que veía a un tipo tan sinvergüenza haciendo porquerías en una empresa ajena.


Todos miraron de reojo a Jin-ha con cautela. Teniendo en cuenta que era famoso por haber acabado con un acosador persistente y que, a diferencia de su apariencia, tenía un temperamento tremendo, además de un respaldo muy sólido, todos estaban con el corazón en un puño.


Jin-ha se sentó con el rostro rígido. Significaba que, por el momento, no haría un problema de ello. El jefe del equipo de planificación, captando el ambiente, proyectó los materiales en la pantalla sugiriendo empezar la reunión de inmediato. Su intención era resolverlo todo lo más rápido posible dada la situación.


—…Queremos que la página de colaboración aparezca en la parte superior. Con este volumen de eventos de descuento, ¿no es posible algo así?


Durante toda la reunión, Jin-ha estuvo grabándose la palabra paciencia en el pecho. Para empezar, se había equivocado de reunión. No había ninguna necesidad de estar sentado en una reunión de planificación donde ni siquiera se habían ajustado los detalles básicos. El equipo de frontend y el jefe Kim Bok-man también estaban sentados con incomodidad, pareciendo pensar lo mismo.


Y el problema era ese gerente maleducado. A pesar de no haber preparado ni una pizca para la reunión, se pavoneaba y hablaba con una confianza injustificada... y como era de esperar, resultó ser un Alfa.


En cuanto se dio cuenta de que Jin-ha era un Omega, empezó a liberar sus feromonas de forma sutil; era tan patético que daba lástima. Menos mal que Hyun-jun lo había marcado meticulosamente y esas feromonas no le llegaban directamente.


¿Pero este imbécil intenta seducirme sabiendo perfectamente que estoy marcado? Era un estúpido que no sabía distinguir si estaba en una empresa o en un bar de ligue.


Por cómo iban las cosas, parecía que esa empresa externa estaba intentando pegarse a ellos de forma unilateral. Y por lo que decía el tipo, no parecía que fueran a cooperar seriamente. En resumen, la reunión estaba perdida. Jin-ha le susurró al jefe Kim Bok-man mediante ventriloquía:


—Por su culpa estoy sufriendo yo también.


—Lo siento.


El equipo de planificación dio por terminada la infructuosa reunión diciendo que necesitarían discutirlo más a fondo. Era una forma de echarlos ante la falta de soluciones.


En cuanto terminó la reunión, Jin-ha fue el primero en salir de la sala. Tenía miedo de que, si se quedaba un segundo más con ese gerente con cara de arcilla, acabaría dándole un puñetazo en la cara por accidente debido al asco.


—¿Eh?


Nada más salir al pasillo, sintió unas feromonas familiares. Solo había unas feromonas de Alfa que Jin-ha podía detectar con tal agilidad.


Como era de esperar, Hyun-jun estaba de pie frente a una sala de reuniones al otro lado del pasillo. Parecía que él también tenía una reunión externa, pues había mucha gente reunida. Jin-ha era un ignorante en temas corporativos ajenos al desarrollo, pero sabía que los sectores no técnicos estaban en su época más ocupada con el cierre del primer semestre y los informes de resultados intermedios.


La gente que estaba con Hyun-jun tenía un aspecto demacrado por el cansancio. Aun así, mi novio es el que más brilla entre todos. Con una sonrisa satisfecha, Jin-ha se deshizo en elogios internos hacia su pareja, algo que ya se había vuelto un hábito.


—Vaya, entonces ¿qué le parece si cenamos juntos esta noche?


A espaldas de Jin-ha, aquel gerente asqueroso estaba soltando la horrible propuesta de ir a cenar. Aunque todos lo rechazaban cortésmente diciendo que hoy no era posible, el tipo no se rendía. Seguramente había llegado a gerente a base de terquedad y persistencia. Por supuesto, Jin-ha ni se molestó en mirar hacia ese lado.


Hyun-jun, que se dirigía hacia el salón de conferencias, también notó a Jin-ha y cruzó su mirada con la de él. Al levantar Jin-ha ligeramente la mano para saludar, Hyun-jun sonrió sutilmente. En ese instante fugaz, sus feromonas sintonizadas se entrelazaron.


Quien rompió ese momento a solas fue un hombre de mediana edad que estaba al lado de Hyun-jun.


—Es cierto, jefe Cha. ¿Por si acaso tienes intención de ir a alguna cita a ciegas?


Aunque era cierto que este vlog había sido un éxito gracias a los rostros y al romance de Hyun-jun y Jin-ha, no todo el mundo estaba al tanto. Era normal que la gente externa, lenta para los rumores, no supiera lo que había pasado.


Por eso, aquel directivo de una empresa colaboradora, que iba un paso por detrás, pudo preguntar aquello en voz alta. Sin darse cuenta, Jin-ha se detuvo en seco y agudizó el oído.


—No tengo interés.


—Vamos, no seas así. Conozco a mucha gente excelente.


—Ya estoy viendo a alguien. Incluso nos hemos vinculado.


Ante la seca respuesta de Hyun-jun, el interlocutor soltó una carcajada como si oyera un chiste. Tenía una actitud de no escuchar absolutamente nada.


Dijo que era una lástima que alguien como el jefe Cha estuviera tan absorto en el trabajo, le dio consejos innecesarios sobre conocer a buenas personas y empezó a intentar emparejarlo con gente de su grupo de forma aleatoria.


¿Acaso hoy ha caído una maldición sobre Flow Soft? Todos los que venían de fuera soltaban una sarta de estupideces tras otra. No bastaba con los comentarios de acoso sexual del tipo con cara de arcilla en su propia reunión, sino que estos otros parecían haber venido a hacer de celestinos en lugar de a trabajar.


Jin-ha, que observaba en silencio aquel espectáculo caótico, se dio cuenta en ese momento de algo: si para sus ojos, que no se quedan atrás en exigencia, este hombre era perfecto, para los ojos de los demás sería exactamente igual.


Es decir, que todos esos tipos... no, todos esos seres humanos estaban tras el rastro de Cha Hyun-jun. No solo el directivo de la empresa colaboradora, sino también toda la fila de gente externa que estaba allí. ¡La gente que le hablaba a Hyun-jun, los que le preguntaban por el camino e incluso los que lo miraban al pasar!


Bueno, era lógico que alguien tan guapo y perfecto resultara codiciable. Pero este hombre es mi novio y mi pareja de vínculo. Jin-ha se sumió en una profunda reflexión sobre cómo hacer correr el rumor de que ya tenía dueño.


No había nada que pudiera detener a Jin-ha, quien acababa de contraer un caso grave de delirio persecutorio pensando que todo el mundo quería a su Hyun-jun.


Y en ese instante, las palabras del directivo barrigón se clavaron en el oído de Jin-ha como la puntilla final.


—Las mentiras tienen que ser creíbles, hombre. Si ni siquiera llevas un anillo en la mano.


Los ojos de Jin-ha brillaron como si acabara de alcanzar la iluminación.


Es verdad. Estaban los anillos. ¿Cómo es que no se me había ocurrido hasta ahora?


La forma más segura de proclamar que Hyun-jun era suyo. Solo tenía que regalarle un anillo por su cumpleaños. Así podría ahuyentar a los peces pequeños de alrededor y dejar claro, de forma sutil pero contundente, que ese hombre perfecto era su novio.


Entonces, no debía quedarse ahí parado, sino buscar anillos.


Ya que estamos en esto, le pondré un anillo realmente caro y precioso. Los ojos de Jin-ha ardieron de determinación por el regalo que le daría a su amante.


—Subiré primero.


—¡Oiga, espere!


Se oyó la voz pegajosa del gerente con cara de arcilla, pero Jin-ha no escuchó nada. Estaba tan concentrado en el regalo de cumpleaños que se olvidó por completo de su existencia.


Y lo hizo sin saber que, en ese momento, Hyun-jun estaba lanzando una mirada gélida y afilada hacia aquel Alfa.



***



—Has llegado más tarde de lo que pensa…


Jin-ha, que cabeceaba en el sofá reclinable, se despertó aturdido al oír el sonido de la puerta principal. Mientras se peinaba con los dedos el pelo revuelto como un nido de pájaros y corría hacia él, Hyun-jun se acercó a grandes zancadas y estampó sus labios contra los suyos.


El beso repentino ya era sorprendente, pero sus movimientos denotaban cierta impaciencia. La forma en que lamía y mordía sus labios con insistencia parecía reflejar una extraña ansiedad. Era un ambiente un poco diferente al del Hyun-jun de siempre.


