Romance no romántico 11

Hasta la fotocopiadora sabe que hay un romance en la oficina.


¿Acaso cuando uno se vincula, además de las feromonas, también cambia la personalidad?


Dado que los humanos y los ordenadores tienen procesos diferentes desde la base, ¿podría ser que, a estas alturas... cambiara algo así como el sistema operativo? ¿A eso es a lo que llamamos pubertad? Jin-ha estaba teniendo reflexiones a sus veintinueve años que ni siquiera tuvo en sus tiempos de estudiante de Ingeniería Informática.


Con las máquinas, el output sale exactamente según el input, pero con los humanos nunca era así. El ser humano es ese ser que, aunque le digas 1, entiende 2 y suelta 3. Por eso dirán que se pueden conocer diez brazas bajo el agua, pero no una sola vara de profundidad en el corazón de una persona.


Y Jin-ha se encontraba precisamente en esa situación de no conocer esa vara de profundidad.


—¿Por qué me das esto otra vez…?


—¿Acaso no tienes hoy también horas extras?


—Eso es verdad, pero te dije que me iría pronto.


Era una ofensiva de aperitivos que duraba ya varios días. Hyun-jun transportaba comida diligentemente como si fuera un pájaro alimentando a su cría. De donuts a sándwiches, y luego a wraps de pollo. Tras el pan y las galletas, hoy también le puso entre las manos comida suficiente para llenar ambos brazos.


—Que lo disfrutes.


Hyun-jun se limitó a decir eso y se marchó a toda prisa. Lo que quedó fue Jin-ha, sosteniendo una bandeja de cafés y una caja de postres que colgaba precariamente, y la gente del equipo de servidores, cuyos ojos brillaban como hienas.


—¿Qué toca hoy?


—Oh, son macarons.


Si el primer o segundo día se sorprendieron por el inesperado refrigerio nocturno, ahora ya lo estaban esperando a su hora como si fuera algo natural. Entre las 8 y las 9 de la noche, cuando la boca se siente aburrida y el estómago empieza a rugir, el aperitivo que llegaba sin falta era su pequeña diversión.


—Wow… Pero de verdad, el jefe de equipo tiene un gusto increíble para la comida. Este sitio es famosísimo.


—¿Por qué? ¿Qué tiene de diferente?


—Lo fundó un chef que salió de un hotel famoso de Francia. Ahora es tan popular que las colas son larguísimas. Dicen que si pagas más, incluso te personalizan el sabor que quieras.


—¿Ahora también hay una era de macarons por encargo? Es sorprendente, la verdad.


—El inconveniente es que son caros, pero dicen que aun así vuelan. En fin, es alucinante...


Miradas de envidia se clavaron en Jin-ha. Qué hay entre ellos dos, qué hay. Qué relación tienen. Los ojos que parecían calibrar la situación se sentían como un interrogatorio, haciendo que Jin-ha encogiera los hombros por instinto.


¿Por qué Cha Hyun-jun le traía comida a Seo Jin-ha todos los días, y además cosas tan bonitas y valiosas? Esas miradas llenas de curiosidad eran propias de buscadores de cotilleos. ¿No son unos periodistas amarillistas? Si digo algo mal, se va a armar la gorda. Jin-ha quería escapar de allí aunque fuera rompiendo una ventana y saltando.


Al final, sudando frío, lo único que pudo articular fue una excusa barata.


—Es porque somos compañeros en el vlog. Haa… jaja.


No tenía ni pizca de credibilidad, era una excusa de nivel subterráneo, pero como se le veía esforzarse tanto, los demás no tuvieron más remedio que fingir que se lo creían. No eran tontos; si no notaran la sutil corriente que fluía entre ambos, serían unos estúpidos.


—Y pensar que antes decías que no lo soportabas, parece que ahora se llevan bien.


—Bueno… No es que nos llevemos bien…


Era evidente que estaba mintiendo descaradamente, pero Jin-ha se mantuvo firme fingiendo demencia. Hae-na, pensando que su esfuerzo era digno de elogio y que ya era hora de dejar de burlarse, terminó soltando una carcajada.


Normalmente, los que más dicen que se odian son los que terminan juntos. Lo mejor de los romances de oficina es cuando pelean hasta hartar a los de alrededor y, un buen día, los pillan dándose un beso a escondidas. Por lo que Hae-na había visto hasta ahora, siempre funcionaba así.


—Dile que también disfrutaremos la comida de hoy.


—Gracias a Jin-ha, nosotros somos los beneficiados.


—Buen provecho, sunbae.


Cada uno soltó un comentario mientras cogían un macaron empaquetado individualmente. Mientras tanto, Jin-ha envió rápidamente un mensaje.


[{Cha Hyun-jun}


Por favor.


Ya basta de comida nocturna ㅠㅠ


Sinceramente, lo haces a propósito.


Te dije que saldría sobre las 10.]


Recargar glucosa despierta el cerebro, pero también tenía sus desventajas. Con las frecuentes guardias nocturnas y trabajando sentados todo el tiempo, el hambre llega rápido, luego comen algo por la noche, y tras comer, no hacen ejercicio sino que siguen trabajando. Era inevitable que el peso medio de los habitantes de Cheongsan aumentara.


[{Cha Hyun-jun}


Es mejor comer ahora.


Si no, a la una de la mañana dirás de comer patas de pollo.]


Eso…era verdad. Trabajar aguantándose las ganas de comer algo por la noche no servía de nada. Al final, ocurría el percance de no poder dormir por el hambre. Calmar y mandar a dormir a un Jin-ha que abría la app de comida a la una de la mañana diciendo que tenía hambre era tarea de Hyun-jun.


[{Cha Hyun-jun}


Y el macaron será mejor que el ramen de vaso.]


Eso también…era verdad. Si de todas formas iba a comer carbohidratos, al menos reducir el sodio era mejor para la salud. En realidad, daba un poco igual si lo que se comía de noche era ramen o un macaron, pero las palabras de Hyun-jun resultaban extrañamente persuasivas.


La razón por la que Hyun-jun se convirtió en el repartidor de aperitivos fue, por supuesto, por culpa de Jin-ha. Hace unos días, ante el comentario de Jin-ha de que ya estaba harto de comer tanto ramen de noche, Hyun-jun puso una cara de impacto poco común.


‘—¿Ramen de vaso?’


‘—Sí. He probado ya todos los tipos que existen. Ya ni quiero verlos.’


Como alguien que depende de los suplementos nutricionales en lugar de una dieta equilibrada y ejercicio, Jin-ha era muy serio respecto a la comida picante y salada. Pero incluso él estaba ya asqueado del ramen que comía cada noche de horas extras.


‘—¿Lo comes cada vez que haces horas extras? ¿Siempre? ¿En todo momento?’


‘—¿No es lo normal…? No hay muchas cosas que se puedan comer rápido en el sitio’.


Por supuesto, en Flow Soft, además de los offices de cada planta, había una zona de autoservicio. Incluso vendían ensaladas frescas en máquinas expendedoras automáticas que funcionaban las 24 horas.


El problema era que eso estaba en la segunda planta. ¿Ir desde la planta 11 hasta la segunda a propósito? ¿Hacer ese esfuerzo para comprar unas hojas sin sabor? Para los habitantes de Cheongsan, famosos por tener el trasero pegado a la silla, aquello era un despropósito.


Por otro lado, pedir pollo o pizza les llenaba demasiado y no podían concentrarse, y salir fuera les tomaba una eternidad. Al final, el ramen era lo más fácil y no tenían otra opción.


Haberse quejado así fue el problema.


Cha Hyun-jun empezó a traerle aperitivos al día siguiente como si hubieran hecho un pacto. Ni que fuera un pavo real cortejando. Aparecía con ese atuendo que seguía haciendo dudar de la estación del año, le ponía la comida en ambas manos y desaparecía a toda prisa.


—No es demasiado dulce, está perfecto. Gracias por la comida, Jin-ha.


—Ha sido el macaron más rico que he comido últimamente.


—Llévense más. Todavía quedan muchos.


Por muy cuatro personas que fueran, ¿no era pasarse un poco con tres cajas de macarons? Si se los comiera solo, sus niveles de azúcar atravesarían el cielo. Era una selección de menú ya muy alejada de lo saludable.


¿Lo hacemos? Mientras veía a sus compañeros llevarse los macarons, Jin-ha torció el labio con aire compungido.


…Parece que todos lo saben.


Amenazar a Kim Dong-woo no sirvió de nada. Estaba claro que la gente del equipo de servidores ya sospechaba a medias lo que había entre él y Cha Hyun-jun. Era obvio: bajaban la mirada hacia la caja de macarons y luego se miraban entre ellos, intercambiando miradas silenciosas a espaldas del interesado.


Desde que se vincularon, Cha Hyun-jun actuaba como alguien que no conocía el significado de la palabra reparo. No solo le entregaba aperitivos abiertamente, sino que aparecía de la nada para sacarle conversación. Se le acercaba sutilmente y el marcado de feromonas se había vuelto incluso más intenso. No parecía tener la más mínima intención de ocultar su relación.


—Egh…


Un secreto se mantiene bajo el acuerdo mutuo de las partes implicadas. Al romper la alianza de dos personas, Hyun-jun era ahora mismo una locomotora desbocada. No era momento de preocuparse por si la gente de fuera sospechaba; Hyun-jun no es que fuera indiscreto, es que era un libro abierto, y Jin-ha suspiraba en secreto ante tal despliegue de afecto.


Para esto, mejor pon un anuncio en toda la empresa diciendo que estamos saliendo y que nos hemos vinculado. Jin-ha se quejaba, pero no llegaba a comprender que Hyun-jun era el tipo de hombre capaz de hacer exactamente eso solo con que él dijera una palabra.


[{Cha Hyun-jun}


Aun así, como me lo has dado pensando en mí.


Lo disfrutaré.


Dicen que es muy caro.]


Jin-ha torcía los labios como si estuviera descontento, pero sus mejillas estaban teñidas de un leve rubor.


Esa vara de profundidad en el corazón que ni uno mismo conoce. En realidad, le gustaba esta faceta de Hyun-jun. Aunque fingía esquivarlo y ponía cara de fastidio, conociendo el carácter de Jin-ha, si realmente le hubiera disgustado, lo habría rechazado tajantemente.


Además, Hyun-jun ya se había dado cuenta. Había notado esa mirada que, muy discretamente, esperaba con ansias ver qué aperitivo tocaría esta vez. Era la actitud decidida de Hyun-jun, sabiendo que debía infiltrarse en las grietas poco a poco, como quien se acerca a un gato esquivo. Por eso Jin-ha se había ido empapando de él, como quien se moja bajo una lluvia fina.


[{Cha Hyun-jun}


Lo que está envuelto aparte es para Seo Jin-ha.


Que lo disfrutes.]


¿Envuelto aparte? Solo entonces vio que en el centro de la caja había algo empaquetado por separado. Parecía que la gente del equipo de servidores lo había evitado a propósito al elegir los suyos, por pura intuición.


Al abrir el envoltorio, vio una galleta de color menta pálido rellena con una crema de color limón. Parecía más sencillo que los otros macarons tan llamativos, así que ladeó la cabeza. Jin-ha lo olisqueó. Le pareció notar un aroma familiar.


—¿Eh? ¿Qué es esto?


Al darle un gran mordisco, el aroma y el sabor esperados se extendieron por su boca. Una sensación fresca y refrescante. El sabor familiar que inundó su paladar era idéntico al de las feromonas de Hyun-jun.


Un macaron con sabor a agujas de pino; era algo de lo que jamás había oído hablar. Así que por esto había buscado a propósito un lugar que permitiera personalizarlos. Ante la armonía del toque picante de la menta joven y el aroma a pino, Jin-ha terminó de devorarlo en un santiamén y sonrió sin darse cuenta.


—…Qué tierno.


No sé de quién será novio, pero bueno.



***



[{Cha Hyun-jun}


Estoy en el parking del sótano 2.


Siii.]


Por suerte, estos días las horas extras no se alargaban tanto. Todo gracias a que las pruebas de aplicación en el servidor principal habían terminado. A menos que los datos se volvieran locos de repente el día de la actualización, se esperaba que el despliegue finalizara sin contratiempos.


Hae-na y Cheol-soo salieron disparados en cuanto pulsaron el botón de salida, recogiendo sus cosas a toda prisa. Yoon-jeong dijo que se iría un poco más tarde para cuadrar con el horario del próximo autobús. Al final, Jin-ha salió solo de la oficina, caminando tranquilamente.


Quizás por ser viernes, muchos puestos ya estaban vacíos porque la gente se había ido temprano a casa. Mientras caminaba por el pasillo algo oscuro, Jin-ha envió un mensaje.


[{Cha Hyun-jun}


Podrías subir en el ascensor.


Casi no hay gente.


Voy para allá.]


Jin-ha se dirigió al vestíbulo mirando a su alrededor. En el pasado, habría intentado evitar a toda costa estar solo en una situación así, pero ahora la historia era distinta.


[{Cha Hyun-jun}


Es el ascensor principal número 1.]


Tras revisar el mensaje, vio que el ascensor estaba subiendo desde el sótano 2. Cha Hyun-jun debía de estar ahí dentro. Solo de pensarlo, se le escapó una sonrisa.


Cuando se explica la conexión con la pareja vinculada, la palabra que más se usa es estabilidad. El hecho de sentirse estable solo por estar cerca del otro. Que las feromonas de ambos se mimeticen a la perfección y reaccionen solo entre sí. Todo eso nace de un sentimiento de plenitud. Jin-ha ya no se dejaba perturbar por feromonas de Alfas del montón. Como ahora mismo.


—…Uff.


Incluso si unas feromonas desagradablemente familiares lo asaltaban.


Ese olor a podrido tan conocido. Un hedor rancio, húmedo y sombrío, como el de un trapo sucio. Eran las feromonas de Lim Seo-il, imposibles de olvidar aunque quisiera.


A diferencia de las feromonas de otros Alfas, que se habían vuelto naturalmente tenues tras el vínculo, las de Lim Seo-il seguían teniendo una presencia distintiva. Jin-ha frunció el ceño con fuerza ante ese olor penetrante a hombre descuidado.


—Ah, de verdad…


A juzgar por lo densas que eran las feromonas, era evidente que había tomado un amplificador de feromonas ilegal. Si no se hubiera vinculado, habría estado indefenso, pero las feromonas de una persona vinculada se optimizan solo para su pareja y no se ven afectadas por este tipo de porquerías.


El hecho de que Hyun-jun y Jin-ha hubieran podido respirar tranquilos fue precisamente gracias a este vínculo. Jin-ha, vinculado con un Alfa Dominante, era como un dealer de daño con un tank protector al frente. Y ese compañero vinculado estaba subiendo ahora mismo en el ascensor.


—El olor es realmente mortal…


Esa sensación de feromonas podridas que Hyun-jun no lograba captar. Jin-ha sabía ahora que si el aroma de las feromonas se siente diferente para una persona específica, significa que esa persona tiene sentimientos obsesivos hacia la otra. Y que esas feromonas específicas se definen según quien las recibe. En resumen, Lim Seo-il no era para Jin-ha más que un trapo podrido o basura.


—Qué pesado.


Jin-ha murmuró con sus grandes ojos bien abiertos. Aunque seguía la guía de ignorarlo para no provocar al acosador, por dentro estaba hirviendo de rabia.


Ese esfuerzo desesperado por rociar feromonas que ni siquiera eran gran cosa era digno de un exhibicionista. Ya era bastante irritante que lo hubiera acosado con mala suerte durante años, pero lo que más le enfurecía era el hecho de que hubiera aterrorizado de la misma forma a otras personas de casta recesiva.


Incluso era la segunda vez. Al sentirlas más fuertes que la vez anterior, parecía que venía con toda la intención, pero aun así, era una cantidad de feromonas incapaz de tumbar a un Omega de casta común. Jin-ha se mofó.


—Ni siquiera puedo ir tras él y darle una paliza…


El rasgo típico de estos tipos: no son capaces de dar la cara. Si al menos se lanzaran al ataque, sería otra cosa. Un tipo patético como Lim Seo-il era de los que morían escondiéndose detrás de otros, siendo cobarde, mezquino, rastrero y sombrío, limitándose a jugar con sus feromonas hasta el fin.


De todos modos, si revisaban el CCTV, aparecerían todos los movimientos de Lim Seo-il. Pensaba recopilar toda la información y entregarla. Por supuesto, planeaba atraparlo por el cuello con lo de las drogas ilegales y entregarlo. Pensaba acusarlo acumulando cargos uno tras otro, como quien ensarta piezas en un hilo. Claro que de las cosas complejas se encargarían Hyun-jun y el bufete de abogados que lo respaldaba.


Aun así, no podía dejar que el rastro de feromonas permaneciera allí. Jin-ha sacó un eliminador de feromonas de su bolsillo y lo roció minuciosamente por los alrededores.


Con esto, no molestaría a los demás. Tras comprobar la concentración de feromonas en el ambiente, Jin-ha volvió a mirar al frente. Con un ding, las puertas del ascensor se abrirán.


—Buen trabajo hoy también…


—Ah, entra. Entra. Adentro, vamos.


En cuanto se abrieron las puertas, Jin-ha agarró a Hyun-jun por ambos brazos impidiendo que saliera del ascensor. Al empujarlo hacia adentro, la espalda de Hyun-jun chocó contra el espejo. Jin-ha se hundió en los brazos de Hyun-jun e inhaló profundamente. Esto sí que eran feromonas. Al oler ese aroma profundo a madera de cedro, sintió que la furia que hervía hasta hace un momento se calmaba.


Por culpa de esas feromonas podridas, casi pierdo el olfato y hasta el carácter. Con ese pensamiento, Jin-ha frotó su frente contra el pecho de Hyun-jun. Su pelo suave le hizo cosquillas a Hyun-jun en la barbilla. Las manos que rodeaban la cintura se apretaron con fuerza. Ante una bienvenida más entusiasta de lo habitual, Hyun-jun pareció reflexionar un momento y luego preguntó:


—¿...Te lo has vuelto a encontrar?


—No es que lo haya visto. Pero esta vez también ha vuelto a soltar sus feromonas de forma sombría. Ah, de verdad, qué mala educación tiene.


