El caparazón del monstruo azul Vol 4 Cap 1

Banquete. 


Cuando me sentí de esa manera, fue después de que mi cuerpo fuera arrojado sobre el asiento.


—¿Así que estás siendo educado?


Pregunté, empujando su hombro. Por miedo a hacerle daño, no empujé con fuerza, pero al menos evité que sus labios se juntaran con los míos. 


—Pernin, sé lo que es la cortesía. Se trata de respetar a la otra persona. 


Cuando levantó la vista, sus ojos eran del color de un lago claro. Su pelo era como un hilo de oro brillante. Seguramente habría un sin número de personas con esos mismos rasgos. Pero no me gustaban todas las personas. Aunque hubiera alguien que se pareciera a Pernin, no lo necesitaba, tenía que ser él. 


—Tú eres el único para mí, pero yo no soy el único para ti. Eso es una grosería. 


Los ojos de Pernin se entrecerraron ligeramente. Era difícil saber lo que estaba pensando. Era frustrante, y me sentí algo asustado. Sus ojos eran un poco espeluznantes. Todo mi cuerpo tembló al no poder entender las verdaderas intenciones de Pernin, a pesar de que nunca me había intimidado. 


Pernin era amable conmigo, pero ahora que lo pienso, no había razón para serlo. Desde su punto de vista, no había pasado ni unos días desde que me conoció, e incluso los vagos recuerdos del pasado eran sólo cosas malas. Aun así, me da una razón para tratarme bien. 


—Cuando salí del bosque, me llevaste contigo. Así que sentí que eras amable conmigo.


—…


—Si fuiste amable conmigo por tu instinto y respondiste al cortejo por mi apariencia, entonces no necesito eso. No me hagas lo que has hecho a otros. 


Prefiero estar en el bosque. No había nada en el bosque que me sustituyera. Al saber lo que había hecho Pernin, quería volver a esa época. 


‘—Volvimos aquí de nuevo.’


En mi imaginación, volví al bosque con él. La cabaña de los dos era tranquila. Me acosté con él en el nido de montones de ropa y lo observé. Él, que sólo me miraba, me sonrió. Era una sonrisa desinteresada.


‘—Está bien, este lugar es de cuando era joven, lo recuerdo todo.’


En mi imaginación, Pernin recordaba todo de su infancia. Aun así, me necesitaba, y a pesar de ello me tomó de la mano. Los dedos humanos se entrelazaban entre sí. Estaba feliz. Sonreí. Sabiendo que esto nunca ocurriría en la vida real, sonreí tanto como pude en mi imaginación.


‘—Pernin, quiero que me mires sólo a mí, no quiero que veas a nadie más.’


Hablé de mis deseos y de mi codicia tal como es. Pernin me dijo que lo haría. Pero la imaginación es sólo imaginación. El verdadero Pernin me miraba con un rostro firme. Extendió su mano. Su pulgar se frotó suavemente en las esquinas de mis ojos. Las yemas de sus dedos se sentían un poco húmedas. 


—Realmente... No puedo enfadarme contigo. 


Se inclinó. Aunque empujé para negarme, el peso de su cuerpo me presionó. A pesar de mis intenciones, Pernin frotó sus labios contra mí.


—No importa lo que pienses, pero no te equivoques. 


Su lengua cayó mientras acariciaba mis labios.


—Reconozco que estoy obsesionado con ciertos aspectos, pero…no lo hice con todos. 


Pernin acarició con su mano mi cuerpo y desabrochó mi abrigo. Aunque le dije que ya no tendría sexo con él, pareció que no entendió lo que quería decir. 


—Ni siquiera pensé que quería hacer esto con todos. 


Una mano se deslizó bajo mi abrigo y me acarició el pecho. Una sensación de hormigueo llegó de la espina dorsal al acariciarme lentamente. 


«Oh, esto se siente bien.»


Un pensamiento así surgió en alguna parte.

Los pezones frotados se pusieron extrañamente rígidos. Quería que continuara, pero pensé: "Esto no es"


—Pernin, eso...no hagas eso...ah...


«No voy a hacer más esto contigo.»


Quise decir eso, pero sólo pude respirar mientras Pernin presionaba las protuberancias de mi pecho por encima de mi ropa. Una sensación indefinida se quedó en mi columna vertebral y luego desapareció.


Le agarré la mano e intenté detenerlo, pero fue en vano. Pernin acarició mi pecho de arriba a bajo sin oponer resistencia, incluso cuando su muñeca estaba sujeta por mí. 


—No me des una oportunidad si no te vas a hacer responsable.


La voz baja hizo palpitar mi bajo vientre. Pernin desató el nudo de mi abrigo. La parte central de la ropa se abrió y la mano que rozaba la ropa entró. Una cálida palma rozó mi piel desnuda. La punta del dedo atrapó el pezón y lo presionó.


—Ah, Pernin. La mano, tu mano... No se puede hacer. Para... Ah, para. 


En algún momento, su otra mano masajeó mi pene. Esto es peligroso. Cuando esa advertencia resonó en mi cabeza, la parte inferior de mi cuerpo ya se había levantado a medias. 


—Sí, es cierto que te he tocado porque estaba en medio del deseo, sin embargo…


La palma de la mano que se movía suavemente se desplazó en círculo alrededor de la areola. El pezón que estaba en el centro, fue girado suavemente, y el bajo vientre se tensó. 


—Eres el primero con el que me siento satisfecho, eres el primero que quiero tocar. 


—Ah... Oh, espera... 


—No quiero hacerte daño. Eres el primero que me hace pensar de esa manera. ¿No es suficiente?


—No lo hagas…ah… 


—No puedo evitarlo si no es suficiente. No sé qué tipo de afecto quieres de mí. 


Mi pene, que era sostenido por él, se frotó con fuerza a través de la ropa. Una sensación indescriptible se apoderó de mi bajo vientre. Mi espalda se estremeció mientras la cintura se desprendió del asiento. 


—Desde mi punto de vista, hace menos de una semana que te conocí. No tengo el afecto que me tienes. 


Sus ojos parecían oscuros por alguna razón. Me mordí los labios al sentir que mis genitales eran presionados contra la ropa.


—Deja de tocar... Pernin, esto, ah... Esto no es así. No lo haré... Ha, contigo...no lo haré... 


—Bien, ¿entonces con quién lo harás?


La voz baja era aterradora. Tenía que alejarlo. Incluso pensando así, lo único que hice fue girar mi cabeza hacia un lado. 


Algo húmedo tocó mi cuello expuesto. Era la boca de Pernin. Me chupó el cuello. Una sensación indistinguible de hormigueo y cosquilleo se extendió por mi cuero cabelludo. Se mezclaron los pensamientos contradictorios de querer evitarlo y querer disfrutarlo más.


—No. Definitivamente no...no lo haré... Ah…


«¿Qué es lo que no harás? Hazlo, solo hazlo. Se siente bien.»


Alguien gritó en mi cabeza. Mi espalda se agitó hacia arriba y hacia abajo. Fue un movimiento que quise evitar, pero terminé frotando mi pene contra él, que se aferraba a mí.


«No, no lo hagas.»


La razón me detenía, pero mi cuerpo se movía constantemente en busca de la sensación deseada. Se escuchó una pequeña risa.


—Dijiste que no lo harías.


El susurro en mi oído hizo que mi cuerpo temblara. 


—Dijiste que no te respetaba, pero... me estoy esforzando mucho. 


Su mano, que me había estado frotando el pecho, bajó hasta el bajo vientre. Podía sentir cada sensación en cada dedo. Mi espalda tembló ante esas sensaciones desconocidas.


—Si te has enterado por Heath, entonces ya lo sabes. Soy un poco…tengo un problema mental. Soy obsesivo. No puedo soportarlo a menos que te vea delante de mis ojos. 


Su boca me mordió suavemente el pecho.


—¿Acaso no me dejaste ir? Lo soporté. Te seguí dejando solo en la mansión, fue muy duro hacerlo. ¿Por qué no lo sabes?


—No... Ah, espera... 


—Si realmente lo odias, empújame. 


Pernin tomó mi mano y la puso en su hombro.


—Empújame en serio. Entonces me detendré. 


Pernin abrió la ropa de la parte superior de mi cuerpo, el movimiento fue de izquierda a derecha. No, la acción fue lo suficientemente brusca como para decir que me había arrancado la ropa. 


Una lengua suave se presionó contra mi pezón. La lengua húmeda y plana se movía por toda la areola. Su respiración se aceleraba con cada suave succión de mi pecho. Pernin sostuvo mis pezones en su boca y desató sus pantalones. Su pene, que fue sacado, estaba tan erecto como antes, con venas prominentes. 


—He estado erecto desde hace tiempo, pero lo he estado soportando. ¿No es suficiente respeto?


Pernin me dijo que lo empujara si realmente no quería. Entonces si lo hacía, se detendría. Seguramente cumplirá su palabra. Era un niño que hacía lo que decía, así que era verdad, pero… 


—No hagas eso… No chupes eso, no... 


No podía empujarlo porque sabía que se detendría. 


«Haz más. Se siente tan bien. Lame más mi pecho.»


Los pensamientos que salían de mi cabeza no parecían pertenecerme. Aunque pensaba que debía negarme, mi cuerpo jadeaba sin cesar ante la sensación que me producía. Su lengua húmeda presionaba mi pezón. Estaba frío, y el sonido de la carne siendo chupada era desconocido.


—Ah...está bien. Más...no, no. No lo haré... No es, ah...me gusta esto…


No podía decir si era mi voluntad que la cintura se moviera hacia arriba y hacia abajo, o si el carruaje me sacudía debido al traqueteo. Antes de darme cuenta, mis pantalones habían sido bajados hasta los muslos junto con mi ropa interior.


La lengua en el pecho se movió hacia abajo. Pasó por el vello cerca de los genitales y llegó a la base. 


«Es suave. Está caliente. Era la boca de Pernin. Su lengua me da placer.»


Los pensamientos que salieron estaban tan fragmentados que era difícil percibir la situación.


—Ah…. ¿Qué...qué estás haciendo...?


Apoyé los codos en el asiento y levanté la parte superior de mi cuerpo. Vi su boca abierta. Cubrió mi pene con su boca. El bulto de carne que se movía empapado en su interior era sin duda la lengua de Pernin. Se adhería densamente a la superficie del pene.


El codo que sostenía mi cuerpo se dobló ante la estimulación difícil de expresar. No podía controlar los gemidos que salían a pesar de mi voluntad. La lengua se movía y subió hasta la punta del pene. 


—¡Ah...! Espera un minuto. Eso es…extraño… Per…Pernin… ¡Ah! 


Mi mente estaba desconcertada por las sensaciones que estaba experimentado por primera vez en mi vida. La lengua presiona la punta de mi pene. Su boca siguió cubriendo mi pene y luego lo escupía, esa acción se repetía una y otra vez. Una risa baja resonó en el interior del carruaje, y cada vez mis muslos temblaban.


Cerré los ojos con fuerza. Mi cuerpo se retorcía. Un cosquilleo difícil de describir se apoderó de toda la parte inferior de mi cuerpo. La sensación se extendió y subió por mi espalda.


—Ah, bueno... ¡Ah!


Mi cuerpo se estremeció con la sensación que no podía soportar. Una mano que no tenía dónde ir se agitó en el aire. En el momento en que chocó contra la pared del carruaje, hubo un ruido sordo y el carruaje se sacudió. La pared se agrieta, pero la fina razón que quedaba tomó el control en el último momento y no la rompí. 


Respiraba entrecortadamente. Mis dedos presionaron la pared y se clavaron en ella. Al rasparla, restos de la madera se desprendieron. Apoyé los codos en el asiento y me levanté, pero no podía hacer nada.


Mi pene entraba y salía repetidamente de la boca de Pernin. Sentía como si mi cuerpo se encogiera con cada sonido húmedo. La pierna apoyada en el suelo temblaba ligeramente.


—Detente, no. No más...ah...ah. 


No salieron palabras. No podía controlar mi fuerza. No era cuestión de empujar a Pernin o no. Mi cuerpo había perdido el control y tenía que preocuparme de que no golpeara su cabeza mientras agitaba los brazos. 


—Detente... Ah, por favor... No, estás en peligro… Pernin, contrólate un poco… ¡Ah! 


El asiento que agarré fue arrancado por mi mano. Me quedé sin aliento y mi vientre subía y bajaba rápidamente.


«Pernin, tu vida está siendo amenazada.» 


Quise decir eso, pero todo lo que salió de mi boca fueron jadeos.


Negué con la cabeza ante el estímulo que quería evitar, pero Pernin se limitó a mirarme y no se detuvo. Más bien, se tragó mi pene más profundamente como si estuviera presumiendo, y yo cerré los ojos con fuerza ante sus actos.


—Eres cruel. Tú...tú, esto no es bueno... Ugh,

Aunque tenía que detenerlo, mi cintura rebotó en su boca. Esto se debe a que el vagón estaba temblando. No es que levante la cintura. Intenté decírmelo a mí mismo, pero mi cintura estaba flotando ligeramente mientras mi mano se apoyaba en una mano. Tuve que admitirlo. Estaba metiendo mi pene en su boca.


«Esto es bueno, no, tengo que sacarlo. Su boca es tan buena, así que puedo meterlo un poco más.» 