No sé qué habrá pasado, pero ¡un beso apasionado nada más llegar del trabajo tampoco está mal! A pesar de retroceder poco a poco ante el empuje de Hyun-jun, Jin-ha tuvo ese pensamiento frívolo. La sensación de las feromonas de Hyun-jun, totalmente erizadas, rozando su piel le resultaba excitante e incluso refrescante.


Al abrir los labios y rodear el cuello de Hyun-jun con sus brazos, la lengua de este invadió su boca como si hubiera estado esperando ese momento. Con un ímpetu más violento de lo habitual, tiraba de la raíz de su lengua y hurgaba en el interior. Cada vez que la carne caliente frotaba cada rincón de su boca, el aliento se le escapaba involuntariamente.


—Mmm…


Jin-ha ya estaba fuera de sí solo con ese beso implacable, pero Hyun-jun liberó además sus feromonas. Ante el aroma que inundaba el entorno, Jin-ha se hundió un poco más en los brazos de Hyun-jun. Como siempre sentía, las feromonas de Hyun-jun eran demasiado, excesivamente de su gusto.


El aroma a madera de cedro, que se sentía como si estuviera empapado en agua, era hoy más denso que nunca. Las feromonas, que se sentían como pequeños pinchazos en el bajo vientre, le hacían temblar el cuerpo. Como si quisiera cubrirlo por completo, Hyun-jun derramó sus feromonas una y otra vez, y el aroma se extendió a su alrededor como si no fuera suficiente.


Siendo empujado por el beso de Hyun-jun, atravesaron el amplio salón y, antes de darse cuenta, estaban en el dormitorio.


—Ha, ha…342


Solo cuando la espalda de Jin-ha tocó la cama, sus labios se separaron. Hyun-jun miró fijamente a Jin-ha, que intentaba recuperar el aliento tras aquel beso inusual.


Se preguntaba si un conjunto de pijama de rayas verticales, que a simple vista parecía infantil, necesitaba ser tan sensual. Debido al material holgado y liso, un hombro había quedado casi al descubierto. Al acercar su nariz a la clavícula que resaltaba y aspirar, el aroma familiar se extendió.


Eran las feromonas de Jin-ha. Un aroma dulce y ácido como la fruta de verano que hacía que se le hiciera la boca agua involuntariamente. Seguro que si lo lamo, sabrá dulce. Cuando la lengua de Hyun-jun succionó la carne hundida cerca de la clavícula, sintió que el cuerpo de Jin-ha se tensaba ligeramente por los nervios.


Sin embargo, Hyun-jun no parecía tener intención de seguir adelante; simplemente se quedó con el cuerpo superpuesto sobre el suyo. Acariciando la espalda de Hyun-jun, Jin-ha liberó poco a poco sus feromonas. Pensó que debía de haber una razón para que Cha Hyun-jun, que era la encarnación de la razón y la frialdad, actuara así sin pensar en las consecuencias.


Al mirar de reojo el reloj mientras era arrastrado por el beso, vio que ya pasaba de la una de la madrugada. Por lo visto, no parecía haber tenido una cena de empresa tras la reunión, sino que simplemente había estado trabajando de forma pura y dura hasta que finalmente pudo salir.


¿Será que se le acumuló el estrés por ser una época ajetreada y no pudo controlarse? Bueno, es normal pasarlo mal cuando el trabajo te asfixia. Jin-ha, que hasta hace nada había estado hundido en el pantano de las horas extras, empatizó profundamente con su suposición.


Al darle unas palmaditas en la espalda por lástima, el suspiro de Hyun-jun le hizo cosquillas en la nuca.


—¿Tan duro ha sido el trabajo? ¿Tanto que ni has podido controlar tus feromonas?


—…Así es.


—Antes vi que entraste en una reunión justo cuando era hora de salir. Te esfuerzas mucho.


Ante la mención de la reunión, el brazo que rodeaba la cintura de Jin-ha sin dejar ni un hueco se apretó con más fuerza.


Jin-ha tuvo que esforzarse para no sonreír ante la debilidad de Hyun-jun. Sí. Soy una mala persona por disfrutar de la debilidad de mi novio, soy basura, un residuo nuclear que ni se puede reciclar. Una vez que lo aceptó, se sintió más aliviado.


Incluso un novio perfecto es humano y a veces lo pasa mal. El simple hecho de que alguien así se apoyara en él hacía que Jin-ha se sintiera bien. Era un método cobarde y rastrero para llenar su autoestima hundida bajo tierra, pero así de profundo estaba cavando Jin-ha su propio hoyo últimamente.


Hyun-jun se quejó en voz baja.


—No quería entrar en esa reunión.


—Ay, pobrecito. No querías entrar en la reunión.


Es malditamente tierno cuando se queja. No todos los días se veía esta faceta vulnerable de Hyun-jun. Jin-ha sentía que era difícil resistirse cuando alguien que parecía no sangrar ni aunque lo pincharan hacía algo tan mono. Tuvo que esforzarse para no arruinar el ambiente.


A pesar del tono con el que se arrulla a un niño, Hyun-jun se limitaba a percibir sus feromonas en silencio.


—¿Y la cena?


—Cené con mis compañeros. Como dijiste que vendrías tarde.


—Parecía que tenías una reunión externa. ¿Cenaste con ellos?


—No.


Ante la respuesta escueta, Hyun-jun relajó su cuerpo como si se sintiera aliviado. Aspiró las feromonas que se filtraban al compás de las palmaditas de Jin-ha como si quisiera confiscarlas y soltó un suspiro de satisfacción.


—¿Y tú, jefe? Tu reunión habrá terminado tarde.


—No he comido.


—¿Qué?


Ante la respuesta inesperada, Jin-ha se incorporó de golpe. ¿Cómo que ha estado trabajando sin comer? Con los ojos muy abiertos por la sorpresa, Jin-ha tomó el rostro de Hyun-jun entre sus manos.


—Oye, ¿por qué no has comido? ¿No tienes hambre?


—Estoy bien.


—No lo estás. Si estás totalmente flaco ahora. Se te han hundido las mejillas.


Jin-ha acarició el rostro de Hyun-jun presionando sus mejillas y se lamentó con pesar. Teniendo en cuenta que el propio Jin-ha solía picar cualquier cosa o saltarse comidas con frecuencia e incluso había hecho que Hyun-jun le trajera comida nocturna alardeando de haber probado todos los fideos instantáneos haciendo horas extras, no había mayor exageración que esta por el hecho de que su novio se saltara una comida.


—Ya es bastante duro por el trabajo, no puedes encima pasar hambre. La salud es lo primero. ¿Eh? ¿Me entiendes?


—Hoy de verdad estoy bien.


—Ay, de verdad. Mira qué delgado estás por no comer. Hasta creo que has perdido músculo en el pecho.


A diferencia de su tono de preocupación, el tacto de sus manos recorriendo los pectorales de Hyun-jun era descarado. En realidad, no sabía si había perdido músculo o no; era un movimiento fiel a sus instintos para aprovechar la oportunidad y manosear un poco esos músculos firmes.


Aunque se salte una comida, sus pectorales siguen estando duros. Aun así, se oponía a que trabajara pasando hambre de esa manera. Hyun-jun, sujetándolo con un abrazo para impedir que Jin-ha siguiera forcejeando con la intención de prepararle algo rápido de comer, le susurró al oído:


—Porque si terminaba rápido y venía, podía verte durante más tiempo.


—¿Cómo puedes decir eso sin que te cambie ni un poco el color de la cara? ¿No crees que eres un descarado?


—Solo he dicho lo que dicta mi corazón.


—Umm…


Ante esas palabras empalagosas, Jin-ha apretó los labios en silencio. Su razón gritaba que era una cursilería, pero su corazón no podía contenerse de la alegría. Tal vez en realidad me gusta esto. Cada vez que su corazón daba un vuelco, sus feromonas se filtraban a borbotones.


Ante esa reacción tan transparente, el ánimo de Hyun-jun se suavizó. Esa forma tan honesta en la que, aunque fingía que no, no podía ocultar que le gustaba, seguía siendo una de las cosas que hacía que Jin-ha fuera adorable.


Aunque no podía decírselo a Jin-ha, Hyun-jun también sufría de ansiedad tras el vínculo. La razón era una sola: Jin-ha era demasiado perfecto.