—Me alegra ver que pareces estar bien.


Si no se hubieran vinculado. Si por culpa de basura como esa él también se viera afectado. Una vez que la rabia se disipó, quedó un escalofrío que le recorrió la nuca. Jin-ha tembló ligeramente ante esa horrible idea. Hyun-jun le acarició la espalda con suavidad para consolarlo.


En cualquier caso, todo avanzaba según el plan. Ahora que sabían que Lim Seo-il estaba abusando de drogas ilegales, lo único que quedaba era atraparlo.


Tipos así, que son un mal para la sociedad, deberían morirse pronto. La verdad era que se sentía agotado por el acoso constante y los ataques de feromonas. Jin-ha intentó sonreírle a los ojos para no demostrarlo, pero entre parejas vinculadas, eso no servía de nada.


—Se resolverá pronto, así que no te preocupes demasiado.


—No es preocupación. Es solo… Es solo que estoy cansado.


Hyun-jun sonrió levemente como si lo entendiera todo ante el puchero de Jin-ha. Jin-ha, al mirarlo, se sonrojó de repente.


Originalmente era un hombre al que todo le daba igual. No sabía desde cuándo había empezado a sonreír tan bien. La primera vez que lo vio, era alguien que solo lo miraba de forma aterradora. Haber llegado incluso a vincularse con alguien así... la vida realmente es algo que no se puede predecir ni un paso por delante.


En cualquier caso, era cierto que una cara sonriente encajaba mucho más con los gustos de Jin-ha.


—Ojalá el ascensor bajara más rápido.


—¿Estás muy cansado?


—No. Es que quiero darte un beso, pero aquí hay cámaras.


JHyun-jun soltó una carcajada corta. Jin-ha le había gritado una y otra vez que por qué se había vuelto tan descarado tras el vínculo, pero Jin-ha no se quedaba atrás en lo de ser un tonto enamorado. Un Seo Jin-ha soltando palabras tan atrevidas con total naturalidad era algo inimaginable en el pasado.


—Vamos, vamos, sótano 2. Baja rápido. ¿Dónde está el coche?


—A la izquierda.


Parecía que lo de querer un beso iba en serio, porque Jin-ha empujó a Hyun-jun dentro del coche y se subió rápidamente al asiento del copiloto. Cerró la puerta con un golpe y tiró del jersey de Hyun-jun hacia él. Tras juntar sus labios repetidamente con pequeños picos, incluso llegó a tantearle el pecho con disimulo.


—Basta. Aquí no podemos seguir.


—Vaya. Qué recatado me has salido.


Incluso soltando frases dignas de un viejo verde, era inevitable que le resultara tierno. Con ese pensamiento, Hyun-jun arrancó el motor. Poco después, el coche de Hyun-jun salió suavemente del aparcamiento.


Y en ese mismo momento. Lim Seo-il, que estaba escondido en el fondo de la sala de reuniones de la planta 11 con las luces apagadas, apretó los dientes con fuerza. Había soltado sus feromonas a propósito en la sala de reuniones cercana al ascensor, y no en la salida de emergencia, pero Jin-ha, lejos de desplomarse, estaba perfectamente.


—¿Por qué no funciona…?


Lim Seo-il murmuró lúgubremente mientras ladeaba la cabeza. Incluso tuvo la sensación de que sus feromonas, al estar a punto de alcanzar a Jin-ha, eran repelidas. No podía ser. Lim Seo-il se mordió las uñas presa de la ansiedad.


—¿Acaso…se ha vinculado?


La única forma de que un Omega Recesivo pudiera resistir las feromonas de un Alfa. El vínculo. Con los ojos inyectados en sangre por el abuso de drogas ilegales, Seo-il respiraba con dificultad. Incapaz de controlar sus emociones, se clavó las uñas y se rascó el cuerpo.


Vínculo, se ha vinculado, ¿eh? Lim Seo-il, retorciéndose solo por su sentimiento de traición, levantó la cabeza que tenía gacha. Mi Omega, que es un trapo sucio, se ha vinculado, pero como yo soy un Alfa generoso, está bien. Solo tengo que romper ese vínculo y educarlo bien. Mientras murmuraba, Lim Seo-il se puso de pie tambaleándose.


—El vínculo, una forma de romper el vínculo… Jajaja…


Lim Seo-il, que reía entre dientes mientras hablaba solo, dejó de reír de golpe. Entonces, con los dientes apretados, salió de la sala de reuniones.



***



—Empezamos a grabar.


—Vale.


Jin-ha respondió soltando un bostezo que casi le desencaja la mandíbula, y al instante se pulsó el botón de grabación.


Aunque la oscuridad ya había caído, los dos se encontraban en el vestíbulo de Flow Soft, uno de los tres faros de Cheongsan que siempre permanecen iluminados, y se colocaron en el encuadre de la cámara con total naturalidad.


—La hora actual es las 10:07 p.m. Hoy también, Flow Soft se esfuerza para ofrecerles un servicio de alta calidad.


Frotándose los ojos todavía pesados por el sueño, Jin-ha continuó hablando con lentitud. Estaba luchando a su manera para recitar de forma natural el guion que se había aprendido de memoria.


—Hoy es, esto… el día de la actualización de Flomus, la aplicación de compras personalizada de Flow Soft. Imagino que a través del vlog ya estaban al tanto de la renovación del sistema de marca. A mí también me vienen muchos recuerdos de estos últimos meses.


Los recuerdos de todo el trabajo infernal que había pasado cruzaron por su mente como una película. La reunión donde fue reclutado para el nuevo proyecto por la estratagema de su jefe de sección medio calvo, la sesión de orientación donde Cha Hyun-jun lo machacó sin piedad, la presentación del informe intermedio, hasta llegar a este momento en el que sigue grabando este vlog que aún le resulta incómodo.


Al reflexionar sobre esos días en los que pasó por mil y una dificultades, Jin-ha se llevó una mano al pecho por un momento. Tenía la sensación de que los días de mierda superaban con creces a los buenos, pero de todos modos, tras soportar todo este tiempo, el día del despliegue finalmente había llegado.


—Al tratarse de una actualización a gran escala, cerraremos el servidor desde la medianoche hasta las 6 de la mañana para llevarla a cabo. Por eso, acabo de entrar a trabajar ahora.


Ese es el destino de un desarrollador. A veces te toca entrar a trabajar justo cuando los demás se van a casa. Como es un despliegue de tal magnitud que afecta a muchos departamentos, mucha gente estará monitorizando el proceso durante la madrugada. Esa era la razón por la que las luces del faro de Cheongsan nunca se apagaban.


—Hacía tiempo que no me tocaba un despliegue de madrugada, mmm… Por lo que aprendí la última vez, lo mejor es dar cabezadas cada vez que se tenga un hueco. Así que he venido con ropa bastante cómoda.


La cámara bajó el encuadre hacia la ropa de Jin-ha. Una camiseta oversize y unos pantalones de cuadros. Se los había puesto ignorando por completo la pregunta de Hyun-jun sobre si de verdad pensaba ir vestido así.


En días como hoy, solo los novatos llevan camisas de cuadros. Por experiencia, cuando te toca dormir apoyado en el escritorio, incluso una sudadera con capucha resulta incómoda, así que mejor ni ponérsela. Jin-ha sacudió un poco la pernera del pantalón y soltó otro bostezo monumental. No entendía por qué tenía tanto sueño si se había dedicado a dormir de forma competitiva nada más salir del trabajo.


—Por favor, de verdad, espero que la actualización salga bien.


Un despliegue de seis horas. En realidad, el despliegue en sí no toma mucho tiempo, lo que sigue es el infierno de la monitorización y el tiempo de respuesta ante fallos. Como de alguna manera los errores siempre ocurren, es una especie de contrarreloj para solucionarlos mientras el servidor sigue cerrado.


Para colmo, esta vez no tiene ni suplementos nutricionales en los que apoyarse durante la larga noche. No sabía cómo iba a aguantar solo con un sobre de ginseng rojo. Al pensar que se le agotaría la energía, ya empezaba a tener un poco de miedo.


—Entonces, esta será la última grabación de este vlog.


—Bueno… a menos que surja un problema y tengamos que volver a revisar todo.


—Espero que termine sin ningún inconveniente grave.


Ante el ánimo de Hyun-jun, Jin-ha asintió con fuerza. Lo terminaremos a la primera. Jin-ha, que ocupaba la posición de as en el nuevo proyecto además de en el equipo 2 de servidores, tenía el rostro lleno de determinación.


—Ah, y otra cosa.


Jin-ha señaló directamente a Hyun-jun, que estaba fuera de cámara.


—Como el jefe de equipo Cha Hyun-jun no es del equipo de planificación de servicios, no hay nada técnico en lo que pueda apoyarnos en este despliegue. Tampoco necesita monitorizar nada.


—Así es.


—Entonces, ¿por qué has venido?


—He venido para despedir a mi compañero de vlog.


Hyun-jun se había empeñado en sentar en el asiento del copiloto a un Jin-ha que pretendía ir en autobús. Y ahora estaba allí, en el vestíbulo, con la excusa de ayudar en la grabación del vlog que estaba configurado como cámara selfie.


Cuando Hyun-jun respondió con total naturalidad y sonrió de medio lado, Jin-ha se tapó la cara con la mano. Ah, de verdad. La imagen de Jin-ha agarrando el brazo de Hyun-jun con timidez quedó grabada en pantalla sin filtros. Ambos estaban tan absortos en su juego de enamorados que parecían haber olvidado que la situación estaba quedando inmortalizada en vídeo.



***



A medida que se acercaba la hora del mantenimiento del servicio, el chat grupal se llenó de emoticonos de gente rezando. Como era de esperar, hoy también mostraban una actitud puramente de desarrolladores, confiando el destino de la actualización a todo tipo de creencias populares. En una actualización de servicio a gran escala, los errores están destinados a explotar sí o sí. Su deseo no era un despliegue perfecto a la primera, sino que los errores que surgieran fueran, al menos, de los que se pueden solucionar rápido.


Jin-ha, que pensaba que los errores eran voluntad del cielo y que la única forma de sobrevivir era una respuesta rápida, también estaba preparando el despliegue con los nervios a flor de piel. Parecía que le ponía más tenso el tener al lado la cámara con el botón de grabación pulsado.


—Por favor, de verdad espero poder irme a casa mañana.


—¿Mañana? Seguro que puedes. Lo que no sé es a qué hora.


No digas cosas tan aterradoras, se quejó Yoon-jeong con voz llorosa. Hae-na asomó la cabeza por encima de la partición y respondió de forma cínica:


—Yo apuesto a que tardaremos dos días enteros.


—Dos días…


—Con estas especificaciones, dos días sería una victoria. Hemos revisado mucho, así que saldrá bien.


Entrar a trabajar cuando todos se van a casa... A veces te da un bajón existencial preguntándote si hace falta llegar a tanto para un despliegue. Pero la sensación de logro cuando el servicio en el que has participado se lanza no se puede comparar con ese bajón.


Jin-ha le entregó un sobre de ginseng rojo a Yoon-jeong para animarla. El ginseng que le había regalado Hyun-jun seguía escondido en el rincón más profundo del cajón, y él se lo iba tomando a escondidas poco a poco.


—Toma esto para tener fuerzas. Y no olvides rezar.


—Sí… Gracias.


En cuanto dieron las 12, las notificaciones empezaron a saltar en el chat.


[{Marca Commerce}


Bajando servidores.]


Al ser una actualización masiva, afortunadamente todos los escenarios estaban planificados por horas. No tenía cabeza para nada más: revisando logs, comprobando incidencias en el chat y viendo el progreso de los escenarios que se iban completando.


[{Marca Commerce (32)}


He desplegado los archivos corregidos.


{Yoon-jeong}


Yo también he desplegado ㅠㅠ Esta parte me daba mala espina y efectivamente era un problema. ¡Parece que se aplicará de inmediato!]


Hacía tiempo que el chat se había transformado exclusivamente en un canal de avisos de redespliegue. Planificación, desarrollo, diseño, e incluso los jefes de equipo y de sección, todos estaban concentrados al máximo.


Un despliegue es una guerra silenciosa. Si surge un problema en el código que has tocado, te pones serio y lo corriges. Si no lo haces a tiempo, te espera una ejecución pública. Antes que mostrar tus vergüenzas ante todo el mundo, no queda otra que pensar que estás muerto y terminar el trabajo.


Tras eliminar incidencias sin descanso, de repente ya había amanecido.


—Ya salió el sol, chicos.


—A este nivel, esto es una victoria de la fuerza de voluntad…


—Siento que voy a vomitar.


A pesar de haber simulado tantas veces, el despliegue finalmente se completó con algunos chirridos. En la herramienta de notificaciones aparecían los checks de completado uno tras otro, pero eso era solo lo superficial; todavía quedaba una montaña de trabajo por hacer.


El trabajo no terminaba por abrir los servidores y quitar el mantenimiento a las 6. La verdadera prueba es la monitorización tras la apertura. Todos estaban exhaustos tras pasar la noche en vela revisando logs. Además, los desarrolladores de Cheongsan ya tenían la resistencia por los suelos debido a enfermedades profesionales.


—Voy a salir un momento a que me dé el aire.


—Ve a tomar un respiro.


Kim Cheol-soo, del Equipo 1, que decía que iba a vomitar de lo cansado que estaba, salió finalmente tambaleándose. Por suerte, los servidores parecían haberse estabilizado, así que pudieron relajarse un poco. Según la experiencia de un desarrollador, a estas alturas era raro que surgiera una incidencia urgente.


Jin-ha se apoyó en el respaldo de la silla para intentar cerrar los ojos y descansar un momento. Justo en ese instante:


—Buenos días.


Al oír esa voz y esas feromonas familiares, Jin-ha se incorporó de un salto y miró hacia la entrada. Entre toda la gente que había pasado la noche en vela, Hyun-jun entró con un aspecto impecable y distinguido.


—Buen trabajo con el despliegue.


Incluso se tomó la molestia de repartir café y sándwiches personalmente. Todo el equipo de Commerce, incluido el de servidores, prorrumpió en vítores; parecía un desfile tras una victoria en la guerra. Visto de lejos, tenía la estampa de un rey repartiendo recompensas a sus súbditos.


El jefe Hwang Ji-pil, que solo sabía hablar bien y se había subido al carro como un polizón, solo enviaba mensajes de ánimo al chat. Todos levantaron el pulgar coincidiendo en que la cura de capital era lo mejor.


—¿Estás bien?


—Supongo…


Hyun-jun se acercó a grandes zancadas y puso la mano en la frente de Jin-ha. Al sentir la mano fresca sobre su cabeza, que estaba ardiendo tras trabajar sin descanso, Jin-ha sintió que podía respirar de nuevo. En el sitio de Jin-ha rodaban varias tazas de café vacías y unos cuantos sobres de ginseng aplastados hasta la última gota.


Parece que te has esforzado de verdad. Hyun-jun chasqueó la lengua y negó con la cabeza. Al ver el rostro de Jin-ha, claramente agotado, sentía lástima, pero al ver sus ojos brillando por la responsabilidad y el logro, no podía evitar apoyarlo.


Jin-ha, que exhalaba aire tranquilamente mientras disfrutaba del tacto de la mano en su frente y de las feromonas, giró la cabeza de repente. Ambas manos de Hyun-jun estaban vacías.


Hyun-jun, que no captó la mirada de Jin-ha preguntando por qué tenía las manos vacías, ladeó un poco la cabeza. Su peinado también está perfectamente guapo…no, eso no. Jin-ha preguntó con recelo:


—¿Se supone que estamos grabando el vlog?


—No.


—¿Entonces?


—He venido porque estaba preocupado por Seo Jin-ha.


Jin-ha se horrorizó y le dio un manotazo a Hyun-jun mientras miraba a su alrededor con cautela. Aunque lo dijo en voz baja, parecía que los que estaban sentados cerca lo habían oído. Al menos era temprano y no había mucha gente, lo cual era una suerte.


Se cruzó con la mirada de Yoon-jeong, que se estaba comiendo un sándwich en el sitio de al lado; ella se levantó con una sonrisilla. Era su forma de decir que no interrumpiría su tiempo a solas y que podían derrochar miel todo lo que quisieran. Solo huyó hasta el otro lado de la partición. Se notaba la firme voluntad de Yoon-jeong de mantener su asiento en primera fila para observar.


—Pero bueno, de verdad que este hombre…


Jin-ha lo miró con fingido enfado. Venga, cuéntaselo a todo el barrio, hombre. Le fulminó con la mirada para que tuviera cuidado, pero Hyun-jun se limitó a encogerse de hombros.


Jin-ha es el único que no lo sabe mientras se angustia. Todos a su alrededor les echan miraditas a hurtadillas. Para empezar, el hecho de que tenga la mano de ese jefe de equipo Cha Hyun-jun sobre su frente ya es un despropósito, pero Jin-ha no se daba cuenta.


—Pero bueno… gracias, me lo comeré. Justo tenía un poco de hambre. Aguantaba porque me daba pereza moverme.


—Me lo imaginaba.


Incluso en casa, si no había nada especial, Jin-ha se pasaba el día tumbado en el sofá reclinable como un perezoso. Presumía de que, ya que lo habían comprado y casi no lo usaban, él le sacaría provecho, pero Hyun-jun lo sabía: Jin-ha era simplemente una persona que quería estar tumbada en cuanto tenía un hueco.


Con ese carácter al que todo le da pereza, era imposible que se alimentara bien por su cuenta. Hyun-jun había hecho acto de presencia personalmente con la única idea fija de darle de comer a Jin-ha.


—¿Podrás irte a casa hoy?


—Por la mañana no, creo que por la tarde sí. De momento todo va sobre ruedas.


—Entendido.


—Saldré a la misma hora que tú. Dime si hay algo que quieras comer.


Susurró Hyun-jun antes de incorporarse. 

¡Fighting! Jin-ha cerró el puño con fuerza y sus ojos brillaron como los de un dealer que ha recibido un buff.


Presionar no hace que el mantenimiento termine antes, pero aun así, pensaba terminar lo que le tocaba lo más rápido posible. Y luego me abrazaré a esa almohada humana que huele tan bien y dormiré profundamente. Jin-ha dio un sorbo largo al café y, con manos decididas, quitó el envoltorio del sándwich.



