Romance en una isla desierta 31
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En voz baja, como un susurro, pero apresuradamente y con firmeza, Se-min interrumpió las palabras de Kang-hwan. Fue tan repentino que incluso el propio Se-min no lo esperaba, pero también era una pregunta que venía a su mente todo el tiempo en los últimos días.
«¿Por qué me besaste ese día? ¿Por qué me miras a menudo como si estuvieras soportando algo? ¿Desde cuándo comenzó la costumbre de despertarte temprano en la mañana y tocarme el pelo?»
—No sé porque me estás haciendo esto.
Se-min tenía muchas preguntas, pero se las tragó todas. Fue porque no importaba cuán profundamente lo pensara, no lo ayudaría a sobrevivir y si se hubiera topado con eso, nunca había habido nada más vergonzoso que eso. Pero en este punto, Se-min no pudo evitar tener serias sospechas.
—Hyung, ¿te gusto?
Como si se arrojara una piedra a un lago en calma, la paz que se había plasmado en el rostro de Kang-hwan se quebró. Parecía desconcertado y confundido. Era como una persona que se sorprendía cuando el espantapájaros, que ni siquiera sabía que estaba a su lado, de repente le hablaba. Se-min bajó la mano que torpemente cubría su mejilla.
El silencio llenó el espacio entre los dos. Como Kang-hwan no podía responder con facilidad, el calor que envolvía el cuerpo de Se-min también se fue lentamente.
Fue hasta que las yemas de los dedos de Se-min se enfriaron nuevamente que Kang-hwan habló.
—…Lo siento.
Se-min no podía entender por qué se disculpaba. Sin embargo, Kang-hwan ni siquiera le dijo por qué dio una disculpa. Simplemente se lavó la cara rápidamente y finalmente se levantó de su asiento.
—Me daré una ducha y volveré.
Los truenos y relámpagos no se detuvieron, y Kang-hwan dijo eso sin ni siquiera mirarlo a los ojos.
Aunque Kang-hwan desapareció bajo la lluvia torrencial sin quitarse la ropa, Se-min no pudo detenerlo. Se congeló en su posición acostada mientras escuchaba el sonido húmedo de sus pisadas.
No fue hasta que los pasos apresurados se detuvieron que Se-min se despertó de la magia de hielo que lo rodeaba. Rápidamente se levantó e inclinó la parte superior de su cuerpo fuera del refugio.
No había nadie. Un hombre feo se escapó dejando solo a Se-min.
Cuando se dio cuenta de eso, todo su cuerpo se calentó como si le hubieran metido en un horno hirviendo. Su cabeza daba vueltas y sus pensamientos dispersos se reunieron rápidamente en un solo lugar.
Si el comportamiento excéntrico de Kang-hwan no era afecto, qué demonios era…
—¡¡Tú, bastardo!!
Gritó a todo pulmón en la playa de arena, pero al mismo tiempo, el sonido del trueno era tan fuerte que no estaba seguro de sí Kang-hwan le había oído. Se-min frunció el ceño y se apretó los ojos con las palmas de las manos. Sus ojos estaban ardiendo.
El hombre que decía que asumiera la responsabilidad porque le salvó de morir, era el mismo que tenía un denso sentido de la responsabilidad.
Día-D.
Como siempre, la lluvia se detuvo eventualmente. Durante la noche, una fuerte lluvia cayó con fuerza como si fuera a derribar la cabaña, pero las nubes oscuras se disiparon rápidamente cuando el sol rojo se elevó en el horizonte.
Se-min se frotó los ojos doloridos y cocinó el ramen restante. No pudo dormir bien porque tuvo que proteger el fuego de la lluvia torrencial toda la mañana. Kang-hwan cambió su guardia nocturna a la mitad, pero no pudo dormir incluso después de acostarse.
Anoche, Kang-hwan regresó justo cuando la ira de Se-min se convertió lentamente en preocupación. Se-min estaba lleno de lástima por la apariencia de Kang-hwan como un fantasma de agua*, pero con calma le dio un sitio en un lado de la cabaña sin mostrar una señal.
N/T: Los fantasmas de agua son entes que se forman después de que una persona se ahoga.
Kang-hwan en silencio exprimió el agua de su ropa y se secó el pelo mojado, pero no dijo una palabra sobre lo que había dicho antes o sus acciones. Pensó que desaparecería por algunas horas y reflexionaría sobre sí mismo, pero optó por permanecer en silencio.
Se-min, que estaba preocupado, también se puso un candado en la boca.
Durante las horas que Kang-hwan desapareció, Se-min también pensó seriamente, pero no importaba cuánto lo pensara, no podía interpretar la disculpa de Kang-hwan de una buena manera.