Tenía un físico que atraía a la gente incluso sin hacer nada. Además, al haberse manifestado como Omega, tanto Alfas como Betas, e incluso otros Omegas, todos terminaban girándose para mirarlo al menos una vez. A eso se sumaba la existencia del acosador que lo había perseguido desde antes de manifestarse como Omega, lo cual aumentaba su inseguridad.


Para ese Hyun-jun, la reunión de hoy fue el golpe de gracia. La existencia de ese Alfa asqueroso que seguía a Jin-ha por detrás.


Aunque se supiera que estaban vinculados, siempre había gente persistente. Cuando descubrió que ese tipo, que le insistía para cenar juntos, recorría el cuerpo de Jin-ha con la mirada de forma sutil, Hyun-jun tuvo que apretar los dientes para contener sus feromonas que estaban a punto de estallar, olvidándose de la reunión y de todo lo demás.


Ya le molestaba que el tiempo que pasaba con Jin-ha hubiera disminuido por el trabajo, y como el entorno tampoco ayudaba, hoy Hyun-jun estuvo a punto de perder la paciencia por completo.


A pesar de que se habían entregado plenamente el uno al otro mediante el vínculo, su ansiedad no desaparecía. Se sentía a prueba cada hora por el impulso de querer encerrar a Jin-ha para que nadie más pudiera verlo. Aunque se sentía ruin por pensar así, al ver a Jin-ha, le surgía un deseo incontenible de retenerlo como fuera.


Hyun-jun sufría por esa ambivalencia extrema. Él también estaba pasando por un Bonding Sadness tan severo como el de Jin-ha. En otras palabras, ambos estaban cavando sus propios hoyos de inseguridad al mismo tiempo.


Para ese Hyun-jun, las palabras del directivo de la empresa colaboradora fueron como la luz de la iluminación. La forma más efectiva de anunciar que estaban vinculados. El mejor método para bloquear asuntos molestos. El anillo.


—Jin-ha.


—Mmm…


Al susurrarle presionando los labios contra su oreja, se le puso la piel de gallina en la nuca. Su corazón latía con fuerza por esa voz grave cargada de cansancio.


Hyun-jun tomó la mano de Jin-ha con cuidado. Tras darle un largo beso en el dorso, deslizó sus labios por sus dedos alargados. Si pusiera aquí el anillo que te regale. Si de esa forma pudiéramos demostrarnos el uno al otro. Un deseo de posesión sombrío bullía desde lo más profundo.


—Me gustaría que incluso la gente que no nos conoce sepa que somos pareja.


Jin-ha, que estaba relajado y lánguido en el cálido pecho de Hyun-jun, estuvo a punto de responder instintivamente que el también, pero de pronto recobró el sentido.


Aunque su intuición solía fallar, Jin-ha era rápido captando intenciones ajenas, así que comprendió de inmediato lo que Hyun-jun pretendía. Por el tema que había surgido de la nada y la forma en que estaba jugueteando con sus dedos, parecía que Hyun-jun también estaba planeando un regalo. Y nada menos que un anillo.


No puede ser. Los ojos de Jin-ha se abrieron de par en par. En esto no puedo perder. Yo se lo regalaré primero.


—Bu-bueno, ¡¿pero yo pienso de otra manera?!


Al responder de forma exagerada, Jin-ha retiró la mano. Por haberse asustado de antemano, había sobreactuado demasiado. Por el grito repentino de Jin-ha, Hyun-jun también se había incorporado a medias, sorprendido.


Jin-ha intentó recuperar la compostura. El anillo lo compraré yo. No puedo permitirme recibir esto también. Con esa firme determinación, Jin-ha realizó la actuación de su vida.


—Ah, es que a mí no me gustan las cosas estorbosas. Me dan mucho asco.


—Mucho asco…


Como para que lo viera bien, Jin-ha levantó su brazo izquierdo. Su brazo blanco y liso apareció de pronto en el campo de visión de Hyun-jun.


—Y-ya sabes que odio las cosas molestas. Mira mi muñeca. No llevo ni uno de esos relojes inteligentes que todo el mundo lleva como si fueran tatuajes. Y, ¿eh? Si llevo accesorios, me resultan incómodos y molestos para teclear. Me pondría nervioso y, si me los quito, seguro que los pierdo.


Jin-ha puso todo tipo de excusas para mostrar su rechazo. Fingió tanto asco que incluso empezó a divagar sobre el uso de accesorios y la proliferación de estafilococos. Fue una defensa verdaderamente desesperada.


Y Hyun-jun se tragó por completo esa pésima actuación.


Si hubiera sido el Hyun-jun de siempre, se habría dado cuenta de que Jin-ha estaba soltando cualquier tontería, pero como él también estaba cavando su propio hoyo por el Bonding Sadness, su autoestima llevaba tiempo por los suelos.


Estorboso, molesto, incómodo... Las palabras de Jin-ha destrozaron sin piedad el corazón de Hyun-jun. Esa defensa desesperada dejó una profunda herida en él.


—¿Ah, sí?


Al ver el rostro de Hyun-jun con una decepción evidente, Jin-ha se mordió el labio inferior. Me ablando cuando pone esa cara. Pero en esto no podía ceder.


Hasta ahora solo he recibido, así que esta vez, cueste lo que cueste, ¡seré yo quien dé algo! Jin-ha se armó de valor y fingió ignorancia hasta el final. Si estaba planeando una sorpresa para el regalo de cumpleaños, tenía que soportar este nivel de preparativos.


—U, bueno, de momento límpiate porque estarás cansado. No te quedes dormido así.


Tras empujar la espalda de Hyun-jun para mandarlo al baño, Jin-ha relajó los hombros que había mantenido tensos y soltó un suspiro de alivio. Acto seguido, corrió al salón y cogió rápidamente el teléfono que se había dejado en el sofá reclinable.


Nada más desbloquear la pantalla, lo que apareció fueron fotos de anillos de todo tipo de marcas. Había estado buscando con tanto ahínco un anillo que le quedara bien a Hyun-jun después del trabajo que se había quedado traspuesto sin querer.


Solo con verlo en la pantalla no termino de decidirme. Tendré que ir a verlos en persona y probárselos. Con el sonido del agua cayendo de fondo, Jin-ha reafirmó su determinación.



***



El faro de Cheongsan, Flow Soft, tenía a mucha gente trabajando incluso en fin de semana. No solo estaban los desarrolladores ante un lanzamiento inminente, sino también el personal de áreas no técnicas que, con los informes intermedios a la vuelta de la esquina, ocupaban sus respectivos puestos.


El Equipo de Planificación Estratégica no podía faltar en esta jornada de fin de semana. Era uno de los equipos más ocupados, no solo por el informe del primer semestre y los planes para la segunda mitad, sino también por el establecimiento de la estrategia para el próximo año. Ahora que el informe intermedio estaba cerca, era natural que vivieran una sucesión de días ajetreados, sin distinguir entre días laborables y festivos.


La gente del Equipo de Planificación Estratégica que trabajaba en este periodo tan movido estaba hoy especialmente amilanada. La razón era obvia: su jefe de equipo.


[{Equipo de Planificación Estratégica (7)}


Es verdad que el jefe está de mal humor hoy, ¿no?


Estoy seguro.


Hoy sus feromonas son realmente terribles.


Me pica la piel ㅠㅠ me asfixio.]


Dentro de la oficina del Equipo de Planificación Estratégica, cargada de tensión, solo resonaba el sonido silencioso del tecleo. Por supuesto, su jefe no era del tipo que maltrataba a sus subordinados por estar de mal humor, pero aun así, el estado de ánimo de un superior siempre es motivo de preocupación constante.


({Equipo de Planificación Estratégica (7)}


Pero si deberían estar en su mejor momento ㅠㅠ ¿Por qué está de tan mal humor?


¿Será porque le tocó trabajar en fin de semana.....?


Pero nosotros simplemente tenemos que hacer lo que nos toca. Esforcémonos un poco más.


Por favor, no digas esas cosas tan emprendedoras en el chat grupal.....


XXX Prohibido usar términos de propuestas de planificación XXX


Jajajajajajajajajajaja.


Es cierto que el equipo de desarrollo no está en su época más ocupada ahora.]


Las opiniones de los miembros del equipo, que murmuraban entre ellos, pronto convergieron en una sola idea. Que el jefe debería estar teniendo una cita empalagosa con Jin-ha la persona valiente que dejó una marca de beso en el cuello de Hyun-jun, el ídolo del equipo de desarrollo y pareja de vínculo de Hyun-jun, pero que estaba así por haber tenido que ir a trabajar.