***



El despliegue finalmente terminó a las 4. Esto era solo para el equipo de backend; por lo que se veía en los mensajes que seguían apareciendo en el chat grupal, parecía que para el equipo de frontend hoy también sería una jornada de marcha forzada.


Ánimo, frontend. Haciendo un gesto de fuerza con los puños, la gente del equipo de servidores salió de la oficina. Se marchaban tras dieciocho horas de trabajo.


—Descansad bien y nos vemos mañana. Por si acaso, dejad activadas las notificaciones del chat de incidencias urgentes.


—Sí. Buen trabajo.


Habían completado la estabilización del servidor, terminado la recuperación de los datos que se habían migrado de forma extraña y solucionado todos los leaks. Ahora que el mantenimiento principal estaba realmente terminado, solo quedaba descansar con el corazón tranquilo.


[{Cha Hyun-jun}


Estoy en el aparcamiento de superficie.


Voy enseguida.


Quiero comer sopa de brotes de soja.


Entendido.]


En cuanto terminó el despliegue, el cansancio y el hambre le cayeron encima. Aunque había comido algunos aperitivos y dado pequeñas cabezadas de vez en cuando, la calidad era muy distinta a una comida sólida y a dormir tumbado en una cama. Jin-ha incluso había aguantado comiendo lo mínimo por miedo a que el sueño le venciera si se llenaba demasiado.


Para un cuerpo agotado y fatigado, nada mejor que un cuenco de sopa caliente. Sujetándose el estómago, que parecía que iba a rugir en cualquier momento, Jin-ha se relamió los labios.


—Yoon-jeong, ¿vas para la primera planta? Vamos juntos.


—Sí. Ah, ya llegó el ascensor.


Nada más subir al ascensor, ambos apoyaron el cuerpo contra la pared. No tenían energía ni para mantenerse erguidos. Yoon-jeong dejó caer los hombros diciendo que no tenía fuerzas ni para coger el autobús.


—¿No es para poder coger un taxi en días tan cansados como este para lo que gano dinero? Sinceramente, si cojo el autobús un día como hoy, creo que me quedaría inconsciente hasta el final de la línea sin poder bajarme a tiempo.


—¿Cuánto sale el taxi?


—Mmm… creo que eran unos 25.000 wones.


Como hay más tráfico a la hora de salida, hay que irse rápido ahora. Jin-ha asintió ante las palabras de Yoon-jeong. Sí. Después de todo este esfuerzo, por un día el regreso a casa en taxi estaba aprobado. Era una elección mucho más racional que ir dando cabezazos contra el cristal del autobús 500 veces hasta llegar a la última parada, tal como ella decía.


—¿Y tú, sunbae?


—¿Eh? Ah.. yo es que he quedado en la primera planta. Si tu casa pilla cerca de mi dirección…


—No, mi casa está en la dirección totalmente opuesta.


Yoon-jeong respondió sin siquiera respirar. Ni siquiera le había preguntado hacia qué lado estaba su casa y ya le había soltado el rechazo de golpe. Menudo muro de hierro.


—Ah… Ya veo.


—Descansad bien los dos.


Jin-ha se rascó la mejilla soltando un pequeño quejido. Era evidente que había un abismo enorme entre tener una relación y revelarla a los demás. ¿Tenía que ser algo tan vergonzoso? Ver a Jin-ha sin saber qué hacer por la situación incómoda era una pequeña diversión para Yoon-jeong últimamente.


Las acciones de Yoon-jeong en esta pareja habían roto el techo hace tiempo. Con la combinación de Hyun-jun, que no parecía tener intención de ocultar su relación, y Jin-ha, que se esforzaba por ocultarla pero era tan torpe que se le notaba a la legua, los rumores ya se habían extendido por toda la empresa.


Yoon-jeong pensaba que era una suerte que su superior no tuviera interés en el mundo, incluyendo todo tipo de redes sociales. Le resultaba sumamente divertido verlo esforzarse por mantener su relación en secreto sin saber que él solo era el centro de los rumores.


—Uff… La luz del sol.


—Ya hace tiempo de verano de verdad.


Nada más salir del vestíbulo, una ráfaga de aire algo bochornoso los golpeó. Entornando los ojos por la luz deslumbrante, Jin-ha con la mano se tapo y miró a su alrededor. Debido al alto precio del suelo en Cheongsan, en el aparcamiento de superficie sólo cabían unos pocos coches. Incluso entre ellos, el sedán azul de Hyun-jun presumía de su presencia.


Hyun-jun bajó del asiento del conductor y se acercó hacia Jin-ha. En otro sentido, era impresionante que siguiera manteniendo ese jersey con este clima.


Al cruzar la mirada, Yoon-jeong le hizo una reverencia a Hyun-jun. Luego se despidió también de Jin-ha.


—Vámonos ya. Descansa mucho.


—Gracias. Nos vemos mañana, sunbae.


—Buen trabajo también para ti, Yoon-jeong. Vamos a tomárnoslo con calma por un tiempo.


Fue justo cuando se daba la vuelta saludando con la mano. La expresión de Yoon-jeong, que estaba sonriendo, se tensó de forma extraña. Su mirada no estaba en Jin-ha, sino ligeramente desviada hacia lo que había detrás de él.


—¿Eh? ¿Qué pasa?


Ah, sunbae... Fue en el momento en que Yoon-jeong llamaba a Jin-ha con voz entrecortada. Una silueta con una gorra calada hasta las cejas corría a toda velocidad hacia Jin-ha. Sin darle tiempo a reaccionar, la figura se abalanzó sobre él. En su puño derecho, levantado como si fuera a lanzar algo, sostenía un objeto.


—¡Sunbae…!


Chuaac, al mismo tiempo que se oía el sonido de algo salpicando, Jin-ha fue empujado hacia un lado. Al levantar sus ojos asustados, vio una espalda bloqueando el paso frente a él.


El aroma de unas feromonas familiares y reconfortantes. Era Hyun-jun.


—¿Qué…qué es esto?


Hyun-jun estaba empapado desde la cabeza. Un líquido pegajoso de contenido desconocido goteaba creando un charco en el suelo. Por suerte, no parecía ser un disolvente que causara daño físico al cuerpo. Tras sacudirse el líquido que lo empapaba, Hyun-jun agarró al oponente con una mirada gélida.


Jin-ha frunció el ceño ante las feromonas que le punzaban la nariz. Solo había una persona con un olor tan desagradable. No sabía cuántos amplificadores se habría tragado, pero sus feromonas estaban vibrando con fuerza.


—Maldito… ¿Estás bien?


Mientras murmuraba sin darse cuenta y examinaba a Hyun-jun, Lim Seo-il giró la cabeza bruscamente hacia Jin-ha. Al verlo mover los ojos frenéticamente mientras respiraba con dificultad, era evidente para cualquiera que no estaba en sus cabales. La mirada con la que observaba alternativamente a Hyun-jun y a Jin-ha ya estaba perdida.


—No te acerques.


Aprovechando el intervalo mientras respondía, Lim Seo-il agitó el brazo con fuerza. Golpeó la cabeza de Hyun-jun y le puso la zancadilla para derribarlo. Sacando una fuerza física de quién sabe dónde, Lim Seo-il se subió encima de él y apretó las manos como si fuera a estrangularlo. Luego, murmuró como un loco:


—Si tan solo, si tan solo tú no estuvieras…


Lim Seo-il hurgó en la parte trasera de su ropa. En el instante en que vio el brillo de una hoja metálica reflejando la luz, Jin-ha soltó su bolsa y corrió para propinarle una patada voladora a Lim Seo-il.


—¡Hijo de puta! ¿Qué es esto? ¿Acaso estás completamente loco?


El sonido de la hoja chocando contra el suelo de ladrillo resonó con un tintineo metálico. Ante el cuchillo de cocina que salió volando a lo lejos, Yoon-jeong contuvo el aliento con un jadeo. Jin-ha se abalanzó sobre Seo-il, que había caído de lado.


—¿Un cuchillo? ¿Un cuchillo? Si te vas a morir, pedazo de loco, muérete tú solo, ¿por qué intentas hacer daño a los demás? ¿Eh?


Era la primera vez que un cuchillo de cocina común le resultaba tan aterrador. ¿Ha intentado apuñalar a Cha Hyun-jun con eso ahora mismo? ¿Mi novio casi muere ahora mismo? Su mente se quedó fría y sus manos y pies empezaron a temblar. Aun así, Jin-ha golpeó a Lim Seo-il con todas sus fuerzas.


Lim Seo-il también agitó los brazos para no quedarse atrás. Jin-ha, tras tambalearse, clavó su mirada afilada, le agarró directamente de los pelos y lo estampó contra el suelo. Su carácter de no dejarse vencer nunca, esa personalidad de devolver dos golpes por cada uno recibido, brilló incluso en esta situación.


—Lo supe desde que empezaste a jugar sucio con esas feromonas podridas. Estás completamente mal de la cabeza.


—¡Suéltame, suéltame…! ¡Grrr, suéltame!


—Jin-ha, apártate. Es peligroso.


Hyun-jun, que se había levantado de un salto, apartó a Jin-ha y redujo a Lim Seo-il. Incluso mientras era apartado, Seo Jin-ha no se quedó satisfecho y le propinó una patada en el costado. En el fondo siempre había querido darle una paliza así, pero no podía porque vivía como un ciudadano respetuoso con la ley. Ahora que se había servido la ocasión, era el momento ideal. Sin embargo, debido a que su energía estaba bajo mínimos por haber pasado la noche en vela, no pudo darle muchos golpes, y Jin-ha resoplaba de rabia por no haberle pegado más.


Mientras tanto, Yoon-jeong, que había alejado el cuchillo con el pie, llamó apresuradamente al 112.


—Es justo delante de Flow Soft, un asaltante ha amenazado con un arma blanca… Ahora mismo está reducido, así que por favor vengan rápido.


Mientras Yoon-jeong informaba con voz temblorosa, la gente empezó a arremolinarse alrededor. ¿Qué pasa? ¿Qué ha ocurrido? ¿Ese no es el jefe de equipo Cha Hyun-jun? Al oír el nombre de Hyun-jun entre los susurros, Lim Seo-il empezó a agitarse como un pez vivo. Hyun-jun, que lo estaba inmovilizando con todo su cuerpo, incluso sentía la dificultad.


—He, he llamado a la policía, sunbae…


—Gracias. No te has hecho daño, ¿verdad, Yoon-jeong?


—Yo estoy bien…


Yoon-jeong aguantaba con entereza a pesar de tener una cara de estar a punto de desmayarse. Jin-ha se sintió mal por haberla involucrado en esto solo por proponerle salir juntos.


Lim Seo-il, que estaba boca abajo con las manos inmovilizadas en la espalda, forcejeaba para escapar de Hyun-jun, pero era inútil. No solo había diferencia de envergadura, sino que debido al abuso de sustancias, era imposible que pudiera usar su fuerza correctamente.


Seo-il, que se retorcía en el suelo, levantó la cabeza y clavó su mirada en Jin-ha. Ante esa mirada gélida, el cuerpo de Jin-ha se tensó. Lim Seo-il, con los ojos desorbitados, empezó a reírse entre dientes y luego se puso a gritar a pleno pulmón. Parecía estar bajo los efectos de algo y fuera de su juicio.


—¡Omega de mierda! ¡Al final a ti también te gusta abrirte de piernas si es un Alfa Dominante! ¡Por eso me abandonas y pones los ojos en otro tipo!


—¿...Estás hablando de mí ahora mismo?


A Jin-ha, a pesar de estar furioso hasta la médula, le pareció absurdo. Claramente estaba hablando en coreano, pero no podía entender absolutamente nada de lo que decía.


¿Quién es una mierda y quién se abre de piernas? ¿Y qué es eso de abandonar si no tengo ni un solo punto de contacto con Lim Seo-il? Jin-ha soltó una carcajada de incredulidad ante ese acoso sexual que sobrepasaba los límites y su terrible delirio de grandeza.


Ante la risa burlona cargada de desprecio, Lim Seo-il se retorció como un loco.


—Tú me hablaste primero, tú me sonreíste primero… ¡Tú me reconociste antes que nadie! ¡Con lo bien que te he tratado! ¡Y ahora le mueves la cola a otro!


Por sus palabras, cualquiera diría que estaba protagonizando un drama romántico desesperado, pero en realidad no era más que un maldito loco que llevaba años acosándolo de forma atroz. Además, era un criminal que incluso había intentado controlar a Jin-ha por la fuerza usando feromonas.


—Loco de remate.


Murmuró Jin-ha como si escupiera las palabras.


—¿Qué le pasa a ese tipo…? Qué escalofríos da…


Yoon-jeong ahora también podía reconocer a la persona que Hyun-jun tenía reducida. Era ese compañero de promoción sombrío que siempre preguntaba por Jin-ha con insistencia en cada reunión. ¿Cómo se llamaba? Era alguien que apenas tenía presencia y que siempre decía cosas raras, por lo que solía quedarse al margen entre sus compañeros. Jin-ha incluso había dejado de ir a las reuniones de antiguos alumnos porque le resultaba agobiante que ese tipo preguntara tanto por él. Solo ahora Yoon-jeong se daba cuenta de que ese extraño compañero era un Alfa.


—Si tan solo Cha Hyun-jun no estuviera, vendrías a mí…


Con los ojos brillando de inferioridad y obsesión, Lim Seo-il jadeaba. Como soltaba basura cada vez que abría la boca, Cha Hyun-jun cargó más peso en la rodilla con la que presionaba su espalda y extendió la mano para aplastar la cabeza de Lim Seo-il. Le pegó la mejilla al suelo para que no pudiera ni abrir la boca.


—Vaya, de verdad que me voy a volver loco.


Jin-ha se tiró de los pelos sintiendo que iba a perder la cabeza. Ahora un psicópata loco se ponía a montar un espectáculo con un cuchillo a plena luz del día, y su novio casi acaba apuñalado por ese mismo cuchillo. Y por si fuera poco, gracias a que montó este numerito en medio de Cheongsan, donde hay tanta gente, se habían convertido en el centro de atención. No solo estaban rodeados de curiosos, sino que en cada edificio la gente estaba pegada a las ventanas. Los murmullos preguntando qué pasaba eran constantes, e incluso se oían las voces de personas que reconocían a Hyun-jun y a Jin-ha.


¿Acaso este es el patio delantero de donde trabajo? ¡Parece el set de un drama de máxima audiencia! Jin-ha estaba a punto de perder los estribos por lo injusto y surrealista de la situación. Mientras tanto, Lim Seo-il, a pesar de tener la mejilla raspada contra el suelo de ladrillo, seguía teniendo energía para hablar y no paraba de soltar estupideces diciendo que Seo Jin-ha era suyo originalmente.


Finalmente, Jin-ha explotó y gritó a pleno pulmón.


—¡Si mi novio es Cha Hyun-jun, ¿crees que me fijaría en un tipo como tú?! Deja de decir locuras, de verdad.


Como Lim Seo-il ya había montado este circo atrayendo la atención de todos, tanto su nombre como su cara ya estaban expuestos. Jin-ha ya no tenía nada que perder. ¿El martillo de la ley? Por supuesto que le caería encima. Pero Jin-ha tenía un plan mayor trazado desde antes: el entierro social.


Justo ahora que se habían amontonado los curiosos era el momento. Si sacaba a la luz todos los pecados de Lim Seo-il uno por uno, alguien de los allí reunidos subiría sin falta un post a una app anónima o a una comunidad de internet. Y entonces, con su información personal filtrada, Lim Seo-il estaría completamente acabado.


Perdidos al río, vamos allá. Tras deducir en un instante cuál era el mejor resultado, Jin-ha gritó con todas sus fuerzas.


—Estoy hasta las narices de tu puto acoso, me das tanto asco que me dan ganas de morirme. Lo de dejar flores en la puerta de mi casa también fue cosa tuya, ¿verdad? Y el que aprovechó cuando estaba solo para rociar esas feromonas de mierda una y otra vez también fuiste tú. ¡¿Por qué iba a gustarme un tipo que averigua mi dirección para acercarse de forma tan sombría?!


Soltó cada palabra cargada de furia. Jin-ha sabía perfectamente cuál era el método más efectivo contra este tipo de sujetos con el ego inflado.


—¿Y qué dices? ¿Que yo hice qué primero? Deja de culpar a otros por tus propios delirios de grandeza. Sinceramente, ni siquiera sabía que me estabas acosando. Ni recuerdo haberme cruzado contigo. ¡Ni siquiera sé tu nombre! Para mí no eres más que un don nadie.


—Seo Jin-ha, por favor, cálmate.


A medida que soltaba las palabras, su ira crecía y su voz se volvía más alta y rápida. Ahora el que parecía estar fuera de control era Jin-ha.


—Hay un límite para decir gilipolleces. ¿Crees que me habría interesado alguien como tú aunque no existiera Cha Hyun-jun? Habría vivido toda mi vida sin saber que existías. Eres un trozo de basura que ni siquiera se atreve a dar la cara y se queda atrás fantaseando de forma patética. ¡Tu vida se ha acabado ahora mismo!


Tras gritar como el rugido de un león, Jin-ha jadeaba con el rostro congestionado. Se sentía aliviado tras haber soltado todo lo que quería decir.


Mientras recuperaba el aliento, el murmullo a su alrededor se hizo aún más fuerte que antes. Se había congregado mucha más gente. Cada uno con su teléfono en la mano, parecía que estaban grabando la situación. Vídeos de prueba asegurados.


Justo cuando Jin-ha, que aún no se había calmado, iba a soltarle otra pulla, el sonido de una sirena resonó para poner fin a la situación. Los policías que bajaron del coche rodearon a Lim Seo-il en un instante.



***



—Ya se puso el sol…


—Eso parece.


Cuando terminaron la declaración en la policía, ya era de noche. Jin-ha y Yoon-jeong soltaron una risa de puro agotamiento. Habían trabajado sin dormir y, antes de poder siquiera irse a casa, les pasaba todo esto. Para una persona común que vive una vida normal, escribir una declaración policial de la nada era el evento más grande de su vida.


—Entonces, ¿ese tipo se queda arrestado ahora?


—Así es.