Todo tipo de ruido sonaba en mi cabeza. La boca de Pernin estaba húmeda. Estábamos en la oscuridad. No podía soportar su lengua chupando mi pene. Un sonido crepitante resonó en todo el carruaje. Chupó con fuerza mi pene y agarró la base mientras movía su mano 


—Ah, bueno...eso es bueno. Ah, eso...eso...sí... 


«¿No dijiste que te negarías?»


En mi cabeza, alguien habló. Era mi voz. Así que respondí: “Lo haré hoy y lo rechazaré a partir de mañana.” El cuerpo ofreció un sabio compromiso.


—Oh, no. Yo...yo… Detente, Pernin… Tu boca… Ah… 


Era difícil soportar la sensación de que algo subía a la punta de mi pene. Sentí mucha fuerza en mi bajo vientre como para poder aguantarlo. Quise apartarlo, pero mis manos tantearon el aire por miedo a romperle el hombro. Pernin me miró y sujetó mi pene en el interior de la garganta. 


En el momento en que apretó con fuerza en su boca, una sensación de liberación recorrió todo mi cuerpo. Mi estómago se estremeció ante la sensación que se extendía por la parte inferior de mi cuerpo. Los músculos del bajo vientre que sobresalía se endurecieron y revelaron su forma. El brazo que sostenía el asiento temblaba. El cuerpo que cayó sobre el asiento sólo respiraba rápidamente.


—Esto...esto es raro... Ha, esto es peligroso. 

El sudor brotó de mi frente. Los ojos estaban húmedos. La paciencia agotadora había terminado.


—Yo, yo… Pernin, tú... 


«Te he salvado.»


Quería decir eso, pero estaba sin aliento y no podía hablar bien. Ha sido una lucha muy dura. He pasado por innumerables batallas, pero puedo estar orgulloso de que nunca haya habido un combate tan difícil como el de hoy.


Pernin me miró y escupió un líquido blanco sobre su palma. Era el semen que había salido de mi pene. La última gota cayó lentamente de la comisura de su boca. No pude apartar los ojos de su mirada. El hecho de que el semen que crearía mi descendencia hubiera estado en su boca, una inexplicable sensación de conquista recorrió todo mi cuerpo.


¿Puede una persona creada artificialmente tener también descendencia? La pregunta cruzó un momento por mi mente, pero no importaba. Lo importante ahora es que Pernin tenía mi semen en la boca. No era gran cosa, pero me hacía sentir que Pernin me pertenecía.


—Me gusta mucho. 


Sus ojos se entrecerraron ante mis palabras. Sus labios contenían una leve sonrisa. Sin embargo, los sentimientos contenidos parecían algo oscuros. 


—Sí, a mí también me gusta. Me hace feliz verte satisfecho. 


Su mano pasó por debajo de mi pene. El líquido que se acumulaba en su palma fluía entre mis nalgas. Un dedo frotó el empapado agujero que había debajo. Estoy seguro de que querrá poner su dedo dentro. Conociendo la sensación que produce, era difícil negarse. En lugar de negarme, abrí ligeramente las piernas en señal de expectación. 


—Dime. ¿No quieres hacer esto conmigo?


Una voz lenta me hizo cosquillas en la zona del perineo. Como no pude responder de inmediato y dudaba, el dedo frotó el agujero de mi trasero. Pero el dedo no entraba con tanta facilidad como antes.


Cada vez que el carruaje se balanceaba, mi cuerpo luchaba por mantener el equilibrio. Naturalmente, los músculos contraídos por la tensión se agarrotaron y no aceptaron el dedo. El dedo que me acariciaba se detuvo como si hubiera sentido la entrada cerrada.


—Relájate. 


Quise hacerlo, pero el balanceo irregular del carruaje no me lo permitía. Pernin presionó entre mis nalgas un par de veces más antes de chasquear la lengua suavemente. Cerró los ojos como si retuviera algo y tomó aire.


—Si lo intento… Sí. Puedo hacerlo. 


Alrededor de sus palabras, los dedos que apenas habían entrado se deslizaron hacia fuera. Incluso en el momento en que sus dedos salieron, el carruaje pisó una pequeña piedra y tembló, por lo que el agujero se cerró con fuerza y tuvo que detenerse por un momento.


—Solo tengo que tener cuidado… Para que no se desgarre… 


Agarró su pene y lo frotó entre mi trasero. Mis ojos se abrieron de par en par cuando el glande se frotó contra el agujero.


La punta de su pene es gruesa y este subía y bajaba frotándose desde el agujero hasta la zona donde estaban los testículos. El fondo estaba empapado.


Era difícil saber si era por el semen o por los fluidos corporales que salían del pene de Pernin. Mi cuerpo se retorcía por el bulto de carne caliente.


—Pernin, un poco…me siento un poco extraño. No puedes frotarlo. 


—¿Por qué? Se siente bien. Quédate quieto. 


La carne dura se detuvo en el extremo del agujero. Pernin, que solo sostenía la punta de su pene, lo presionó como si quisiera meterlo. Todo mi cuerpo tembló ante el movimiento. No era el dedo lo que iba a introducir ahora. Era su gran pene.


No sabía por qué quería meterlo, pero negué con la cabeza pensando que era una tontería. Los dedos de Pernin eran lindos, pero su pene no lo era. No, se veía lindo con sólo mirarlo, pero si decía que lo iba a meter, las palabras cambiaban.


—Ha, no lo hagas. No está permitido. Es demasiado grande. 


—Lo sé. 


El pene, que había sido presionado firmemente entre mis nalgas, se separó. 


—No. Esto no está bien. 


Su voz sonaba como si estuviera luchando con algo. La pierna que estaba tocando el suelo se levantó. La otra pierna que estaba sobre el asiento también se levantó y se juntaron en un solo lugar. Pernin juntó mis piernas y las sostuvo sobre su hombro. 


Mi estomago se flexionó ligeramente y mi trasero se despegó del asiento. Su pene se frotó entre mi trasero. Un pesado bulto de carne que había estado presionando el agujero de mi trasero se movió. El lugar al que se dirigía era entre los apretados muslos, y allí se apretó. 


—Pon fuerza en tus piernas. 


Su cintura comenzó a moverse hacia adelante y hacia atrás. El bulto de carne entre mis muslos era desconocido. No podía quitarle los ojos de encima. Con las piernas juntas, Pernin introdujo y retiró sus genitales entre mis muslos.


Los movimientos que habían sido suaves se fueron acelerando. Mi cuerpo temblaba cada vez que recibía un movimiento intenso. La carne entre mis piernas se frotaba contra mis genitales. Su vientre emitió un fuerte sonido al chocar con mi muslo.


—Pernin... Un poco de esto... Es extraño... Esto es extraño…. 


El sonido de la respiración baja y acelerada de Pernin hizo que el bajo vientre tuviera un cosquilleo. Mi columna vertebral se estremeció al ver que no me quitaba los ojos de encima mientras se movía con tanta violencia. En el momento en que Pernin dejó escapar un pequeño gemido y frunció las cejas, no pude ver más y cerré los ojos. Sentí que mi corazón estaba a punto de explotar.


 —Abre los ojos. 


La voz con una respiración baja era autoritaria. La mano que no sostenía mis piernas tocó el asiento junto a mi cabeza. En esa medida, el cuerpo de Pernin se inclinó. Con las piernas colgadas sobre sus hombros, me incliné naturalmente y levanté las caderas.


Él levantó su espalda. Su cintura se movió golpeándome. El sonido se escuchó de nuevo, y volvió a golpearme con su bajo vientre. La rápida repetición de la acción hizo que la carne chocara entre sí, emitiendo un sonido obsceno. Mi cuerpo fue presionado repetidamente contra el asiento y luego él se separaba de mí. 


—Ah...ugh, ah... 


Su pene se frotó contra la parte inferior de los testículos. Es pesado, caliente, y grueso. Sensaciones encontradas recorrieron mi columna vertebral. Mi pene, que había perdido fuerza tras eyacular una vez, volvió a ponerse erecto. Al sentir la sensación de rigidez en mi bajo vientre, sentí que me faltaba el aire. 


—Tus piernas… Sí, se siente bien. Aprieta más fuerte. 


Mis oídos palpitaron ante la voz baja conteniendo algo. Su cuerpo se agitó violentamente. Mi cuerpo también fue golpeado sin piedad. Mi cuerpo tembló al escuchar la respiración de Pernin, que era baja y excitada. Instintivamente me di cuenta de cuáles eran sus movimientos. Lo que Pernin estaba haciendo ahora era un movimiento para sembrar semillas.


—Pernin, esto...esto... 


Esto es un sexo real. El otro día, frotar mi pene con él y compartir el placer era sólo el paso previo. Las palabras no podían salir.


—Tócalo. 


—¿Qué…?


—El tuyo. Tócalo por ti mismo. 


Dijo sin detener el movimiento de su cintura. Su mirada seguía fija en mí. Podía sentir claramente la forma de su pene moviéndose entre mis muslos. Como me dijo, extendí la mano y agarré mi pene. De repente, algo que se levantó con firmeza tocó mi dedo.


—Sujétalo. Bien...así. Mueve tu mano. 


El elogio que llegó con la respiración baja hizo que todo mi cuerpo sintiera un escalofrío. Me gustó el peso de Pernin empujándome desde arriba. Sentí una extraña excitación sólo por eso, y cuando estimulé directamente mi pene, su barbilla se levantó. Dejó escapar un breve gemido mientras mis muslos se contraían y se tensaban. 


El sonido de la carne chocando cambió a intervalos cortos. Está satisfecho. No, no está satisfecho. Era una contradicción, pero era cierto. Pernin estaba satisfecho con la situación actual, pero parecía anhelar algo más. Un sonido crepitante siguió en mis oídos.


—Pernin...ah...ah...ugh. 


Me sentía tan bien. Sus profundos ojos azules que me miraban eran tan bonitos, y esos ojos que estaban empapados de deseo como un monstruo, estaban ávidos por devorarme. Lo miré a los ojos y emití una segunda eyaculación. Mi vientre se tensó. Mis nalgas también se tensaron. Los muslos que estaban juntos con el pene de Pernin en medio temblaron ligeramente. Solté un suspiro, hice la cabeza hacia atrás y jadeé de satisfacción.


El movimiento de Pernin, que se había vuelto corto y fuerte, se detuvo brevemente. Después, golpeó mi trasero unas cuantas veces más de forma intermitente y breve, y dejó de respirar un momento. Algo húmedo se extendió y fluyó por el interior de mis muslos. El líquido salpicado cayó sobre mi estomago y el pecho. Al tocarlo, el líquido opaco apareció. 


Respiraciones mezcladas. No podía decir si era su respiración o la mía. Pernin, que respiraba ligeramente, soltó mi pierna de su hombro. Mientras me agarraba la rodilla y separaba mi pierna, el líquido goteó del interior de mi muslo. Pernin lo miró sin hablar. Respiró un poco y cerró los ojos.


—Yo… 


La voz que salió suavemente sonaba como si se hubiera quebrado en alguna parte.


—Gracias por ser paciente conmigo. 


Se enderezó los pantalones y sacó el pañuelo de su pecho. Pernin me limpió con él el interior del muslo. Lo que salpicó en el estómago y el pecho también lo limpió con el pañuelo doblado.


No respondí hasta que me subió los pantalones de los tobillos. Pernin me sentó. Me abrochó el pantalón y la ropa de la parte superior de mi cuerpo. Miré hacia abajo en silencio mientras abotonaba con cuidado mi ropa. Estaba cansado y no quería hacer nada.


—Pernin... Ha estado muy bien. Eso fue genial. 


Hablé en voz baja, pero se oyó un pequeño chasquido de su lengua. Pernin se agachó. Me mordió los suaves labios. Sus labios eran suaves, pero su lengua introvertida era violenta. Sus grandes manos buscaron a tientas sobre mi ropa, agarrando mi pecho.


Las lenguas se mezclaron. Los fluidos corporales se mezclaron. Su mano, que había estado acariciando mi pecho, bajó. Los músculos de mis muslos temblaron y mi espalda se retorció un poco. La mano de Pernin masajeó mi pene, luego bajó a mi muslo y se detuvo.


—¿Vas a dejarme después de esto?


La voz lenta parecía como la de un monstruo. 


—Dijiste que no lo harías conmigo, pero no tengo intención de aceptarlo. 


Sus ojos, vistos de cerca, brillaban intensamente. Pernin abotonó mi abrigo poco a poco. 


—Lo meteré la próxima vez, para que lo sepas. 


—¿Qué? 


Entendí sus palabras sin siquiera preguntar. Miré la parte inferior de su cuerpo. Eso me da placer. Aunque no era tan agradable como sus dedos, mis muslos se deleitaron con un peso diferente a los de sus dedos. Me estremecí por un momento, pero me recompuse.


—Pernin. Como dije antes, no haré más esto contigo. 


Después de haberlo disfrutado, tuve que volver a mi propósito original. Sus ojos que me miraban se sentían tranquilos.


—Si la próxima vez insistes tanto como hoy, entonces la próxima vez te detendré con más fuerza. 