Sus suposiciones eran correctas a medias. El hecho de no poder estar con Jin-ha en un dulce fin de semana hundía el ánimo de Hyun-jun, pero esa no era la única causa de su mal humor de hoy.


La otra razón era el hecho de que Jin-ha había salido de casa este mismo fin de semana.


Seo Jin-ha. ¿Quién era él? Era un ermitaño de pura cepa capaz de llevar una vida normal sin salir de casa durante un mes si se lo permitían. Incluso era tan dormilón que cada mañana era habitual verlo forcejear diciendo que se quedaría tumbado cinco minutos más.


Esa persona se había levantado hoy a la misma hora que Hyun-jun para ir a trabajar e incluso se había aseado meticulosamente. Alguien que, normalmente, se habría quedado profundamente dormido tras una noche de sexo intenso o se habría quedado remoloneando en la cama. Se mirara por donde se mirara, parecía que iba a salir desde temprano.


—Te llevaré.


—Mmm… No. Iré yo solo.


Jin-ha rechazó tajantemente la propuesta de Hyun-jun, tomó un taxi y se marchó rápidamente.


¿A dónde demonios va manteniéndolo en secreto? Si no hubiera tenido que trabajar, Hyun-jun podría haber perseguido ese taxi como en una escena de película.


Sentía que se volvía una persona mezquina y ruin por sentirse dolido por algo así. Solo por ser pareja de vínculo no hace falta compartir cada movimiento. Su razón lo entendía, pero no podía evitar que su corazón se sintiera herido.


Seguro que solo me he precipitado. No podía obligar a su amante a ponerse un anillo cuando este le había dicho tan seriamente que los detestaba. Si le preguntaba, parecería que lo estaba coartando. Hyun-jun, sumido en el Bonding Sadness, dejó el trabajo de lado para dedicarse a sus propios dilemas internos a pesar de haber ido a la oficina en fin de semana.


—Haaa…


Ante el suspiro bajo de Hyun-jun, la oficina del Equipo de Planificación Estratégica se puso aún más rígida. La gente del equipo, que ni en sueños imaginaba que su gélido superior estaba sufriendo por amor, no tuvo más remedio que encogerse ante ese mal humor de origen desconocido.


[{Equipo de Planificación Estratégica (7)}


Visto lo visto.


Parece que la mejor opción es trabajar rápido e irse a casa.


De acuerdo.


Vamos a por ello.]


Mientras todo el Equipo de Planificación Estratégica se esforzaba al máximo en el trabajo para alejarse de Hyun-jun...


—Qué cansancio. Maldita sea…….


Jin-ha estaba desplomado en una cafetería dentro de un centro comercial.


La razón por la que se había movido con tanta diligencia desde la mañana: el anillo. Tras haber desanimado a Hyun-jun con una actuación digna de un premio al peor actor, Jin-ha estaba trabajando en la sombra de forma encubierta. Aunque, por supuesto, su actuación fue pésima y no estaba siendo nada discreto.


Sea como sea, Jin-ha había tomado una gran decisión y se había atrevido a salir hoy. Para alguien como Jin-ha, que incluso le daba pereza comprar ropa y solía pedirla por internet, un centro comercial en fin de semana era como una mazmorra de nivel superior.


Además, ¿qué era eso de tener que esperar turno hasta para ver anillos? En algunas marcas parecía que hubiera una carrera por la apertura. Se apresuró a su manera, pero fracasó estrepitosamente al intentar superar a los que ya esperaban antes de que abrieran. Tras fallar en la obtención de un número, Jin-ha no tuvo más remedio que regresar pesadamente como un mapache que ha perdido su algodón de azúcar.


Es culpa mía por ignorar a la multitud de un sábado por la mañana. De haberlo sabido, habría pedido el día libre en el trabajo para venir un día de diario. Murmurando, Jin-ha dio un sorbo largo a su café americano helado. Menos mal que al menos consiguió un número de espera en la marca que tenía en el punto de mira.


Tras buscar intensamente día y noche, tanto en la empresa como en casa, leyó en todas partes que los anillos había que probárselos en persona. Esto se debía a que había demasiada variedad de tipos y precios.


Al final, estableció un criterio. El objetivo era un wedding band que le quedara bien a Hyun-jun, que cualquiera viera que era caro, que no fuera estorboso y que no resultara incómodo para la vida diaria.


—Dicen que quedan dos grupos en espera, así que ya puedo ir yendo, ¿no?


Ante el mensaje de notificación de los turnos de espera, Jin-ha se levantó de su asiento recogiendo sus cosas. Se acercaba la hora de la tarde y la cafetería empezaba a llenarse de gente, volviéndose agobiante.


En los lugares con mucha gente es inevitable que se asienten las feromonas. Por mucho que se ventile, en un centro comercial en fin de semana había una concentración de feromonas bastante densa. Para Jin-ha, que ya estaba vinculado, este nivel de feromonas ya no le afectaba, pero si hubiera sido cuando sufría por su constitución especial al inicio de su manifestación, jamás lo habría soportado.


—…Mmm.


Al recordar el vínculo, sus labios volvieron a temblar de forma tonta. Je, el perfecto Cha Hyun-jun es mi novio. Y estamos vinculados mutuamente. Si fuera por él, no solo lo gritaría a los cuatro vientos, sino que andaría por ahí con un cartel de neón que dijera: “Soy la pareja de vínculo de Cha Hyun-jun”. El entusiasmo de Jin-ha por su novio perfecto no conocía límites y empeoraba cada día.


En cualquier caso, Jin-ha ahora podía entender perfectamente por qué los enamorados hacían tanto escándalo por presumir. ¿Esas parejas empalagosas que solo veía en los medios? Ahora las comprendía.


Era natural querer marcar territorio y decir que su amante era suyo. Y también era natural el deseo de posesión de querer monopolizar a una persona tan perfecta.


Por eso, él mismo le pondría el anillo en la mano a Cha Hyun-jun. Para que otros tipos no le echaran el ojo, para que no codiciaran a su perfecto novio. Su solemnidad y determinación eran dignas de quien busca un anillo legendario para ahuyentar demonios.


Absorto en su resolución, Jin-ha olvidó por un momento un detalle: que ahora era famoso. Para la gente a la que no le interesaba no significaba nada, pero en todas partes había alguien que reconocía a Jin-ha, quien ya se había convertido en una celebridad de boca en boca.


—Eh, ¿ese de ahí?


—¿Por qué? ¿Quién es?


—¿No es el chico guapo del vlog? Ya sabes, ese…


Kim Young-soo, empleado de quinto año en Flow Soft y miembro del Equipo de Finanzas, estiró el cuello y miró a su alrededor al oír esos susurros bajos. Las palabras que escuchó con claridad fueron: el chico guapo del vlog. Era un apelativo extremadamente familiar.


Al dirigir la mirada hacia donde señalaba la gente, vio, como era de esperar, una silueta conocida. Alguien que atraía las miradas como si un foco le iluminara en medio de la multitud. La persona que hablaba seriamente con un empleado dentro de la tienda era, sin duda, Jin-ha.


El empleado Kim Young-soo, del Equipo de Finanzas, estaba en medio de los preparativos de su boda a pesar de estar ocupado con el cierre del semestre. Eso significaba que cada fin de semana visitaba con frecuencia el centro comercial para ver electrodomésticos y muebles. Hoy era el día de ir a ver camas, así que era su día de descanso tras haberle hecho un ruego desesperado a su jefe para que le librara de las horas extras.


Para Kim Young-soo, la presencia de Jin-ha era especial. Si buscaba el origen de por qué tuvo que suplicar tanto a su jefe, al final todo estaba entrelazado con el Equipo de Planificación Estratégica.


Que la pareja del jefe de ese equipo y como el desarrollador más famoso de Flow Soft en este momento, estuviera aquí... Como cualquier oficinista, Kim Young-soo tenía mucho interés en los cotilleos de la empresa, especialmente en los romances internos.


Kim Young-soo comprobó de qué tienda se trataba. Era, nada menos, que una marca de joyería. Aprovechando que su acompañante se había ausentado un momento, se acercó con curiosidad desbordante. Con la actitud de un espía, fingió introducir su número de teléfono en el terminal de la entrada mientras agudizaba el oído.


—Esta edición negra es un producto muy popular porque es clásica pero tiene un punto distintivo. También permite llevarlo combinado así.


—Mmm… No me gustaría que el anillo fuera demasiado grueso. Me probaré este.


—Sí, se lo prepararé.