A Lim-Seo-il, arrestado en flagrancia, se le iba a tramitar una orden de detención por posesión de sustancias ilegales e intento de lesiones con agravantes.


Aunque Lim-Seo-il negó cínicamente los hechos diciendo que él no había hecho nada, se confirmó que el líquido desconocido que bañó a Hyun-jun era un inductor de ciclo y un amplificador de feromonas que se distribuía ilegalmente. Además, el propio Lim-Seo-il estaba bajo los efectos del abuso de amplificadores de feromonas. Los investigadores coincidieron en que, debido a los efectos secundarios como alucinaciones y excitación, probablemente se abalanzó sin medir las consecuencias.


—Si notas algo extraño en tu cuerpo, dímelo de inmediato.


—Está bien.


Hyun-jun entregó el jersey manchado con el líquido pegajoso como prueba en la comisaría. Al tratarse de una droga de la que no sabían qué problemas podría causar, la ansiedad crecía, ya que no existe un antídoto específico para sustancias que interfieren con el ciclo de los segundos géneros.


Afortunadamente, el fármaco era para Omegas, por lo que no fue un golpe directo para Hyun-jun. El problema era la alta concentración. Si Jin-ha o Yoon-jeong hubieran recibido tal cantidad de líquido, habría sido suficiente para provocar un shock de ciclo inmediato. Hyun-jun también recibió la advertencia de que su ciclo podría verse alterado, por lo que debía tener cuidado.


Mientras se llevaba a cabo el interrogatorio del sospechoso, Jin-ha pidió permiso y fue a conseguir algo de ropa cerca. Debido a eso, Hyun-jun tuvo que mostrar ante todo el mundo las marcas en su cuello que antes tenía bien cubiertas. Aunque la rojez había desaparecido, Yoon-jeong reconoció al instante los moretones amarillentos y, dándose cuenta de lo que Jin-ha había hecho, se puso roja de pura vergüenza ajena.


No lo parecía, pero sunbae es bastante impulsivo… Y con lo de la declaración de amor apasionada a gritos de hace un rato… Yoon-jeong se esforzaba secretamente por desviar la mirada, que se le iba involuntariamente hacia el cuello de Hyun-jun.


—Es una suerte que no haya pasado nada más grave.


Era tal como decía Hyun-jun. ¿Y si Lim-Seo-il, con los ojos desorbitados, hubiera blandido el cuchillo directamente en lugar de rociar la droga? Podrían haber resultado gravemente heridos o morir. Solo de pensarlo, a Jin-ha se le helaba la sangre.


—Pienso si no habré actuado de forma demasiado ingenua…


—No es así.


—Exacto, sunbae, tú no tienes la culpa.


Jin-ha sentía un sabor amargo aunque se había cumplido el objetivo inicial de entregarlo por posesión de sustancias ilegales. Solo ahora entendía por qué Cha Hyun-jun intentaba disuadirlo cada vez que él decía que sería el cebo. Nunca imaginó que un drogadicto se volvería tan loco como para arremeter de esa manera.


—Con haberlo atrapado es suficiente. Ahora debemos prepararnos para la acusación por el resto de los cargos.


—¿El resto de los cargos?


Yoon-jeong ladeó la cabeza. Ya era suficiente criminal por andar con un cuchillo, así que se horrorizó al pensar que hubiera cometido más delitos. Jin-ha le explicó brevemente la situación.


Al enterarse de que no solo había acosado a Jin-ha durante años e intentado darle baños de feromonas, sino que también era el sospechoso de provocar el shock de feromonas en la empresa hace poco, Yoon-jeong frunció el ceño con fuerza.


—Está loco, de verdad… Tipos así son los que deben recibir el martillazo de la ley.


Negando con la cabeza como si estuviera harta, Yoon-jeong agitó los puños. En cualquier caso, teniendo al meticuloso jefe de equipo Cha Hyun-jun y al superior Jin-ha, que nunca suelta a su presa una vez que muerde, no había de qué preocuparse. Yoon-jeong hizo una reverencia diciendo que le avisaran si necesitaban más ayuda.


—Bueno, yo me retiro.


—Te dije que te llevaríamos.


—De verdad estoy bien. Ustedes dos también deben estar muy cansados, así que váyanse pronto a ca…sa…


La voz de Yoon-jeong fue subiendo de tono al final. ¿Y ahora qué? No sigas así, que me das miedo, bromeó Jin-ha mientras respondía. En ese momento, Hyun-jun, que estaba a su lado, se tambaleó violentamente. Al apoyarse en el hombro de Jin-ha, sus feromonas estallaron de golpe. Yoon-jeong retrocedió tapándose la nariz.


Al cruzar la mirada con una Yoon-jeong pálida, Jin-ha se dio cuenta. Las feromonas de Hyun-jun estaban mostrando un patrón claramente diferente ahora.


—…Un momento. ¿Te está dando el celo ahora mismo?


—¡Voy a pedir ayuda!


Yoon-jeong salió corriendo de vuelta hacia la comisaría tapándose la nariz y la boca. En el lugar, la mitad de las miradas eran de curiosidad y la otra mitad de personas sorprendidas que miraban a su alrededor por la explosión de feromonas del celo.


¿Cómo podía alguien tener tan mala suerte hoy? Ante este desarrollo absurdo, Jin-ha sintió que se iba a desmayar.


—¡Es por la droga de antes, ¿verdad?!


—Seguramente. No hay forma de que el ciclo se adelante de forma tan repentina.


—¿Qu, qué hacemos? ¿Al hospital? ¿Vamos al hospital?


Maldito hijo de puta de Lim-Seo-il. Ese tipo que iba camino a la cárcel seguía dando problemas hasta el final. No podía creer que hubiera rociado tanta droga como para que un Alfa Dominante no pudiera controlar su ciclo. Si le hubiera dado a él, en lugar de entrar en ciclo, se le habrían destrozado las glándulas de feromonas por completo.


Jin-ha soltó un insulto en voz baja y sostuvo a Hyun-jun. Aunque intentaba contener la respiración tapándose la boca con una mano, las feromonas se filtraban en cada respiración entrecortada.


—¿Llamo al médico de la otra vez? O puedo ir a buscar medicación…


Acababa de estallar el ciclo y, aunque Hyun-jun intentaba controlar sus feromonas, seguían siendo intensas. Los Alfas abrumados por las feromonas de un Alfa Dominante ni siquiera se atrevían a acercarse, y los Omegas de alrededor se alejaban con el rostro enrojecido. Básicamente, estaba anunciando su celo a los cuatro vientos.


Hyun-jun apoyó la frente en el hombro de Jin-ha y soltó un gemido bajo. Al mezclarse el sonido de su respiración con las densas feromonas, Jin-ha no pudo evitar sonrojarse también. Si se descuidaba un poco, el deseo de abalanzarse sobre Hyun-jun y colgarse de él superaría a su razón, así que Jin-ha aguantó haciendo un esfuerzo consciente. Solo podía resistir así porque era su pareja vinculada.


—Tengo que…ir a casa. Debo tomar los supresores específicos para Alfas Dominantes.


—¿...A casa?


Jin-ha sintió que el mundo se le venía abajo por un momento. ¿Cuánto tiempo tardarían en ir desde la comisaría de Cheongsan hasta la casa en Seúl? ¿Cómo se suponía que iban a llegar? Se sentía como una molestia, pero ¿debería llamar al 112 para ir rápido? ¿Entenderían si decía que era por un celo repentino de un Alfa Dominante? Mientras Jin-ha sufría un terremoto en sus pupilas por la confusión, Hyun-jun preguntó:


—¿Tienes carné de conducir?


—Lo, lo tengo, pero…


—Entonces, por favor.


Tras soltar un suspiro agitado, Hyun-jun se apoyó por completo en Jin-ha como si hubiera llegado a su límite. Jin-ha se tambaleó al recibir todo el peso de un hombre adulto y corpulento.


—Le ayudaré.


—¡Sunbae, que llegues bien! ¡Yo me voy!


Yoon-jeong ni siquiera se acercó y huyó directamente. A juzgar por cómo se abanicaba con la mano y su cara roja como un tomate, parecía que le estaba afectando bastante. Por suerte, varios policías que los estaban investigando salieron tras enterarse de la situación y ayudaron a subir a Hyun-jun al coche.


—Gracias…


—Vayan con cuidado.


Definitivamente, el bastón de mando del pueblo. Ayudaban así aunque no fuera asunto suyo. Jin-ha sintió que se le saltaban las lágrimas ante la amable cooperación de la policía. Sin tiempo para lamentarse, le puso el cinturón de seguridad a Hyun-jun.


Hyun-jun, apoyado y totalmente descompuesto, entrecerraba los ojos por el dolor. Jin-ha intentó ignorar la parte de abajo, que ya estaba tensa y marcaba su silueta, y se dio un par de bofetadas en las mejillas con ambas manos.


—Vaya. Me voy a volver loco, de verdad. Las feromonas son demasiado fuertes…


Al acumularse las feromonas en el espacio cerrado del coche, sentía que le faltaba el aire. Las feromonas que se hacían cada vez más intensas eran las de un Alfa Dominante, no las de uno cualquiera. Jin-ha se mordió ligeramente la lengua sintiendo que, si mostraba la más mínima debilidad, se vería arrastrado por ellas. El dolor agudo despertó su mente.


—Al final esto también es una contrarreloj, ¿verdad?—


—Rápido, a casa. Por favor.


Hyun-jun parecía estar en un estado de semiconciencia. Solo era capaz de reunir la razón que le quedaba para pedir ir a casa. Lo bueno era que, al estar en la fase inicial, aún podía aguantar. Era una suerte que no se le hubiera abalanzado dentro del coche.


Si no llegamos a tiempo, estamos jodidos. Jin-ha tragó saliva y confesó con rostro decidido:


—La verdad es que no he tocado un volante en siglos.


—Está bien.


—Espero que tengas el seguro a todo riesgo. No me hago responsable si hay un accidente.


Jin-ha, extremadamente tenso y con los hombros encogidos, fijó la vista al frente. Al pisar el acelerador, el coche dio un tirón, saliendo con un arranque brusco, para luego empezar a moverse lentamente. Con un movimiento totalmente distinto a cuando conducía Hyun-jun, el sedán salió del aparcamiento.



***



—Ya llegamos…


Jin-ha, que apenas había logrado aparcar, soltó un suspiro tembloroso. El ímpetu de un conductor principiante era realmente algo asombroso.


Como no tenía tiempo ni para pegar un cartel de conductor novato, simplemente fingió ser un coche conducido por un loco. Encendió las luces de emergencia, abrió la tapa del depósito de combustible y el maletero, y salió disparado. Ante tal excentricidad de renunciar fríamente a la visión trasera, los demás coches se apartaron por puro instinto. El hecho de que fuera un llamativo coche extranjero azul probablemente reforzó la psicología de los conductores de no querer involucrarse con él bajo ningún concepto.


Cuando bajó del coche, sus manos estaban más empapadas por los nervios que por las feromonas. Si llegaban denuncias, no había nada que hacer; ahora mismo, el bienestar de su pareja era la prioridad.


—Despierta. Vamos, levántate. Subamos.


—Entendido.


A pesar de responder con normalidad, Hyun-jun se le pegaba con insistencia. El brazo que rodeaba la cintura de Jin-ha no tenía intención de soltarse. Ejercía tanta fuerza que Jin-ha sintió que le iba a romper las costillas, por lo que tuvo que golpearle el costado con el codo sin piedad.


Hyun-jun hundió la nariz en la glándula de feromonas detrás de la oreja de Jin-ha, soltando suspiros temblorosos de vez en cuando. Calmando la piel de gallina que le recorría la espalda, Jin-ha movió sus pasos pesados. Para cuando llegaron a casa cargando con Hyun-jun a cuestas como si fuera un cigarrón pegado a su espalda, Jin-ha estaba exhausto.


—Qué jodido agotamiento, de verdad… El tipo que pensó en usar una droga de mierda como esta tampoco está en sus cabales.


Si Hyun-jun no lo hubiera bloqueado, ese inductor de ciclo habría hecho que Jin-ha perdiera la razón ahora mismo. Seguramente su plan era retenerlo por la fuerza. Después de todo, la forma de deshacer un vínculo ya establecido es verter feromonas más fuertes de forma continua, sin importar si el cuerpo de Jin-ha se destrozaba en el proceso.


Pensándolo bien, sentía que lo habían dejado ir demasiado fácil. Debería haberle dado más golpes en la cabeza a Lim Seo-il hasta el último momento. Le pesaba no haberle pegado más.


De por sí estaba muerto de sueño y agotado por el despliegue de toda la noche. Además, con el aroma de Hyun-jun entrando en el celo, las feromonas de Jin-ha se filtraban sin control. Jin-ha empujó a Hyun-jun hacia el suelo con todas sus fuerzas. Luego, rápidamente encontró el supresor para Alfas Dominantes entre el montón de cajas de medicamentos y se lo trajo junto con agua.


—Aquí está la medicina. Tómatela rápido.


Hyun-jun ni siquiera contó las pastillas; agarró un puñado y se las tragó con el agua. ¿Tomarse un supresor para Alfas Dominantes, que debe ser fortísimo, como si fuera una escena de una película antigua? ¡Seguro que no le habían dado esas instrucciones de medicación!


Ignorando la mirada horrorizada de Jin-ha, Hyun-jun se puso en pie. A pesar de haber tomado la medicina, sus feromonas no daban señales de calmarse. Un aroma como de madera mojada llenaba toda la casa, a punto de desbordarse. Las feromonas de Hyun-jun ondulaban con una fuerza que hacía que todo lo sentido hasta ahora pareciera un juego de niños.


Solo con estar cerca, Jin-ha sentía que su mente se nublaba y el calor subía por su bajo vientre, haciéndole parpadear lentamente. Su respiración se volvió errática y sus labios se abrieron con torpeza. En la misma medida en que Hyun-jun las derramaba, las feromonas de Jin-ha eran succionadas como si fueran confiscadas.


Sujetándose la frente, Hyun-jun se dirigió tambaleante hacia el dormitorio.


—Ya he tomado la medicina, así es suficiente.


—Es por esa droga ilegal de mierda, digo, extraña. ¿Tendrá efecto?


—Dado mi estado actual, supongo que pasaré por el celo de todos modos. Pero estaré bien.


Así que ya está. Hyun-jun respondió con firmeza y empujó a Jin-ha fuera de la habitación. Fue un instante breve, pero el roce de su piel desnuda filtró un calor punzante.


Jin-ha, empujado por Hyun-jun, retrocedió y le dirigió una mirada llena de dudas, preguntándose por qué hacía eso. Al ver esos ojos inocentes, Hyun-jun tuvo que reprimir un impulso que surgió de repente.


El deseo de besarlo ahí mismo, de arrancarle la ropa con brusquedad y de mover su cintura de forma desordenada amenazaba con paralizar su razón. Se estaba volviendo loco por sentir más profundamente las dulces feromonas de Jin-ha.


Haciendo un esfuerzo sobrehumano por contener todos esos instintos, Hyun-jun reunió lo que le quedaba de cordura para empujar a Jin-ha y cerrar la puerta. Click. Se oyó el sonido del pomo girando y cerrándose con llave.


—¿Qué pasa? ¿Por qué cierras la puerta?


—Lo soportaré solo.


—¿Qué?


Fuera de la puerta, Jin-ha soltó un grito.


—¿Qué clase de tontería es esta? Oye. ¿Oye? Cha Hyun-jun. Abre la puerta, rápido.


—No puede ser.


—¿Cómo que no puede ser? Abre la puerta mientras te lo pido por las buenas. ¡Que abras, te digo!


—Tú no conoces el celo de un Alfa. Por favor, no me provoques más.


Hyun-jun, inclinado hacia adelante, exhaló respiraciones agitadas. Era un celo forzado por la droga. Aún no se sabía qué tan fuerte era el fármaco, pero estaba claro que era persistente. No sabía cuándo se calmaría este celo; solo podía esperar que la medicina hiciera efecto pronto.


—¡¿Cómo que no conozco el celo?! ¡Lo aprendí todo, así que lo sé! ¡Sé que si el compañero de vínculo está presente, el ciclo se calma más rápido!


—Haa…


—¡Ah, que abras de una vez!


Fuera de la puerta, Jin-ha insistía tenazmente. Golpeaba la puerta con fuerza, como si estuviera dándole puñetazos y patadas de arriba abajo. El pomo vibraba con un sonido metálico.


Era cierto que un compañero de vínculo estabilizaba el ciclo rápidamente. Sin embargo, Hyun-jun no tenía intención de confiarle su celo a Jin-ha. El instinto más primario que le queda a un Alfa se maximiza durante el celo. Si lo enfrentaba en este estado, Jin-ha podría salir herido. Sobre todo, no quería mostrarle a Jin-ha el posesivo y terrible deseo que guardaba en lo más profundo de su corazón.


—¿Recuerdas la cafetería de VR?


—¿Qué? ¿A qué viene eso ahora…?


—Dijimos que el ganador pediría un deseo, ¿verdad? Es mi deseo. No abras la puerta.


—¡Qué cobarde…!


Jin-ha apretó los dientes. Ya de por sí le hervía la sangre al recordar que había perdido contra el del récord de una hora, ¿y usaba ese deseo para decirle que no entrara en la habitación? Sintió que se le subía la tensión y se sujetó la nuca, como si fuera a desmayarse por la presión arterial y no por el calor de las feromonas.


Cuando el exterior de la puerta se quedó en silencio, Hyun-jun fue directo a la cama. Su bajo vientre ya estaba tan entumecido que casi no tenía sensibilidad. Una sensación como de brasas hirviendo desde el interior subió hasta su coronilla y se extendió hasta la punta de los pies. Sintió que sus pensamientos se volvían cada vez más lentos. El sonido de los latidos de su corazón retumbaba en sus oídos.


—Ugh…


Ahora entendía por qué Jin-ha se dirigía a la cama cuando estaba en el celo. Con el leve rastro de las feromonas de Jin-ha que quedaba en la habitación, Hyun-jun sentía que iba a perder la cabeza en cualquier momento. Las feromonas de la pareja vinculada son más tentadoras que cualquier otra cosa. Respirando profundamente para sentir las feromonas, el autocontrol de Hyun-jun llegó a su límite. Las feromonas que había estado reprimiendo estallaron de golpe.