De hecho, era absurdo que haya insistido con fuerza. No usó la fuerza conmigo, excepto cando me empujó sobre el asiento. Incluso me dio la oportunidad de parar, pero fui yo quien lo dejó pasar. Pero una vez fue suficiente. Decidí que esto era sólo hasta hoy. Así que pensé que no iba a permitirlo a partir de mañana, pero…


—Si quieres aceptarme como tu pareja, está bien. 


Sus ojos se estrecharon ligeramente ante mis palabras.


—Si te conviertes en mi pareja, no debes tener relaciones con nadie más. Entonces me sentiré seguro de ello y lo haremos cuando quieras. 


No obtuve respuesta de Pernin. Soy un monstruo. Él sabe lo que soy. Así que las palabras de que me aceptaba como su pareja no iban a salir fácilmente. Lo sabía, pero me sentí decepcionado por el silencio que me devolvió.


Mis hombros cayeron, pero miré por la ventana para no demostrarlo. En ese momento, me di cuenta de que algo era extraño. Podía ver la colina a través de la ventana. También se veía una mansión familiar en la colina. Era la mansión de Pernin. 


—Pernin, este carruaje... 


El carruaje daba vueltas y vueltas alrededor de la colina. Se oyó un estornudo. Era un sonido procedente del asiento del conductor. Era tan fuerte que se podía oír incluso en el interior del carruaje que se movía. 


—Ya es la quinta vuelta. ¿Cuánto tiempo tengo que seguir haciendo esto?


Esa voz murmurante probablemente no habría sido escuchada por la gente común. Sólo después de haber agudizado mis oídos, apenas pude oírla.


—Cuando termine...pediré un pago extra. 


Su voz temblaba de frío. Los copos de nieve que caían fuera de la ventana eran pesados. El sonido de los estornudos volvió a escucharse. Pernin se quedó sin palabras. Yo también me quedé sin palabras. En el interior del carruaje reinaba el silencio. El sonido del traqueteo era inusualmente fuerte.



***



El carruaje que había dado la vuelta a la colina entró en el jardín de la mansión. Cuando bajé del carruaje, vi a Heath sentado en el asiento del conductor. Él, que estaba sonándose su nariz, apartó la mirada como si estuviera avergonzado cuando nuestras miradas se cruzaron. Su reacción era muy diferente a la que solía tener al mirarme con cara de curiosidad.


—Yo...eh, así que si no tiene nada más que pedir, me iré… 


Heath fijó su mirada por encima de mi hombro mientras hablaba. Cuando me di la vuelta, vi a un hombre al que nunca había visto salir de la mansión. Era un joven de unos veinte años. El hombre, que probablemente era un caballero, llevaba una protección ligera y una espada. Su mirada se detuvo en mí una vez, y luego se dirigió a Pernin.


—Señor, me iré primero. 


Heath giró rápidamente la cabeza del carruaje y salió del jardín, como si se hubiera encontrado con un alborotador. Viendo su reacción, no parece una relación amistosa.


—Radeck, ¿qué haces aquí a estas horas?


Escuché el nombre que dijo Pernin. Radeck. Era un nombre que de alguna manera me resultaba familiar.


—No he venido porque quería venir. Mi abuelo me envió mi aquí. 


—¿Te envió Baodel? Dijo que se había escondido y retirado. Viendo que está muy interesado en los asuntos del mundo, no debe ser así. 


—Dejó de interesarse en el mundo. Aun así, ¿no le interesaría el hecho de que su primera obra exitosa saliera con vida? 


La mirada de Radeck se detuvo en mí. En el momento en que llamó a mi padre “abuelo”, supe por qué el nombre "Radeck" me resultaba familiar. El día en que me quemaron y enterraron bajo la tierra hace diez años. El nombre del niño junto a mi padre era Radeck.


—Esa es la primera marioneta del abuelo, ¿verdad?


—No sé de qué estás hablando. Vuelve si quieres hacer un alboroto. 


—No vengo a hacer un alboroto. Los rumores ya se extendieron por el Palacio. Mi hyung* robó la marioneta de mi abuelo en el bosque. 


N/T: Hyung hace referencia a otros hombres mayores. Este significado solo puede usarse por un hombre que se dirige a otro hombre. 


Las puntas de mis dedos se pusieron rígidas ante las inesperadas palabras. Sólo habían pasado dos días desde que Oble y los magos del Palacio habían dicho que inculparían a Pernin por falsas acusaciones. Por no hablar de que, desde que había derribado al Oble, el tiempo era demasiado corto para difundir rumores. Me pregunté si era mentira, pero la actitud de Radeck era confiada.


—A simple vista, parece la misma expresión que dijo mi abuelo. Eres la primera marioneta del abuelo, ¿no?


Preguntó Radeck como si me estuviera analizando. No dije nada. Respondí a las preguntas en silencio. Fingí estar inexpresivo, recordando lo que había dicho Pernin. Una mirada de duda apareció en el rostro de Radeck.


—Es extraño. Pensé que seria sencillo reconocerlo, entonces, si lo molesto un poco, debo saberlo enseguida. 


Radeck me miró y dio un paso adelante. El centro de gravedad estaba fuertemente colocado en los pies. Fue después de que Radeck sacara la espada de su cintura cuando lo sentí. La espada que se dirigía hacia mí era tan rápida que era difícil que una persona normal reaccionara. Era una trampa. Estaba tratando de determinar si soy humano o no. No se puede evitar ni bloquear. ¿Qué debo hacer? En el momento en que lo pensé, me encontré con los ojos de Pernin. Aunque fue poco tiempo, pude escuchar claramente las palabras que Pernin había pronunciado.


—Ve adelante, derríbalo. 


Era un pequeño sonido que apenas salió como un susurro. Era un permiso para hacer lo que quisiera. El juicio fue rápido. Agarré con la mano la espada que se acercaba a mi cuello. Los huesos de perro se extendieron por todo mi cuerpo. Lo introduje en la piel y endurecí la superficie de mi mano. El poder con el que se blandía la espada era fuerte, pero la fuerza con la que yo bloqueaba era aún más fuerte. La postura de Radeck vaciló cuando su propia espada fue bloqueada de inmediato. Levantó los ojos con sorpresa.


—¿Qué pasa? ¿Cómo has podido bloquear con la mano desnuda…?


Aprovechando el momento en que entró en desconcierto, puse fuerza en mi mano. Cuando su espada se rompió, Radeck se sobresaltó, pero retrocedió rápidamente. Antes de que pudiera alejarse, agarré con fuerza sus brazos. No debo matarlo. Pernin solo me pidió defenderme, no me dio permiso para matar. Mi puño golpeó el centro de su pecho. Su armadura se abolló. No importaba que la brecha entre la armadura y el cuerpo estuviera cerca, el golpe debió ser grande.


Radeck tosió y se retiró. Tal vez porque su armadura estaba abollada y no podía respirar, se apresuró a aflojar las costuras de su armadura. Tras soltar el aliento, se tambaleó y se agachó. La violenta tos parecía amortiguar la intención de atacar. 


—Pernin, ¿debo hacer más? 


Radeck se estremeció ante mi pregunta y retrocedió rápidamente. Tal vez fuera porque estaba bastante golpeado por las provocaciones, a diferencia de la primera vez, estaba desanimado. Como si Pernin también lo sintiera, no hubo más instrucciones.


—No creo que hayas venido a mí para hablar de rumores. ¿Por qué estás aquí?


Radeck me miró en lugar de responder.


—Es una marioneta, ¿verdad? 


Era una pregunta insistente. La voz de Radeck estaba llena de convicción. Sacó algo de su bolsillo y me lo lanzó. Era un pequeño trozo de madera de la longitud de dos dedos. Al ver que tenía una larga correa de cuero atada al extremo, su uso debía ser de un collar. Sin embargo, el tosco trozo de madera sin trabajar parecía más una mercancía que un accesorio. 


—El abuelo me dijo que te lo diera. Si lo llevas, no descubrirán que eres una marioneta. 


Las repentinas palabras hicieron que levantara la mirada. Pernin miraba el collar que sostenía como si adivinara algo. 


—Quieres decir que se puede evitar la detección. 


—¿Qué quieres decir?


—Hay una bola de cristal que distingue las marionetas. Debes haberla visto una vez en el bosque. Porque Heath y los demás la tenían.


Las palabras de Pernin me recordaron el tiempo cuando secuestré a Heath. Ciertamente, entre su grupo, hubo alguien que gritó que era un monstruo mientras miraba el cristal en su mano.


—La pregunta es, ¿por qué Baodel envió esto? ¿Le preocupa que su trabajo experimental sea entregado al Palacio Real? No puedo dejarlo en manos de otra persona antes de tomarlo en mis manos. 


—No tomes la buena voluntad del abuelo como algo malo. 


—Debe ser curiosidad, no buena voluntad. Si realmente le importara, no lo habría abandonado en el bosque en primer lugar. 


—Sea lo que sea, ahora lo está ayudando.


—La intención es cuestionable. Quizá la magia grabada en este collar sea otra cosa. 


Radeck puso cara de disgusto ante la continua sospecha. Frunció los labios como si fuera a decir algo, pero apartó la cabeza con un pequeño chasquido de lengua.


—La enfermedad de este bastardo es sospechosa… Seguramente es un psicópata. 


Ante el murmullo de Radeck, mi cuerpo se adelantó antes que mi razón. Me abalancé sobre él y agarré a Radeck por el cuello. Sorprendido, me arañó el dorso de la mano, pero el cuerpo rígido no recibió ni un solo rasguño.


—No insultes a Pernin. No sabes nada. 


Había oído y sabía que Pernin tenía una enfermedad mental. Sin embargo, si hay una parte de él que es mentalmente inestable, debe ser un rastro de su lucha por sobrevivir.


Permanecer en la tierra fangosa fue mi última lucha con Pernin. Al no saber cómo aguantó o a qué sobrevivió, no era aceptable que esa persona hablara fácilmente sobre su mente. 


—Tú no sabes nada. 


Pernin sólo aguantó para sobrevivir. A pesar de que su mente fue lastimada por el veneno del gas, se recuperó. Sería fácil decir que tenía una enfermedad mental porque no sabía nada, pero no me agradaba Radeck, que solo hablaba a la ligera. La mano que le agarraba el cuello se tensó. Pernin dijo que podía derribarlo, así que, ¿podría romperle el cuello? En el momento en que lo pensé, Pernin me sujetó la mano ligeramente.


—Basta. 


Se oyó una voz lenta. Al soltar a Radeck, se sujetó la garganta y tosió.


—¡Maldita sea...! ¡¿Qué demonios es esto...?!


Se levantó con un gemido. El cuello de Radeck estaba rojo con las huellas de mis manos.


—Dijo que sería amable. Pero, ¿qué tiene de amable? Es un completo loco. 


Escupió una pequeña maldición y se sacó el papel del pecho y lo extendió. Radeck dio un paso atrás mientras acepté lo que me había entregado. 


—Te he dado todo lo que tenía que darte. 


En el trozo de papel que me dio, había un mapa tosco dibujado a mano. No era detallado, pero pude reconocer inmediatamente que tenía la forma del Bosque de los Monstruos. 


Fuera del bosque, también había un lugar marcado como "pueblo de campamento". Había una marca X en las afueras del bosque, muy lejos al Este de ese lugar.


—Aquí es donde está mi abuelo. Excepto cuando sale a buscar comida, el abuelo siempre está allí. 


Fueron unas palabras inesperadas. Mi padre, del que se dice que ha desaparecido del mundo, se encontraba sorprendentemente en el Bosque de los Monstruos. 


—Me dijo que lo visitaras cuando lo necesitaras. Me dijo que si conocías la ubicación aproximada, serías capaz de encontrarlo por el olor. Así que, definitivamente he cumplido.


—¿Ir cuando lo necesite? ¿Qué quieres decir?


—No lo sé. Dijo algo sobre que algo se derrumbaría después de mucho tiempo… No sé que va a derrumbas, pero… Me dijo que si te lo decía, lo entenderías. 


Mi cuerpo se puso rígido ante las palabras de Radeck. Estaba claro lo que significaba derrumbarse. El caparazón humano. La piel de la persona que llevo puesta. El mensaje de mi padre sonó como una advertencia de que mi cuerpo se derrumbaría de nuevo.


Bajé la mirada hacia mi mano. Mi padre no sabe nada de los cambios en mi cuerpo. Así que no hace falta pensar demasiado en lo que ha dicho. Intenté consolarme con eso, pero no puedo evitar la sensación de malestar.


—Te he contado todo. Así que haz tu propio juicio. 


Radeck se acarició el cuello y el pecho antes de darse la vuelta. Después de caminar un poco, se detuvo y miró a Pernin.


—Es cierto que hay rumores de que te robaste la marioneta. Así que no tires el collar con extrañas sospechas. Vine porque le dije a mi abuelo que definitivamente te lo daría. 


La mirada de Radeck se posó en mí. Me miró un rato y luego frunció el ceño.


—Y tú eres el que no sabe nada. No golpees a la gente imprudentemente. Si no fuera por mí, habrías muerto hace tiempo. 


—¿Qué?


—Tenías un aspecto lamentable cuando te enterraron en la tierra, así que le pedí a mi abuelo que lo hiciera... 


Radeck dijo algo y luego cerró la boca. La mirada que me daba hizo que mis ojos bajaran al suelo. 


—Pero...ni siquiera sabes quién soy. 


