Romance no romántico extra 4

Extra 4: (Importante) Notas de desarrollo de la actualización matrimonial: Diario de registro.


Planta 11 de Flow Soft. El departamento de la plataforma de comercio móvil estaba hoy también en paz.


Pasando por los puestos de la oficina de planta abierta, alineados en filas y columnas como bloques bien ordenados, se llegaba a la sección del equipo de servidores al fondo. Aprovechando la hora del almuerzo, entre el vacío de la oficina, una coronilla redonda asomó de repente por encima del panel divisorio. Era Jin-ha, la celebridad y el as del Equipo 2 de Servidores.


Sus facciones refinadas, bajo un pelo castaño oscuro que lucía saludable, estaban a un nivel diferente al de los demás desarrolladores de Cheongsan. Además, al tener el rostro iluminado por una sonrisa llena de entusiasmo, las miradas de las personas que transitaban por la oficina se desviaban hacia él inevitablemente.


Sin importarle si los demás lo miraban o no, Jin-ha estaba ocupado moviendo las manos con agilidad. Arrancó la cinta adhesiva y abrió la caja con movimientos algo urgentes. Había estado tan concentrado en la idea de abrir este paquete que no pudo enfocarse en el trabajo desde la mañana.


Todos los miembros del Equipo 2 presenciaron cómo Jin-ha miraba de reojo la caja de cartón como un avaro mirando un pescado seco. Al ver que Jin-ha incluso rechazaba ir a comer, la curiosidad de sus compañeros se duplicó. ¿Qué demonios habría comprado para estar tan encantado? Ese era el tema de la pequeña apuesta del almuerzo de hoy.


Los compañeros del Equipo 2, que se llevaban muy bien, se reunieron alrededor del puesto de Jin-ha. Se estiraron como suricatas, asomando la cabeza para ver qué clase de tarro de miel tan increíble era ese para que tuviera la boca de oreja a oreja.


—Y bien, ¿qué compraste, Jin-ha?


—Seguro compró otros suplementos nutricionales.


—No es eso.


Ante la respuesta mordaz, los tres compañeros soltaron una exclamación al unísono.


—Estaba convencido de que sería algo como propóleo.


—Yo escuché que se te había acabado algo la semana pasada, sunbae. ¿Qué era? ¿Vitamina D?


—No era D, era B. Y además, no compro solo esas cosas.


Aunque no se lo dijeron directamente mientras Jin-ha los miraba de reojo, todos pensaban lo mismo. Aunque era menos que antes, un lado de su escritorio seguía repleto de todo tipo de alimentos funcionales para la salud, y hacía poco todos los del equipo habían presenciado cómo guardaba en el último cajón, diciendo que lo había comprado en secreto, un suplemento de nombre extraño.


En cualquier caso, las predicciones de los compañeros fallaron. Hay tres miembros en el Equipo 2 además de Jin-ha, y los tres apostaron un café a que el contenido del paquete eran vitaminas. No hubo ganadores, solo tres perdedores.


—¿Entonces qué compraste? ¿Es algo bueno?


—Es algo caro, eso sí.


Jin-ha respondió con un tono engreído y sonrió de par en par. Cuando extendió la mano hacia sus compañeros, un dispositivo electrónico cuadrado más pequeño que un puño descansaba sobre su palma.


—Eh… ¿es una cámara?


—Ajá. Miren hacia aquí. Dejen que compruebe si sale bien.


La cámara compacta era algo que Dong-woo conocía bien. Era una cámara de acción de esas que cualquiera que grabe videos suele tener. Además, era el último modelo de la marca más famosa.


Al conectarle el trípode y sujetarla como un mango mientras enfocaba de aquí para allá, se veía bastante familiarizado con ella. Al manejarla mientras revisaba su teléfono, como si ya hubiera terminado de vincular la aplicación, parecía más un profesional de la grabación que un desarrollador de una empresa de TI.


Tenía sentido. Los miembros del Equipo 2 ya habían visto esa imagen hacía un año. Incluso durante la grabación del programa de intercambio que le dio a Jin-ha el apodo de el chico guapo del vlog, Jin-ha solía recorrer todos los rincones de la empresa cargando una cámara de acción de esa manera.


—Me recuerda al año pasado. Estuviste ocupado un tiempo grabando el vlog.


—Es verdad. Tú ni siquiera podías hablar bien aquí en ese entonces. ¿Tuvimos que repetir la escena tres veces? Me dio mucha risa, ¡ay!, ¿por qué me pegas? ¿Te da vergüenza?


—Al menos Dong-woo pudo verlo. A mí me echaron porque no paraba de reírme. Lo tuve que ver después cuando subieron el video.


Jin-ha fingió ignorar deliberadamente la charla que parecía un número de comedia. Cada vez que salía el tema del vlog, decía que era vergonzoso y bochornoso y que pararan, pero eso solo causaba el efecto contrario. Los miembros del Equipo 2 se llevaban tan bien que, si alguien caía en una broma, tenían que perseguirlo hasta el fin del mundo para burlarse hasta quedar satisfechos.


—¿Será porque hubo tanto trabajo en ese entonces? Siento como si hubieran pasado años.


—Yo también.


Si tuviera que elegir el momento más dinámico de su vida, sin duda fue por aquel entonces. Ya era bastante penoso haberse unido tarde al nuevo proyecto, cuando de repente se manifestó como Omega, participó en ese programa de intercambio sin sentido y hasta sufrió por culpa de un acosador que desprendía un aroma a feromonas podridas. Mirando hacia atrás, fue una época en la que ocurrían cosas a diario hasta el punto de preguntarse cómo pudo aguantar.


Y en todos esos eventos se cruzó con Cha Hyun-jun. En ese entonces huía de él porque no quería ni que se le acercara, y ahora le resultaba sorprendente estar viviendo bajo el mismo techo. Quién iba a predecir que acabaría marcándose con la persona a la que le hacía cortes de manga dentro del bolsillo y para quien creó una cuenta de contrato de asesinato. Por eso dicen que en la vida uno no sabe qué pasará ni un paso por delante.


Como Jin-ha se sumergió en sus recuerdos e ignoró naturalmente las burlas, los compañeros perdieron el interés y volvieron su atención a la nueva cámara.


—Pero, ¿a qué viene la cámara de repente? ¿No te la prestan si vas al equipo de servicios generales?


El servicio de préstamo de equipos era uno de los pequeños beneficios de la empresa. Debido a la naturaleza de la compañía, las grabaciones eran frecuentes por diversas razones, y al ser un servicio fomentado por la empresa como promoción, había bastantes empleados que pedían prestadas cámaras para viajes o conciertos.


Además, había mucha variedad. No solo el modelo más reciente de cámara de acción que tenía Jin-ha, sino que incluso se podían sacar de forma gratuita teléfonos con mejor rendimiento que la mayoría de las cámaras. El hecho de comprar una para uso personal, a pesar de haber equipos suficientes disponibles, significaba que planeaba usarla de forma continua.


—Bueno, es solo para intentar grabar algunos videos por mi cuenta.


—¿Te vas a hacer YouTuber?


—¿Estás loco? Con mi personalidad jamás podría hacer eso.


Jin-ha saltó de inmediato y respondió con seriedad. Había pasado un año, pero todavía le daban escalofríos al pensar en aquel programa de intercambio.