Tras intercambiar palabras con la empleada de la tienda, Jin-ha se puso y se quitó el anillo del dedo con seriedad repetidas veces. Lo miraba de lejos, luego de cerca; en fin, lo observaba con tanto esmero que, tras decidirse, entró hacia el fondo de la tienda con paso ligero.


Increíble… Está comprando un anillo. Kim Young-soo, que por carambola se había topado con una primicia del romance de oficina, quedó maravillado. Los movimientos de esa pareja, más famosa en Flow Soft que cualquier celebridad, se estaban difundiendo de esta manera.



***



—¿Dónde estás?


[—Aún estoy en la empresa.]


—Todos los del equipo están ahí, ¿verdad? Estoy cerca. Compraré algo de merendar para llevar.


[—¿Has terminado tus asuntos?]


—Sí, bueno. ¿Cuántos sois entonces?


[—Seis personas. )


Entendido. Tras colgar la llamada con voz animada, Jin-ha apretó los labios, conteniendo a duras penas la risa que amenazaba con escaparse.


Cálmate, Jin-ha. Si te pones así de eufórico por la emoción, te pillará antes de la sorpresa. Fu, ha, fu, ha. Intentó respirar hondo en mitad de Cheongsan, pero al poco rato, una sonrisa boba volvió a filtrarse entre sus labios.


Y es que, ahora mismo, Jin-ha llevaba el anillo dentro de su mochila.


Se lo puso y se lo quitó de su propio dedo, mirándolo de un lado y de otro mientras imaginaba la mano de Hyun-jun; había sido un tour de anillos que le tomó todo el día. Sin contar los lugares donde falló en la carrera por la apertura, recorrió nada menos que cinco establecimientos. Para Jin-ha, que no hacía absolutamente nada de ejercicio, ir de un lado a otro por las tiendas del centro comercial requería un desgaste físico comparable a escalar el monte Halla.


Gracias a eso, ahora sentía las piernas pesadísimas y le parecía que las plantas de los pies iban a explotar, pero tras tanto corretear, había podido comprar un anillo que de verdad le encantaba. Aunque, claro, se había quedado un poco pobre.


La verdad de que lo bonito es caro también se aplicó aquí. Menos mal que había fijado un presupuesto casi ilimitado. Al pensar en el anillo que luciría en la mano de Hyun-jun, ni siquiera le temía al extracto de la tarjeta con su cifra de ocho dígitos.


—Hehe……. Hehehe.


Con una sonrisa pícara, Jin-ha apresuró el paso. Tenía muchísimas ganas de ver a Cha Hyun-jun.


—Esto... hola.


Planta 17 de Flow Soft. Los miembros del Equipo de Planificación Estratégica, al detectar las feromonas de un Omega desconocido, levantaron la cabeza. En cuanto identificaron a la persona que estaba de pie tímidamente en la entrada, todos soltaron un suspiro de alivio al unísono.


Estamos salvados. Celebrando internamente, los miembros del equipo le lanzaron miradas brillantes como si Jin-ha fuera su salvador. Ya era triste haber sacrificado el preciado fin de semana para trabajar, pero trabajar bajo ese ambiente tan pesado les resultaba agotador.


—He traído algo de merendar. Tomaos un respiro.


—¡Muchas gracias!


Ante los vítores entusiastas, dignos de un ídolo, Jin-ha retrocedió un paso sorprendido. Dejó los sándwiches y las galletas y, sutilmente, tiró del brazo de Hyun-jun. Era una señal para estar un momento a solas mientras los demás descansaban.


Si otros empleados de una empresa normal hubieran hecho esto, habrían corrido rumores de si la oficina es un sitio para ligar o de lo empalagosos que eran, pero ellos dos eran la excepción. Eran la pareja más famosa de la empresa, conocida por todos, desde los empleados hasta el director general Jung, el pez gordo de Flow Soft. Y Cha Hyun-jun era precisamente el sobrino de ese director Jung.


Los miembros del equipo no tenían motivos para oponerse a que su jefe que no solo tenía talento, sino también los contactos adecuados se ausentara un momento. Es más, el hecho de que se llevara de buena gana al jefe, que les había tenido todo el día andando con pies de plomo, era algo para celebrar con los brazos abiertos.


Sin duda es un Omega angelical. Jin-ha estaba siendo venerado como un santo entre los integrantes de Planificación Estratégica.


—También hay para ti, así que asegúrate de comer. No pases hambre.


—Está bien.


Parece que aquellas palabras de Hyun-jun diciendo que no había cenado le impactaron bastante, pues Jin-ha insistió varias veces en que comiera. Sonriendo a Hyun-jun mientras este asentía, Jin-ha entrelazó sus dedos de forma disimulada.


Cada vez que tenía oportunidad, se esforzaba por entrelazar sus manos, intentando con tesón averiguar la talla de anillo de Hyun-jun. Al pensar en el anillo que encajaría en esa mano grande y firme, sentía que volvería a emocionarse de forma tonta.


Hyun-jun arqueó una ceja ante la extraña conducta de Jin-ha, que no paraba de juguetear con su mano, acariciándola y apretándola sin venir a cuento.


—Por el ambiente que hay, parece que hoy también saldrás tarde.


—Así es.


Normalmente le habría dado pena no poder salir juntos del trabajo, pero hoy la historia era distinta. Tenía planeado volver pronto a casa para esconder bien el anillo en un rincón del despacho.


—Entonces, mucho ánimo. Nos vemos luego en casa.


—Te llevaré.


—¿Es una hora entre ir y volver a casa? Termina rápido el trabajo y ven pronto.


Hyun-jun soltó un suspiro bajo mientras observaba la espalda de Jin-ha, que se marchaba a toda prisa agitando la mano alegremente.


Últimamente, la actitud de Jin-ha era muy extraña. Hasta hace poco estaba decaído como si tuviera alguna preocupación, pero ahora volvía a filtrar unas feromonas cargadas de euforia. A veces miraba la pantalla del móvil a escondidas y lo ocultaba asustado al ser visto, o recibía paquetes y los llevaba al despacho como si fuera una operación de espionaje.


Además, hoy se había ido sin mirar atrás. Como si tuviera mucha prisa por volver a casa. Sin el beso corto que siempre se daban habitualmente.


—¿Qué será?


El murmullo de Hyun-jun, sin entender el motivo, resonó en la sala de reuniones.



***



—Haa… Ya estoy cansadísimo, y eso que acaba de empezar.


Aunque todos los días laborables son enemigos del trabajador, los lunes tienen un significado especial. No por nada se les llama malditos lunes. Kim Young-soo, empleado del Equipo de Finanzas de Flow Soft que ya había sufrido bastante con las reuniones desde temprano, se estiró con fuerza mientras se quejaba amargamente.


Young-soo había estado bastante ocupado todo el fin de semana. Como estaba en plenos preparativos de su boda, cada sábado y domingo tenía una montaña de cosas por hacer. La antepenúltima semana miró electrodomésticos, la pasada fue a ver camas y la que viene tiene planeado mirar muebles. Era un futuro novio que incluso ya había planeado meticulosamente una sesión de fotos en la isla de Jeju para cuando pasara la época de más trabajo.


—Esta semana también viene con todo, de verdad.


—Ya te digo. Qué suerte que ya terminamos la que viene, es un alivio.


Las charlas triviales entre reunión y reunión eran el único momento para tomar aire. Young-soo continuó la conversación casual con su compañero de equipo.


—Young-soo, debes estar a tope últimamente con lo de la boda.


—Qué va. Soy yo quien agradece que me comprendan con los horarios. Ah, por cierto, el fin de semana fui a ver camas y vi a esa persona en el centro comercial. A Seo Jin-ha.


—¿Eh? ¿A Seo Jin-ha, el del equipo de desarrollo?


—Sí, sí.


Young-soo echó un vistazo rápido a su alrededor y bajó la voz para susurrar.


—Estaba en una joyería. Parecía que estaba comprando un anillo, aunque no lo vi de cerca.


—¡Ooh!, ¿en serio? ¿Un anillo? Qué envidia.


—Se le veía dándole vueltas al asunto muy seriamente. Pero bueno, mirarlo más de cerca ya habría sido como acosarlo, ¿no? Solo lo vi en la tienda y me fui.


—Cierto. Además con lo que le pasó... Por cierto, Young-soo, ¿de qué marca es vuestro wedding band?


—El mío es de… ¡Hic!


Justo cuando Young-soo iba a presumir del anillo que llevaba en el dedo, levantó la vista por instinto y se quedó petrificado. No sabía en qué momento había llegado, pero Hyun-jun estaba allí plantado como un heraldo de la muerte, mirándolo desde arriba.