Radeck murmuró un poco y salió del jardín. ¿Hubo algo más después de que mi padre me enterrara? Mientras pensaba en lo sucedido en ese momento, Pernin me agarró del brazo y me hizo girar.


—¿A qué se refiere con enterrado en la tierra?


La expresión de Pernin se endureció. Para explicar lo sucedido con Radeck, tenía que empezar por mi cuerpo mezclado en la pierna de Pernin. No podía decirlo tal cual, así que abrí la boca suavemente.


—Cuando estaba en el bosque, una vez me quemaron y entonces me enterraron en la tierra. 


¿No es esto? Por alguna razón, la expresión de Pernin pareció más firme. Sintiendo que era necesario dar más explicaciones, volví a abrir la boca.


—Es porque estaba gravemente herido. Tengo muchas semillas de plantas mezcladas en mi cuerpo. Si mi cuerpo se entierra en la tierra, me recupero rápidamente. 


—Sí, fue porque te hicieron daño. ¿Quién lo hizo? ¿Radeck? ¿O Baodel?


Ninguno de los dos. Intenté responder “Oble”, pero mantuve la boca cerrada por miedo a estimular su memoria. Pernin me miró con los ojos entrecerrados y luego levantó las comisuras de los labios.


—Fue Oble. 


Mi respiración se detuvo por un instante ante las repentinas palabras.


—Supongo que es verdad. 


Un sutil sonido que no era ni positivo ni negativo fluyó de mi garganta. Los ojos de Pernin contenían demasiada convicción como para decir que no.


—Ahora que lo pienso, cuando viste por primera vez a Oble, te abalanzaste inmediatamente sobre él. Dijiste que fue porque tenías hambre, pero… Ahora que lo entiendo, eso no fue verdad. Tenías un rencor personal, ¿verdad? 


Independientemente de mi respuesta, él ya estaba dando una respuesta.


—Porque Oble vino al bosque a buscarme. Debido a su personalidad... 


Murmuró como si buscara a tientas el pasado, y luego cerró la boca. Pernin es rápido de reflejos. Así que debe haber notado que mi cuerpo quemado tenía algo que ver con él. Tal vez estaba relacionado con alguna de las cosas que recordaba. ¿Qué iba a preguntar? Pernin abrió la boca y mis hombros se tensaron. 


—¿Cómo conociste a Radeck?


Lo que estaba tenso se liberó. Cuando no pude seguir el ritmo del repentino tema y me quedé quieto, Pernin se rió. En el momento en que vi esa lánguida sonrisa, me di cuenta de que Pernin estaba siendo considerado conmigo. Cambió de tema cuando se dio cuenta de que me resistía a mencionarlo. 


—Pernin, tú... 


«Eres tan amable.»


Cuando estaba a punto de decir eso, cerré la boca. Su rostro, aparentemente amable, era apacible, pero sus ojos parecían un poco fríos.


—Te deben gustar mucho los niños. Conociste a Radeck en el bosque. ¿Cuidaste a Radeck como lo hiciste conmigo?


—No. No es así. Sólo he visto a Radeck una vez. De hecho, ni siquiera vi su cara en ese momento. Sólo escuché su nombre y su voz.


—¿De verdad?


—Sí. 


Pernin me miró y me dio un ligero empujón en la espalda.


—De acuerdo, está bien. Entremos. 


La mano que empujó mi espalda era suave. El rostro que me sonreía era cálido. Definitivamente era un ambiente cálido, pero un rincón de mi corazón se sentía incómodo.


¿Por qué mi padre me dijo que fuera cuando mi cuerpo se derrumbara? Aunque sea el caparazón de la persona que creó, ¿significa que llegará el día en que lo pierda de nuevo? Si eso sucede, Pernin podría odiarme. Como mi padre, podría mirarme con desprecio. Sólo de pensarlo, las puntas de mis dedos se enfriaron. 



***



De vuelta a la mansión, Pernin y yo nos sentamos a la mesa. Sobre ella estaban el collar y el mapa que Radeck me había dado. 


—Pernin, los rumores de los que habló Radeck. ¿Por qué crees que me señalaron como marioneta?


Nunca me había enfrentado a los magos de Palacio. Es más, después de llegar a la mansión, me abstuve de salir y me quedé en el estudio. No había nada para ser perseguido, así que no entendía por qué se rumoreaba que era una marioneta. Pernin golpeó pensativamente con los dedos sobre la mesa. El sonido continuó durante mucho tiempo y, tras el silencio, abrió la boca.


—Te he dado tierras y mansiones. Supongo que ése fue el comienzo del rumor. 


—¿Qué quieres decir?


—Es un rumor sobre ti. De repente, se movió una gran cantidad de dinero, así que el mundo social debió haberse interesado. Los rumores deben haberse extendido sobre la persona que recibió la propiedad. 


Cerró la boca por un momento como para organizar sus pensamientos.


—Los sirvientes de la mansión te han visto entrar y salir. Debe haber alguien que haya recordado mi enfermedad mental al ver tu aspecto. Los rumores de que la enfermedad había vuelto se habrían extendido fácilmente. 


—Ah... 


—O existe la posibilidad de que el propio Oble difundiera los rumores. Sea lo que sea, es muy probable que los magos reales se hayan adelantado al rumor y hayan hecho que ganara peso. 


Podía adivinar cómo ese rumor había ganado peso. Lo que tiene Pernin es una marioneta. La robó en secreto porque tenía el aspecto que siempre le gustaba. Si se tomara como motivo la enfermedad mental de Pernin, se habría fusionado con el rumor original y se difundió rápidamente. 


—Tarde o temprano, llegará una invitación al Palacio. 


—¿Estás diciendo que te llamarán por rumores? 


—El nombre es algo así como una invitación a un banquete. El objetivo es verte con sus propios ojos y comprobarlo por si mismos. Habrá gente que quiera instalar un cristal y ver si realmente eres una marioneta.


Pernin tocó el collar de madera que me había dado Radeck. Si existe una persona así, ese collar será útil. Bajo la premisa de que realmente haya alguna magia inscrita que evite la detección del cristal.


—Desde su punto de vista, no importa si es una marioneta real o no. Nadie cree realmente en eso en primer lugar. 


—Entonces, ¿por qué están creando rumores?


—Debe ser para animar el ambiente. Cuando haces pruebas falsas y las presentas, es fácil ganar la aceptación de la gente. 


De repente, recordé lo que habían dicho los magos del Palacio. ¿No dijeron que era fácil poner en ridículo a una persona si mucha gente está de acuerdo contigo? Al parecer, difundir rumores era una de esas cosas.


—Todo lo demás está bien, pero sería un poco molesto que el rumor se extendiera al Imperio.


—¿Imperio?


—Hay muchos espías del Imperio plantados en el Palacio. Por eso los rumores que se propagan ahora deben haber llegado al Imperio. 


—¿Qué quieres decir con espía? El Reino de Rhone…


Es un país muy pequeño. Por no mencionar que más de la mitad del territorio estaba rodeado del Bosque de los Monstruos, por lo que ningún país le prestó atención. ¿Hay alguna razón para que el Imperio plante espías contra un país tan débil? Los pensamientos se detuvieron en el momento en que miré el mapa que me dio mi padre.


—De ninguna manera...


«Marioneta.»


El material sólo podía obtenerse en el Bosque de los Monstruos. El bosque era el territorio del Reino de Rhone, y era comprensible que el Imperio prestara atención si el Reino monopolizaba la receta de las marionetas.


—¿Va a haber una guerra?


Ante mis palabras, Pernin se rió. Viendo la reacción, no lo parece.


—La guerra se produce cuando entran en conflicto los que quieren quitar y los que quieren proteger. Los conflictos no surgen cuando los intereses funcionan para ambos. 


No conozco la situación exacta, pero sé que los dos países tienen una relación de cooperación. Me pareció que era algo peor. Me enteré de que el Imperio tiene un fuerte sistema de estatus. No importa cuanta riqueza tenga Pernin, si lo llevan a un lugar así, será inútil. 


—Pernin, yo… 


¿No sería bueno que te dejara por un tiempo hasta que los rumores disminuyeran? Mientras pensaba, una sombra cayó sobre mí. Pernin, que estaba sentado, ahora estaba de pie frente a mí antes de que me diera cuenta.


—¿Te vas? 


De su boca salieron palabras cortadas. No entendí, y al quedarme quieto, su frente recta se arrugó ligeramente.


—¿Te vas?


Pernin me agarró del brazo y me levantó. Una fuerza lo suficientemente fuerte como para romper los huesos apretó mi brazo. Cuando emití un sonido de dolor, Pernin se relajó como si nunca hubiera ocurrido. Cuando levanté la vista, su expresión era aterradoramente inexpresiva. Las sombras de su rostro le daban un aspecto más sombrío.


—Ya te lo dije antes. Si te metes en problemas, podemos irnos de este país. 


Lo dijo con facilidad, como si fuera a visitar un lugar cercano. 


—Podríamos vivir en cualquier parte. ¿Qué tiene de malo que te muestres?


Era un tono ligero, así que no podía distinguir si lo decía en serio o no. Se quedó en silencio durante mucho tiempo, como si estuviera pensando en algo.


—El mar estaría bien. 


Abrí los ojos de par en par ante las repentinas palabras.


—Sí. Al cruzar la frontera...creo que sería mejor cruzar el mar que el bosque. 


Dijo como si realmente fuera a dejar el país en un futuro próximo. Mientras cerraba la boca ante la brusquedad, Pernin me miró. 


—¿Has visto alguna vez el mar?


No hubo respuesta. Pernin me miró e inclinó ligeramente la cabeza.


—Ah... Sí. Vivías solo en el bosque, así que no es posible que lo conozcas… También me gusta mucho el mar. 


Volvió a murmurar. El sonido penetró en mi pecho e hizo un nido. Quería decir algo, pero no se me ocurrían las palabras adecuadas. Me quedé sin palabras. Sentía como si tuviera un bloque de piedra en la garganta.


—El mar...no lo he visto nunca. 


Con una respuesta tardía, Pernin me miró.


—Pero sé lo que es el mar. 


‘—El mar era azul. Es profundo. Hay plantas acuáticas y peces.’


Las palabras que le había dicho hace tiempo pasaron por mi mente una a una.


—El mar produce sal. 


En mi cabeza, abrí la ventana. Vi el mar. Pernin estaba de pie junto a mí. Junto a él, observaba el agua ondulante en la distancia. En mi cabeza se desplegaron las imaginaciones que alguna vez tuve.


—El mar es bueno. 


El viejo dragón voló sobre el mar. Recogió al joven caballero y batió sus alas vigorosamente.


‘—Si cruzas este mar, encontrarás nuevas tierras.’


Los dos llegaron a una nueva tierra, donde comenzaron un nuevo viaje. El mundo era amplio. Aunque habían viajado tanto, los lugares que pisaban el dragón y el caballero estaban llenos de cosas que nunca habían experimentado. No sabía por qué recordaba ahora esa escena del cuento.


—El mar es bueno. 


La voz que murmuró de nuevo contenía confianza.


—Pernin, vamos a ver el mar, más tarde. Más tarde. Está bien, aunque no sea ahora. Vamos a ver el mar más tarde. 


Tenía mucho tiempo. El resto de mi vida lo pasaré con él. Así que, algún día, estoy seguro de que podré ir a ver el mar al menos una vez. Sólo pensar en ello me llenaba el corazón de felicidad. Pernin no respondió inmediatamente a mi sugerencia. Tras un momento de silencio, abrió la boca.


—Viendo tu reacción, supongo que te pedí ir al mar cuando era pequeño. 


Pernin dedujo fácilmente su pasado. Abrí los ojos con sorpresa y su boca subió con tranquilidad. 


—Tus acciones son tan fáciles de leer. A veces me pregunto si tengo un animal manso a mi lado... No puedes engañarme… Eres fácil de entender. 


Pernin murmuró y estiró la mano. Me tocó el pelo como si quisiera comprobar algo, como había hecho antes. El pelo azul-grisáceo se deslizó entre sus dedos. La figura se vio a través del espejo del lado opuesto. 


—Por lo que recuerdo, pensé que serías un enemigo vengativo. 


Pernin me miró con ojos que buscaban algo. Aun así, la mirada era tan amable que la expresión dulce parecía derretir mi cuerpo. Secretamente me palpé el brazo para ver si mi cuerpo realmente se había derrumbado.


—Las emociones no son de un solo sentido. 


—¿Qué quieres decir?


—Si te gusto, supongo que te di el espacio que merecías en el bosque. 


No pude respirar por un momento.


—Si te di ese espacio, significa que también fuiste bueno conmigo. La amabilidad no se da así como así. 


Mi corazón latía agradablemente y se extendía con suavidad. Lo que dijo fue bueno. Aunque era algo pequeño, fue tan bueno que no podía controlar mi felicidad. Pernin me miró y sonrió débilmente.


—Como has dicho, vamos a ver el mar. ¿Está bien?


—Sí. 


—Entonces, retomemos la conversación que tuvimos en el carruaje. 


—¿En el carruaje?


—Porque no podía hablar con calma en ese momento. ¿No dijiste que no harías algo así conmigo en el futuro?


Una mano recorrió mi pelo y bajó a mis labios. Las yemas de sus dedos rozaron suavemente los labios y luego se separaron ligeramente. Retrocedí y lo evité, pero por más que lo evité, Pernin se agachó y se acercó a mí. Su mano llegó a mi nuca, tiró de mí y me besó. 