Un aroma más que suficiente para llenar la habitación se desbordó. Debido a que, como Alfa Dominante, sus feromonas eran densas y ricas, Hyun-jun sentía que se asfixiaba con su propio rastro. Las feromonas ondulantes eran tan nítidas que parecía que podía atraparlas con las manos.


Soltando un suspiro profundo, Hyun-jun cerró los ojos con fuerza. Tenía que aguantar como fuera.


—Mierda… ¿Qué hago?


Fuera de la puerta, Jin-ha no dejaba de dar vueltas. Solo con las feromonas que se filtraban por la rendija, sus piernas temblaban tanto que no tuvo más remedio que sentarse en el suelo. El aroma profundo y húmedo ondulaba como si lo estuviera tentando.


Jin-ha, habiendo pasado por el celo antes, conocía este dolor mejor que nadie. El calor que parece hacer hervir el cerebro, la sensibilidad aguda que electriza cada lugar que toca, el deseo incondicional por las feromonas. Todo era difícil de soportar.


Y ahora él pretendía pasar por todo eso solo, teniendo a su pareja vinculada al lado. Resoplando de indignación y furia, Jin-ha corrió hacia el salón haciendo ruido con sus pasos. En algún lugar tendría que estar la llave de repuesto. Con la determinación de encontrarla, empezó a revolver toda la casa, desde el mueble debajo de la TV hasta los cajones y taburetes.


Mientras tanto, las feromonas que se filtraban desde el interior de la habitación se volvían cada vez más fuertes. Jin-ha, revolviendo la casa, se mordió los labios por la ansiedad.


—¡Me voy a volver loco, de verdad! ¡Agh! ¡Maldita sea! ¡Oye! ¡Cha Hyun-jun!


Incluso después de dejar el salón hecho un desastre, no aparecía ni rastro de la llave. Jin-ha, agotado por su propio esfuerzo, se tumbó cuan largo era en el suelo y soltó un grito. Esas malditas feromonas seguían provocándolo, y aunque sentía claramente que Hyun-jun estaba sufriendo, no podía ayudarle; era desesperante. Jin-ha soltó patadas de frustración al aire mientras jadeaba.


Mientras miraba el salón desordenado desde el suelo, algo captó el límite de su visión. Jin-ha se levantó de un salto, corrió y agarró lo que estaba en una esquina de la entrada.


—Es esto.


Aquello que trajo por accidente la otra vez y que, al no tener dónde ponerlo, dejó apoyado en el rincón. Un martillo con el extremo elegantemente curvado.


Sujetándola firmemente con ambas manos, Jin-ha la levantó en alto como si fuera a golpear con un palo de golf y golpeó el pomo de la puerta con todas sus fuerzas. El extremo curvado dejó una marca profunda en la puerta de madera.


Crack, crack, crac… Hyun-jun levantó la cabeza al oír los extraños sonidos que provenían de la puerta. Tenía la visión borrosa, empapado en sudor.


Pensó que se había rendido al quedarse en silencio, pero parecía que no era así. Aun así, no podría abrirla. La llave de la habitación estaba dentro de ese dormitorio. Hyun-jun, que sabía de su carácter persistente pero supuso que esta vez sería imposible, se sintió aliviado por un instante.


Con un estruendo, la puerta se abrió de par en par. Las feromonas de Jin-ha se derramaron hacia Hyun-jun como si fueran succionadas.


—¿Qué…ahora?


Jin-ha, que finalmente había destrozado el pomo, irrumpió en la habitación. Con el martillo apoyado en el hombro, caminó con aire triunfal como un general victorioso y se plantó frente a Hyun-jun.


—Dijiste que no la abriera, pero no dijiste que no la rompiera.


Tras decir esa broma de palabras, Jin-ha lanzó el martillo lejos y se arrancó la camiseta. En el momento en que su piel quedó al descubierto, Jin-ha liberó sus feromonas con determinación. Hyun-jun apretó los dientes.


El rostro de Jin-ha, su voz, su aliento y sus feromonas eran, en conjunto, el estimulante mismo. Mi Omega vinculado está aquí. Solo con ese hecho, Hyun-jun sintió que su visión se teñía de rojo.


Al ver ese rostro firme, cubierto de temblor, excitación y un poco de miedo, Hyun-jun sintió que algo dentro de su cabeza se rompía definitivamente.


—Te arrepentirás.


Hyun-jun, soltando un gruñido bajo, agarró a Jin-ha con brusquedad.



***



Siento que voy a vomitar. Jin-ha gimió débilmente ante su visión, que se balanceaba mareada.


Las palabras de Hyun-jun de que se arrepentiría eran ciertas. Incluso cuando irrumpió con aire triunfal y se arrancó la ropa, Jin-ha ni siquiera imaginó que el celo de Hyun-jun duraría tanto tiempo, ni que sería tan atroz.


A lo sumo pensó que sería como lo que él mismo había pasado, exactamente eso, pero el oponente era un Alfa Dominante. Sentía ganas de darle una bofetada a su yo del pasado por haberse quejado de qué tenía de especial ser un Dominante. Esto no era un ser humano, era una bestia. Debería haber huido cuando Hyun-jun se esforzaba por echarlo.


Pero darse cuenta ya era demasiado tarde.


—Aah, uu…


Hyun-jun, tras atrapar a Jin-ha, lo encadenó como si algo lo persiguiera. Se abalanzó como una bestia hambrienta, acariciando cada rincón de su cuerpo y succionando aquí y allá. En cada lugar donde tocaba el aliento de Hyun-jun, la piel se calentaba intensamente como si el calor se propagara.


Desde la glándula de feromonas detrás de la oreja donde Hyun-jun hundía la nariz para inhalar, hasta el hueco de la clavícula y la parte blanda del interior de los brazos, todo estaba manchado de hematomas por la succión. Su espalda, lamida con una insistencia casi obsesiva mientras descendía por la columna, ahora emitía un placer punzante con solo rozar las sábanas. Sus labios y pezones estaban hinchados de tanto ser succionados y mordisqueados.


—Hic… Uuung, duele…


Incluso en ese estado, Hyun-jun pegaba su cuerpo al suyo como si no pudiera separarse ni un instante. Como si ofreciera un sacrificio a una ola embravecida, Jin-ha sentía que había sido arrojado como ofrenda a este flujo feroz de feromonas. Por supuesto, él mismo se había lanzado. Pero no sabía que intentaría devorarlo de forma tan minuciosa.


Cada vez que sus pezones rozaban los firmes músculos de Hyun-jun, lloraba por el dolor agudo, y Hyun-jun unía sus labios de inmediato como si quisiera tragarse incluso ese sonido. Mientras le lamía las lágrimas, Jin-ha no podía hacer nada más que llorar debajo de él ante la sensación de sus pezones siendo retorcidos.


—Jaa-jeuk, ja, ah… ah…


El agujero interior estaba igual. De tanto ser hurgada, la mucosa hinchada se contraía espasmódicamente cada vez que el pene de Hyun-jun entraba y salía. No había piedad en sus movimientos, como si todo el sexo que habían tenido hasta ahora fuera un juego de niños. Era un movimiento tan brusco que cada vez que empujaba la cadera, el golpe resonaba hasta en su cabeza.


La cabeza de la polla, que penetraba violentamente hasta el fondo, parecía que iba a salirse del todo, pero se quedaba trabada en la entrada abultada e hinchada. Cada vez que eso pasaba, Jin-ha jadeaba sollozando como si se le fuera el aliento.


De tanto correrse en ese estado, sentía que el interior de su vientre estaba tan lleno de semen que incluso le daba la sensación de que oscilaba. Al no poder soportar la sensación de que su vientre fuera a estallar y poner su mano sobre el bajo vientre, la mano de Hyun-jun se superponía a la suya y presionaba con fuerza.


—Ah-juuu, uuuhh... Ju…


Aunque negaba con la cabeza diciendo que no quería, era imposible que Hyun-jun lo escuchara. Sus paredes internas se contrajeron con fuerza y su miembro escupió un líquido espeso. Debido a las repetidas eyaculaciones, de la punta del pene de Jin-ha ya solo salía un líquido que ni siquiera podía llamarse semen, fluyendo en un hilo constante.


El placer llovía sin descanso. Un placer que superaba el umbral era casi lo mismo que el dolor. Pensó que sería mejor desmayarse, pero las feromonas del Alfa Dominante no permitían que Jin-ha se desmayara tan fácilmente. Incluso en los momentos en que su visión parpadeaba, las feromonas de Hyun-jun lo encadenaban y despertaban sus sentidos. Esto era una tortura.


—Despacio, por favor… Hic.


Con una voz completamente ronca, Jin-ha soltó palabras que ya no sabía cuántas veces había repetido. Lo dijo innumerables veces, pero Hyun-jun movía la cintura como alguien que no oía nada. Al contrario, cada vez que sollozaba y lloriqueaba, el interior se contraía y sus movimientos solo se volvían más bruscos.


La mano que apretaba con fuerza sus nalgas bajó. Agarró la parte inferior de sus muslos y dejó marcas de dientes en la rótula redonda de su rodilla. Las puntas de sus pies temblaron violentamente ante el movimiento de la lengua que lamía largamente hacia arriba.


—Para, juu… La sensación es rara…


Como si sus nervios se hubieran averiado, el placer florecía incluso en lugares como ese. Al patalear con las piernas intentando apartar la mano de Hyun-jun, este agarró esa mano y se abrió paso con la lengua entre la piel delicada de sus dedos.


Ante la sensación de cosquilleo, las paredes internas se contrajeron con fuerza y la polla de Hyun-jun fue succionada hacia el fondo. Jin-ha, con su punto sensible presionado, soltó un quejido y dejó caer sus brazos, que oponían una resistencia débil. Todo su cuerpo pasaba de estar tan tenso que se ponía rígido a quedar completamente flácido repetidamente.


Jin-ha ya estaba en un punto en que todo su cuerpo estaba lánguido y tembloroso. Por lo tanto, era imposible que tuviera fuerza en las piernas. Hyun-jun, sujetando firmemente los muslos que se resbalaban por el sudor y caían sobre las sábanas, atrajo a Jin-ha hacia sí. Al mismo tiempo, ante la sensación de ser empalado con fuerza en su interior, Jin-ha echó la cabeza hacia atrás con la boca abierta.


—Ja, uuut… ¡Ah…!


Si durante el celo de Omega se desesperaba porque el placer no llegaba tanto como deseaba, el celo de Hyun-jun apuñalaba su punto sensible de forma feroz, como si lo tuviera en el punto de mira. Sentía que sus nervios estaban siendo devorados por un placer excesivamente afilado. Su mente, nublada y llevada al límite por las feromonas, se alejaba para luego despertar bruscamente ante el estímulo punzante.


—Ji-ic… Ju, ut. Para…


Le ardían los ojos. Al sentir la lengua de Hyun-jun lamiendo el rabillo de sus ojos, se dio cuenta de que había estado llorando de nuevo sin darse cuenta. Lágrimas que no sabía si eran por dolor, por placer o por cansancio se mezclaron con la saliva y se extendieron por sus mejillas.


Hyun-jun, encorvando el tronco y sujetando su cintura, empujó con fuerza hacia lo más profundo. El movimiento de un Alfa cuya razón ha sido sumergida por el instinto no tenía impedimentos. Sus muslos, tensos más allá del límite, temblaban mientras rodeaban la cintura de Hyun-jun, y se formaban hoyuelos en los músculos de sus nalgas. Ante las paredes internas aún más estrechas, Hyun-jun soltó un aliento corto.


Cada vez que su vientre se elevaba por los empujones, la mucosa se adhería con fuerza. Cada vez que golpeaba el interior de forma despiadada, resonaba un sonido húmedo y pegajoso. El semen que se había acumulado en los huecos era empujado hacia fuera de forma espesa.


—Ja-juuuk, ah, ah… ¡Ugh…!


En el momento en que el pene se clavaba profundamente, el clímax llegaba sin cansarse. Ante la sensación que se acercaba como un tsunami, la cabeza de Jin-ha cayó hacia atrás. Las venas que resaltaban en su cuello solo permitían adivinar cuánto estímulo estaba soportando; sus gemidos silenciosos eran devorados antes de poder ser expulsados.


Su interior se contraía de forma irregular como si tuviera convulsiones. Del pene de Jin-ha, que solo soltaba líquido transparente de vez en cuando, el semen fluyó a chorros. Debido a las eyaculaciones sucesivas, el líquido opaco caía sin fuerza por el tronco de su miembro.


—...Te has corrido otra vez.


Hyun-jun observaba obsesivamente cómo, estando en plena erección y cabeceando, su polla escupía el semen. Sus ojos estaban cargados de lujuria y posesividad, como si quisiera tragarse incluso ese semen que fluía.


—Si sigues corriéndote así, te agotarás pronto.


—Juuu… ahhh…


Su voz, grabada en un tono bajo, era como un pantano pegajoso. Las feromonas de Hyun-jun, que siempre había pensado que eran un aroma refrescante y fresco, ahora estaban totalmente empapadas y se adherían con pesadez.


Hyun-jun, con los ojos desorbitados por el celo, no tenía piedad. Si este era el instinto de un Alfa Dominante, significaba que hasta ahora Hyun-jun se había estado conteniendo en la cama. Se abalanzó sobre él como si fuera a explotar todo lo que había estado aguantando y sacrificando por Jin-ha.


Al principio, Jin-ha le agarraba del pelo y le mordía los labios diciéndole que fuera despacio, pero Hyun-jun sonreía de forma desafiante mientras embestía su cintura con fuerza. Las palabras de para eran filtradas y desaparecían naturalmente. Tras varias eyaculaciones, recuperó la razón lo suficiente como para poder hablar, pero aún faltaba mucho para que volviera a su ser normal.


Su resistencia física ya había superado el límite hace mucho, y su mente pasaba de una oscuridad absoluta a un blanco deslumbrante como si fuera a romperse. Debido a las feromonas, su cuerpo seguía ardiendo como si hirviera y su interior se contraía y abría a su antojo.


—Un poco, solo descansa un poco… Hic…


Como de todos modos no le haría caso si decía de parar, lo mejor era pedir un pequeño descanso. Jin-ha miró a Hyun-jun con ojos llorosos. De tanto llorar y sollozar, tenía la cara hinchada y redonda como un bollo al vapor.


—De verdad, solo descansa un poco… sería bueno. ¿Sí?


—¿Dice que descanse solo un momento de verdad?


—Sí, sí…


Finalmente parecía que se podía razonar un poco. Jin-ha, embargado por la pena, asintió sollozando. Las lágrimas volvieron a llenarse rápidamente y fluyeron por sus sienes. Estaba en un nivel en el que no sabría si, de morir así, sería por exceso de trabajo, por un síncope sexual o por deshidratación.


Ante su aspecto de estar a punto de perder el aliento con el rostro teñido de rojo, Hyun-jun soltó un suspiro lánguido. Le resultaba patético y lamentable verlo hipar sin poder siquiera emitir sonido como un niño pequeño, pero ver las lágrimas caer gota a gota desde el rabillo de sus ojos rasgados despertaba un extraño sentimiento de conquista.


Hyun-jun sonrió levemente y puso su mano sobre el pecho de Jin-ha. Era un toque de palmaditas, como para calmarlo.


—No llores.


Y acto seguido, agarró el pezón y lo retorció con fuerza.


—¡Ji-ic…!


—Porque me dan más ganas de atormentarte.


Los pezones que antes eran rosados ahora estaban hinchados con un rojo intenso de tanto ser maltratados. Mientras jadeaba por el placer eléctrico que le recorrió de inmediato, su polla fue atrapada. Usando el semen que había fluido por el tronco como lubricante, Hyun-jun movió la mano un par de veces y luego apretó y agitó como si estuviera exprimiendo.


—¡Aah-uuu, uu, juuu…!


Cuando incluso embistió el interior con fuerza, Jin-ha sintió que iba a morir. Con el cuerpo sensible tras eyacular y con estímulos aplicados en varios lugares a la vez, no tenía juicio alguno. Sentía que su cerebro se iba a derretir por el placer acumulado. Su pecho, que inhalaba constantemente el aire que no lograba expulsar bien, subía y bajaba de forma irregular.


—Uuup… ¡Uu!


Además, sus labios fueron sellados. La lengua de Hyun-jun, que entró de repente, envolvió y frotó la masa de carne. Su cuerpo dio un respingo por el dolor de los mordiscos violentos en los labios. Ya de por sí le faltaba el aire de tanto llorar, y ahora le tapaba incluso eso. Ni muerte por exceso de trabajo ni síncope sexual; iba a morir por asfixia.


Jin-ha se balanceaba irremediablemente ante los movimientos de las grandes embestidas. El grueso extremo rascaba el interior y el tronco ensanchaba las paredes blandas. Cada vez que golpeaba con fuerza el fondo, sentía como si sus órganos internos estuvieran siendo apaleados.


Con todo su cuerpo encadenado por Hyun-jun, Jin-ha se estremecía intermitentemente. Tenía la cara hecha un desastre por el sudor, las lágrimas y los fluidos corporales. Sus músculos, tensos al máximo, ahora le daban calambres. Sus brazos, que apretaban las sábanas con los ojos cerrados, temblaban violentamente.


—Ugh, ung… Uuuk…


Independientemente de su voluntad, su interior se contraía con fuerza. Ante la sensación de las estocadas, tan profundas que se marcaban en su bajo vientre, el placer se aceleraba sin fin. Empezó a ver estrellas. Al no poder respirar, su visión brillaba y se oscurecía alternativamente.


Solo justo antes de que se le fuera el aliento por completo, Hyun-jun soltó a Jin-ha. Cada vez que Jin-ha tosía tragando ansiosamente el aire que le faltaba, la mucosa se contraía como si fuera a cortarle la polla.


Tras soltar un gemido entre dientes, Hyun-jun abrazó profundamente a Jin-ha mientras eyaculaba. La sensación del semen brotando con fuerza y golpeando la mucosa fue vívida.


Ante el líquido viscoso que llenaba su interior con espasmos, Jin-ha volvió a llorar amargamente mientras apretaba sus paredes. De la punta de Jin-ha, salió apenas un poco de líquido turbio que daba hasta vergüenza llamar semen.