El vlog que grabó en aquel entonces seguía acumulando visitas incluso ahora. Hace poco, al pulsar el video para revisar una referencia, vio que en cada parte donde aparecían Hyun-jun y Jin-ha saltaba el pico de momento más vuelto a ver, y los comentarios estaban llenos de marcas de tiempo. Jin-ha se enfurecía diciendo que la gente venía a ver la cara de su apuesto novio, pero solo él no sabía que su propia presencia contribuía enormemente a ello.


Como sea, para Jin-ha, quien tuvo que experimentar por la fuerza lo que es ser una celebridad debido al vlog que causó un pequeño revuelo, aquello fue un suplicio. Cuánta gente hay interesada en la vida ajena. Solía decir en tono de broma que, si las miradas tuvieran fuerza, ya se habría desgastado por los constantes vistazos de tantas personas.


Hacerse famoso en realidad no tenía nada de bueno. Lo que Jin-ha obtuvo tras subir el vlog fueron más de cien mensajes, un apodo extraño como el chico guapo del vlog y comentarios maliciosos de una multitud anónima cuyos rostros y nombres desconocía. Además, al presumir de su velocidad de 800 pulsaciones por minuto peleándose con esos haters, fue descubierto por el jefe de sección medio calvo y pasó una vergüenza tremenda.


—Con todas las humillaciones que pasé por eso. Solo de pensarlo me canso.


—Vaya, si yo tuviera tu cara, primero me abriría redes sociales y subiría 30 selfies al día. Iría aumentando seguidores poco a poco para salir en un programa de citas. ¿Y entonces me hago famoso? ¿Me forro de dinero? Y así me hago rico, ¿eh?


Jin-ha dejó pasar naturalmente las palabras absurdas de Dong-woo, quien decía que solo imaginarlo era emocionante. A su lado, Yoon-jeong murmuró de forma casi inaudible: «Creo que en lugar de un programa de citas, debería ir a otro tipo de programa...», pero él también ignoró eso.


Tras comprobar que los balbuceos de Dong-woo se habían grabado bien, Jin-ha borró el video sin piedad. Una vez confirmado que funcionaba correctamente, volvió a guardar la cámara con cuidado en su estuche.


Quiero salir ya del trabajo. Tengo que presumirle esto a él. Jin-ha, sonriendo tanto que se le marcaban los pómulos, acarició el estuche. Había una razón por la que volvió a ver el vlog del programa de intercambio a estas alturas y por la que compró una cámara personal.


—Esto es para las notas de desarrollo.


—¿De qué hablas?


Dong-woo parpadeó confundido ante esas palabras sin contexto. Por supuesto, no había ninguna posibilidad de que Jin-ha le respondiera.



***



Fue después de llegar a casa cuando Jin-ha volvió a sacar la cámara que había traído envuelta como si fuera un tesoro.


Hyun-jun, por su parte, se había estado preguntando durante todo el trayecto por qué Jin-ha esbozaba esa sonrisa maliciosa a solas en el asiento del copiloto. Normalmente, cuando sonreía así era porque había comprado algún suplemento nutricional barato o porque había tenido éxito en la compra directa de algún artículo de cuadros que le gustaba mucho.


La curiosidad se resolvió justo cuando el día estaba llegando a su fin. Tras estar un buen rato haciendo ruiditos en un rincón, Jin-ha le plantó la pequeña lente justo delante de la nariz.


—¡Tachán! Mira esto. La he comprado nueva. ¿Qué te parece?.


—¿Eh? ¿Estás grabando un vídeo?


La pregunta de Hyun-jun iba acompañada de esa sonrisa tranquila típica de alguien que ya está de vuelta de todo. Como su conviviente era una persona capaz de realizar cualquier tipo de excentricidad en cuanto se descuidaba un segundo, nada de lo que hiciera le sorprendía demasiado. Al menos se alegraba de que no fuera algún accesorio de cuadros extraño.


Sin saber que Jin-ha estaba haciendo zoom en su cara y grabando solo sus fosas nasales, Hyun-jun simplemente aceptaba cualquier cosa. Jin-ha, tras reírse entre dientes mirando la pantalla, quitó el zoom y lo encuadró correctamente. Se aclaró la garganta y, con un tono de voz más grave, habló:


—He decidido entrar en un nuevo proyecto. ¿Te acuerdas de la actualización de la marca de comercio que hicimos juntos el año pasado? En aquel entonces también grabamos un vlog así.


—¿Un nuevo proyecto?


Era la primera vez que oía algo al respecto. Que Hyun-jun supiera, no había ninguna actualización mayor programada en el área de comercio por el momento.


—Parece que aún no te ha llegado la noticia. ¡Pero si ya lo sabe todo el mundo! Hasta mis compañeros de equipo están al tanto.


—¿De qué hablas? Es imposible que haya algo sobre tu trabajo que yo no sepa. No hay ningún desarrollo nuevo en marcha.


Ante la picardía de Jin-ha, el rostro de Hyun-jun se puso serio de inmediato. Ladeó la cabeza como si no entendiera de qué estaba hablando, pero su insatisfacción se reflejaba claramente en su expresión.


¿Un nuevo proyecto y un vlog? No solo no había oído nada del equipo de marketing, sino que Jin-ha, que detestaba los vlogs, no debería estar tan contento. Fuera lo que fuese, la sola idea de que Jin-ha estuviera pegado a otra persona que no fuera él con la excusa de un vlog hizo que su humor cayera en picado al instante.


Al ver a Hyun-jun con el rostro rígido, Jin-ha se reía para sus adentros. Hyun-jun solía pillar casi todas las actuaciones mediocres de Jin-ha, pero cuando se trataba de provocarle celos, caía redondito sin importar si era una actuación o no. No había mejor broma para tomarle el pelo.


Además, por supuesto, Hyun-jun tenía razón. Aunque lo llamó nuevo proyecto, lo que Jin-ha había planeado no tenía nada que ver con el trabajo de la empresa. La razón por la que Jin-ha podía sonreír incluso con una cámara en la mano era porque se trataba de algo que debía hacer junto a Hyun-jun.


Jin-ha pensó que con estas pistas él se daría cuenta, pero Hyun-jun seguía totalmente perdido. Era una oportunidad de oro para Jin-ha, que no solía tener muchas ocasiones para burlarse de él, pero como parecía que Hyun-jun estaba a punto de irse a revisar los comunicados de la empresa, decidió continuar.


—Parece que la actualización está prevista para el año que viene, y dicen que es algo muy grande. ¿Cómo se llamaba el proyecto? Déjame pensar... creo que se llamaba... Boda.


Jin-ha sintió escalofríos por todo el cuerpo tras decir sus propias palabras. No puedo repetir esto dos veces. Mientras Jin-ha se retorcía diciendo que se sentía empalagoso y avergonzado como para vomitar, Hyun-jun le sujetó las manos y soltó un suspiro de alivio genuino.


—Lo has hecho a propósito, Jin-ha. Has esperado para grabar mi reacción de sorpresa.


—Es que tiene su gracia engañarte. ¿Con quién iba a grabar yo un vlog si no es contigo? Ya te dije que, a menos que sea para cobrar indemnizaciones denunciando a haters, ni se me ocurriría mirar una cámara.