—Escúchame y decide si quieres seguir haciendo esto conmigo o no. ¿Por dónde debería empezar…? Sí, hasta ahora ha habido muchos países que me han persuadido para cambiar de nacionalidad. 


Pernin abrió la boca con un tono lento.


—Muchos países se acercan a personas con talento que se encuentran en la cúspide de la magia o de la esgrima. Probablemente Baodel recibió muchas ofertas similares a las mías.

Me di cuenta de por qué Pernin podía decir fácilmente: "Podemos salir del país". Ya había recibido una propuesta desde hacía mucho tiempo. Aun así, el hecho de que echara raíces en el Reino de Rhone significaba que había rechazado todas las ofertas de otros países. 


—Pernin, ¿te gusta este país?


—No. 


La respuesta llegó sin vacilar. No había en su voz el más mínimo indicio de apego a su país.


—No puedo tener apego a un país tan podrido. Iba a marcharme. Recibí ofertas muy buenas con condiciones favorables. En ese entonces, intentaba llegar a lo más alto… 


Pernin se detuvo un momento, como si pensara en lo que había sucedido en ese momento.


—Sin embargo, tiré los papeles antes de ponerles mi sello…


—¿Por qué? Si no tienes apego a este lugar, ¿no es prudente mudarse a un sitio mejor?


—Es cierto. Pero si dejaba este país, estaría lejos del bosque. 


La mirada de Pernin se dirigió a la mesa. Al final de la misma había un mapa dibujado por mi padre. Era un mapa endeble dibujado con los contornos del bosque, pero Pernin lo miró con rostro serio.


—Sentí que estaba dejando algo en el bosque. No podía irme. 


Su mirada al mapa se dirigió a mí. El significado del mismo era claro, y mi corazón palpitó con fuerza.


‘—Vendré a buscarte más tarde.’


Una voz joven sonó en mis oídos.


‘—¿Vas a venir conmigo entonces?’


La voz del niño, que había hecho una pequeña pregunta, se extendió desde el interior.


—Pernin, tú... 


Pudo abandonar este país, pero no lo hizo. Intentó cumplir la promesa que me hizo, aunque no tuviera recuerdos. Cerré los ojos. Era difícil soportar el calor de algo que surgía de mi interior. Sentí una señal de que se inclinaba hacia mí.


—No estoy ciego. Por tu reacción, puedo entender por qué no he abandonado el país. 


Tocó mis labios. Cuando los tocó, sus labios cayeron sobre los míos. Cuando abrí los ojos, vi unos ojos curvados y sonrientes.


—¿Será esta una respuesta satisfactoria para ti?


—¿Respuesta?


—Lo he dicho antes, escúchame y decide. Lo dijiste en el carruaje, hasta que te acepte como mi pareja, no harías este tipo de contacto conmigo. 


Los labios se juntaron de nuevo y luego se separaron ligeramente. 


—No sé qué concepto tienes como “pareja”, pero si te refieres al matrimonio, no podré hacerlo. El matrimonio entre personas del mismo sexo no está permitido en este país. 


Debido a la lengua que entraba y salía de mi boca, las palabras que decía se entendían lentamente, una a una. 


—Pero sí significa que no podré tocar a nadie más que a ti, puedo hacerlo. ¿Está bien? 


¿Sería suficiente? Que no toque a nadie más. Asentí con la cabeza ante las palabras tardíamente comprendidas. Una sonrisa de satisfacción se dibujó en sus labios. Era tan bonita que no podía dejar de mirarla.


—De acuerdo. Entonces aceptaste hacer este tipo de cosas conmigo en el futuro, ¿verdad?


«Este tipo de cosas… Ah, el sexo.»


Volví a asentir con la cabeza ante las palabras lentamente comprendidas.


—Es bueno que hayas tomado una decisión rápida. Tengo que ir a un sitio, así que ve y date una ducha y después ve a dormir. 


—No. Esperaré a que regreses. 


En esta mansión, hay poco tiempo para encontrarme con Pernin. Sabiendo eso, quería mirarlo mucho cuando tenía la oportunidad. Pernin me miró tranquilamente y cerró suavemente los ojos.


—Puedes dormir. Voy a hacer el papeleo en la mansión mañana. 


—¿De verdad?


—Si. No vayas al estudio, duerme en la cama de mi habitación. 


Después de eso, Pernin tomó el collar que me dio Radeck y se fue. Sólo cuando oí cerrarse la puerta mi sentido de la razón llegó de repente. Las palabras que dijo Pernin pasaron por mi mente una y otra vez. 


Mi cabeza estaba en blanco porque había mucha información entrando a la vez. Poco a poco, ese vacío se convirtió en una sensación agradable. Había tantas cosas buenas que no sabía qué disfrutar primero.


Me miré en el espejo de enfrente. Pude ver el pelo azul grisáceo que cubría la nuca. También había ojos que parecían un poco fríos. La nariz curvada estaba bien proporcionada, y los labios debajo de ella eran de buen color. 


El mundo es amplio. Por lo tanto, debe haber mucha gente por ahí que se parezca a esta apariencia. Pero Pernin prometió no interesarse en nadie más. Para Pernin soy el único. En el momento en que llegué a la conclusión, todo a mi alrededor se sintió acogedor. El hombre reflejado en el espejo sonrió. Su aspecto era feliz.



***



Pernin, que había salido con el collar, no volvió hasta después de la madrugada. Recordaba que estaba sentado en una silla esperándolo, pero cuando se hizo de noche, me quedé dormido. Cuando recuperé el sentido, pude oír la voz de una persona cerca. 


—También he investigado a través de otros magos, pero la magia grabada en el collar es algo que nunca había visto. 


Era la voz de Heath. Cuando abrí mis ojos somnolientos, me di cuenta que estaba sobre la cama y bajo la manta. Vi a Pernin y a Heath sentados en la mesa. Todavía estaba oscuro fuera de la ventana, por lo que pude ver que el sol estaba lejos de salir.


¿Cuándo llegaron esos dos? En el bosque, me despertaba inmediatamente cuando oía el menor ruido, pero ahora he dormido bien. Me hizo sentir muy seguro y cálido por dentro.


—Probablemente es la nueva magia de Baodel. Esa persona, en cuanto a la creación de magia, merece el título de Archimago. 


Diciendo eso, Heath dejó el collar que Radeck había dado. Al parecer, Pernin salió a investigar eso.


—Como ha dicho, la magia para evitar la detección es correcta. Se la di a una marioneta y la probé, pero el cristal no mostró ninguna reacción. 


—No hay ninguna otra magia en él, ¿verdad?


—No, lo he comprobado yo mismo. Un árbol es un medio demasiado débil para grabar hechizos, así que no puede grabarse más de un hechizo. Grabar magia en un trozo de madera tan pequeño en primer lugar es casi imposible. Debe haber sido posible porque era Baodel. 


—¿Quieres decir que no hay otra magia?


—Sí, estoy seguro. 


—¿Cuánto tiempo es válido?


—Mi estimación es de aproximadamente un mes. El círculo mágico desmontado era de ese nivel. 


Estaba destinado a ser utilizado sólo para escapar de los que sospechaban de mí. 


—Aun así, viendo el encantamiento grabado en la madera, Baodel parece haber pensado mucho en él. Ya que el cristal es el medio más adecuado para grabar la magia... Al entrar en el Palacio Real, todas las joyas son objeto de investigación. 


Pernin dirigió su mirada hacia mí. Como si supiera que estaba despierto, no reaccionó mucho cuando nuestros ojos se encontraron.


—En primer lugar, mi opinión es que no hay ningún problema de seguridad aunque lo lleves.


Después de eso, hubo varias conversaciones más sobre el collar, pero la mayoría fueron similares. Como si el asunto hubiera terminado, Heath se levantó de su asiento.


—Entonces me iré. Por favor, póngase en contacto conmigo si hay algo que quiera que haga. 


La habitación quedó en silencio mientras Heath bostezaba y se marchaba. Pernin se puso el pijama y apagó la luz de la habitación. Sentí que un gran peso me levantaba de la cama. La temperatura del cuerpo sobre la manta me hizo sentir mejor.


—¿Te vas a dormir ahora? 


—Si. 


La mano de Pernin se metió dentro de la manta. Su mano acariciando mi estómago era tan suave. Su mano subió hasta mi pecho. Esto debía ser un paso previo a una sensación más agradable. Estaba tan emocionado por ello, sin embargo Pernin tenía tanto sueño que sus ojos se cerraban. 


—¿Estás cansado? 


Asintió con la cabeza y su mano, que me acariciaba sobre la ropa, se detuvo. Pude sentir el arrepentimiento blando en la mano que caía. 


—Está bien, si estás cansado debes dormir. 


Cerré los ojos ante el toque sobre mi pecho. Escuché la respiración baja. Una vez, dos veces... El número de sus respiraciones superó las cien. Es evidente que tenía sueño, pero no podía dormir porque estaba prestando toda mi atención a Pernin, que estaba a mi lado. 


Me moví y rodeé su estómago con mi mano. Puse mi mano en la ropa y lo acaricié como él lo había hecho. Los músculos de los abdominales convexos pasaron por la palma de mi mano. Al deslizar la mano hacia arriba, toqué el pequeño bulto. Cuando lo pellizqué con los dedos, sentí un poco de satisfacción. Cuando lo giré suavemente, sentí que se ponía firme.


—Esto es lindo. 


Quién sabe que una cosa tan linda está unida a un pecho firme. Era satisfactorio que sólo yo lo supiera.


—Creo que ahora puedo dormir. 


Tal vez porque se durmió primero, pero Pernin no respondió.


—Buenas noches. 


Mi mente se hundió lentamente. Desde algún lugar, parecía que se oía un suspiro hirviendo en sus pulmones.



***



La predicción de Pernin de que se enviaría una invitación desde el Palacio fue correcta. A primera hora de la mañana, el mayordomo repartió dos invitaciones. Sin embargo, lo que Pernin no esperaba era que él y yo fuéramos invitados a diferentes banquetes. 


—No hay muchos banquetes en esta época del año. Es algo extraño. 


El mayordomo puso cara de extrañeza y mostró una tarjeta elegante.


—Mi Señor fue invitado desde la Torre de los Magos del Palacio Real... El otro es un banquete celebrado en el Palacio Principal. 


El mayordomo dijo mientras me tendía una tarjeta decorada con listón rojo. Ambos banquetes se celebraban en el Palacio Real y tenían la misma fecha y hora. La diferencia era que el banquete se celebraba en el Palacio Principal o en un Palacio aparte. 


—Están pensando en separarme de ti. 


Volviendo a la habitación, Pernin dejó su invitación sobre la mesa.


—¿Qué quieres decir?


—Lo único que quieren ver es a ti. Pero debieron pensar que si solo me invitaban a mí, te llevaría como acompañante. Para evitarlo, me invitaron a otro banquete a la misma hora y en el mismo lugar. 


—Entonces, ¿no será mejor que no asista? Se rumorea que me he herido la cabeza debido al veneno. Digamos que estoy en recuperación porque aún no estoy en mi sano juicio. 


—Si no vas, lo usarán como excusa para difundir rumores de que eres sospechoso. Esta invitación también tiene como objetivo ver la reacción, tanto si se acepta la invitación como si no. 


Al final, era una puerta que debía atravesar al menos una vez. El collar que me regaló mi padre se sentía bajo la ropa.


—¿Estás asustado?


Preguntó una voz lánguida.


—No, está bien. 


Respondí con calma. Ir al Palacio Real se sentía como entrar en una horda de monstruos. Pero estaba bien. He cruzado más líneas peligrosas en el bosque de las que puedo contar. 


Así que esta vez también podré pasar sin problemas.


—Sólo tengo que permanecer sin ser descubierto, ¿verdad?


De todos modos, el rumor de que soy una marioneta fue inventado como una mentira en el Palacio. Ellos lo inventaron, así que no durarán tanto de mí. Aunque haya aristócratas que arrojen cristales por curiosidad, no habrá nadie que intente averiguar mi identidad en serio. 


—Si alguien me pregunta algo, debo mantener la boca cerrada, ¿verdad?


Si se ha difundido un rumor de que mi mente es inestable, nadie se enfadará conmigo cuando los ignore, aunque no responda a la pregunta.


Los días pasaron y se acercó la fecha del banquete. Mientras tanto, Pernin no hacía más que papeleo en la mansión. No podía saber exactamente lo que hacía, pero de un vistazo de reojo, parecía que se ocupaba de asuntos relacionados con la propiedad.


—Bien. 


A menudo me miraba sentado en el sofá mientras hacía el papeleo y murmuraba. El tiempo pasó rápidamente. En la mañana del banquete, los empleados con ropas brillantes acudieron a la tranquila mansión.


—El traje del banquete que pidió ha llegado. Vamos a vestirte. 


Con esas palabras, me llevaron de la mano los sirvientes y me cambié de ropa. El traje del banquete era tan complicado que era difícil ponérmelo solo. Había cuerdas unidas a la ropa, y estaban anudadas de modo que las líneas del cuerpo quedaban parcialmente expuestas.