Tras terminar la larga eyaculación, Hyun-jun retiró lentamente su polla. Ante la sensación de que algo salía recorriendo las paredes internas, Jin-ha se estremeció llorando. Debido a que había estado ensanchado y ocupado durante tanto tiempo, ahora sentía incluso un vacío atrás.


—Jaah… aah…


Debido a la debilidad que le impedía mover ni un dedo, Jin-ha apenas podía respirar. Con un gemido tenue, el semen fluyó lentamente desde el agujero que había quedado entreabierto.


Hyun-jun miraba fijamente entre sus piernas. Sus ojos brillaban con un calor extraño mientras observaba cómo el semen mezclado en el interior era expulsado en oleadas. Era una mirada lánguida, como si enfocara y desenfocara a la vez.


Oye, pedazo de pervertido…Jin-ha quiso decir algo, pero se contuvo con esfuerzo. No solo no tenía fuerzas para hablar, sino que viendo su estado actual, tenía la sensación de que si soltaba un insulto, Hyun-jun se excitaría y se le echaría encima otra vez. Sus pezones, que habían sido pellizcados sin piedad porque lloró hace un momento, aún le escocían.


Dice el refrán que el cachorro no conoce el miedo al tigre; Jin-ha decidió admitir que hasta ahora se había estado portando de forma bastante atrevida. Ahora creía entender cuánto lo había estado considerando Hyun-jun hasta ahora. El Cha Hyun-jun ebrio de celo que se abalanzaba sin mirar atrás ahora le parecía el mismísimo segador de almas.


—Aah…


La polla de Hyun-jun volvió a erguirse y a cabecear hacia arriba. El miembro oscuro y rojizo que subía hasta el ombligo era ya terrorífico. Cuánto más tenían que seguir con esto. Al mirar de reojo con ojos llenos de desolación y desesperanza, el miembro escupió líquido preseminal en abundancia, como si solo eso ya lo excitara.


—Yo, yo… tengo sed. Quiero, quiero beber agua…


De una forma u otra, iba a morir; ya fuera por deshidratación o porque se le deshicieran los huesos, el resultado sería el mismo. Por muchas vitaminas que tomara a diario, ante semejante explotación, esto era un pase directo al expreso del otro mundo.


Por eso, Jin-ha hizo todo lo posible por ganar tiempo. Su voz estaba tan ronca que ya solo se oía un siseo de aire al respirar, pero Hyun-jun milagrosamente lo entendió, abrió una botella de agua y se la entregó. Sus brazos temblaban como si tuvieran un vibrador integrado, haciendo que incluso beber agua fuera una tarea difícil.


Aun así, parecía que finalmente se podía razonar con él. Aunque sus ojos todavía estaban llenos de una lujuria insaciable, parecía estar conteniéndose a su manera. Finalmente, el celo parecía estar remitiendo un poco. El efecto de haberse tragado aquel puñado de supresores estaba haciendo efecto. Jin-ha suspiró aliviado para sus adentros.


Mientras bebía el agua a grandes tragos, Jin-ha se encontró de frente con la mirada densa de Hyun-jun. Esa mirada que te deja paralizado en el instante en que la ves distaba mucho de su frialdad habitual. En cuanto presenció esa mirada perdida, Jin-ha bebió el agua con todas sus fuerzas.


¿Por qué ponía esa cara otra vez? Era la mirada de justo antes de perder la cabeza y abalanzarse. Después de haber sufrido tanto, sentía que ya sabía reconocer el momento en que Cha Hyun-jun iba a atacar. Sin importarle si el agua se derramaba por los lados o le recorría el cuerpo, en cuanto terminó de beber, Hyun-jun se abalanzó sobre él.


—Eje, ah…


Hyun-jun, abriendo de par en par sus piernas, introdujo los dedos en el agujero. Se escuchó claramente un sonido húmedo y pegajoso cuando dos dedos de articulaciones firmes hurgaron en su interior. Ante la sensación de los dedos curvándose para extraer el semen que llenaba su interior, Jin-ha, totalmente lánguido, solo dejaba escapar gemidos intermitentes.


De tanto que se había corrido dentro, su parte baja estaba sumamente pegajosa. Al estremecerse por la sensación del semen saliendo y cerrar las piernas, Hyun-jun hizo vibrar su garganta y sujetó sus muslos para fijarlos. Jin-ha, inmovilizado en esa postura, giró la cara hacia un lado.


Casi preferiría que lo pusiera boca abajo para follarle. Ya era vergonzoso de muerte estar tumbado con las piernas abiertas, pero los sonidos que venían de abajo parecía que se escuchaban justo al lado de su oreja. Con el rostro encendido por la humillación, Jin-ha sollozó suavemente.


—Ah, duele… ¡Uuung…!


Las yemas de sus dedos firmes presionaban y palpaban el interior. El roce contra la mucosa parecía ser una comprobación del nivel de hinchazón.


Incluso con ese estímulo, se puso erecto enseguida. Realmente estaba tan agotado y exhausto, tan exprimido hasta el límite, que pensó que ya no se le levantaría más, pero su pene, erguido y endurecido, temblaba haciendo alarde de su presencia. A estas alturas, empapado como estaba en feromonas, ya ni siquiera sabía si su sensibilidad sexual estaba siendo elevada por las feromonas o por el estímulo físico.


—Ja, juut, uuhh… Juuk, qué bien…


Tras hurgar unas cuantas veces con los dedos, un ligero placer empezó a aflorar. Jin-ha, con los ojos medio cerrados, jadeó murmurando como en un suspiro que se sentía bien. Ojalá se quedara solo en esto. Así podría aguantar… Como si leyera sus pensamientos, los dedos se deslizaron hacia fuera.


Hyun-jun, sujetando el pene, acercó la punta a la entrada. La masa de carne roma ensanchó el agujero y fue entrando poco a poco. Fue un movimiento sin vacilaciones, como trazando un camino definitivo donde antes habían tanteado los dedos.


—Uuumn… Uu, ah…


Su pene fue succionado por las paredes internas que lo atraían sin resistencia. Tras un breve dolor de sentir que su parte baja se partía, el miembro que ensanchó la mucosa se deslizó hacia dentro como encontrando su lugar.


Ante la sensación de plenitud en su interior, Jin-ha se abrazó el vientre y recuperó el aliento por un momento. La forma en que tanteaba la posición del pene con la palma de la mano ya le resultaba familiar. Cuando Hyun-jun empujó ligeramente hacia arriba, Jin-ha soltó un jadeo entrecortado y retorció la cintura, una imagen que Hyun-jun grabó por completo en su mirada.


Al presionar con fuerza el interior, las feromonas brotaron de golpe. Un aroma tan ácido que hacía que la boca se hiciera agua involuntariamente. Un olor dulce y denso, como si el azúcar se hubiera derretido y se hubiera vuelto pegajoso. Como si sus glándulas de feromonas se hubieran averiado, Jin-ha expulsaba aroma a ráfagas cada vez que Hyun-jun empujaba su cadera.


Hyun-jun inhaló ese aroma en silencio. Era un olor que vaciaba su mente y lo excitaba hasta el éxtasis. A pesar de que él mismo pensaba que se estaba moviendo con violencia, no sentía ni rastro de rechazo o resistencia en las feromonas de Jin-ha.


Las feromonas son más honestas que cualquier palabra o acción. Aunque estaba tan agotado que sentía que se le iba la vida por aceptar el celo, no lo rechazaba. El hecho de que esta persona tan sensible y difícil lo aceptara plenamente hacía que Hyun-jun se excitara de forma incontenible.


—¡Aah-ug…!


De repente, el pene clavado en su interior rascó las paredes al salir. Luego, ante el movimiento de volver a golpear hacia arriba como un martillazo, Jin-ha soltó un sonido de asfixia. Espera, solo un momento… Jin-ha agitó los brazos en el aire.


En ese estado de total desorden, por mucho que dijera algo, era imposible saber si pedía más o que parase.


—Termina… pronto, yaaaa…


Jin-ha suplicó lloriqueando. Alargó el final de sus palabras, poniéndose mimoso. Hyun-jun, que sabía lo que significaba ese termina pronto, soltó una risita. Como no se atrevía a pronunciar la palabra nudo, lo decía con rodeos.


—¿Quieres que termine pronto?


—¡Sí, pedazo de loco…! 


Jin-ha, indignado porque preguntaba fingiendo ignorancia, soltó un insulto y luego cerró la boca. No lo decía con palabras, pero con los ojos estaba soltando toda clase de improperios. Su cara de indignación, como preguntando si no veía a su pareja de vínculo medio muerta y aplastada bajo él, era un extra.


Bueno, era normal que estuviera agotado. Habían pasado demasiadas cosas en poco tiempo. Teniendo una resistencia física que ni siquiera llegaba a la media de los desarrolladores de Cheongsan y habiendo recibido tanto estrés mental, ya era impresionante que hubiera aguantado hasta ahora.


Sin embargo, Hyun-jun no tenía intención de concederle el nudo tan fácilmente.


—¡Ah, aah…!


Fue un movimiento de cadera tan fuerte que el cuerpo de Jin-ha se sacudió. Ante el gesto de embestir con violencia como si estuviera metiendo algo a la fuerza, sintió que le iban a atravesar el bajo vientre. Debido a las estocadas a su antojo, su interior se sentía magullado y ardía de calor.


—¡Ugh, uuuung…!


No podía recuperar el juicio ante los movimientos feroces. Sentía que sus entrañas hervían. Una sensación de que su cuerpo, más que picar, estaba ardiendo, y un calor no liberado que recorría cada rincón de su ser. Cuando encogía el cuerpo ante las sensaciones insoportables, el pene alojado en su interior apuñalaba con fuerza lo más profundo.


Jin-ha temblaba violentamente como si hubiera sido atravesado por un arpón. Su interior, empapado y viscoso en un instante, hacía sonidos húmedos cada vez que friccionaba con el miembro. Con la visión nublada y dificultades para mantener la consciencia, Jin-ha simplemente se aferró a los brazos de Hyun-jun para soportar el placer.


—Aaah…


Hyun-jun, juntando las piernas, giró el cuerpo de Jin-ha de un tirón. Ante la sensación del pene abultado rascando las paredes internas mientras su cuerpo giraba, Jin-ha no pudo ni emitir sonido y las lágrimas cayeron a chorros. La mejilla de Jin-ha, que cayó desplomado, tocó la sábana húmeda.


—Ju, jac… ¡Ah! ¡Aaaa!


Hyun-jun, sujetando firmemente la cintura de Jin-ha, que estaba tumbado con el trasero en alto, pegó su torso al suyo y volvió a moverse. La piel de Hyun-jun, que estaba en contacto con la suya, también ardía de calor. Jin-ha sentía perfectamente en su espalda cómo los músculos de Hyun-jun se tensaban cada vez que apretaba el interior.


Hyun-jun rodeó la cintura con una mano para atraerlo hacia sí, mientras que con la otra cubrió la mano de Jin-ha que apretaba las sábanas. Jin-ha, atrapado entre Hyun-jun y la cama, no podía escapar y lloriqueaba empujando las sábanas inútilmente con las puntas de los pies.


La penetración por detrás era más profunda. Ante el movimiento de salir casi por completo para luego embestir de golpe hasta el fondo, Jin-ha temblaba y apretaba su interior. Sus paredes internas, que sufrían espasmos leves por la falta de fuerza, más que apretar por voluntad propia, realizaban ya movimientos reflejos.


—¿Ah-uu, uu…?


El pene, que entró hasta lo más profundo, presionó con fuerza un punto como si llegara al final. Jin-ha parpadeó ante la sensación de presión en la parte más estrecha y curvada del interior, el final del camino.


Ante la sensación de dolor punzante y corriente eléctrica mezclados, sintió un hormigueo tanto delante como detrás. Tras una sensación ardiente, un líquido diluido fluyó de su miembro sin que pudiera evitarlo. Al aplicar fuerza involuntariamente ante esa sensación similar a una eyaculación, su parte trasera tuvo un espasmo. Escuchó la risa de Hyun-jun cerca de su oreja.


—Aquí, en el fondo… llegaré ahí. Cuando haga el nudo.


—¿Qu, qué…?


—Se sentirá bien.


No. No lo creía. Jin-ha pataleó con las piernas por la ansiedad. Solo con el ligero roce ya sentía que los dedos de sus pies se encogían y su bajo vientre hormigueaba. Para empezar, nunca había llegado nada hasta ahí. ¿Y pretendía hacer el nudo habiéndolo metido hasta ese punto?


Si estuvieran cara a cara, le habría dado una bofetada para que recuperara el juicio, pero al estar boca abajo, ni eso era posible. No podía más, que terminara ya de una vez. Giró la cabeza quejándose para fulminar a Hyun-jun con la mirada, pero solo recibió una lluvia de besos cortos en los labios.


Incluso mientras lo besaba repetidamente, la punta del pene presionaba poco a poco la entrada fuertemente cerrada, como si estuviera explorando. Cada vez que lo hacía, le invadían sensaciones indescriptibles.


—Juut. Uu. Aah, ah…


Cada vez que la punta del pene golpeaba el fondo, sentía que se le erizaba todo el vello del cuerpo. El sentimiento de exaltación sin fin empezaba a darle miedo. El dolor como una corriente eléctrica que subía por el coxis se había transformado hacía tiempo en un placer placentero. Jin-ha se dejó arrastrar irremediablemente por un placer que hacía difícil mantener la cordura.


—¡Ja-ug, uut…!


Su pene, que se balanceaba al ritmo de los movimientos de Hyun-jun, ahora disparaba líquido a ráfagas como si estuviera averiado. No solo salpicaba líquido preseminal por doquier, sino que el semen blanco caía gota a gota. Jin-ha, que se sacudía con la boca medio abierta y los ojos nublados, parecía no saber ni qué se estaba corriendo.


—¡Ah-uu, ah, ah…!


Jin-ha, que se balanceaba sin fuerzas, de repente arqueó la espalda tirando de su cintura hacia arriba. El placer del clímax le golpeó la cabeza con la fuerza de un mazazo. La sensación de flotar en el aire para luego caer infinitamente hacia abajo. Una sensación insoportable recorrió todo su cuerpo.


Sintiendo la contracción de las paredes internas, Hyun-jun soltó un suspiro lánguido. El pene de Jin-ha tuvo unos espasmos como si fuera a eyacular, pero después de haber soltado tanto, ya no le quedaba nada más que salir.


Hyun-jun soltó una risa burlona al ver cómo la uretra palpitaba sin expulsar líquido. Al agarrar el pene de Jin-ha, que aún estaba bajo los efectos del clímax, su cuerpo dio un salto.


—Me, me, me he corrido… Recién…


—Tú no te has corrido.


—¡Que sí, que sí…!


Ignorando las palabras apresuradas de Jin-ha, Hyun-jun acarició la punta del pene con la yema del dedo. Aunque no hubiera eyaculado, para un Jin-ha que acababa de alcanzar el clímax, era un estímulo excesivo. Intentó escapar de su mano moviendo la cintura, pero eso solo sirvió para provocar a Hyun-jun.


—Duele, es raro, juu…


Ante el movimiento de golpear rítmicamente el fondo bloqueado, su vientre retumbó con hormigueo. Cada vez que se frotaba la punta, que estaba sensible al máximo, se llenaba de una sensación desconocida. Jin-ha jadeaba mientras se balanceaba según los movimientos de Hyun-jun.


—Siento que, siento que va a salir… ¡Aaaa!


Es una sensación claramente distinta al deseo de eyacular. En cuanto se dio cuenta, las ganas de orinar le invadieron como una marea. Siento que me voy a mear… Incluso con la mente medio ida, Jin-ha apretó con fuerza el bajo vientre para aguantar. Mordiéndose los labios fuertemente cerrados, Jin-ha inhalaba aire entrecortadamente.


Intentó apartar la mano de Hyun-jun, pero fue inútil. Al contrario, como para apremiarlo, sintió que le abría la uretra y le rascaba suavemente con la uña, una sensación que hizo temblar todo su cuerpo. Era una sensación insoportable, como si miles de hormigas recorrieran su ser. No, no… Apoyó la frente en la sábana y apenas logró articular una palabra, pero ya estaba al límite.


—¡Ji-ic…!


Jin-ha, conteniendo el aliento, abrió mucho los ojos con la mirada perdida. Su interior se contraía y temblaba de forma incontrolable. Debido a que su bajo vientre se tensó hasta quedar hundido, el contorno del pene que llenaba su vientre era visiblemente abultado.


Al mismo tiempo, de la punta del pene que estaba rígidamente erguido, brotó agua transparente. La sensación de derramar de golpe lo que había aguantado hasta el dolor descendió desde su coronilla. Sintió como si su cabeza se enfriara de forma gélida, para luego arder intensamente con el placer de la eyaculación.


El líquido que saltó empapó desordenadamente el vientre y el pecho de Jin-ha antes de fluir hacia abajo. Todo su cuerpo estaba tan empapado que sus manos se resbalaban. A Jin-ha, que soltaba gemidos entrecortados por la sensación de eyacular y el impacto, Hyun-jun lo arrullaba diciéndole que estaba bien mientras aceleraba el ritmo de su cadera.


Cada vez que la cabeza de la polla de Hyun-jun golpeaba con fuerza el interior, pum, pum, el chorro de agua de la punta se intensificaba y luego amainaba. Jin-ha bajó la mano tardíamente para intentar tapar la punta del pene, pero no pudo detener el chorro desatado. El líquido, que se calmó con un gorgoteo, empapó incluso sus manos.


—Ah, ah-jug… Aaaah…


Finalmente, Jin-ha estalló en llanto. Debido al estímulo incesante, su cabeza estaba nublada, y su cuerpo seguía encendido por las feromonas. La punta del pene golpeaba continuamente lo más profundo de su interior, lo cual era terrorífico, y además había terminado por soltar ese extraño líquido por delante.


Si hubiera sabido que lo atormentaría a este nivel, no se habría limitado a romper la puerta con el martillo, sino que también le habría dado un golpe a Cha Hyun-jun. Atrapado entre Hyun-jun y la cama mientras sollozaba, Jin-ha tuvo ese pensamiento.