—Eso es cierto, pero... bueno, nunca se sabe.


Las feromonas que se filtraron por un momento revelaron por completo el desconcierto de Hyun-jun. Nadie más sabría que él, que siempre finge ser racional y frío, tiene momentos en los que se lanza así sin pensar. Rodeado de ese aroma fresco y agradable, Jin-ha se rió feliz.


¿Pero qué relación tenía la boda con la cámara? Para Hyun-jun, que seguía con la duda, Jin-ha añadió una explicación amable:


—Hace poco busqué nuestro viejo vlog. Como lo grabamos desde antes de empezar a salir, fue bastante divertido verlo.


—Sí, lo fue. Por eso me enteré de que me hacías cortes de manga cuando yo giraba la cabeza.


—¿Qué? ¿En serio? ¿Eso salió en el vídeo? ¡Oye! ¿No se habrá dado cuenta nadie? No habrá haters diciendo que te hice un corte de manga.


—Solo lo decía por decir... pero veo que no lo niegas.


—Ah, bueno... eso es cosa del pasado.


Por poco se convierte en el empleado que insulta con el dedo en un vídeo de la cuenta oficial de la empresa. Aunque era cierto que Jin-ha insultaba a Hyun-jun a sus espaldas con frecuencia, Jin-ha sentía que tenía sus razones si se explicaba así.


—Sinceramente, en aquel entonces tú también eras un problema. ¡Tenías un carácter muy extraño!


—Vale. Digamos que sí


—No es “digamos que sí", es que era así. ¿Quién critica a la persona que le gusta en público de esa manera? Si yo hubiera tenido un poco más de determinación, ya te habría denunciado. Por acoso laboral. ¿Eh? Habrías recibido una llamada del Ministerio de Empleo y Trabajo.


—Gracias por no denunciarme.


—Sí. Deberías estar agradecido por mi corazón tan grande como el océano. Soy tan bueno que es un problema.


—¿Por eso creaste una cuenta de “contrato de asesinato” en vez de denunciarme? Eso da más miedo.


—¿Hasta cuándo vas a seguir con eso si ya la cancelé hace tiempo? En vez de mandarte al otro barrio te he montado un cine en casa, y no me lo agradeces. Jefe de equipo Cha, ¿no crees que eres un poco rencoroso?


Por supuesto, la cuenta de “Definitivamente me vengare" seguía vigente hasta el día de hoy.


—Bueno, nos hemos desviado del tema. El caso es que cuando lo grabábamos pensaba que me hacías hacer cosas muy molestas, pero al volver a verlo me trajo recuerdos y fue agradable a su manera. Ver el proceso de desarrollo fue divertido. Por eso pensé que sería buena idea grabar también los preparativos de nuestra boda.


Aquel proyecto de Jin-ha de a ver si no se casa conmigo terminó con éxito, fuera cual fuese el proceso. De hecho, ya había conseguido obtener el sentimiento sincero de Hyun-jun de querer casarse incluso mañana mismo si las condiciones lo permitieran, así que ya no había nada que lo detuviera.


Ya vivían juntos, Hyun-jun ya le había pedido matrimonio (aunque Jin-ha le gritó con ojos de fuego que lo hiciera bien de nuevo), y hasta habían completado la marca, que para los que tienen segundo género es como una promesa de alma; así que en realidad solo quedaban los trámites institucionales.


No soy el único impaciente. En realidad, era él quien se estaba conteniendo. A Jin-ha, que estaba flotando de felicidad, el jefe de equipo Kim Bok-man, el único casado del Equipo 2, le había dado un consejo: “El matrimonio es la realidad”.


¿Entonces el matrimonio se hace en el metaverso en vez de en la realidad?. Ante esa respuesta sin sentido, el jefe Kim Bok-man le lanzó una mirada de lástima. ¿Por qué me mira de forma tan desagradable? Ignorando la incomodidad de Jin-ha, el jefe Kim Bok-man comenzó un discurso interminable sobre los preparativos de la boda que nadie le había pedido.


‘—Los preparativos de boda no se acaban nunca por mucho que hagas. La verdad es que peleamos mucho mientras nos preparábamos. Hay tanto que hacer y tan poco tiempo que las cosas terminan así.’


‘—Ah... ¿de verdad?’


‘—Aunque te prepares con antelación, al final el tiempo te persigue, así que lo mejor es preparar todo lo más rápido posible.’


‘—Ah, ¿de verdad?’


‘—Te lo digo ahora, pero yo no me habría podido casar sin un organizador de bodas, ¡jajaja! Pero viéndolo en retrospectiva, me da un poco de pena. Debería haber hecho aunque fuera algunas fotos mientras nos preparábamos. Aunque estuviéramos ocupados, peleáramos y fuera un caos, todo eso son recuerdos.’


Las palabras que el jefe Kim Bok-man soltó como una queja se quedaron grabadas en la mente de Jin-ha. No había forma de detener el tiempo, así que la única manera de capturar ese momento era a través del registro.


Tras escapar por los pelos del discurso de 30 minutos del jefe Kim Bok-man, Jin-ha compró la cámara sin pensarlo dos veces. Si hasta el vlog que grabó con cara de pocos amigos se convirtió en un recuerdo, no había nada mejor que poder conservar tal cual la emoción y la felicidad actuales. No para mostrárselo a alguien, sino para poder disfrutar de este instante durante mucho tiempo.


—Ya lo entiendes, ¿no? Es una boda que solo pasa una vez en la vida, así que por supuesto que es un gran proyecto. ¿Y sabes que a los grandes proyectos hay que dejarles sus notas de desarrollo, verdad?


—Jin-ha, creo que eres la única persona en el mundo que compararía una boda con un nuevo proyecto.


—¿Entonces vas a cooperar o no? Dilo rápido.


—Por supuesto que cooperaré activamente.


—Saluda aquí también.


Frente a la cámara, Hyun-jun asintió una vez más. Cumplió fielmente con la petición de saludar también con la mano.


—¿Estás seguro de que no te olvidarás de llevarla contigo?


—Por supuesto. ¿Por quién me tomas?—


Jin-ha juró que la llevaría como si fuera parte de su cuerpo y que grabaría absolutamente todo. Al ver a Jin-ha con los ojos brillando de ilusión, Hyun-jun rió por lo bajo.


Así fue como el proceso de preparación hasta la boda quedó guardado en la nube de Jin-ha, bajo la etiqueta de “Notas de desarrollo”.



***



[D-183]


Los dedos de Jin-ha cubrían la mitad de la lente hasta que, tras reajustar el agarre, la visión se volvió nítida. El crujido del papel se escuchaba de cerca. Jin-ha, visiblemente emocionado e incapaz de quedarse quieto, hacía que la imagen se tambaleara de un lado a otro repetidamente.


—Vaya, tenía que ser justo hoy cuando me la dejé olvidada. ¿Cómo se llamaba esto? ¿La ley de Murphy? ¿A perro flaco todo son pulgas? En fin, como sea.


¡Tachán! Con sus propios efectos de sonido, la pantalla se llenó de flores. Era un ramo tan frondoso que no cabía por completo en el encuadre a pesar de estirar el brazo. Detrás de las flores, se veía el rostro de Hyun-jun con las orejas teñidas de un rojo intenso.