Le frotó los labios y jugó con la lengua de otra persona como una muñeca, ¿pero no le gustaba? Eso significaba que para Kang-hwan, Se-min no era más que una persona aburrida o un payaso que hacía que la vida en una aburrida isla deshabitada fuera un poco más agradable.
Se-min también sabía que en el mundo, había relaciones en las que las personas se encontraban casualmente y tenían conversaciones profundas sobre el sexo, ya fuera una aventura de una noche o una pareja sexual. En la sociedad moderna del siglo XXI, no en la dinastía Joseon, no había nada de malo en que dos adultos con ideas afines quisieran pasar una noche caliente.
Sin embargo, Se-min no era la persona adecuada. Se-min, tenía un lado conservador que era difícil de encontrar a su edad, generalmente tenía más conversaciones con tíos y tías que iban y venían del restaurante de sushi que sus compañeros.
«¿Cómo puedes besarme cuando ni siquiera te importo?»
Kang-hwan era guapo y tenía una buena familia, por lo que debería haber conocido gente fácilmente. Sin embargo, Se-min fue la única persona que aterrizó en una isla desierta con él. Como un pollo con un faisán, no estaba interesado en la persona misma, sino que no tuvo más remedio que acercarse porque Se-min era la única opción.
¿Qué tan promiscuo había estado viviendo toda su vida que intentó seducirlo con la ridícula razón de que su gusto había cambiado?
Se-min creía que la razón por la que estaba enojado era por la vida sexual disoluta de Kang-hwan y el descaro de Kang-hwan al tratar de obligarlo a participar en esa vida libertina.
Juró no abrir la cerradura de su boca hasta que Kang-hwan le hablara primero. Como resultado, la única conversación que tuvieron los dos anoche fue "Revisaré el fuego, así que cierra los ojos" y "Sí".
Se-min vertió la sopa de ramen en la jícara de bambú hirviendo. El aroma especiado del ramen estimuló el sentido del olfato. Normalmente, olía deliciosamente, pero no le gustaba mucho porque su condición no era buena.
Quizás fue porque iba a ser la última comida antes de salir de la isla.
Abrió la bolsa de ramen porque no necesitaba ahorrar más, pero de alguna manera parecía que estaba disfrutando de su última cena antes de morir.
—¿Quién va a morir?
Definitivamente lo iba a comprar. Cuando regresara con vida, cocinaría y comería el ramen de cada marca, y cambiaría el kimchi que comía.
Se-min sacudió la cabeza como si estuviera recitando un hechizo y partió los fideos por la mitad. Justo a tiempo, Kang-hwan también salió de los arbustos. Pensó que había estado tranquilo durante los últimos días, pero hoy estaba ocupado deambulando entre los arbustos cerca del refugio desde temprano en la mañana como si su trasero le estuviera haciendo cosquillas nuevamente.
Se-min, que vio a Kang-hwan caminar hacia él, se apresuró a poner los fideos en el tazón y fingió no verlo acercarse. En lugar de sentarse en la arena, Kang-hwan se paró junto a Se-min.
—Encontré esto.
Al escuchar el sonido de una piedra pesada cayendo sobre la arena, Se-min puso los ojos en blanco como un pájaro. Entonces colocó dos cocos con brotes verdes frente a los pies de Kang-hwan.
—¿Todavía sigues buscando eso?
Se-min espetó eso porque no supo si decir gracias o bien hecho.
—Está cocinado, siéntate y come.
Kang-hwan se quedó parado por un momento en la arena como si estuviera pegado. Sin embargo, como al final Se-min no levantó la cabeza, eventualmente tomó asiento del lado contrario. Fue solo hasta que sus ojos estuvieron al mismo nivel que Se-min miró la cara de Kang-hwan.
«¿Por qué pones esa cara?»
Kang-hwan parecía un hombre al que le acababan de romper el corazón y también como un perro que había sido regañado por su dueño. Era él quien debía estar molesto, pero era Kang-hwan quien mostraba esos rasgos rígidos.
«Todavía no estoy enojado. Es sólo un episodio.»
En lugar de poner los palillos en el delicioso ramen hirviendo, Se-min arrancó la cáscara de un coco germinado. Kang-hwan parecía emocionado y se ofreció a ayudar, pero Se-min lo descartó y le dijo que comiera ramen, expresando que todavía estaba enojado. Sin embargo, la cáscara de coco está vez no se rompía bien.
—…No puedo abrirlo.
Nada funcionaba como quería.