El pene, que había estado presionando la entrada cerrada, finalmente logró ensanchar la estrecha rendija y entrar con éxito. Fue nítida la sensación de la mucosa interna, que pensó que nunca sería tocada, abriéndose mientras la masa de carne la llenaba.


—Aah-ua… Ah… duele…


—Aguanta un poco más.


Hyun-jun susurró con una voz áspera, como si raspara desde el fondo de su garganta, mientras abrazaba a Jin-ha desde atrás. Cubrió con su mano la mano de Jin-ha que arañaba las sábanas con las uñas hincadas y hundió sus labios en su hombro.


Al mismo tiempo que las feromonas se derramaban con una fuerza explosiva, el pene alojado en su interior se hinchó. Ante la sensación de las paredes internas siendo empujadas, Jin-ha volvió a llorar amargamente encogiendo los dedos de los pies. Ante la sensación de expansión que parecía macerar su interior, ya ni siquiera podía articular que le dolía.


—Ugh, uu…


Era un dolor que ya había experimentado una vez, pero al que no lograba acostumbrarse. Las feromonas de Hyun-jun rodearon a Jin-ha, pero eso solo no era suficiente. Fue un nudo más profundo y largo que el anterior. Parecía que el pulso latía con fuerza en la mucosa interna que el pene había atravesado.


Como para que relajara la tensión, Hyun-jun lamió con la lengua el hombro de Jin-ha, quien tenía todo el cuerpo rígido por el esfuerzo. Jin-ha se sentía nublado al ser cubierto y empapado por las feromonas, pero recuperaba el juicio de golpe ante el movimiento del pene que llenaba su vientre, soltando quejidos de dolor.


—…Uuh. Ah…


—Jaah…


Mordiendo el hombro de Jin-ha, Hyun-jun eyaculó. El semen llenó el interior siguiendo la curvatura de las paredes. Ante la extraña sensación de plenitud en lo más profundo, Jin-ha tensó su cuerpo con un respingo, lo que hizo que Hyun-jun soltara un gemido bajo. Su interior contraído apretaba como si quisiera succionar todo el semen.


Incluso mientras eyaculaba, Hyun-jun empujaba levemente la cadera. El fondo, donde apenas llegaba la punta, se abría poco a poco y devoraba lentamente el pene. Ante la sensación de penetrar enderezando la parte curva, Hyun-jun soltó un aliento reprimido entre dientes.


—Juut… Ju-ug, ju. Ah…


El cuerpo de Jin-ha, que temblaba violentamente mientras mordía con fuerza el pene de Hyun-jun, de repente quedó lacio. Había llegado al límite tras soportar y soportar el placer.


La mucosa, que apretaba como si fuera a arrancarlo, se relajó y masajeó el pene con espasmos, y de su propio pene, que goteaba líquido transparente, volvió a brotar agua de repente. Jin-ha restregó su rostro, hecho un desastre por las lágrimas y la saliva, contra la sábana mientras soportaba el placer que lo cubría como un tsunami.


Al terminar la larga eyaculación, la naturaleza de las feromonas que se habían empapado densamente empezó a cambiar poco a poco. Las feromonas, que se sentían pesadas y atractivas, se transformaron gradualmente en su aroma refrescante original.


Una vez que las feromonas se estabilizaron, el cuerpo que temblaba violentamente también se calmó poco a poco. Al calmarse el pene hinchado, el dolor de sentir el interior destrozado fue remitiendo. El interior ensanchado ardía y un dolor punzante recorría todo su cuerpo. Los sentidos que habían estado ocultos por el placer que parecía quemar su cerebro regresaban lentamente.


Su pecho, que subía y bajaba agitadamente, recuperó poco a poco la calma. La mano que sujetaba el cuerpo de Jin-ha como si quisiera apresarlo acarició suavemente su columna. El tacto que acariciaba sus hombros y masajeaba su cintura era familiar. Aún postrado en la cama, exhalando respiraciones cortas, Jin-ha notó con sensibilidad el cambio en su pareja.


—Ha, ha termina…


Terminó. En el momento en que se dio cuenta, Jin-ha, sin poder ocultar sus lágrimas desatadas, empezó a llorar a moco tendido. Su rostro, que ya estaba empapado de lágrimas, volvió a mojarse de nuevo.


Le dije que me dolía, le dije que era difícil. No escuchó ni una sola de mis palabras. Al disiparse las feromonas y regresar la razón, la pena le invadió de golpe. Cha Hyun-jun tiene una personalidad extraña. Es totalmente asqueroso. Solo tiene cara bonita, pero no se puede razonar con él. ¿En qué se diferencia de un biombo decorativo? Con la cara hundida en la sábana, Jin-ha criticaba a Hyun-jun internamente sin descanso.


Hyun-jun, que besaba la nuca de Jin-ha pensando que temblaba por las secuelas del nudo, levantó la cabeza ante la vibración cada vez más fuerte. Resultó que estaba llorando desconsoladamente.


Sorprendido, Hyun-jun agarró los hombros de Jin-ha. Al girar su cuerpo, quedó expuesto el rostro de Jin-ha, que lo tenía escondido porque no quería mostrar que lloraba. Tenía la cara completamente roja de tanto llorar con todas sus fuerzas.


—Juaa, juaaa-ang…


—Jin-ha. Jin-ha.


Al encontrarse con unos ojos que claramente ya habían recuperado el juicio, Jin-ha lloró aún más fuerte. Pensar que hace un momento, con los ojos perdidos, ni siquiera le hacía caso. Al mirar hacia abajo a un Jin-ha que hipaba y lloraba como si se fuera a quedar sin aliento, sus ojos estaban llenos de preocupación y ansiedad, lo que le dio más pena todavía.


Aunque el celo de un Alfa Dominante no se disipaba por completo con un solo nudo, al menos era suficiente para recuperar la cordura. Mientras calmaba a Jin-ha que lloraba amargamente, las manos de Hyun-jun se movían con rapidez. Acarició sus mejillas empapadas por las lágrimas y arregló su pelo desordenado. Acariciaba su cuerpo, que aún seguía caliente, y lo abrazaba como pidiéndole que se calmara.


—Nunca, nunca más…haré un nudo... Juaaa-ang…


—Entendido. Lo siento.


Jin-ha, olvidando por completo que él mismo fue quien rompió la puerta cerrada para entrar, golpeó el hombro de Hyun-jun repetidamente. De todos modos, el pene de Hyun-jun, que aún seguía enterrado en su mucosa, mantenía su ímpetu. Jin-ha sentía cómo vibraba cada vez que inhalaba aire llorando.


Si seguía más allá de aquí, realmente no sería un ser humano, sino una bestia. Ante la mirada de Jin-ha, que lo fulminaba con los ojos muy abiertos mientras lloraba ruidosamente, Hyun-jun no pudo evitar soltar una carcajada. Sin poder contenerse, Hyun-jun devoró sus labios y mordió ligeramente la carne hinchada.


—Uuumn… ¡Ung…!


Jin-ha, con la boca tapada, pataleó. Al estar todavía debajo de él, sus brazos estaban en una posición incómoda y no era fácil apartarlo. ¡No, que me asfixio…! Jin-ha tanteó la sábana y, agarrando lo primero que pilló, lo blandió con fuerza. Una almohada golpeó la sien de Hyun-jun.


—¡Estoy llorando, lloro…por dónde quieres que respire!


Jin-ha gritó entre sus labios, que finalmente se separaron. Debido a que tenía la nariz tapada y su voz sonaba nasal, la irritación y la agudeza se diluyeron a más de la mitad. Ante ese berrinche cascarrabias, Hyun-jun sonrió con resignación. Ante esa sonrisa radiante, a Jin-ha le hervía la sangre.


—Lo siento.


No te disculpes con esa cara de felicidad absoluta. Lo miró fijamente con fuerza, pero con sus ojos lánguidos no tuvo efecto alguno. En lugar de un beso, Hyun-jun, que lo besó en varios lugares de la cara, pegó su mejilla a la suya y la frotó suavemente. Parecía ver la alucinación de las feromonas flotando por doquier.


Dónde habrá aprendido cosas tan malas. Sin saber que quizás había aprendido de él mismo el método de salir del paso vagamente con un ataque de belleza, Jin-ha resoplaba. A través de la mejilla de Hyun-jun, que acariciaba sus párpados doloridos de tanto llorar, se transmitía la vibración de sus sollozos.


A veces, se transmiten a través de las feromonas cosas que no se pueden expresar con palabras. Las feromonas de Hyun-jun envolvieron suavemente a Jin-ha, como si acariciaran algo precioso. Un aroma cómodo y tranquilo. Jin-ha aceptó, fingiendo que no tenía otra opción, el mensaje contenido en las feromonas que le hacían cosquillas en el vello, como si fueran tan tiernas y adorables que no pudiera soportarlo.


—…De verdad, qué irritante.


Los sentimientos contenidos en las feromonas que envolvían todo su cuerpo se transmitieron íntegramente a su pareja vinculada. De todos modos, haces que ni siquiera pueda odiarte. Jin-ha, aunque sollozaba, apretó los brazos con los que rodeaba a Hyun-jun. La risa baja de Hyun-jun llegó a sus oídos.



***



Jin-ha estuvo postrado en cama los dos días siguientes. Debido a que lo habían atormentado de forma terrible y persistente, no le quedaba ni una sola parte del cuerpo sana. No solo estaba lleno de marcas de mordiscos y succiones, sino que sus músculos estaban tan exprimidos que le daban espasmos, y su energía estaba tan agotada que ardía en fiebre. Todo era un suplicio, le dolía y le escocía la piel con solo rozarla.


Pasarse el día entero tumbado gimiendo de dolor como un animal moribundo y quedarse dormido profundamente era todo lo que hacía. Entre su consciencia confusa, solo escuchaba de vez en cuando el rostro y la voz preocupada de Hyun-jun. Incluso le pareció ver fugazmente el rostro de aquel médico de cabecera que había visto la vez anterior.


Aunque disfrutó del lujo de una visita médica a domicilio que solo se ve en los dramas, Jin-ha pensó mientras estaba tumbado: No quiero que me duela nada, y tampoco quiero jugar a los herederos... Y así, su visión volvió a nublarse.


Al tercer día, Jin-ha finalmente recuperó el sentido. Soltó un suspiro de frustración diciendo que incluso si le hubieran pisoteado todo el cuerpo centímetro a centímetro estaría mejor que esto, pero seguía sin poder librarse de la cama.


—Así es como gasto todas mis vacaciones…


No había ahorrado sus días libres para esto. A pesar de que su voz estaba tan ronca que apenas salía un siseo, Jin-ha parloteaba sin descanso. Aun así, como no era la primera vez, se había acostumbrado un poco a la vida en la cama. Independientemente de estar dolorido y agotado, el hecho de estar solo tumbado le producía inquietud.


—Se reconoce si presentas un certificado de que tu pareja de vínculo está en su ciclo.


—Ja.


Jin-ha resopló ante la respuesta de Hyun-jun. No creas que no sé que esto es una artimaña para aprovechar y pregonar a los cuatro vientos que nos hemos vinculado. Puedo leer tu mente con total claridad. Jin-ha, mirando a Hyun-jun de reojo con sospecha, preguntó.


—¿Son vacaciones sin sueldo, verdad?


—Así es.


—Mejor me olvido.


Era una mala jugada, pero resultaba bastante tentadora. Aunque desviaba la cabeza fingiendo estar ofendido, en su interior seguramente estaría debatiéndose ferozmente entre certificar a su pareja de vínculo y las vacaciones. Era fácil predecir qué pensaba con esa cabecita suya. Antes de que se sumergiera en una preocupación seria, Hyun-jun tomó un tenedor.


—Primero, come un poco.


—Ah.


Como si fuera algo natural, Jin-ha abrió la boca primero.


Desde que recuperó un poco las fuerzas, Jin-ha estaba mangoneando a Hyun-jun de forma mezquina y tacaña. El que pasó por ese celo terrible fue Cha Hyun-jun, ¿por qué soy yo el que está todo convaleciente? Cada vez que recordaba la diferencia de naturaleza y resistencia física, Jin-ha se sentía indignado.


En su mente, quería darle un buen pellizco a esa cara tan pulcra, pero la realidad era que su cuerpo crujía como el de un paciente. En su lugar, Jin-ha decidió vengarse de la forma en que tenía más confianza.


Si se ponía caprichoso, no tenía fin. Pedía agua y luego decía que estaba fría, o que estaba caliente; decía que quería té de cebada en vez de agua embotellada, y luego terminaba montando un numerito pidiendo agua con hielo porque ya no quería nada de lo anterior. Por supuesto, Hyun-jun le traía todo lo que pedía sin soltar ni una mala palabra.


El siguiente objetivo fue una tostada francesa bien empapada en leche. Dijo que ya estaba harto de la fruta y se puso pesado con que quería pan tierno, pero cuando se la trajo, se quejó de que tenía poca azúcar. Hyun-jun, tras traer una tostada francesa dulce y cubierta de azúcar, se tomó incluso la molestia de cortarla en trozos del tamaño de un bocado para metérselos en la boca a Jin-ha.


Jin-ha, que hizo trabajar a Hyun-jun el doble adrede, masticaba satisfecho. El sabor del azúcar dulce, la suavidad de la leche y la mantequilla se mezclaban con el sabor del arduo esfuerzo de Hyun-jun.


—Está rico.


¿Está rico? Respondió Hyun-jun con suavidad mientras seguía llevando diligentemente los trozos de pan. Limpió el azúcar pegado en los labios que no paraban de moverse y sonrió levemente con los ojos llenos de afecto, como si incluso verle comer fuera algo adorable.


A veces después del vínculo, y muy a menudo después del celo, Hyun-jun sonreía así. Cada vez que sonreía estirando las comisuras de los labios de forma relajada, su impresión gélida se suavizaba y sus feromonas se extendían sutilmente. Una expresión que jamás mostraría ante los demás. Una imagen que solo su pareja de vínculo podía ver.


Ya de por sí era un hombre bien parecido. Pero su rostro al derribar sus defensas y mostrar sus sentimientos internos sin reservas era aún más apuesto, por lo que Jin-ha a menudo se quedaba embobado mirándolo fijamente. Hyun-jun le preguntó con dulzura a un Jin-ha que lo observaba como hechizado.


—¿Qué pasa, Jin-ha?


—No, eh. Nada…


Ante el apelativo tan meloso, Jin-ha tartamudeó y evitó la mirada.


Hyun-jun solía llamarle Jin-ha a menudo después del celo. Era un trato mucho más suave y cercano que antes, por lo que le gustaba.


El problema era que le gustaba demasiado. Aunque fingía horrorizarse diciendo que era cursi, Jin-ha no podía ocultar cómo se le escapaba la sonrisa cada vez que escuchaba ese Jin-ha. Le gustaba tanto como le avergonzaba, hasta el punto de no poder controlarlo.


Parece que por este sabor tan dulce y empalagoso es por lo que la gente tiene citas. Jin-ha comprendió por fin por qué los amantes hacían todas esas cursilerías, cosas blandas y revoloteos, comportándose de forma tan melosa.


Que fuera bueno estaba bien, pero aún le resultaba un poco vergonzoso. Como un ermitaño escondiéndose en su concha, Jin-ha se deslizó poco a poco hacia abajo en la cama y se tapó con la manta. Incluso las puntas de sus dedos, que sujetaban el borde de la manta, estaban teñidas de un rojo intenso.


Mira que le gusta. Hyun-jun, que leía los sentimientos de Jin-ha con total claridad aunque no supiera otras cosas, besó repetidamente los nudillos de esos dedos.



***



Lim Seo-il fue, como era de esperar, puesto bajo custodia. El simple hecho de poseer sustancias ilegales ya era una violación de la ley. Además de estar bajo los efectos de las drogas, el haber vertido sustancias ilegales sobre otra persona y blandido un arma blanca eran motivos de castigo agravado.


—Tú también tendrás que someterte a una investigación al menos una vez, Jin-ha. Parece que incluso se reconocerá el delito de acoso.


—Oh… Eso no me lo esperaba.


Desde el principio, el haberse centrado en la detención por drogas ilegales fue debido a que las penas por otros cargos solían ser muy leves. Pensó que sería aún más difícil de demostrar al tratarse de un acoso relacionado con feromonas, pero parece que milagrosamente fue aceptado.


—Se encontraron rastros de acoso en la casa de Lim Seo-il. Muchísimos.


—¿Qué tan muchos? ¿Tenía cosas como cámaras ocultas?


—Algo parecido.


Sabía que Lim Seo-il no estaba bien de la cabeza, pero resultó ser un bastardo más loco de lo que imaginaba. No solo tenía fotos de cada paso que daba Jin-ha, de antes de entrar a la empresa y de su época universitaria, sino que incluso había recolectado fotos de su etapa escolar, mucho antes de conocer a Lim Seo-il. Era un tipo tan repulsivo que incluso Hyun-jun quedó asqueado.


Incluso, ni siquiera se molestó en esconderlas y las tenía pegadas por todas las paredes de su habitación. A ese nivel, era casi una protesta para que alguien se diera cuenta, pero él había pasado tan desapercibido que nadie lo notó. En el historial de mensajería que revisaron mientras rastreaban la ruta de distribución de las drogas ilegales, quedaban incluso registros sobre aquel ramo de flores empapado en feromonas que había colgado frente a la casa de Jin-ha.


—Es un alivio haberlo podido atrapar antes de que ocurriera algo peor.


—Uf… Debió ser extremo.


El final de un acoso tan persistente es predecible. Fue una suerte poder resolverlo antes de que Jin-ha sufriera daños. Hyun-jun se sintió aliviado una vez más de que el cuchillo que Lim Seo-il intentó blandir fuera dirigido hacia él y no hacia Jin-ha.


—Dará igual, se pudrirá en la cárcel.


Haga lo que haga, la prisión está asegurada. Irán enlazando los cargos uno tras otro como quien ensarta pescados para que le caiga una condena severa. Se pudrirá allí mucho tiempo. Jin-ha comentó con sarcasmo que no valía la pena dedicarle ni un ápice de atención a ese criminal.


—Ahora lo importante no es eso. Ya me duele la cabeza de solo pensar en ir a trabajar mañana.


—¿No descansaste bien durante una semana?