—Mira qué denso es este ramo, pesa muchísimo. ¿Cómo demonios lo tenías escondido?


—No es que lo estuviera escondiendo con mucho esfuerzo, es que tú solo tenías ojos para la comida.


—Eso es porque todos los sitios a los que me llevas son buenísimos. Lo de hoy también estaba rico… ¡Digo, no! ¿A dónde vas intentando escurrir el bulto tan sutilmente?


El enfoque pasó del ramo a Hyun-jun. A diferencia de su imagen habitual en la empresa, donde siempre vestía traje, hoy llevaba un abrigo sobre un suéter de cuello alto. Era exactamente la misma prenda que usó el verano pasado para ocultar los mordiscos en su cuello tras la marca.


—Rápido, otra vez. Hazlo como antes. ¿Eh? Tengo que dejarlo grabado.


Jin-ha, devolviéndole el ramo a los brazos de Hyun-jun, lo apremiaba dando saltitos. Hyun-jun, que de repente se vio abrazando un ramo casi tan grande como su torso, miró a través de la pantalla. Parecía que lo fulminaba con la mirada, pero en realidad tenía una expresión algo decaída, como si estuviera un poco dolido.


—Dijiste que estabas seguro de que la llevarías siempre encima como si fuera parte de tu cuerpo.


—¡Pues entonces deberías haberme avisado de que me ibas a pedir matrimonio hoy!


Jin-ha gritó de golpe y continuó.


—¿Sabes cuántas veces me he hecho ilusiones hasta ahora? Cuando decías de ir a comer, yo pensaba: ¿será hoy? y nada. ¡Decías de ir a algún sitio y yo creía que finalmente pasaría, pero otra vez nada! Desde que compré la cámara la he llevado casi como una extensión de mi brazo, pero no dabas ni una pista. ¿Qué eres, un heladero turco? Me has tenido en un vilo, que si sí, que si no. ¡Llegué a pensar que te habías olvidado!


—¿Quién sería tan idiota como para olvidarse de una propuesta de matrimonio?


El murmullo de Hyun-jun diciendo: Después de que me agarraras por el cuello exigiendo que lo hiciera bien, ¿cómo no lo iba a hacer? Quedó sepultado por el escándalo de un Jin-ha excitado. Jin-ha no descubriría este comentario en voz baja hasta después de la boda, cuando volviera a ver los vídeos.


—Haaa… Y justo hoy, solo por hoy, la dejé en casa un momento para que se cargara y vas y me pides matrimonio. ¿Cómo puede ser tan mala la puntería?


—Es que te veía pasar de la ilusión a la decepción y me entró la urgencia… Pero, ¿no crees que es demasiado que lo primero que me digas tras recibir las flores sea no traje la cámara?


—¡Mentira! ¡Respondí antes de eso! ¡Dije que sí! Seguro que estabas tan nervioso que no me oíste.


—Está bien, si tú lo dices, será verdad.


—Todo es porque hiciste una sorpresa. Deberías haberme dado una señal de que iba a ser hoy.


—Nadie anuncia una propuesta de matrimonio antes de hacerla.


—Ya está, ya está. No acepto excusas. Así que mira aquí y hazme el favor de pedirme matrimonio una vez más, como hace un momento.


Ante la insistencia caprichosa y obstinada de Jin-ha, Hyun-jun acabó rindiéndose con una sonrisa y dejando caer los hombros. Su rostro sonriendo con dulzura desprendía un afecto que se sentía incluso a través de la pantalla, pero Jin-ha, embelesado por su cara, perdió fuerza en la mano y el encuadre se desvió.


—Eres todo un experto en echarle la culpa a los demás, desarrollador Seo Jin-ha.


—No es como si viviéramos juntos desde ayer, ¿a qué viene sorprenderse ahora?


Con una breve risa, la pantalla hizo un barrido panorámico del entorno. Tras la amplia habitación de hotel, se veía la vista nocturna de la ciudad. La cámara, que buscaba la ubicación ideal, finalmente se fijó en un punto.


Cuando Hyun-jun se colocó donde apuntaba la lente, parecía una sesión de fotos profesional. Hyun-jun, que ocultaba su rostro tras el ramo, asomó los ojos por un lado enviando una mirada inquisitiva, como preguntando si ya podía empezar.


Ah, qué lindo. Tras el comentario embobado de Jin-ha, la pantalla se agitó ligeramente de arriba abajo, como si él estuviera asintiendo.


Hyun-jun, hincando una rodilla en el suelo, extendió el ramo y, contra todo pronóstico, se quedó balbuceando. Abría y cerraba los labios como si fuera a hablar, pero volvía a callarse y bajaba un poco la cabeza. Salió una voz muy tenue y tímida, impropia del Hyun-jun habitual.


—…La verdad es que antes estaba tan nervioso que no recuerdo bien qué dije.


—¡No puede ser!


El reflejo de Jin-ha saltando casi hasta el techo se vio en el cristal de la ventana.


—Lo haces a propósito, ¿verdad? Con tu carácter es imposible que te olvides de algo. Seguro que preparaste el discurso y ensayaste a puerta cerrada sin que yo te viera. ¿Crees que no te conozco? Por favor, cariño. Esposo mío. No digas eso. ¡Dime que te acuerdas, rápido!


—Es que… ensayar… claro que ensayé, pero hace un momento no me venía nada a la cabeza y las palabras salieron solas. Me quedé con la mente totalmente en blanco.


—…Con razón sentí que el ramo estaba húmedo cuando lo agarré.


Hyun-jun se aclaró un poco la garganta y miró hacia arriba, hacia Jin-ha. No parecía mentira que hubiera estado tan nervioso, pues se alcanzaba a ver incluso el temblor en las venas de su cuello.


—Al igual que tú y yo nos hemos convertido en una comunidad de destino mediante el vínculo, quiero que nos validemos también de forma institucional y oficial. Haré que toda tu vida diaria sea feliz. Así que, por favor, dame la oportunidad de ser tu protector y tu esposo.


Aunque logró decir las palabras preparadas, y a pesar de que ya había recibido el sí, la mano que sostenía las flores temblaba sin cesar. Al darse cuenta de que una persona tan segura de sí misma y que no le falta nada podía estar así de nerviosa solo por pedir su consentimiento, Jin-ha sintió un escalofrío de emoción de la cabeza a los pies.


Una mano se extendió en la pantalla y aceptó las flores. Tras emitir algunos sonidos con la voz entrecortada por la emoción contenida, Jin-ha finalmente pronunció un sí. Claro que sí. A la respuesta murmurada le siguió el sonido de alguien sorbiendo la nariz.


—Lo que dijiste antes estuvo bien, pero esta propuesta de ahora también me encanta.


Hyun-jun, que ya se había puesto en pie, acortó la distancia. Una sombra cubrió la cámara y, de repente, esta quedó atrapada entre los dos, dejando la visión a oscuras. Entre ellos, abrazados sin dejar ni un resquicio, se intercambiaban susurros suaves.


—Siento haberte hecho esperar. Me esforzaré para que no tengas ninguna preocupación de ahora en adelante.


—También te apoyarás en mí a veces, ¿verdad? No vas a cargar con todo tú solo para intentar solucionarlo, ¿no?