Después de la comida, los dos empacaron sus simples pertenencias y se trasladaron al puerto de partida para navegar la balsa. Mientras se trasladaban, Kang-hwan intentó hablar con Se-min varias veces, pero todas fallaron.
Podía sentir la vergüenza del gran hombre parecido a un oso por no poder decirle una palabra, pero Se-min lo ignoró. Si Kang-hwan era un adulto, debería haber aprendido a iniciar una conversación por su cuenta.
Los dos llegaron a su destino manteniendo el silencio de la noche anterior. Antes de llevar la balsa al mar, Se-min se cambió y se puso la ropa deportiva negra dentro de la mochila. Para evitar al máximo los ataques de tiburones, tenían que llevar ropa oscura y no usar accesorios brillantes. Kang-hwan ya vestía un traje negro, por lo que no tuvo que cambiarse.
—Yeon Se-min.
Kang-hwan empezó a hablarle mientras se aplicaba aceite de coco en la piel. Parecía que finalmente tenía el coraje de hablar. Se-min miró a Kang-hwan sin dejar de frotarse aceite en la nuca.
—Tengo algo que decirte.
«¿Te has decidido?»
Fue la primera impresión honesta de Se-min.
—¿Qué es? Si no quieres irte de la isla…
—No, no es eso. Me gustaría hablar sobre lo que sucedió ayer.
Solo entonces Se-min dejó de aplicar el aceite. La boca de Kang-hwan se torció como si estuviera muy nervioso.
—No pude responder correctamente lo que Yeon Se-min preguntó ayer. Yo…
—Dado que parece que la conversación será larga, crucemos y hablemos. Será difícil cuando se esconda el sol sin antes llegar a la isla.
Se-min intencionalmente le dio la espalda a Kang-hwan y se alejó. Por alguna razón, pensó que no debería escuchar más sobre la historia de fondo, así que lo dijo, pero también era cierto. Sin embargo, Kang-hwan extendió la mano y lo agarró mientras intentaba escapar de las sombras. Las reglas que habían establecido no servían de nada.
—Tenemos que hacerlo ahora. Si salimos al mar y algo sale mal…
Se-min levantó rápidamente la mano y cubrió la boca de Kang-hwan que rogaba con ojos desesperados. Si el momento se hubiera retrasado, aunque fuera un poco, Kang-hwan habría dicho algo desafortunado, como por ejemplo, quizás moriré en el mar.
Se-min hizo contacto visual con los ojos infinitamente ansiosos y lo instó con calma, pero con firmeza.
—Hyung, escucha atentamente. No vamos a morir, vamos a vivir.
—…
—Viviremos definitivamente, estaremos sanos y llegaremos a esa isla que ves allí. Después de llegar a la isla, escucharé todo lo que quieras decir. Así que ahora concéntrate en cruzar el mar. ¿Está bien? Si entiendes, asiente con la cabeza.
Los dos ojos negros aún vibraban débilmente, pero pronto Kang-hwan agitó su rostro. Se-min también asintió con seriedad y retiró la mano de los labios de Kang-hwan. Ahora tenía la oportunidad de hablar, pero Kang-hwan no dijo nada.
Se-min sacó la ceniza que había puesto previamente en un tubo de bambú, se la aplicó a los párpados y se la entregó a Kang-hwan. Era una medida improvisada de proteger los ojos del sol abrasador sobre el mar.
Kang-hwan también dibujó líneas negras sobre los ojos al mismo tiempo que Se-min. Aunque solo eran cenizas, Kang-hwan parecía un valiente guerrero de una tribu que se preparaba para la guerra.
«Tal vez yo también luzco similar.»
Pensar de esa manera le hizo sentir que había recuperado ese sentido de camaradería que había perdido por un tiempo. No importaba cuán malhumorado estuviera Kang-hwan, él era el único que había compartido la vida y la muerte con Se-min. Incluso si lo odiaba, Kang-hwan era el único en quien podía confiar y contar en caso de una emergencia.
Se-min se colocó un sombrero de palma, el árbol se había secado y las hojas estaban dañadas.
—Vamos.
El mar azul estaba en calma y quieto. Como si no hubiera peligro, como si pretendiera ser inofensivo. Sin embargo, Se-min era muy consciente de lo aterrador que era el mar que amaba.
Aún así, no retrocedió.
Juntos empujaron la balsa hacia el mar.
Raw: Alice López.
Traducción: R.R.
Corrección: DancingRain.
Corrección final: Ruth Meira.
Supongo que entiendo un poco la actitud de Kang-hwan, el era "hetero" solo unos días atrás. Por otro lado tengo miedo a lo desconocido que le espera durante el cruce y en la otra isla
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