—Descansé bien. Descansé muy bien, pero…


Durante su convalecencia, Jin-ha se alejó conscientemente del móvil. Como si lo de su vlog hubiera sido una broma, le llovieron mensajes de forma masiva. El rumor ya debe de haber recorrido toda la empresa. Al recordar a la multitud pegada a los cristales del edificio como hormigas mirando hacia abajo, se sentía un poco abrumado.


—El problema es que el asunto se hizo demasiado grande. Yo solo quería que se filtrara toda su información personal y que fuera enterrado socialmente, ¿sabes? Pero no esperaba que incluso saliera en las noticias.


Aquel día, mientras gritaba a pleno pulmón frente a la empresa, en realidad ya lo presentía un poco. También era cierto que, ya que su cara estaba expuesta, decidió armar más escándalo para atraer la atención y asegurarse de enterrar socialmente a ese tipo.


Techno Valley en Cheongsan es un lugar donde sobra el individualismo y falta la empatía. El hecho de que un loco estuviera armado con un cuchillo y que, en lugar de ayudar, la gente alrededor estuviera grabando vídeos, era una imagen perfectamente típica de Cheongsan. Así, el vídeo subido a internet se extendió pronto por todo tipo de redes sociales y comunidades. Las previsiones de Jin-ha llegaban justo hasta ahí.


Pero el asunto escaló. La canallada de Lim Seo-il fue reportada incluso en los informativos de la televisión nacional bajo el título de “Ataque con arma blanca en pleno centro urbano”. Aunque aplicaron mosaicos, era posible reconocer quién era quién.


—Bueno, qué se le va a hacer. Habrá que aceptarlo con humildad.


Mi elección, mi responsabilidad. Jin-ha decidió aceptar su conducta de haber actuado como un salvaje para atraer la atención. Según su filosofía de ir siempre de frente, si ya te habías lanzado, debías arrepentirte rápido y pasar página. Pensando con pragmatismo, Jin-ha fue a trabajar con un sentimiento de semi-resignación.


Por supuesto, a diferencia de sus palabras tan relajadas, fue después de haber pasado la noche en vela. A estas alturas, los rumores ya debían de estar esparcidos por toda la oficina. Jin-ha pensó que no podría haber una revelación de relación pública en la empresa más escandalosa que esta.



***



—Jin-ha, ¿estás bien?


—¡Sunbae!


—Oye… ¿Estás bien?


Nada más llegar al trabajo, el Equipo 2 de Servidores se abalanzó sobre él para preguntarle cómo estaba. Al mirar de cerca, no estaban en posición de preocuparse por los demás. Debido a que él se había ausentado una semana entera por el celo de su pareja justo después de terminar la distribución, los miembros del equipo estaban en los huesos tras haber tenido que cargar con el trabajo de Jin-ha.


—Yo estoy bien. No ha pasado nada raro, ¿verdad?


—Mmm, claro que no.


Por el simple hecho de estar en el mismo equipo que Jin-ha, otros empleados les daban codazos preguntando si sabían algo, pero aun así, era mucho mejor ser un conocido que el protagonista del rumor. Nada más entrar, las miradas que se clavaban en Hyun-jun y Jin-ha eran tan abrumadoras que solo verlo desde fuera ya agotaba las energías.


Los miembros del Equipo 2 de Servidores intercambiaron miradas melancólicas. Todos hemos pasado por mucho… Eran miradas que, de alguna manera, destilaban camaradería de guerra.


El objetivo de Jin-ha de ejecutar socialmente a Lim Seo-il fue un éxito. Su información personal fue filtrada y expuesta por completo, y gracias a la labor de los autodenominados detectives cibernéticos, hasta los mensajes de bajo nivel que publicaba en internet y su ideología de supremacía de castas fueron revelados punto por punto.


Gracias a que alguien organizó el incidente con total claridad y lo volvió a publicar, el post de Lim Seo-il volvía a subir a la superficie cada vez que pasaba el tiempo de espera, haciendo que recibiera insultos sin cesar. Jin-ha estaba satisfecho con esta ejecución pública cibernética.


—Ah… Otra vez aquí.


Y Jin-ha se encontraba ahora mismo en la planta 8 de Flow Soft. El ambiente, algo rígido y calmado, era totalmente distinto al del equipo de desarrollo.


La pequeña sala de reuniones situada al fondo de la oficina que compartían los equipos de Recursos Humanos y Finanzas era un lugar que le traía recuerdos inolvidables. Hace tres años, fue justo ahí donde tuvo que cargar con toda la culpa por culpa de aquellos malditos becarios y lo destrozaron.


Como si hubieran estado esperando a que Lim Seo-il metiera la pata, la empresa se movió con rapidez. Le impusieron una sanción disciplinaria de inmediato y comenzaron la investigación al instante. Habían recopilado pruebas con tanta meticulosidad que pronto se descubrió que incluso los shocks de ciclo de los Omegas ocurridos dentro de la empresa habían sido obra de Lim Seo-il.


Debido a esto, no solo los equipos Legal y de Recursos Humanos estaban ocupadísimos, sino que corría el rumor de que el equipo de Seguridad había revisado hasta el último registro de actividad de Lim Seo-il. Además, todas las personas que habían tenido contacto con él, incluido el jefe del equipo de planificación de Flow Wiz, fueron convocadas una por una.


Y, finalmente, había llegado el turno de Jin-ha.


Tras vacilar frente a la sala de reuniones, Jin-ha abrió la puerta ligeramente y entró con cautela. Nada había cambiado respecto a hace tres años. La misma decoración grisácea y desoladora, unos cuantos sofás para visitas y una mesa baja.


La única diferencia con aquel entonces era la presencia de Cha Hyun-jun.


—Bienvenido.


—¿Puedo recibir la investigación de testigos contigo?


En cuanto vio el rostro de Hyun-jun, la cara de Jin-ha se iluminó y se sentó rápidamente a su lado. Agradecía el detalle de haberlo citado tarde para evitar la atención de la gente, pero una reunión a solas con un directivo seguía siendo bastante estresante para un empleado de tercer año como Jin-ha.


Jin-ha, que estaba muy tenso, se alivió. Fue Cha Hyun-jun quien le comunicó que la empresa también tomaría medidas legales. Como buen hijo de familia rica, le había dicho que no se preocupara porque tenía el respaldo del Director de Recursos Humanos, y parecía que también lo acompañaría en la declaración.


—Seo Jin-ha, primero… Ah, pero ¿qué?


El Director de Recursos Humanos, Jung In-woo, que entró en la sala con paso firme, se detuvo en seco al ver a Hyun-jun. Se quedó de pie con postura inclinada, mirando alternativamente a Hyun-jun y a Jin-ha sentados juntos, y frunció el ceño con fuerza.


—¿Yo no he llamado al Jefe de Equipo Cha Hyun-jun?


—De todas formas vas a interrogar a los testigos. Yo soy el que más sabe.


—Eso no quita que te saltes el procedimiento. Te llamaré por separado más tarde, así que ¿puedes salir ahora?


Hyun-jun se mantuvo impasible ante el desprecio directo. El único que se amilanó por el ambiente extraño fue Jin-ha. Le había dicho que tenía el respaldo del Director de Recursos Humanos y ahora le estaban soltando pullas, ¿qué estaba pasando? O realmente lo estaban regañando, o tenían tanta confianza que estaban bromeando.


Ante el repentino enfrentamiento entre el Director de Recursos Humanos y el Jefe de Planificación Estratégica, Jin-ha echó el trasero hacia atrás sin que se notara. Al ver la cara de apuro de Jin-ha, Hyun-jun soltó un suspiro de cansancio.


—Ya basta.


—Ah, perdón. ¿Cuándo voy a tener otra oportunidad de burlarme de Cha Hyun-jun si no es ahora?


In-woo se rió entre dientes y se dejó caer en el sofá frente a ellos. Para alguien con el cargo de Director General, su comportamiento era un poco falto de decoro.


—Hay que seguir el procedimiento. He venido por si acaso decías alguna tontería. Y porque tengo que decírselo antes de que sea más tarde.


La última frase fue dirigida hacia Jin-ha. ¿Decírselo antes de que sea más tarde? Jin-ha le lanzó una mirada de sospecha, preguntándose si aún quedaba algo más que pudiera impactarle. Con gesto de resignación, Hyun-jun dijo como quien se rinde:


—El Director Jung In-woo es mi pariente.


—¿...Eh?


Sin darse cuenta, a Jin-ha se le escapó una exclamación y rápidamente se mordió el labio. Fue una reacción en la que olvidó por un momento que aquel era un lugar solemne y formal destinado a una investigación de testigos.


Al mirar con cara de sorpresa al Director Jung In-woo, este solo le devolvió una sonrisa pícara, confirmándolo.


—No… ¿No? ¿Eh? No te apellidas Jung.


—Es por parte de mi familia materna.


—Ah…


—¿Aún no se lo habías dicho? Pues yo pensaba que sí, después de lo mucho que presumiste delante de mi tío.


¿Ese tío que acababa de mencionar era el Presidente de Flow Soft? ¿Y qué era eso de que había presumido? El Director Jung In-woo tenía el talento de dejar a Jin-ha en shock con una sola frase.


—Por eso te dije que tuve el permiso extraoficial del Director de Recursos Humanos para rastrear las feromonas de Lim Seo-il. Siento no haberte dicho esto antes.


—No, no… Es más normal no ir contándole eso a cualquiera…


Claro, cualquiera podía ver que era un cuchara de oro y, siendo tan joven, era lo suficientemente capaz para ser jefe de equipo, así que Jin-ha se imaginaba que algo habría. Pensó que, a lo sumo, sus padres se conocerían, o serían vecinos, o sénior y júnior de la misma universidad. No esperaba que estuvieran unidos por la sangre y no por conexiones académicas o regionales.


¿Resulta que mi novio es un heredero chaebol? Parecía una escena de un drama de tercera categoría y, de forma irónica, a Jin-ha le dieron ganas de reír. Al final, la realidad siempre superaba a la ficción.


—Es que nunca imaginé que serías un chaebol…solo estoy un poco sorprendido.


—Vaya, ¿un chaebol? Nuestra empresa todavía es solo una startup.


¿Flow Soft, la empresa de IT número uno de Corea y el faro de Cheongsan? ¿Decir eso sabiendo el precio de las acciones de Flow Soft? Jin-ha estuvo a punto de lanzarle una mirada de qué tonterías dices, pero se esforzó por mantener la compostura.


—En fin. Solo he venido porque me preocupaba que dijeras alguna tontería tras citarlo para la investigación de testigos. Como hay que seguir el procedimiento, nos vemos luego.


—Sí…


—Luego nos vemos, Jin-ha.


Hyun-jun salió de la sala sin vacilar. El hecho de que al salir volviera a llamarlo Jin-ha hizo que el propio interesado se sintiera avergonzado. Era un apelativo que, tras decirlo unas cuantas veces, ya le salía de forma natural.


—Vaya… Ojalá se comportara así en las reuniones familiares más adelante.


El Director Jung In-woo hasta aplaudió de alegría. Si hablaba de reuniones familiares, se refería a encuentros que incluían al Presidente Jung, el jefe de Flow Soft, y hasta al Director Jung, famoso más por sus disparates que por su trabajo. A Jin-ha ya empezó a dolerle el estómago.


—Venga a comer con nosotros la próxima vez.


—Ah…sí.


En los dramas, normalmente en estos momentos te daban un sobre con dinero o te echaban agua encima, así que Jin-ha ladeó la cabeza pensando que este no parecía ser el caso. Para un Jin-ha que no tenía ni idea de que el Presidente Jung lo estaba recibiendo con los brazos abiertos en este momento, todo era desconcertante.


Bueno, qué más da. Al fin y al cabo, una relación no se puede ocultar por mucho que lo intentes, siempre termina notándose. Ya que las cosas estaban así, vería hasta dónde llegaban los rumores. Jin-ha decidió tomárselo con calma. Él también había entregado ya diligentemente el certificado de pareja de vínculo.



***



[(IT Lounge) Hasta la fotocopiadora sabe que hay un romance en la oficina.


Al principio decían que no, pero ahora el ambiente es de aceptarlo totalmente, jaja.


Sinceramente, desde fuera es divertido; desde el principio parecía que esos dos iban a salir.


Últimamente el ambiente en la empresa es muy tenso, así que esto es mi único consuelo ㅠㅠ es un deleite para la vista (sin mencionar nombres).


└ Perdone, pero ese sin nombres se ve con una transparencia del 70% ahora mismo.


└ Shhh.


└ ¿Crees que basta con no poner el nombre? Si ya se sabe por todos lados, jajaja.


└ Sí, el rumor ya se extendió por toda la comunidad: el chico guapo del vlog está saliendo con ese jefe de equipo.


└ Con cuidado... ¿No se están metiendo demasiado en la vida privada de personas normales?


└ Con cuidado 22...... Solo son oficinistas normales.


└ Pero con este nivel de viralidad, ¿no son más famosos que gente normal?


└ Pero si todos tuvimos el presentimiento desde que salió el primer vlog.


└ En los vídeos más recientes se notaba bastante. Todos simplemente nos hicimos los locos.


└ Sinceramente, fue más divertido que cualquier programa de citas, jajaja.


└ ¿Quién demonios ve los vídeos de promoción corporativa con tanto entusiasmo? Pues esa persona soy yo, je.


└ No, es que me parece increíble que alguien tenga un romance en la empresa. Yo solo de pensar en los de mi trabajo ya me pongo de mala leche.


└ En serio, me puse a pensar por qué me cabreo tanto al llegar al trabajo, y creo que es porque se me cansa la vista.


└ Realmente es un milagro que alguien así esté en la empresa.


(…)]


No había que subestimar a la gente del mundo de internet. Jin-ha se burló pensando a ver hasta dónde llega el rumor, pero no esperaba que se extendiera por todo el país a través de la red. Debido a que terminó teniendo un noviazgo tan escandaloso, incluso recibió llamadas de preocupación de su familia preguntándole qué estaba pasando.


Lo bueno es que el mundo de internet se mueve rápido. Si esperaba pacientemente, el interés acabaría disminuyendo al ser arrastrado por nueva información. Así fue cuando fue embajador de promoción de la empresa, y lo mismo ocurrió cuando hubo lío por los becarios.


De hecho, que el rumor se hubiera extendido así tenía sus ventajas. Ya no necesitaban verse a escondidas con la excusa de un nuevo proyecto, ni tenían que estar pegados el uno al otro con la excusa de grabar un vlog. Vivir sin preocuparse por las miradas ajenas era, después de todo, algo cómodo y divertido.


Con ese ánimo, Jin-ha, que salió del trabajo alegremente, se dirigió con naturalidad hacia el aparcamiento. En cuanto divisó el sedán azul que destacaba en cualquier lugar, corrió y abrió la puerta de golpe.


—¿Has esperado mucho?


—Para nada.


El aroma de las feromonas de Hyun-jun, impregnado sutilmente en el coche, siempre emocionaba a Jin-ha. Esta fragancia refrescante y profunda, como si estuviera en medio de un bosque, ahora existía solo para Jin-ha. Si se analizaba bien, era como si se hubiera realizado una actualización de firmware.


Quiero llevar este estilo de vida todos los días. Quiero compartir mi cotidianidad con mi pareja de vínculo, rodeado de feromonas familiares y reconfortantes. Ese pensamiento surgió de repente. Al parecer, había llegado el momento.


Si hasta ahora había sido la versión Beta, a partir de ahora era la aplicación en el servidor principal. Si vas a actualizar, hay que hacerlo bien. Y según la actualización, todos los servicios cambian sus políticas.


—Escucha. Nos hemos vinculado.


—Sí.


—Cuando te vinculas, el patrón de las feromonas cambia un poco, ¿no? Es difícil si estamos lejos mucho tiempo, se necesitan las feromonas y, además, puede haber problemas con el ciclo y cosas así.


—Así es.


—Entonces, ya que hemos actualizado nuestro rasgo con el vínculo, creo que va siendo hora de integrar los servicios poco a poco…


Jin-ha desvió la cabeza dejando la frase en el aire. Lo decía como si no fuera nada, pero estaba soltando feromonas a borbotones, señal de que estaba bastante avergonzado.


Cof, cof. Tras aclararse la garganta, Jin-ha dijo con aire remilgado:


—Reserva tiempo este fin de semana. Tenemos que hacer la migración de datos.


Probablemente Jin-ha sea la única persona capaz de expresar una propuesta para vivir juntos de esa manera. Ante las palabras que tanto había esperado, Hyun-jun se rió a carcajadas y asintió con la cabeza. Poner una explicación tan larga y pomposa solo por la vergüenza de decir que se mudaba... era muy propio de Jin-ha.


Como la risa no parecía detenerse, la mano de Jin-ha tapó la boca de Hyun-jun como pidiéndole que parara. No te rías. Ante el tono ofendido, a Hyun-jun le dio aún más la risa. Jin-ha miró de reojo a Hyun-jun, que estaba desplomado sobre el volante con los hombros sacudiéndose por las carcajadas.


—Maldita sea… ¿Tanto te gusta? ¿Eh? ¿Tanto te gusta que me mude contigo?


—Sí. Me encanta.


—Si respondes así, ¿en qué lugar quedo yo?


Refunfuñó como si se hubiera estropeado el momento, pero Jin-ha también estaba sonriendo de oreja a oreja. Al pensar en pasar todo el tiempo futuro juntos, sentía un cosquilleo en el pecho que no podía soportar. En el momento en que sus miradas se cruzaron, sus labios se unieron sin saber quién había empezado.


Siguiendo la sensación de lamer los labios, Jin-ha estuvo a punto de sacar la lengua, pero abrió mucho los ojos y le dio un manotazo en el antebrazo a Hyun-jun.


—¡...Ah, ya basta! ¡Hagamos el resto en casa!


—Entendido.


Recibió una respuesta cargada de risas. El coche de Hyun-jun abandonó el aparcamiento con cierta urgencia. A pesar de que su cuerpo se inclinaba hacia un lado por el giro brusco de la curva, Jin-ha no paraba de sonreír. La risa se le escapaba una y otra vez, como si se hubiera contagiado.


—Cuento contigo de ahora en adelante, Cha Hyun-jun.



Raw: Ruth Meira. 

Traducción: Ruth Meira.

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