—Con gusto, incluso más a menudo que a veces, si me aceptas.


—Vale. Con eso me basta… Pero no todos los días, que pesas mucho.


Intentó cambiar el ambiente diciendo tonterías a propósito, pero no fue fácil. Aunque respondió con tono altivo, su voz sonaba como la de un niño mimado con la nariz tapada por el llanto.


—¿Estás llorando?


—Claro que no.


Se escuchó el sonido de un pequeño forcejeo y, poco después, el sonido de un beso. Debido a que la entrada del micrófono quedó tapada al estar tan pegados, las voces se oían amortiguadas. Se escuchó el crujido del papel del ramo apretado entre ambos. A continuación, se oyó un ligero manotazo seguido de un: Vas a estropear las flores.


—Por cierto, ¿cómo se llamaba esta flor? Esta es una rosa, ¿y esta qué era?


—Lisianthus.


—¿Lisi-qué? Espera, espera. Oye.


Entre las palabras de Jin-ha se colaban sonidos de besos continuos. ¿Te ha poseído el demonio de los besos? Espera… El final de la frase se alargó hasta que empezaron a escucharse respiraciones profundas y gemidos bajos. Con cada movimiento de sus cuerpos unidos, la tela de la ropa rozaba la lente de la cámara atrapada entre ambos.


—Un momento, cariño. Suéltame un segundo. No he apagado la grabación. Ay, no se habrá grabado todo este sonido, ¿verdad?


—¿Qué importa si se graba? No es para enseñárselo a nadie.


—Vaya. Qué perverso. ¿Estabas pensando en grabar cosas raras solo porque es para nosotros? ¡Que esto son notas de desarrollo!


—Entendido. Dámela.


La palma de la mano de Hyun-jun cubrió la pantalla. Poco después, se escuchó un bip y la pantalla se apagó.



***



[D-145]


Nada más encenderse la pantalla, apareció el rostro de Jin-ha con una expresión animada. Saludó moviendo la mano ligeramente, como si todavía le resultara extraño estar frente a la cámara, lo que le daba un aire muy de vlog cotidiano. A diferencia de lo habitual, llevaba el pelo engominado hacia atrás de forma impecable.


—Creo que me veo un poco guapo con la frente al descubierto. ¿Parezco más maduro? Hum.


Se miró desde varios ángulos, como si le resultara extraño verse así, y luego esbozó una sonrisa discreta. Aunque su belleza es alabada como la mejor de la empresa, arreglarse con tanta determinación era un evento que solo ocurría en días especiales.


Y Jin-ha acababa de regresar precisamente de uno de esos eventos.


—La razón por la que tengo este aspecto es porque... ¡Hoy ha sido la reunión formal entre nuestras familias! Eh, esto solo lo vamos a ver nosotros, ¿está bien que hable así? Bah, qué más da... total, no lo voy a subir a ninguna parte. Lo haré a mi manera. En fin, la reunión terminó bien, y he encendido esto para dejar mis impresiones y comentarios. Al fin y al cabo, el progreso del desarrollo debe registrarse en el momento. ¡Los datos son vida, y la vida es el backup!


Jin-ha cerró el puño con fuerza en un gesto de ánimo y soltó una risita.


A pesar de hablar de la reunión familiar, el fondo del vídeo era la casa donde vivían ambos. Parecía ser bastante tarde, ya que fuera de la ventana estaba completamente oscuro.


—Haaa… Ya nos habíamos visto varias veces antes, pero esta vez la sensación fue diferente. Ya nos conocemos todos, pero supongo que conocerse y comer con el propósito del matrimonio fue una presión. El peso de la palabra boda es distinto. Definitivamente hay una diferencia con la marca. En fin, fue una situación muuuuuy difícil. Menos mal que el ambiente fue bueno.


Jin-ha, que estaba sentado apoyando la espalda, se escurrió hacia abajo. Al verlo casi tumbado en el suelo usando el sofá como respaldo, parecía que no tenía fuerzas ni para subirse a su amado sillón reclinable.


Como si estuviera explicándoselo a alguien a través de la pantalla, Jin-ha fue soltando sus impresiones.


—La verdad es que pensé en grabar toda la reunión familiar… pero me daba vergüenza, sentía que perdía el sentido del evento y me pareció que tener una cámara mientras comíamos sería incómodo, así que desistí. Yo antes buscaba muchos vlogs de reuniones familiares. ¿Cómo demonios lo grababa esa gente? A mí no me salían las palabras ni de broma.


Jin-ha, asombrado, giró la cámara para mostrar el interior de la casa. Cuando el abrigo de Jin-ha, tirado de cualquier manera en el suelo, apareció en pantalla, cambió el ángulo rápidamente para sacarlo de la vista. El enfoque se dirigió hacia el dormitorio.


—Al menos yo sigo vivo. Él está completamente K.O. De repente se tambaleó y me asustó. Hasta tuve que conducir yo de vuelta.


Con todo tipo de quejidos de dolor, Jin-ha se levantó y se dirigió al dormitorio. Al entrar, se veía a Hyun-jun tumbado en la cama como si se hubiera desplomado. Su rostro pálido, con un brazo sobre la frente y los ojos cerrados, se fue agrandando lentamente en la pantalla.


Cuando Jin-ha se sentó a su lado, Hyun-jun abrió los ojos despacio.


—¿Quieres más digestivo?


—Creo que estaré bien si descanso un poco más.


—Ay. Se hacía el fuerte, pero resulta que estaba nerviosísimo. Le dio un corte de digestión y hasta se tomó dos digestivos.


Jin-ha hablaba como si lo estuviera delatando ante la cámara, pero sus manos se movían con rapidez. Su tacto estaba lleno de afecto mientras masajeaba la mano de Hyun-jun y luego acariciaba su boca del estómago como para aliviarlo. Tus manos siguen frías. ¿Llamo al doctor Jang? Ante la pregunta, Hyun-jun negó con la cabeza.


—Aunque es increíble que te entrara la comida. Como comías tan bien, pensé: “Vaya con Cha Hyun-jun, qué agallas tiene” pero ¿quién iba a imaginar que acabarías así de derrumbado?


—Tú ni siquiera comiste. Antes te vi y estabas contando los granos de arroz.


—¿Qué querías que hiciera si no me pasaba la comida? ¿Y tú no comiste sabiendo perfectamente que te iba a sentar mal?


—Es que… tu madre dijo la última vez que le gustaba verme comer bien…


—Vaya. No me lo puedo creer.


Jin-ha lo regañó diciendo que si incluso en ese momento estaba pensando en ganar puntos, pero las comisuras de sus labios se elevaron poco a poco. Jin-ha se dejó caer sobre Hyun-jun mientras estaba sentado en la cama y ajustó la cámara para que ambos rostros aparecieran en el mismo encuadre.


—En fin, la reunión familiar terminó bien. Los cuatro hablaban tan animadamente que nosotros quedamos un poco en segundo plano. Menos mal que acabó bien, ¿verdad?


Aunque tú te hayas puesto un poco enfermo, añadió Jin-ha mientras se reía entre dientes.


Mientras jugueteaban con las manos sin sentido, superpuestos como un sándwich, Jin-ha se detuvo en seco. Se escuchó un ruido estruendoso: un rugido de tripas.