Ahora que lo pensaba, la siguiente reunión era con el Equipo de Planificación Estratégica. Young-soo se encogió por completo al verse atrapado cotilleando descaradamente.


Ah, estoy muerto. Me volví loco. La cagué. En medio de ese torbellino de emociones negativas, Young-soo captó una leve sonrisa en la comisura de los labios de Hyun-jun. Este asintió como diciendo que no pasaba nada y se dirigió hacia el interior de la sala de reuniones. Su compañero de equipo le dio un codazo aliviado de que la situación no se hubiera vuelto más incómoda para todos. Young-soo, que seguía sentado aturdido, soltó un suspiro de alivio un segundo después.


Una vez sentado, Hyun-jun murmuró para sí mismo en voz baja:


—Así que parecía que estaba comprando un anillo.


Si fue el pasado fin de semana, fue cuando Jin-ha vino a la oficina con la merienda. Por eso me entrelazó los dedos y me estuvo manoseando la mano de esa forma. Y yo que pensaba que simplemente quería estar cariñoso.


Entonces, todo eso de que los accesorios eran estorbosos, molestos y que les tenía asco era puro teatro. Estaba claro que puso esas pegas porque le daba miedo que yo le regalara uno primero. Y mientras tanto, estaba preparando un plan tan tierno como este.


Ahora entendía perfectamente el comportamiento de Jin-ha. El ocultar la pantalla del móvil muerto de miedo por si lo veía, el llevar paquetes misteriosos al despacho como si fuera contrabando... Viendo que incluso me preguntó qué solía hacer por mi cumpleaños, parecía que planeaba dármelo ese día.


Hyun-jun no pudo evitar sonreír ante el adorable plan de su amante. Era tan meticuloso pero a la vez tan descuidado que le resultaba irresistiblemente encantador.


Al ver a Hyun-jun sentado aguantándose la risa, los miembros del Equipo de Planificación Estratégica volvieron a intercambiar miradas de desconcierto.


[{Equipo de Planificación Estratégica (7)}


¿Qué ha pasado?


Ni idea;;]


¿Qué demonios había pasado en un segundo? ¿Por qué su jefe de equipo, que había estado de un humor de perros todo el tiempo, parecía estar de repente tan contento?


Encogiéndose de hombros, los subordinados se sentaron al lado de Hyun-jun. Al fin y al cabo, un jefe de buen humor siempre era mejor que uno de mal humor.



***



Sin saber que su plan de vida había sido arruinado por un tercero, Jin-ha se esforzó incansablemente por la sorpresa del cumpleaños. No solo compró artículos de fiesta, sino que también consiguió que Yoon-jeong le recomendara una pastelería de pasteles personalizados y ya tenía hecha la reserva. Incluso corrió a ver al líder de sección medio calvo para obtener información sobre un buen vino.


En sus 29 años de vida, Jin-ha, que lejos de celebrar los cumpleaños de otros solía pasar por alto hasta el suyo propio, se había convertido en un ser romántico capaz de idear una fiesta sorpresa para su pareja. El poder del amor era, sin duda, increíble.


Pero las cosas nunca fluyen exactamente según lo planeado.


—¿...Qué? ¿Cómo dices?


¿Por qué el día del informe intermedio tenía que ser justo el día antes del cumpleaños? Después de haber estado viviendo prácticamente en la empresa de lunes a domingo, hasta el punto de estar por olvidar la cara de su novio, Jin-ha pensó que lo enviarían a casa en cuanto terminara el informe, pero resultó que se lo habían llevado a una cena de empresa.


Y para colmo, la llamada que acababa de recibir era del Director General Jung In-woo. El mensaje era que Hyun-jun estaba borracho y que fuera a recogerlo.


—Sí, sí. Por favor, envíeme la dirección. Gracias.


Al colgar, Jin-ha soltó un bufido. No, si me dijo claramente que hoy saldría temprano de la cena. Y ahora resulta que está empapado en alcohol, ¿pero qué clase de broma es esta? Con los labios haciendo un mohín pronunciado y refunfuñando sin parar, Jin-ha miró hacia la cocina.


Hace apenas unos minutos se alegraba pensando que el día del informe era el día previo al cumpleaños. Pensó que Hyun-jun no era de los que se quedan bebiendo en las cenas, que animaría a su equipo por el esfuerzo y saldría pronto, pero parecía que no fue así. Eran las 11:00 p.m. Jin-ha miró el pastel sobre la mesa, el vino y el estuche del anillo que tenía escondido con ojos llenos de melancolía.


El plan que preparó para un cumpleaños perfecto ni siquiera había empezado y ya parecía que todo se iba a desmoronar. Pero él era un desarrollador competente. Un código con errores solo necesita ser corregido. Con esa firme determinación, Jin-ha salió por la puerta principal.


—Hola.


—¡Waaaaaaa!


Cuando llegó a la dirección que le dio el Director General Jung In-woo, todos los presentes vitorearon a Jin-ha. Y entonces Jin-ha comprendió por qué Hyun-jun no pudo escapar a tiempo. Era porque todas esas personas estaban ya tan borrachas que habían perdido el juicio.


Habían corrido tanto para este informe intermedio que decidieron beber competitivamente hasta saciarse hoy. Habían vertido alcohol como si sus estómagos fueran barriles, así que, por mucho que fuera Hyun-jun, parecía que no pudo evitar el ambiente.


—¿Y el jefe de equipo?


—Ve por aquí atrás.


La cena, donde estaban casi todos los de las áreas no técnicas, era más intensa de lo que imaginaba. El Director General Jung In-woo, que parecía estar en un estado relativamente decente, señaló hacia el fondo. Jin-ha corrió encorvado hacia la mesa donde estaba reunido el Equipo de Planificación Estratégica.


Hyun-jun estaba apoyado contra la pared. Era la primera vez que lo veía así de ebrio desde que empezaron a salir. Su postura, siempre recta, estaba desmoronada y mantenía la mirada baja; ese aspecto desaliñado era tan diferente a lo habitual que Jin-ha, aunque quería enfadarse, sintió que se le sonrojaban las mejillas.


Incluso borracho es guapo. El entusiasmo de Jin-ha por su novio no conocía horarios ni lugares.


—Ah… Parece que hoy ha bebido un poco de más.


—Sí, sí, así es.


Los miembros de Planificación Estratégica hablaron con torpeza. Sus palabras de preocupación eran solo una cortina de humo; en realidad, habían sido ellos quienes emborracharon a Hyun-jun.


Habían estado esperando este momento. ¿Cuántos días habían sufrido por culpa de ese jefe tan afilado y estricto? Habían esperado hoy para desahogar todo lo acumulado a través del alcohol.


Incluso en medio del ajetreo extremo, planificaron meticulosamente la estrategia para emborrachar a Hyun-jun. Su táctica fue hacerse los pobres y lamentarse de lo mucho que habían sufrido para que Hyun-jun no pudiera rechazar las copas.


Solo que ellos no lo sabían. Como no conocían la fecha exacta de su cumpleaños y solo sabían que era alrededor del verano, no tenían idea de que el cumpleaños del jefe de equipo Cha Hyun-jun era precisamente mañana.


—Jefe. Despierta. ¿Cha Hyun-jun?


Jin-ha lo agarró del hombro y lo sacudió un poco, pero no se movía. Al verlo apoyado contra la pared sin recobrar el sentido, Jin-ha se tragó un suspiro. En este estado, el problema no era la fiesta sorpresa, sino que parecía que ni siquiera podría llevarlo a casa.


—Oye, vamos. Despierta un poco. Vámonos a casa.


Parece que aún tenía algo de conciencia, porque cuando Jin-ha tiró de él como quien arranca un rábano, Hyun-jun se levantó tambaleándose. Detectando con agilidad el aroma de Jin-ha entre la mezcla caótica de feromonas de Alfas, Hyun-jun se apoyó en él. Al parecer, incluso borracho reconocía las feromonas de su pareja de vínculo.


Jin-ha rodeó su hombro con el brazo de Hyun-jun y le sujetó la cintura, soltando un jadeo. Solo ese esfuerzo ya le agotaba la energía. Ante la imagen del Omega angelical luchando, los del equipo preguntaron: “¿le ayudamos?”, pero Jin-ha hizo un gesto con la mano indicando que estaba bien.