La ropa no tenía capa ni pumas. No había adornos para mostrar mi cuerpo, pero incluso estaba ajustada con diferentes cuerdas, lo que me hacía sentir cada vez más desaliñado. Pernin también llevaba un estilo de ropa similar, pero por alguna razón le quedaba mejor que a mí. ¿Tal vez sea porque tiene los hombros anchos? Tal vez sea porque tiene un esqueleto más grueso que el mío.


—Pernin, ¿qué pasa con mis hombreras?


El ayudante que estaba haciendo un nudo en la cintura a su lado dudó. No fue Pernin quien respondió, sino el mayordomo que estaba a su lado.


—La decoración de los hombros es una moda bastante antigua. Hoy en día, los trajes de banquete que utilizan cuerdas anudadas son los protagonistas. 


—Entonces, ¿qué hay de las plumas? Este traje no parece tener una capa... ¿No tiene plumas?


Pregunté por las plumas para parecer prominente, pero el mayordomo negó con la cabeza.


—Estos días, en lugar de plumas, se lleva un pañuelo o un broche al cuello. 


Como para demostrar sus palabras, uno de los empleados abrió la caja y sacó un paño blanco. El pañuelo estaba cubierto de polvo de joyas como granos de arena. Se me puso alrededor del cuello, y un broche amarillo de otra caja se puso en mi pecho. Eso era todo.


Me subí la ropa por los hombros para inflarla. No funcionó. Al menos, la tela que se había levantado ligeramente fue bajada de nuevo por el sirviente que estaba al lado. Me deprimí al sentir que mi cuerpo se encogía. El mayordomo me miró así y le dijo suavemente a Pernin.


—Parece que está confundiendo los tiempos. ¿Podrán ser las secuelas de haber recibido el veneno?


—Supongo que sí. 


—Aunque haya pasado mucho tiempo, al verlo… Tal vez no debería esperar a que vuelva a la normalidad. 


—Déjalo. Mientras podamos comunicarnos, es suficiente. 


Después, no hubo más conversaciones. La vestimenta se completó con la colocación de los zapatos ofrecidos por los sirvientes. 


—Nos pondremos en marcha. Un carruaje está esperando en el primer piso, así que pueden bajar. 


El mayordomo y los sirvientes asintieron y salieron de la habitación. Vi a Pernin. Él, como yo, iba vestido de azul marino. El hilo de oro bordado en los bordes de la ropa combinaba bien con el color de su pelo.


—Eres tan lindo. 


Probablemente tenga una fuerte impresión de hombre grande. Dado que el propio esqueleto parecía grande, sería apropiado decir que era varonil y apuesto. Aun así, me pareció infinitamente pequeño y lindo. No podía apartar los ojos de ese tipo de satisfacción, pero Pernin chasqueó ligeramente la lengua. Se acercó. Cuando sentí su presencia, mi espalda se tensó.


Un suave aliento rozó mis labios. Me besó suavemente. Un sonido húmedo resonó en mis oídos y desapareció rápidamente. Era el sonido de los labios moviéndose juntos.


—Pernin, me encanta esto. 


Le hablé cuando los labios se separaron. Cuando levantó la vista, sus ojos parecían húmedos. La humedad me recordaba a un enorme lago. Pernin cerró los ojos un momento y luego los abrió. Una sonrisa de aspecto tranquilo se dibujaba sobre su boca, como siempre. 


—Sí, a mí también me gusta… Vamos a detenernos. 


Cuando dijo eso, se dio la vuelta sin sentir ningún remordimiento.


—Está bien. Eso fue muy bueno. 


Insinué que deberíamos hacerlo de nuevo. No hubo ninguna reacción. Me pregunté si no había entendido.


—Fue muy bueno. Sería mejor hacerlo de nuevo. 


Lo dije abiertamente. También hablaba en voz más alta que antes. Los hombros de Pernin, que había estado caminando delante, se pusieron ligeramente rígidos. Pero no miró hacia atrás. Debió de oírlo, pero Pernin bajó las escaleras y me ignoró. Quería hacerlo, pero supongo que él no quería. Estaba decepcionado por ello.


Lady Moon: Masita azul, entiende que Pernin se está controlando mucho… 



***



El carruaje hacia el Palacio era grande y lujoso, a diferencia de los que había montado antes. Pero más que eso, lo que me llamó la atención fue la persona que iba en el carruaje.


—¿Jack?


Un hombre con un rostro familiar iba en el carruaje. Se inclinó silenciosamente mientras yo y Pernin subíamos a bordo.


—Jack es la persona que te pueda resultar familiar. Asistirá al banquete como tu acompañante. Sirve de escolta, así que si no sabes nada, pregúntale a él. 


—Familiar... 


Si ese es el caso, ¿no sería mejor ir con Heath en lugar de con Jack? Yo también conocía a Jack, pero no había hablado mucho con él. Como si se hubiera dado cuenta de mis pensamientos, Jack abrió la boca en su lugar.


—Los magos que no pertenecen al Palacio Real llevan unas ataduras que restringen su fuerza al entrar en el Palacio. Así que, para fines de escolta, es mejor ir con un caballero que con un mago. 


—Ya veo. 


—Por supuesto, tampoco puedo entrar en el Palacio con una espada. Puede que no sea de mucha ayuda, pero... Aún así, en términos de resistencia, es mejor que vayas conmigo en lugar de Heath. 


Con esas palabras, el carruaje partió. El carruaje que corría hacia el centro de la ciudad se detuvo frente al Palacio Real. Después de ser revisado una vez en la puerta y pasar por ella, el carruaje recorrió un largo camino hacia el Palacio.


—Tenemos que bajar aquí. 


Dijo Jack, preparándose para bajar. Pernin no se bajó, tal vez porque el lugar del banquete era diferente.


—Pernin, ¿cuándo suelen terminar los banquetes?


—Bueno, depende del propósito. No tienes que quedarte hasta el final. Saldré de allí e iré por ti, así que espera. 


Asentí con la cabeza y el conductor que esperaba cerró la puerta. El carruaje en el que iba Pernin se dirigió hacia el Palacio de la Torre de los Magos. Jack y yo recorrimos los pasillos del Palacio, guiados por un asistente. Ante mis ojos se desarrolló la misma escena que en el libro, pero no me impresionó. Me pareció que entraba en un nido de enemigos.


Después de caminar un rato, empecé a oír un sonido peculiar. Tal vez se estaba tocando un instrumento. Era la primera vez que oía música, pero no me interesó por la tensión.


—¿Puedo ver su invitación, por favor?


A la entrada de la sala de banquetes se corrió una cortina oscura. Cuando entregué la invitación al caballero que se interponía en mi camino, uno de ellos comprobó la tarjeta y desapareció tras la cortina.


—¡Sir Izar ha llegado! 


El caballero gritó dos veces seguidas las mismas palabras desde el interior de la sala. El caballero restante abrió la cortina como si pudiera entrar ahora. Tal vez por el fuerte anuncio de antemano, los ojos de los aristócratas en la sala se dirigieron a mí en el momento en que entré en ella. 


—¿Es esto un banquete del Palacio?


Aprendí que un banquete es un lugar donde se reúne mucha gente para reír y hablar. Como se celebraba en el Palacio, pensé que la escala de este banquete sería grande. Pero no. Sólo había unas 50 personas en el enorme salón. Incluso se situaba de forma dispersa en grupos de dos o tres, lo que hacía que la sala estuviera relativamente vacía.


—Están jugando sucio. Esto es demasiado descarado.


Murmuró Jack, mirando a su alrededor.


—¿Qué quieres decir?


—Mira el salón de banquetes. No van a gastar dinero en esclavos. Oh, Dios mío... Sólo hay cuatro músicos. Te están ignorando descaradamente. 


Seguí su mirada y miré alrededor de la sala. Las mesas están alineadas y la comida preparada. Pero eran lo suficientemente simples como para cuestionar si esto era realmente un banquete. Era como el surtido de la hora del té que vi en un libro.


—Esto significa que me están despreciando… 


—Si te fijas en el número de personas presentes, parece que sólo se reunieron el Rey y los aristócratas de los poderes centrales. Realmente no tenía intención de celebrar un banquete desde el principio. 


Al final, esto no era un banquete, era sólo una excusa para invitarme. Miré a mi alrededor y me detuve ante un olor familiar.


—¿Es normal que el Palacio esconda marionetas?


—¿De qué estás hablando? ¿Hay marionetas aquí?


—Sí. Unas 20 personas. Se esconden por todas partes. 


Por encima del techo, fuera del balcón, detrás de un pilar. Dije mientras comprobaba la ubicación de la presencia y el olor que sentía. Pensé que eran el guardaespaldas del Rey, pero la distancia entre el Rey y las marionetas era demasiado grande para eso. El Rey estaba sentado solo en una plataforma muy lejana.


—Parece que pretenden crear una excusa para atraparte. No sé si pretenden presionar al Señor con eso. 


—También es así. 


—No pongas los ojos en el lugar donde están las marionetas. Actúa como si no supieras nada. 


Jack me condujo a un asiento en una mesa vacía. Miré a mi alrededor y abrí los ojos cuando vi una cara conocida.


—Radeck. 


Estaba de pie bajo la plataforma del Rey. A juzgar por la armadura que llevaba, parece que era un caballero de escolta del Rey. Sus ojos se encontraron con los míos y, naturalmente, desvió la mirada. Yo también aparté la mirada porque no tenía motivos para pretender conocerlo. 


—¿Qué hacemos ahora?


—No tienes que hacer nada. Como puedes ver, ni siquiera es un banquete propiamente hecho. Tendrás que sentarte aquí y no sospechar. Por si acaso, no comas la comida que sale de aquí. Ni agua. 


Dijo Jack nervioso, enderezando la espalda. La gente de alrededor nos miró a Jack y a mí y susurró.


—Es la persona del rumor… 


Al agudizar mis oídos, escuché claramente sus susurros.


—Se nota a simple vista, el color de su pelo, la apariencia en general…¿no?


—Mira eso. Tengo razón. Como dicen los rumores, parece que la enfermedad ha vuelto. 


—Lo sabía. A pesar de que estaba tranquilo durante años. 


Las voces masculinas y femeninas se mezclaron. Las mujeres abrían sus abanicos y susurraban detrás de ellos, y los hombres se tapaban la boca mientras hablaban.


—¿Pero es realmente una marioneta?


—Una marioneta o lo que sea, es atractivo. Sería un desperdicio enviar esa cara al laboratorio de la Torre de Magos.


—¿Usted también lo piensa, señora? Es una cara que parece beneficiosa para ponerla en una cama y no en un laboratorio, ¿verdad?


Detrás del abanico, se escuchó una risa sin aliento.


—Si el oponente es Sir Pernin, ese cuerpo debería estar limpio. Como no puede trabajar por la noche, seguramente no le dolerá el trasero. 


—¿No es diferente de lo que he oído? Me dijeron que no podía hacerlo por un problema mental. Una trabajadora que es sirvienta lo dijo, aunque se pone erecto no puede tener relaciones sexuales. 


—Me enteré de que lo hirieron mientras aprendía espada. Le cortaron la punta del pene. 


—¿Quieres decir que es verdad que está lisiado?


Los susurros sobre mí pronto se trasladaron a Pernin, que no estaba aquí. Fue desagradable, pero Jack me calmó dándome una palmadita en el brazo. Fue entonces cuando se acercó un hombre de mediana edad con un grueso abrigo.


—Discúlpeme un momento. 


El hombre sacó de entre sus brazos una pequeña bola de cristal. En cuanto me la acercó, los alrededores se volvieron silenciosos. Había marionetas escondidas por toda la sala, pero el cristal no mostraba ningún cambio, probablemente porque el alcance de la magia de detección era estrecho.


—¿Era un falso rumor? 


El hombre regresó sin dar explicaciones sobre sus propias acciones. Una mirada de desagrado apareció en el rostro de Jack.


—Esta es la primera vez que la gente es tratada como monstruos y no hay ninguna disculpa. Solo porque eres un esclavo. 


Murmuró Jack como si estuviera de mal humor. Pero eso fue sólo el comienzo. Incluso después de eso, los que me apuntaron con cristales siguieron saliendo como aquel hombre. 


Los que escondían el cristal detrás de un abanico y husmeaban por ahí estaban mejor. Algunos me ponían cristales en la cara abiertamente, otros incluso me agarraban de los brazos y me frotaban los cristales con fuerza. Ninguna de esas personas me pidió una disculpa. 


—Bueno, dicen que eres un loco de todos modos. ¿Entiendes algo siquiera?


—Además, eres un esclavo. 


Decían eso y luego se daban la vuelta 

Sin embargo, las repetidas acciones desaparecieron después de algún tiempo. El interés se perdió cuando nadie mostró ninguna reacción al rumor. Ya nadie se preocupaba por Jack o por mí y cada uno se sentaba en el sofá y charlaba. Escuché atentamente, pero no se dijo nada más sobre mí o sobre Pernin.


—Hay demasiado silencio. 


Eso era bastante inquietante. Si sólo iba a terminar con unos cristales, ¿por qué me habían invitado al Palacio Real? En un ambiente incómodo, un sirviente se acercó.


—He traído el pastel que pidió. 


El sirviente dijo algo de improviso y dejó un trozo de pastel. Ni Jack ni yo pedimos algo así. Intenté decirlo, pero el sirviente ya había salido del salón.