El silencio entre los dos, que parpadeaban con ojos de conejo, fue roto de nuevo por el sonido del estómago de Jin-ha. Su vientre vacío rugía sin filtros, como si estuviera protestando por comida. Y poco después, junto con una risa corta, Hyun-jun giró la cabeza hacia un lado.


—Oye…no te rías.


Hyun-jun intentó contener la risa, pero no fue fácil. Al final, ante el movimiento de Hyun-jun riéndose entre dientes, la cabeza de Jin-ha, que estaba tumbado sobre él, también se sacudía. Que no te rías, dijo Jin-ha con la cara roja como un tomate mientras hundía el rostro en el edredón.


—Parece que ya te has relajado. A juzgar por el hambre que tienes.


—Ja, vale… Búrlate todo lo que quieras.


Jin-ha, ya sin fuerzas para pelear, se lamió los labios y se levantó. Al frotarse el vientre hambriento con la palma de la mano, la risa de Hyun-jun se hizo un poco más fuerte. La cámara, que se le había escapado a Jin-ha al levantarse, quedó en manos de Hyun-jun.


—Tú descansa un poco más. Dime si necesitas algo. Yo…voy a tener que comer aunque sea un ramen. Tengo muchísima hambre.


—No comas demasiado rápido.


—Sí, sí, ya lo sé.


Sería gracioso que nos sentara mal a los dos y acabáramos tumbados. Jin-ha, sonriendo con la nariz arrugada, salió del dormitorio con paso ligero. Sus pasos al caminar tenían ritmo.


—No, es que ahora que tengo hambre me acuerdo de la comida que dejé antes. Pensar que he dejado un banquete para terminar comiendo ramen. La vida es realmente impredecible.


Le voy a poner dos huevos. Con esas palabras, el vídeo terminó con la imagen de la espalda de Jin-ha tarareando una canción de origen desconocido.



***



[D-118]


Bajo una luz tenue, se enfocó la barra americana. En una esquina de la barra, entre varios suplementos nutricionales, se veía un muñeco de un árbol de Navidad tocando la trompeta. Había adornos rojos y verdes esparcidos aquí y allá, como si la Navidad hubiera pasado hace poco y aún no hubieran terminado de recoger.


En la barra vacía no había nada para picar, solo dos copas de vino. Al subir la cámara, apareció Jin-ha apoyando la barbilla en la mano, con los labios hacia fuera, mirando ligeramente por encima de la lente.


—El año nuevo no tiene nada que ver con la boda.


—¿Cómo que no tiene nada que ver? A partir de ahora pasaremos todos los 1 de enero juntos.


—Qué bien hablas.


Jin-ha le lanzó una mirada de reojo como si le resultara irritante y se bebió el vino de un trago. Se notaba perfectamente en qué estómago había terminado el vino, ya que la copa estaba vacía a más de la mitad.


Parecía que el alcohol le estaba subiendo, pues Jin-ha se desplomó sobre la mesa. Mientras yacía apoyado en un brazo, la luz de una vela oscilaba sobre su mejilla.


Jin-ha, mirando fijamente a Hyun-jun, dijo en voz baja:


—Llevémonos bien este año también.


Su rostro, relajado por la embriaguez, esbozó una sonrisa vulnerable. El año que viene, y el siguiente, y siempre... Ante el murmullo de Jin-ha, Hyun-jun respondió brevemente: “Yo también”.



***



[D-105]


La imagen se desenfocó y se volvió nítida de nuevo, como si estuviera intentando hacer foco. Hyun-jun y Jin-ha, sentados frente a frente en la mesa de centro del salón, tenían rostros sumamente serios. Durante cinco minutos, solo hubo un enfrentamiento silencioso entre los dos.


La atmósfera pesada se sentía incluso a través de la pantalla, haciendo que pareciera que habían discutido, pero,


—Hoy tenemos que decidirlo de verdad.


—Ya lo sé.


En realidad, estaban eligiendo las invitaciones de boda.


Se habían olvidado de la existencia de las invitaciones debido a otros compromisos, hasta que finalmente recibieron una llamada de apremio hace una hora. Les dijeron que debían avisar hoy mismo sin falta, así que desplegaron a toda prisa las muestras; sin embargo, elegir una de inmediato sin tiempo para reflexionar era más difícil de lo que pensaban.


Con una mirada similar a la de alguien que intenta calibrar por dónde empezar a arreglar un código espagueti, observaban los seis papeles de tamaño postal que tenían delante. Jin-ha, tras alternar entre uno y otro comparándolos, acabó soltando un quejido y se tumbó boca arriba.


—Qué difícil, qué difícil. ¿Cómo puede ser tan agotador elegir solo una?


Jin-ha, revolcándose por el suelo, le dio unos toquecitos con la punta del pie en la espinilla de Hyun-jun.


—¿A ti cuál es la que más te gusta?


—Esta es más limpia, pero creo que este tipo también estaría bien.


—¿Y la que está al lado no es buena también?


—Es verdad.


Y así, al final, volvían siempre al punto de partida. Esta era buena, y aquella también. Para Jin-ha, un profano en las artes, los nombres le resultaban desconocidos, pero al parecer eran bocetos encargados especialmente a un diseñador famoso. Al enterarse de eso, la presión hizo que le resultara aún más difícil quedarse con una sola.


—Aaaah, me gustan todas. ¿Sería demasiado exagerado preparar seis tipos de invitaciones?


Lo dijo en broma, pero había un cincuenta por ciento de sinceridad. Teniendo en cuenta la escala, no hacía falta preparar tantas, por lo que le parecía un desperdicio de diseño.


«Es solo elegir una, ¿por qué es tan difícil? Humanamente, últimamente estamos demasiado ocupados. Ya entiendo por qué el jefe de equipo decía que para casarse es imprescindible un organizador». Mientras Jin-ha se quejaba, las palabras de Hyun-jun se superpusieron.


—Sea lo que sea, esta no. No quiero que la invitación tenga un patrón parecido a los cuadros.


—¿Le tienes rencor a los cuadros? Por qué te dan tanto asco. ¡Además, eso no son cuadros! ¡Solo son líneas que se cruzan en forma de X!


Jin-ha se incorporó de golpe ante el comentario absurdo y empezó a protestar. Hyun-jun sabía que Jin-ha, aun estando sin energía, saltaría enseguida si lo pinchaba un poco de esa forma, y él cayó redondito en la trampa.


Mientras Jin-ha soltaba un discurso sobre los estampados de cuadros, Hyun-jun le hizo una seña para que se acercara. Jin-ha, estirando el brazo desde donde estaba sentado, agarró el trípode y acercó la cámara.


—Solo vamos a elegir una, pero quiero dejarlo grabado en vídeo.


—Es una buena idea.


Junto a la imagen que enfocaba las invitaciones, se escuchaban sus voces charlando animadamente mientras estaban sentados juntos. Que si esta era así, que si aquella era asá. ¿Entonces nos quedamos con esta? Espera un momento…



***



[D-76]


—Espera un segundo… Ya está.


La cámara, que enfocaba el techo, hizo un barrido por los alrededores. La sastrería, de ambiente clásico, tenía paredes decoradas con trajes de etiqueta, zapatos y corbatas, pareciendo el escenario de una película extranjera.