Jin-ha, con Hyun-jun colgado como un fardo, le dio unos golpecitos en el costado. Despeja un poco. Puedes caminar, ¿verdad? Por favor. Mientras libraba su batalla personal, el otro brazo de Hyun-jun, que estaba suelto, subió de golpe y rodeó a Jin-ha en un abrazo.


—Sí, Jin-ha.


—…


En la mesa de Planificación Estratégica estalló un asombro silencioso. Todos ponían caras de duda, preguntándose si habían oído bien.


¿Dijo Sí, Jin-ha? ¿Ese terrible jefe Cha Hyun-jun? ¿Acaso sabe hablarle con tanta dulzura a su pareja? Los que tenían la boca abierta hasta que se les desencajó la mandíbula ante aquella imagen inimaginable pronto empezaron a torcer las comisuras de los labios. Sus rostros gritaban que se morían de ganas por chismorrear sobre lo que acababa de pasar.


—…Nos retiramos.


Jin-ha arrastró a Hyun-jun hacia fuera rechazando cualquier ayuda. Sentía que las miradas clavadas en su nuca eran tan intensas que iban a perforarlo.


Si vas a emborracharte, hazlo discretamente, ¿por qué te pones así de vergonzoso delante de los demás? Independientemente de lo mucho que presumiera de su novio perfecto, mostrar esta faceta ante tanta gente era algo que le resultaba sumamente abochornante al tímido Jin-ha.


Al llegar a la zona del aparcamiento, Jin-ha tanteó los bolsillos de Hyun-jun. Hyun-jun atrapó la mano que buscaba las llaves y tiró de él, provocando que Jin-ha quedara abrazado por completo al ebrio.


—Ah… He bebido demasiado.


—Menos mal que eres consciente de que te has pasado.


Las palabras salieron de su boca con un tono de fastidio natural. Con lo mucho que se había esmerado preparando hoy. Y resulta que el protagonista iba a recibir su cumpleaños borracho.


—¿Dónde está el coche? Vámonos a casa.


—Por allí.


Dime exactamente dónde es allí. Jin-ha lo miró con ojos gélidos, pero Hyun-jun no daba señales de soltarlo. Jin-ha intentó zafarse moviéndose un poco, pero Hyun-jun lo abrazó con más fuerza, dejándolo sin margen de maniobra. Jin-ha era prácticamente un cojín de cuerpo entero que estaba de pie.


Le gustaba el Cha Hyun-jun ablandado por el alcohol, pero ahora mismo sentía que se volvía loco por querer salir de allí. Incluso ahora, gente de la empresa que había salido a tomar el aire los descubría y ponía caras de sorpresa. Ah, seguro que vuelven a publicar algo en la app anónima sin poner nombres…. Murmuró Jin-ha con desolación.


—Puedes abrazarme cuando lleguemos a casa, así que por favor, vámonos ya. ¿Dónde está el coche?


Con los brazos inmovilizados en posición de firmes, Jin-ha logró finalmente encontrar las llaves en el bolsillo de Hyun-jun. Al pulsar el botón, las luces de un coche en un rincón del aparcamiento parpadearon.


Caminando de forma torpe como un pato hacia el coche, justo cuando Jin-ha iba a abrir la puerta del copiloto, la mano de Hyun-jun se adelantó y agarró la manilla.


—Conducir… no. Nunca…


¿Y este hombre? Durante el celo le dijo que no importaba que tuviera el carnet muerto de risa, ¿y ahora qué pasa con la conducción? Jin-ha, que por un momento estuvo a punto de estampar a su novio contra el suelo, soltó una risita burlona y empujó a Hyun-jun dentro del asiento del copiloto. Luego, cerró la puerta de un portazo cargado de emoción y se subió al asiento del conductor.



***



—¿Puedes levantarte?


—…Sí.


Gracias a que Jin-ha condujo como en Fast & Furious desde Cheongsan hasta la casa de Hyun-jun, a este se le pasó un poco la borrachera. Por muy relajado que estuvieras por el alcohol, si sentías que tu vida corría peligro debido a las nulas habilidades de conducción de Jin-ha, no tenías más remedio que recuperar el sentido de golpe.


Y ahora Hyun-jun guardaba silencio como un criminal.


Quien había atrapado y arrastrado a Hyun-jun cuando este intentaba desaparecer discretamente después de cenar fue su primo, el Director General Jung In-woo. Conociendo su carácter burlón, seguramente lo hizo para fastidiarlo. Pero Hyun-jun no imaginó que sus subordinados se turnarían para brindar con él uno tras otro.


Para cuando se dio cuenta de la estratagema del equipo, ya había superado por mucho su límite de alcohol. Jin-ha debe estar esperando. En el momento en que pensó eso, detectó las feromonas familiares.


Hacer que su pareja fuera a recogerlo borracho el día antes de su cumpleaños... Soy lo peor. Hyun-jun se recriminó a sí mismo con severidad.


Tras lograr aparcar a duras penas y apagar el motor, Jin-ha soltó un largo suspiro. El hecho de que estuviera apretando el volante hasta que sus nudillos se pusieron blancos era una señal clara de que estaba conteniendo su furia.


Hyun-jun siguió a Jin-ha, que caminaba delante con el rostro visiblemente enfadado.


—Gracias por venir a buscarme.


—De nada. Es lo que debía hacer.


A diferencia del contenido amable, su tono estaba cargado de énfasis. Ir a buscar a un novio borracho el día antes de su cumpleaños; uno vive para ver de todo.


A diferencia de la oscuridad del exterior, el interior de la casa estaba iluminado con calidez. El pastel y el vino en la cocina seguían allí. Al ver esa escena, Jin-ha sintió un golpe de realidad repentino.


¿Para qué demonios monté tanto lío? Mientras que el protagonista, sin importarle el cumpleaños ni nada, se había dejado atrapar para irse a beber. Jin-ha intentó animarse, pero no era fácil levantar el ánimo una vez que se había hundido.


Ante la imagen de Jin-ha con los hombros caídos, el que se puso inquieto fue Hyun-jun. Sabiendo perfectamente que Jin-ha se había esforzado con diligencia por su cumpleaños, Hyun-jun se sentía terriblemente culpable por haber arruinado el evento él mismo.


—Jin-ha.


—¿Qué?


—Lo siento.


Jin-ha, sinceramente, se sentía un poco dolido. Le resultaba cruel que todo lo preparado para Hyun-jun, y no para otro, pareciera haberse ido al traste. Siempre sentía que solo recibía, así que quería hacer algo por él, pero al ver que ni siquiera eso salía como quería, se sentía frustrado.


Como si comprendiera el corazón de Jin-ha, Hyun-jun se disculpó sinceramente. El hecho de que no supiera qué hacer y solo jugueteara con la mano de Jin-ha añadía un toque de lástima inusual en él.


Ah, esa faceta vulnerable… Ver a un Cha Hyun-jun que ni siquiera se atrevía a hablar por la culpa. Ver a un Cha Hyun-jun tan desanimado.


Jin-ha intentó ser duro y darle la espalda, pero sus ojos no paraban de dirigirse al rostro compungido de Hyun-jun. Su imagen fría y afilada de siempre parecía de otra vida; ahora parecía un perro grande empapado por la lluvia y descuidado, lo que hizo que el corazón de Jin-ha se ablandara. El corazón de Jin-ha, seducido por el involuntario sexapil de Hyun-jun, se derritió por completo como si nunca se hubiera enfadado.


Por muy cruel o molesto que fuera, seguía siendo la persona que amaba. Si de enamorados sin remedio se trataba, Jin-ha no se quedaba atrás de Hyun-jun.


Miró el reloj y faltaba poco para la medianoche. Al fin y al cabo era su cumpleaños, no podía recibirlo de forma tan melancólica. Jin-ha guio a Hyun-jun, que sujetaba débilmente la punta de sus dedos.


—Siéntate aquí.


En el pastel frente a Hyun-jun había velas y un cartel que decía “HAPPY BIRTHDAY”. Jin-ha apagó las luces brillantes y encendió las velas.


Tras acercar el pastel a Hyun-jun, Jin-ha se escondió rápidamente detrás de la barra americana. Se oyó un ruido como de alguien sacando algo y de pronto se incorporó. Llevaba puesto sobre la cabeza, de forma impecable, un gorro de cumpleaños con forma de pastel y velas.


—Me da vergüenza, así que no puedo cantarte el cumpleaños feliz.


Jin-ha habló mientras jugueteaba con sus manos escondidas tras la espalda. Su rostro, iluminado por la vacilante luz de las velas, estaba encendido de rojo.