—¿Qué es esto...? ¿Entendió mal y nos confundió con lo que había pedido otro noble? Sea lo que sea, no lo comas. Podría tener un cristal dentro del pastel. 


Jack frunció el ceño, como si todo en la sala fuera sospechoso. En lugar de responder, miraba fijamente el plato de pastel. El lateral de la tarta estaba decorado con grandes flores. Detrás de la flor, se escondía un texto escrito con jarabe marrón.


[Trampa]


Miré el escrito y giré el plato para que Jack pudiera verlo. Jack miró el plato con cara de desconcierto y endureció su expresión.


—¿Sabes quién lo ha enviado?


—Tal vez... Radeck. 


Dije mientras frotaba la palabra escrita con jarabe con un tenedor.


—¿Radeck? ¿El nieto de Baodel? Es el ayudante del Rey. ¿Por qué te envía esto?


Yo tampoco lo sabía. Lo he visto de niño, pero eso no sería una razón para ayudarme. Era tan sospechoso, como desconocidas eran las intenciones de Radeck. Pero eso no significaba que tuviera que despreciar el consejo.


—Como sea. Si esta situación en sí es una trampa, no te muevas precipitadamente… 


Jack dejó de hablar. Al final de su mirada estaba el Rey bajando del podio. 


—Viene hacia aquí. 


Me di cuenta sin siquiera escucharlo. El Rey caminó directamente hacia mí. Detrás de él, Radeck y otros caballeros de la escolta le seguían en fila. El andar del Rey era digno, pero había una extraña sensación de diferencia en él. Me di cuenta fácilmente de lo que era.


—Está fingiendo. 


Por alguna razón, el Rey estaba aterrorizado. Estiró deliberadamente los hombros y caminó para ocultar ese sentimiento. 


—El Rey está aterrorizado ahora. 


—¿De qué estás hablando?


—No lo sé. Pero la reacción es extraña. Definitivamente hará algo.


Jack se levantó al ver al Rey acercarse. Yo también me levanté. Parecería que intentaba saludar al Rey, pero en realidad no era más que ponerse de pie para poder reaccionar inmediatamente a la situación.


El Rey se detuvo a unos pasos. En el momento en que abrió la boca para decir algo, las luces de la sala del banquete se apagaron. Como las cortinas oscuras estaban corridas en cada ventana, la vista se oscureció momentáneamente.


—¡Agh!


En medio del bullicio de los nobles, los gritos sonaron con fuerza. Si se mira la ubicación, venía de frente. En el lugar donde se encontraba el Rey.


—¡Majestad! ¿Está usted bien?


—¡Que alguien encienda la luz! ¡Abran las cortinas!


—¡Comprueben lo que está pasando!


Los músicos dejaron de tocar, y en un instante la sala se convirtió en un caos. "Shish" y las cortinas de cada ventana se abrieron simultáneamente. Una luz brillante entró y la sala del banquete se iluminó.


—¡Ah, Dios mío! ¡Majestad!


—¡Su Majestad está herido! ¡Adelante, llamen al mago! ¡Traigan a su Majestad adentro!


Lo que ocurrió durante ese corto tiempo fue que el Rey tenía una daga clavada en el brazo. Mientras se tambaleaba, los caballeros lo apoyaban a ambos lados.


—¡Ah, me atacó! Ha intentado matarme. 


El dedo del Rey me señaló. Por un momento no entendí de qué estaba hablando.


—¡¿Qué están haciendo?! Vamos, atrápenlo. 


En el momento en que el Rey gritó, las marionetas que habían estado escondidas por todo el lugar salieron. En el techo, en el balcón, detrás de los pilares. Rompieron el sigilo, sacaron sus espadas y se acercaron. Jack y yo fuimos rápidamente rodeados por unas veinte marionetas, y los nobles y el Rey retrocedieron y solo miraban. 


—¡Maldita sea, qué demonios es esto...! ¡Esto es un malentendido...!


Las palabras de Jack no llegaron a su fin. Tres de las marionetas asediadas se abalanzaron sobre él. Jack bloqueó su camino. Parecía que intentaba arrebatar la espada de la marioneta, pero la diferencia en sus habilidades físicas era demasiado grande. Fue pateado por los pies de la marioneta y rodó violentamente por el suelo.


—Trampa. 


Recordé las palabras escritas en el pastel. Esta era la trampa. Cuando me di cuenta, ya era demasiado tarde. El Rey me miró con ojos escrutadores. No sólo el Rey, sino todos los nobles de la sala de banquetes.


—Están todos en el mismo grupo. 


El Rey, un espantapájaros*, puede haber sido empujado por los aristócratas y haberse convertido en un cebo. De repente, recordé la vez que Radeck se abalanzó sobre mí frente a la mansión. Era de la misma forma. Estaban intentando fingir una situación y ver si yo era un humano o una marioneta.


N/T:Espantapájaros: Por si se olvidó. Esta palabra se utiliza muchas veces en novelas históricas. Y hace referencia a monarcas que no tienen poder sobre el país. Que son controlados y manipulados por otras personas y todas las decisiones que dicta son de otras personas. Él es sólo un medio para que otro gobierne el país. 


—¡Maldita sea, aléjate de él!


Jack, que había sido pateado por la marioneta, gritó mientras se arrastraba por el suelo. No podía escapar. Si esto era una trampa, no debería mostrar mi fuerza. Radeck debe haber enviado un mensaje para eso.


—Ahora la situación es... 


Tenía que salir herido. Para que no sospecharan. Dos marionetas blandieron sus espadas contra mis muslos, como si quisieran deshacerse de mi movilidad primero.

Me desplacé hacia atrás y esquivé una de las dos espadas. Se diría que lo evité por accidente. Para evitar sospechas, el muslo izquierdo quedó intacto.


La espada cortó otro muslo. Otra marioneta se acercó y clavó la espalda en mi hombro. En el momento en que la espada estaba medio clavada en mi hombro, caí hacia atrás como si hubiera perdido el equilibrio. Gracias a eso, la espada que estaba a punto de penetrar en el hombro salió por la mitad.


Al caer, la silla contra la que choqué se estrelló contra el suelo con un fuerte golpe. Las marionetas dejaron de correr tras de mí cuando caí. Pude sentir cómo la sangre se acumulaba en el suelo poco a poco. Los aristócratas se quedaron sorprendidos por ello.


—¿Qué es eso? Si es una marioneta creada por Baodel, ¿no debería ser fácil enfrentarse a tres personas?


—No sé si el rendimiento es bastante pobre porque es una obra temprana. 


—No es eso... ¿No es sólo una persona? En primer lugar, no reaccionó en absoluto. 


El murmullo se detuvo por un momento ante las palabras de alguien. Fue el grito de Jack el que rompió el silencio.


—¡Maldita sea, no se limiten a mirar! ¡Que alguien llamé a un mago! 


Jack se arrastró hacia mí, se quitó la camisa y la apretó contra mi muslo. Sentí pena por él, que trató urgentemente de detener la hemorragia, pero en realidad, yo podía regenerar este tipo de heridas con mis propias líneas. Sólo sangraba para evitar la regeneración a propósito para evitar sospechas.


—¿Qué se debe hacer? Realmente parece un humano. 


—Sangra demasiado. ¿No va a morir?


—Me preocupa. Si Sir Pernin lo supiera, no nos dejaría en paz.


—¡Deja de hablar! Que alguien llame a un mago. 


Nadie respondió a la voz quebrada de Jack. Sólo se concentraron en su charla.


—Está bien. Por si acaso, tenemos preparado a alguien que se parece a él. Cuando esta persona muera, diremos que ha sido castigado inmediatamente por intentar asesinar a la familia real y entregaremos el sustituto preparado para calmarlo. 


—Bueno, no le importaría tener a alguien que se parezca a él… En fin, es una pena que no sea una marioneta. 


Las voces de los aristócratas se oían en la distancia como si estuvieran tarareando. Curiosamente, mi visión era borrosa.


—Es un poco... Hace frío. 


Aunque fue golpeado deliberadamente por la espada, pasé por alto el peligro del sangrado. Cuando parecía un monstruo, no había sangre en el cuerpo. Por eso, no conocía la sensación del sangrado. 


Tal vez debido a mi estado de ánimo, mis labios se sentían fríos. Incluso la presión de Jack en mi muslo se sentía aturdida. Podría ser peligroso sangrar más que esto. Tenía que empezar a calmarme y disminuir para que no haya dudas. Mientras pensaba eso, el fuerte murmullo se detuvo.


—¡Mi Señor!


Oí la voz urgente de Jack. Cuando giré la cabeza, vi a un hombre de pie en la entrada de la sala. Era Pernin. Su rostro era difícil de ver debido a las sombras. Aun así, pude ver que la mirada de Pernin estaba fija en mí.


—Per… 


Estuve a punto de llamarlo en voz alta por la alegría, pero entonces me detuve. Ahora estoy gravemente herido. Era una actuación, por supuesto, pero tenía que causar esa impresión a los presentes. Entonces lo que tengo que hacer ahora es no llamarlo en voz alta.


—Pernin… 


Hice un sonido débil como si me estuviera muriendo. No era difícil. Mi voz incluso temblaba un poco por el frío, así que debía ser bastante natural. Los aristócratas parecían sorprendidos por la aparición de Pernin, pero no se inmutaron demasiado.


—Ha venido, muy bien. Izar intentó asesinar a su Majestad. Afortunadamente, pudimos detenerlo antes de que lo hiciera. 


—Debe estar molesto. He oído que le gusta. 


Uno de los aristócratas se adelantó y dijo. Presentaron al Rey como si quisiera comprobarlo por sí mismo. El Rey gimió al tomar su brazo, pero la mirada de Pernin estaba fija en mí y no se movió.


El sonido de sus zapatos al caminar resonaba a intervalos regulares. En el momento en que pasó junto a los aristócratas y llegó al grupo de marionetas, Pernin se movió. Agarró la mano de la marioneta que estaba a su lado. Se oyó el sonido del codo de su oponente rompiéndose. Cuando se dio cuenta, la espada que sostenía la marioneta ya había pasado a la mano de Pernin.


—¡¿Qué estás haciendo ahora...?!


Alguien gritó, pero fue más rápido que Pernin sacara la espada. Hubo un extraño sonido de “track-track” de las marionetas que estaban en fila. Más tarde me di cuenta de que era el sonido de un hueso del cuello siendo cortado. Una sólida línea se dibujó alrededor del cuello de la marioneta y su cabeza cayó al suelo. Como si los siguiera, los cuerpos de las marionetas también cayeron con un sonido sordo.


—¡Ugh…!


Alguien vomitó. Otro gritó y giró la cabeza. Pernin mató a un monstruo, pero su apariencia era la misma que la de un humano. Tal vez por eso, los nobles retrocedieron con rostros pálidos.


—¡Mi Señor, qué demonios está haciendo!


—¡Matar a un soldado de Palacio! ¿Va a cometer una traición?


—¡Oye, eres tan indiscreto que no puedes elegir dónde ir...!


Los gritos de los aristócratas enfadados se cortaron en algún momento. Una sensación de intimidación, que dificultaba la respiración, pesaba en la sala. El monstruo en esta sala ahora no era yo, sino Pernin. Un monstruo feroz que se enfrentaba a una batalla territorial. Parecía que se podía confiar en él, aunque fuera un señor del territorio de la zona central del bosque.


—¿Dijiste que intentó asesinar al Rey?


Pernin se dirigió al Rey. Había caballeros de escolta alrededor, pero nadie se puso en pie por el Rey. Los caballeros se fijaron en los aristócratas, no en el Rey, y cuando dudaron, los caballeros tampoco se apresuraron. Mientras tanto, Pernin agarró al Rey por el cuello y lo tiró al suelo.


El Rey gritó mientras se desplomaba en un charco de sangre de la marioneta. Era difícil saber si fue porque se sobresaltó al rodar sobre el líquido ensangrentado, o si fue porque la daga que tenía en el brazo estaba presionada contra el suelo.


—Yo también he atacado al Rey. ¿Van a quedarse quietos?


—Vamos. Esto está fuera de los límites. Lo que está haciendo ahora es una traición... 


—Si lo dices en serio, acércate. 


Nadie respondió. Los que establecieron contacto visual con Pernin desviaron la mirada descaradamente como si no quisieran enredarse en asuntos problemáticos.


—Un Rey o un aristócrata. En un país donde el sistema de estatus se ha vuelto inútil, pintan a su linaje y tratan de llevarlo con sangre. Pueden hacerlo por su cuenta. No pongan a los míos en el mismo juego. 


Los rostros de los nobles se contorsionan de ira. Aun así, la llamada a un caballero o a un guardia no llegó a producirse. No entendí esa reacción, pero Pernin arrojó su espada como si lo hubiera esperado y se volvió hacia mí. Se agachó frente a mí.


—¿Te duele?


No tenía sentido hacer esa pregunta. Tenía que decir que me dolía. Asintiendo con la cabeza, Pernin cerró brevemente los ojos. Fue poco tiempo, pero me pareció que estaba aguantando algo.


Sus manos se pusieron bajo mis rodillas. Mis brazos estaban alrededor de sus hombros. Pernin me abrazó ligeramente como si fuera un niño.


—Sir Pernin, espere. Discúlpese por sus acciones ahora. 