—¿Ya puedo salir?


La voz de Hyun-jun, que sonaba algo cansada, se escuchó desde detrás de la cortina. Jin-ha le había montado todo un escándalo diciendo que se le olvidó grabar cuando él se probó su traje, y que el de Hyun-jun debía quedar registrado en vídeo sí o sí. Para Hyun-jun, que tuvo que quedarse quieto detrás de la cortina hasta que Jin-ha encontró la cámara y la tuvo en la mano, era normal sentirse fatigado.


—Sí, sal ya.


Como si hubiera estado esperando solo esas palabras, Hyun-jun descorrió la cortina y salió a grandes zancadas. A Jin-ha no le importó en absoluto el humor de Hyun-jun, quien fruncía el entrecejo por lo agobiado que estaba; sus ojos estaban fijos únicamente en el cuerpo de su pareja.


—Cielos. ¿Quién tiene un novio tan guapo?


Jin-ha olvidó la compostura y soltó un sonido parecido al de un señor mayor tras tomarse un trago de soju. Además, como si todo el revuelo de grabar el vlog fuera secundario, empezó a aplaudir con fuerza mientras sostenía la cámara. Estaba en pleno momento de adoración.


—Ven aquí. Pongámonos juntos.


Al caminar hacia Hyun-jun, en la pantalla se vio el bajo de un traje de gala color crema radiante. Se reflejó la imagen de cuerpo entero de ambos, parados uno al lado del otro frente al espejo. A pesar de ser un diseño común, al ser ropa a medida, les sentaba como un guante. Gracias a la armonía de colores y diseños, parecían salidos de un reportaje de bodas solo con llevar la ropa puesta.


A diferencia de Hyun-jun, que no se alejaba mucho de su estilo habitual, Jin-ha jugueteaba con las mangas o el bajo de la chaqueta sintiéndose algo incómodo. Hyun-jun, rodeando la cintura de Jin-ha con el brazo, rió por lo bajo.


—Fue un acierto acortar las mangas respecto a la última vez. Creo que así está mejor.


—¿Tú crees? Es más cómodo al quedar la muñeca libre. Dicen que también han reducido un poco el contorno, pero eso no lo noto mucho.


—Es porque has adelgazado desde la última vez. ¿La cintura está bien?


—¿Qu, qu, qué estás diciendo?


Jin-ha, horrorizado, golpeó el brazo de Hyun-jun repetidamente. Hay gente ahí fuera, ¿cómo dices eso para que todos lo oigan? Hyun-jun se quejó de dolor mientras se frotaba el brazo golpeado por Jin-ha, quien le reñía en voz muy baja.


—No, no me refería a eso. Preguntaba si la cintura del pantalón te iba bien. Por si la ropa no te quedaba por haber perdido peso.


—Ah. Ahaha. Oh, sí, está bien. Me queda bien—


Jin-ha carraspeó. De verdad tengo que dejar de atacar así sin pensar. Volvió a mirar mal a Hyun-jun, pensando que una vez más él solo había quedado como un pervertido.


No, podrías haberlo dicho claro desde el principio. Si preguntas por la cintura de repente, es normal que piense en lo de anoche… El rostro relajado de Hyun-jun, mirando con afecto a un Jin-ha que no paraba de refunfuñar, quedó perfectamente capturado en pantalla.


Finalmente, incapaz de soportar la vergüenza, Jin-ha cambió de tema.


—Por cierto, es la primera vez que te veo con un traje de tres piezas.


—El tres piezas es un poco… incómodo. Se siente como si fuera demasiado arreglado.


—Vaya. ¿Tú también sabes decir esas cosas?


Jin-ha abrió mucho los ojos ante las palabras inesperadas de Hyun-jun. Aunque gracias a la influencia de Jin-ha la ropa casual iba en aumento, Jin-ha negó con la cabeza al recordar el armario de Hyun-jun, lleno de trajes que parecían cortados por el mismo patrón.


—Tienes que aprender a vivir más relajado. Relajar un poco los hombros. ¿Ves? Por eso siempre estás cansado. Mira, si te fijas bien, ahora mismo tienes ojeras.


—Quien parece cansado ahora eres tú, Jin-ha. Has estado sufriendo por la agenda tan apretada.


—¿Yo? No, yo estoy bien. Pero, oye, sácame un ginseng rojo del bolso.


Ante la petición añadida con total naturalidad, Hyun-jun le entregó el ginseng sin rechistar. Seguía preocupándole que Jin-ha confiara ciegamente en los suplementos como si fueran pociones de salud de un videojuego, pero si con esa pequeña cantidad el humor de Jin-ha mejoraba, Hyun-jun hacía la vista gorda incluso si tomaba un par al día.


—He traído de sobra, así que toma tú también si estás cansado.


—Está bien…


Por supuesto, Hyun-jun no tenía la más mínima intención de tomar aquello.


Jin-ha, tras succionar el ginseng, soltó un gran suspiro como si acabara de recuperar la vida. Después, pasaron a revisar las modificaciones con el sastre. La conversación sobre si el largo de la manga ajustada era el adecuado o si sería mejor alargar el bajo del pantalón un poco más, terminó después de un buen rato.


—Si no hay más modificaciones, ¿podemos ver el siguiente traje?


—Ah, sí, sí.


—¿Quién de los dos prefiere comprobarlo primero?—


—Eh… iré yo primero.


Espérame, dijo Jin-ha brevemente mientras le pasaba la cámara a Hyun-jun. Jin-ha, al recibir el nuevo traje de gala, se puso serio mientras escuchaba las explicaciones sobre los cambios en los detalles. La pantalla captó su torso ligeramente inclinado hacia el sastre y sus piernas esbeltas debajo.


Sí, sí. Este también me lo pondré yo solo. El perfil de Jin-ha, asintiendo continuamente, estaba sonrojado por una mezcla de nervios e ilusión. La cámara enfocó el rostro de Jin-ha durante largo tiempo.


Tras recibir el traje, Jin-ha le hizo un gesto visual a Hyun-jun y se dirigió hacia el interior. El vídeo, que captó la espalda de Jin-ha entrando a probarse la ropa, desbordaba amor por el sujeto grabado.



***



[D-24]


Con un ligero crujido, la puerta de la habitación se abrió apenas un poco. La cámara, pegada casi al ras del suelo, se coló por la rendija de la puerta mostrando el despacho de Hyun-jun. Así como cada uno había reflejado su propio gusto en sus respectivos estudios, el de Hyun-jun resultaba árido en extremo, a diferencia del cuarto de Jin-ha, que tenía un ambiente luminoso con juegos de mesa y cómics esparcidos.


Al desviar la vista de ese interior asfixiante que se percibía incluso a través de la pantalla, apareció Hyun-jun sentado frente al escritorio. La luz blanca del monitor se reflejaba en su rostro concentrado. Parecía tan ocupado trabajando que ni siquiera se dio cuenta de que Jin-ha estaba allí.


La cámara abandonó la habitación con el mismo sigilo con el que había entrado. Con el sonido de un bip al pulsar el botón, el rostro de Jin-ha llenó la pantalla. Apoyado contra la pared, justo al lado de la puerta, Jin-ha estaba completamente ebrio y con las mejillas encendidas.