—La verdad es que te mentí en algo.


Su voz, un poco bloqueada por los nervios, temblaba ligeramente.


—Estaba tan enfadado que no pensaba dártelo.


—……


—Pero como te has disculpado, te lo doy.


Acto seguido, extendió la mano que ocultaba tras su espalda. Dentro de un estuche blanco reposaba un anillo que brillaba con nitidez.


Jin-ha sacó el anillo del estuche y tomó la mano izquierda de Hyun-jun. El wedding band, con un diseño de varias capas superpuestas de forma sencilla, encajó perfectamente en el dedo de Hyun-jun. Un anillo de la misma forma adornaba ya la mano de Jin-ha.


—Esto es…


—Lo, lo que dije la otra vez de que los anillos eran estorbosos y molestos era mentira. Quería regalártelo yo, pero me dio miedo que te me adelantaras y por eso fingí que no me gustaban.


Jugueteando con la mano impecable donde ahora descansaba el anillo, Jin-ha continuó hablando con torpeza. La promesa de añadir notas explicativas para que el otro pudiera entenderlo siempre seguía vigente.


—Es que la gente no para de mirarte y de desearte. Te lo doy para que otros tipos… otras personas no te echen el ojo. Para que sepan que Cha Hyun-jun es mío.


Con el rostro tan rojo que parecía a punto de explotar, Jin-ha logró decir todo lo que quería.


La presión en sus manos entrelazadas aumentó. Los ojos de Hyun-jun alternaron entre su mano y la de Jin-ha, para luego encontrarse con los de él. Ternura, afecto, gratitud, arrepentimiento y… un sinfín de emociones desbordaban bajo sus pupilas. Las feromonas de Hyun-jun ondularon y envolvieron a Jin-ha.


Pero el regalo aún no había terminado. Jin-ha desvió la mirada ligeramente; parecía que le daba vergüenza decirlo, pues abrió y cerró los labios varias veces hasta que finalmente se decidió a soltarlo.


—Felicidades por tu cumpleaños. Hy, Hyun-jun… hyung.


¡Llamarlo hyung, qué apelativo tan vergonzoso! Ante una timidez mayor de la esperada, Jin-ha se retorció de vergüenza por lo que acababa de decir. Lo había hecho por ser su cumpleaños, pero estaba claro que no podría repetirlo una segunda vez.


—Aaaaah… Haz como si no lo hubieras oído. Qué vergüenza.


Como Hyun-jun le sujetaba la mano con fuerza, Jin-ha no podía escapar y solo podía patalear en el sitio. Y el rostro de Hyun-jun empezó a ponerse rojo de forma lenta, pero evidente.


Incluso sus feromonas estallaron de golpe. Antes de que Jin-ha, sorprendido por la descarga repentina de feromonas, pudiera poner ojos de conejo, Hyun-jun se levantó bruscamente y estampó sus labios contra los suyos. La sensación extraña del metal contra los dedos que acunaban sus mejillas hizo que su pecho se apretara.


—Ah…


La mano que sujetaba su suave mejilla pasó a sostener su nuca. Jin-ha, con los ojos entrecerrados, se aferró a Hyun-jun soltando un pequeño gemido. Un sonido húmedo se producía cada vez que sus lenguas se entrelazaban. Al empujar ligeramente el brazo de Hyun-jun, este se separó dócilmente por suerte.


—Es el mejor cumpleaños de mi vida. Gracias.


—No, bueno…


—Gracias.


Ante las palabras tan serias de Hyun-jun, el que acabó más avergonzado fue Jin-ha. Es cierto que lo preparó para que se emocionara y que lo planeó como una sorpresa, pero honestamente no esperaba que le gustara tanto.


—¿Tanto te gusta?


—Así es. Me encanta.


Hyun-jun abrazó a Jin-ha, le dejó besos por todo el rostro, volvió a mirar el anillo e incluso superpuso su mano con la de Jin-ha. Era definitivamente la primera vez que veía a Hyun-jun tan feliz como un niño que recibe un regalo de Papá Noel.


—Ah… es verdad. ¡Apaga las velas! ¡Se van a derretir enteras!


De tanto besarse y abrazarse, las velas sobre el pastel se habían consumido a la mitad. Jin-ha miró con pena el pastel lleno de gotas de cera derretida sobre la crema. Aunque el anillo le había robado el protagonismo, este también era un pastel que le costó mucho reservar.


—Pide un deseo.


—¿Me concedes dos?


—¿Encima tengo que concederte deseos?


—Así es.


Normalmente uno reza en silencio y ya está, ¿no? Jin-ha sintió que caía sutilmente en la trampa de Hyun-jun, pero asintió con generosidad. Puesto que estaba tan feliz por su cumpleaños, podía concederle un par de deseos.


—Lo primero es que, de ahora en adelante, sigas llamándome hyung.


—Ugh.


—Y que me hables de tú.


—Si tú tampoco lo haces…


Jin-ha le lanzó una mirada de reojo, algo coqueta. Al pedirle que pidiera un deseo, no tardó ni un segundo en hablar de los apelativos; parecía que le había gustado mucho que lo llamara hyung.


Bueno, era cierto que el título de jefe de equipo era demasiado frío. Y más cuando ni siquiera era el jefe de su propio equipo, sino del ajeno. Ya era hora de llamarlo de otra manera.


—Yo también empezaré a hacerlo ahora.


Una mirada suave se posó sobre Jin-ha mientras este refunfuñaba. Está bien, respondió Jin-ha fingiendo estar molesto, pero de inmediato corrigió: Está bien, lo haré. Hyun-jun soltó una breve risa al encontrarse con esos ojos que lo miraban como preguntando si así estaba bien.


—Y lo segundo es…


Hyun-jun hizo una pausa y se separó ligeramente. Metió la mano en el bolsillo interior de su chaqueta y sacó una caja pequeña. Era un estuche de terciopelo de un tamaño similar al que Jin-ha sostenía hace un momento.


—Acéptalo.


—Eh… Pero si es tu cumpleaños, Jefe... digo, hyung.


—Mi deseo es que aceptes esto. Jin-ha.


El anillo que Hyun-jun había preparado era un guard ring de diseño sencillo, con pequeñas piedras incrustadas meticulosamente. Al deslizar el guard ring en el anular izquierdo, donde ya estaba el otro anillo, los dos se fusionaron de forma tan natural como si siempre hubieran sido uno solo. Jin-ha sacó el otro del estuche y también se lo puso a Hyun-jun.


Si el anillo de Jin-ha simbolizaba que pertenecían el uno al otro, el de Hyun-jun parecía proteger ese anillo para que nunca se lo quitaran. Ante esa armonía perfecta, Jin-ha extendió la mano asombrado.


—Es precioso… ¿Cómo puede encajar tan perfectamente?


—Me alegra que te guste.


—¿Por casualidad sabías que te iba a dar un anillo?


Había insistido tanto en que detestaba los anillos que el hecho de que él trajera uno preparado, y que encima combinara de forma tan natural, hizo que Jin-ha lo sondeara con la mirada.


Con lo cuidadoso que fui, ¿será que se dio cuenta? Ante la duda de Jin-ha, Hyun-jun respondió con total limpieza.


—No. No me lo esperaba en absoluto.


Habían prometido ser sinceros el uno con el otro y añadir notas explicativas, pero siempre existían las cláusulas de excepción. Para Hyun-jun, la alegría de Jin-ha era más prioritaria que la veracidad de los hechos en este momento.


Por eso, Hyun-jun no mencionó que ya sabía lo de la fiesta sorpresa, ni que un empleado de finanzas lo había visto en la joyería, ni que, a pesar de estar tan ocupado, se había desvivido buscando un guard ring que combinara con cualquier anillo mientras esperaba el regalo de Jin-ha.


Gracias a eso, la fiesta sorpresa de Jin-ha pudo concluir con un éxito rotundo.


Al cruzarse sus miradas, la risa brotó de ambos sin saber quién empezó primero. Sus pechos subían y bajaban por la risa incontenible y el afecto goteaba de sus ojos al mirarse.


—Gracias por amar a alguien tan imperfecto como yo.


—Eso debería decirlo yo…


El Bonding Sadness causado por la pareja de vínculo solo puede ser resuelto por esa misma pareja. Al colocarse mutuamente esos dulces grilletes, toda la ansiedad se disipó.


—Te amo.


—Yo también te amo.


Lo único que quedaba era, simplemente, amor.



Raw: Ruth Meira.

Traducción: Ruth Meira.

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