—Hora actual… 10 de la noche. Dicen que el señorito está ocupado preparando los materiales para el traspaso de funciones. Que si le preocupa dejar el trabajo mientras se toma sus vacaciones largas. Ay, por favor, como si fuera el único que trabaja en la empresa.


Lo que siguió fue un murmullo tan bajo y rápido que ni siquiera se grabó bien. A juzgar por las palabras sueltas que se entendían como horas extras, calendario de vacaciones y papeleo, parecía estar bastante molesto por lo ocupado que estaba Hyun-jun.


—Bueno, es verdad que nos vamos a tomar unas vacaciones largas. Como juntamos los días por antigüedad, vamos a descansar más de un mes… Solo en nuestra empresa se puede descansar así, he oído que en otros sitios es asfixiante. Flow Soft es la leche. La mejor.


Levantó el pulgar con orgullo intentando posar, pero no tenía ni una pizca de fuerza en el cuerpo. Soltaba aire por la boca y, como no podía sostener bien la cabeza, la cámara grababa alternativamente el techo y el suelo. Con un golpe seco al soltar la mano, la pantalla quedó enfocando la puerta de Hyun-jun.


Tras unos diez minutos en los que solo se escuchaba el sonido acompasado de su respiración durmiente, la puerta al lado de Jin-ha se abrió sin hacer ruido. Hyun-jun había detectado las feromonas que se le escapaban al Jin-ha borracho. Al notar que todo estaba en silencio pero se sentían sus feromonas, abrió la puerta y se encontró a Jin-ha dando cabezadas allí mismo.


Hyun-jun le dio unos toquecitos en el hombro y extendió la mano para levantarlo. Jin-ha exclamo con voz atontada mientras miraba a su alrededor. En el intervalo de haber dormido un poco, parecía que el alcohol le había subido más; no podía mantener la cabeza recta y se desplomaba.


—¿Por qué estás durmiendo aquí?


—¿Ya terminaste de trabajar?


—Casi he terminado. ¿Has bebido mucho?


—El trabajo nunca se termina…


Jin-ha no respondía y solo decía lo que quería. Hyun-jun, que con ese breve intercambio ya sabía exactamente qué tan ebrio estaba Jin-ha, no intentó seguir conversando y lo llevó al dormitorio.


—Dijiste que ibas a repartir las invitaciones y no haces más que beber como un animal todos los días.


—¿Qué tiene de malo beber por una buena causa? Bebo porque soy feliz.


—Bueno, si vas a beber, mejor que sea por felicidad.


Hyun-jun seguía respondiéndole a las tonterías típicas de un borracho. Sí, sí, tienes razón en todo. Asintiendo incondicionalmente, Hyun-jun lo mimaba con suavidad. Mañana también tienes que ir a trabajar, así que duérmete pronto. Primero dúchate con agua tibia. Jin-ha dio un pisotón ante el empujoncito hacia la habitación.


—¡Te he dicho que puedo caminar yoooo soloooo!


El borracho, que se había vuelto terco, empezó a montar un numerito. La cámara, golpeada por sus pasos tambaleantes, salió rodando y quedó enfocando tristemente el suelo.



***



[D-1]


Incluso con la tenue iluminación de la cámara, Jin-ha frunció el ceño como si le deslumbrara y entreabrió los ojos. Tras parpadear unas cuantas veces para acostumbrarse a la luz, fijó la vista en la lente. Su mirada era nítida, sin rastro de sueño para ser plena medianoche.


El brazo de Hyun-jun cruzaba el pecho de Jin-ha, quien estaba tumbado en la cama. Jin-ha se movió hacia Hyun-jun y ajustó el ángulo para que ambos aparecieran en pantalla.


—No sé qué hora es… En fin, no podía dormir y por eso la encendí.


—Puede que por culpa de la luz duermas aún menos.


Se escuchó una voz algo ronca y profunda, pero sin rastro de somnolencia. A pesar de haberse acostado temprano diciendo que mañana sería un día importante y estarían ocupados, seguían despiertos. Al pensar que la boda era literalmente mañana, los nervios, el temblor y la emoción hacían que el sueño fuera esquivo.


Dando vueltas y más vueltas, sus mentes solo se volvían más lúcidas. No sabían cuántas veces habían repetido el ciclo de preguntarse cada 30 minutos: ¿Duermes?, No.


—Yo creo que ya perdimos la oportunidad. El sol va a salir pronto.


—Por eso tienes que cerrar los ojos aunque sea un poco. Ciérralos ahora mismo.


—Llevo con los ojos cerrados desde las diez.


Tras la breve respuesta de Jin-ha, solo quedó el silencio. Ambos se limitaban a parpadear mirando fijamente la cámara. No tenían sueño, pero sentían que si salían de la cama no dormirían ni un segundo, así que se esforzaban por quedarse tumbados.


Jin-ha, que miraba la pantalla en silencio, de repente se puso serio.


—¿Y si nos quedamos dormidos los dos? ¿Qué pasa si no oímos la alarma y nos despertamos cuando el sol esté en lo más alto?


—Eso no va a pasar bajo ninguna circunstancia.


Hyun-jun respondió con firmeza.


—He puesto el despertador que te regaló tu amigo… Choi Jin-gyu.


—Vaya. Con eso me quedo tranquilo.


Choi Jin-gyu, ese amigo que siempre ponía a Jin-ha en aprietos, le había enviado esta vez un despertador diciendo que era su nuevo artículo de negocio. Después del incidente de las orejas de gato, Jin-ha desconfiaba totalmente de él, pero el reloj que terminó aceptando tras mucho insistir era algo diferente a lo habitual.


Con razón tenía una especie de cañón encima. Era un dispositivo que disparaba una bala de cañón a la hora programada y no dejaba de sonar ruidosamente hasta que volvías a meter el proyectil en su sitio. El sonido era tan estruendoso que Jin-ha casi saltó treinta centímetros. Tras decir que incluso una guerra real sería más silenciosa que eso, Jin-ha había arrumbado el reloj en un rincón del despacho.


—Vaya, poner ese por si acaso… Tienes todo planeado, cariño.


—Por eso mismo tienes que dormir ya. Apágala y cierra los ojos.


—Valeeee…


Jin-ha estiró el brazo hacia atrás y dejó caer la cámara debajo de la cama. Como se olvidó de pulsar el botón de apagado, solo se escuchaban sus voces con la pantalla en negro de fondo.


—Cielos… pensar que cuando despierte será el día de la boda. Todavía no me lo creo.


—Yo tampoco.


—Pues para no creértelo pareces muy tranquilo.


—No lo estoy. Ven… siente cómo late mi pulso.


—¿No te va a estallar el corazón dentro de poco? Pensaba que estabas bien, pero estás peor que yo.


—Yo también soy humano, es normal que esté nervioso… Ahora durmamos de verdad, Jin-ha. Cierra los ojos.


—Que ya los cerré. Está todo oscuro desde hace rato, ¿qué quieres que cierre?


—Deja de hablar también.


—Mmm.


Que descanses. Nos vemos por la mañana. Tras ese saludo tranquilo, se empezó a escuchar una respiración rítmica.



Raw: Ruth Meira.

Traducción: Ruth Meira.

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