—Ahora está encubriendo a un traidor. ¿Está preparado para asumir la responsabilidad en el futuro?


Los pasos de Pernin se detuvieron abruptamente. Miró a su alrededor a cada uno de los reunidos en la sala. Un hábito de los monstruos antes de cazar. Me di cuenta de que estaba memorizando lo que iba a cazar. Después de echar un vistazo a los aristócratas, se dio la vuelta sin decir una palabra. Pude oír cómo le gritaban por ser irrespetuoso, pero no miró atrás 


—Esa arrogancia te estrangulará algún día. 


Una voz grave surgió de entre los nobles. Era la voz del hombre que me lanzó por primera vez la bola de cristal. Pero eso era todo. Aunque hablaban de ser un traidor, nunca llamaron a los soldados. En ese extraño ambiente, sólo Pernin parecía tranquilo.



***



Pernin subió a la habitación de invitados del segundo piso como si conociera bien la geografía del Palacio Real. Mientras caminaba por el pasillo, los sirvientes que venían del otro lado se apartaron de Pernin, sorprendidos. 

Si encuentran a alguien cubierto de sangre dentro del Palacio, lo normal sería llamar a los soldados. Sin embargo, los sirvientes no llamaron a los soldados, sino que lo evitaron. Estaba claro, por su aspecto, que no querían enterarse en asuntos que no le correspondían.


—Pernin, este país... Algo parece un poco extraño. 


Ahora que lo pienso, la actitud de los nobles y caballeros en la sala de banquetes era similar a la suya. No importa cómo el Rey sea un espantapájaros, el líder del país fue lanzado delante de sus ojos. Aun así, nadie dio un paso al frente. Todos se apartaron con la actitud de "No es mi asunto".


—No esperes lealtad de quienes se dejan llevar por el dinero. 


Pernin respondió a mis preguntas de forma concisa. Quería escuchar más detalles, pero me callé. Su expresión era firme, como si estuviera enfadado, eso me dejó un poco aturdido. Como si Pernin hubiera estado muchas veces en el Palacio, entró en la habitación de forma familiar. 


—Lo preguntaré de nuevo. ¿Te duele?


Preguntó Pernin mientras me acostaba en la cama de la habitación de invitados.


—No hay nadie aquí, así que puedes responder con sinceridad. ¿Te duele?


—No. Ya estoy mejor. 


Cuando Pernin atacó a la marioneta, yo ya había curado mis heridas. Aunque los caballeros llegaran, tenía que escapar con Pernin, así que mis músculos y carne estaban todos conectados.


—Ya está curado. No duele. 


Pernin me miró fijamente como si quisiera ver si estaba mintiendo. 


—Jack llamará pronto al mago de Palacio. Porque tiene que fingir que te ha curado. Acuéstate. 


Después de eso, la conversación terminó. Pernin se quedó en silencio después de sentarse en el sofá.


—Disculpe. 


Mientras tanto, Jack hizo entrar al mago del Palacio Real en la habitación. Como si se hubiera enterado de lo ocurrido en el salón de banquetes, el mago no preguntó por las circunstancias.


—Una vez terminado el tratamiento, el dolor durará unos días. No te muevas y descansa durante unos días.


El mago leyó el semblante de Pernin y salió de la habitación. Jack también parecía estar un poco incómodo con la pesada atmosfera y se dirigió hacia la puerta. 


—Yo... Bueno, yo también saldré. 


Después de que los dos salieran, el silencio continuó durante mucho tiempo.


—Pernin, ¿estás enfadado conmigo por algo?


—¿Por qué?


La voz devuelta era baja. Ni siquiera tenía su habitual sonrisa y sus ojos amables.


—Ahora mismo tienes un aspecto aterrador. Creo que tienes una queja conmigo. 


Ya había visto esos ojos tan fríos antes. Hace más de diez años, cuando intentó salir del bosque, fingí estar enfermo para detenerlo. La mirada que tenía cuando lo descubrió era la misma que tenía ahora. 


—Si estás molesto por algo, dímelo. No sé lo que hice mal. 


No revelé mi identidad a los aristócratas. Creo que hice lo mejor que pude. Sin embargo, los elogios no volvieron, así que perdí las fuerzas. Pernin me miró y se pasó la mano por el rostro. 


—Eres resistente, ¿verdad?


—Sí. 


—¿Por eso lanzas fácilmente tu cuerpo como cebo?


Abrí los ojos ante las repentinas palabras. 


—Antes, dijiste que te quemaron cuando estabas en el bosque. Eso debió ocurrir mientras Oble intentaba recuperarme. Incluso entonces, lanzaste tu cuerpo falsamente, ¿no es así? 


Me quedé sin palabras ante las inesperadas palabras. Como si el entorno se hubiera detenido, miré a Pernin, olvidándome incluso de respirar.


—No pretendo interrogarte. Puedo adivinar por qué Oble me atrapó fácilmente. 


Lo que dijo lo entendí un poco después. ¿Hasta qué punto lo recordaba Pernin? Recordé el día de la visita de Radeck, que Pernin cambió el tema de conversación por consideración a mí. Tal vez Pernin no había recordado ya todos los acontecimientos de la cabaña en aquel momento. No estaba seguro, así que no sabía qué decir.


—En este banquete… No creo que realmente te hayan derribado los ataques de las marionetas. Debe haber sido que deliberadamente entregaste tu cuerpo después de ver la situación. ¿Me equivoco? 


Su voz contenía una ligera cantidad de ira. No pude entender qué demonios era, así que me limité a mover los dedos. Mientras alisaba las arrugas de la manta, oí un pequeño suspiro.


—Si. Si no lo sabes, cambiaré el ejemplo. Mis heridas se curan más rápido que las de la mayoría de la gente. No lo digo por decir, es la verdad. 


—Lo sé. Tú... 


Su cuerpo tenía mucho de mi cuerpo mezclado en él. Cuando estaba parasitado por Pernin, su pierna derecha era todo mi cuerpo hasta la mitad de la pantorrilla. Pero los caballeros que no lo sabían sólo le cortaron el tobillo, y gracias a eso, más de la mitad de mi cuerpo permaneció en el suyo.


Aunque no fuera necesariamente eso, había arraigado en todo el cuerpo de Pernin para su adsorción. Pedazos del cuerpo del monstruo estaban esparcidos por todo mi cuerpo. Al final, Pernin está basado en un cuerpo humano, pero ni siquiera sabía que era difícil decir que era una persona completa.


—Ya que me conoces, lo entenderás. Me curo fácilmente, así que digamos que lanzo mi cuerpo y se lastima constantemente. Si mi cuerpo a menudo se lastima, ¿qué te parecería? 


Era una palabra que no entendía bien. Después del reencuentro, no podía imaginarlo fácilmente porque sólo había visto su aspecto fuerte. Pero una cosa es cierta.


—Pernin, espero que no te hagas daño. 


Ya era suficiente verlo sufrir de niño. Ante mi respuesta, Pernin se acercó a la cama. Al sentarse, la cama se hundió. Su gran mano me pasó por el pelo.


—Esa es una respuesta fácil. ¿Por qué no puedo sustituirte?


Pensé mucho en lo que había dicho. ¿Dijo que era un ejemplo? Me gusta Pernin y no quiero que le hagan daño. Si lo pienso de otra manera… 


—Así que quieres decir...


«¿…Que yo también te gusto?» 


La pregunta no salió en voz alta. ¿Y si dice que no? Estaba emparejado con él, pero no estaba seguro de que Pernin sintiera lo mismo que yo. La mano que rozaba mi pelo se detuvo. Sus labios tocaron mi frente y se separaron. No había ninguna palabra, pero me dio una respuesta. También le gusto. Esta acción debía significar eso.


—Ten más confianza en ti mismo. Puedes hacerlo. 


Era una palabra extraña. También era una palabra amable.


—Cuando te vi desplomado en el salón de banquetes, vi una extraña imagen posterior. 


—¿Imagen posterior?


—Sí. Había algo amarillo alrededor de ti… Eras tan pequeño. ¿Sabes lo que es? 


Las palabras de Pernin eran tan poco amables que era difícil de entender. Cuando me quedé quieto, abrió la boca adicionalmente. 


—Debió ser de noche, o tal vez de madrugada. Parece que ocurrió cerca de una cueva.


Analicé las palabras que había dicho. Los alrededores eran amarillos. Soy pequeño. Dijo que había ocurrido en la noche. Era una pequeña pista, pero fue suficiente para calmar la excitación. Hormigas amarillas. Lo que Pernin vio en el salón de banquetes debe haber sido una imagen del pasado. 


¿Cuánto vio? Si era posible, esperaba que no pensara en cosas difíciles. Abrí la boca al encontrar las palabras que no salían, pero al final no salió ningún sonido.


—Puedo adivinar cómo te has hecho tan pequeño. 


Viendo que dijo que era una suposición, no parece que lo recordara bien.


—No sé de qué se trata. Pero también debe haber sido para tratar de salvarme. 


No se equivocó. Comencé a buscar en mi cabeza, buscando algo que decir, pero fue en vano.


—No vuelvas a hacer eso. 


La voz susurrada sonaba amable pero contundente.


—Lo mismo ocurre con el salón de banquetes. Si crees que te van a hacer daño, revela que eres una marioneta. Pisa a tu oponente. 


—¿Está bien?


—Está bien. Haz lo que quieras. 


Entonces, cuando las cosas vayan mal, ¿qué piensa hacer? Sonrió como si hubiera percibido mis dudas.


—No te preocupes. Lo arreglaré. 


Había una tranquilidad en su voz. El niño que lloraba en los arbustos ya no era débil. No era sólo el cuerpo lo que había crecido, todo lo demás lo había hecho. 


—Eres un adulto. 


Las palabras cortadas habían sonado extrañas. Pero Pernin se rió como si hubiera entendido lo que yo quería decir. Eso fue suficiente, así que no dije nada más.



***



Pernin me llevó al baño. Llenó la bañera y desató los nudos de mi traje de banquete. Las partes empapadas de sangre se endurecieron y no se podía recuperar, pero Pernin no se apresuró.


—Por cierto... ¿No tienes que huir?


—¿Huir? 


—Lanzaste al Rey. Incluso los nobles parecían muy enfadados. Nunca se sabe cuándo vendrán los soldados y te arrastrarán por traición. 


—Eso no sucederá, así que está bien. Este lugar hace tiempo que perdió su función como país. 


—¿Qué quieres decir?


—¿Recuerdas cuando dije antes que el Imperio y este lugar cooperaban?


Asentí con la cabeza y siguió con una explicación. 


—El Imperio está apoyando la investigación de marionetas. Es la realidad de los aristócratas de este país que se llenan el estómago con esos subsidios. 


—¿Cómo se relaciona eso con no tener que huir?


—En pocas palabras… El Reino del Rhone se inclina ante el Imperio. 


¿Por qué es esa la razón por la que no es tomado por traición? Mientras estaba perdido en mis pensamientos, todos los nudos del saco se deshicieron. Al extenderse de lado a lado, la camisa que había debajo quedó al descubierto.


—No hay nada de qué preocuparse. ¿No te dije antes que me estaban buscando desde otros países?


Puso el saco en la cesta. Sus manos ahora desabrochaban mi camisa. 


—Por supuesto, el Imperio lleva mucho tiempo ofreciéndome la naturalización*. Eso hace que mi posición en este país sea un poco complicada. 


N/T: Naturalización: Es el proceso mediante el cual el ciudadano de un Estado adquiere la nacionalidad de otro Estado con el que ha adquirido vínculos


—¿Complicada?


En lugar de responder, Pernin terminó de desabrochar el último botón. Me quitó la camisa empapada de sangre de los hombros. La camisa sucia y arrugada fue arrojada de nuevo al cesto. Su mano acarició suavemente mi hombro y descendió lentamente hasta mi pecho. El pezón atrapado en su pulgar se presionó y giró. Se rió ligeramente mientras mi garganta se estrechaba por las cosquillas.


—¿Cómo te sientes?


—Bien. 


Me gustaría poder hacer más, pero la mano salvaje sólo escuchó mi respuesta y se apartó. Su mano, que bajaba a tientas, tocó la correa de mi pantalón.


—¿Hasta dónde he dicho...? Sí, soy un plebeyo, pero cuando acepte la oferta de naturalización del Imperio, mi posición se invertirá. La nobleza aquí estará bajo mis pies, tendré una autoridad diferente para los aristócratas de aquí y de los países menores. 


—Eso significa... 


El Reino del Rhone se inclina ante el Imperio. En esa situación, si Pernin se convierte en un aristócrata del Imperio…


—¿Entiendes ahora? No pueden tratarme mal. Más que mi riqueza, esta es la verdadera razón por la que puedo ser igual a ellos.


Mis pantalones fueron bajados. Sus dedos se metieron en mi ropa interior y también fue bajada hasta los muslos. Una mirada aguda recorrió mi pene expuesto. Mi ropa interior bajó hasta los tobillos y sus labios tocaron mis testículos. La suave carne fue succionada entre sus labios y se separaron con un ruido sordo. La sensación de cosquilleo hizo que los dedos de mis pies se encogieran. 


—Pernin, hazlo una vez más. 


Se oyó una pequeña risa. Hizo lo que yo quería y me alegré de que me hiciera caso, así que le acaricié la cabeza.


—El rumor de que he robado la marioneta ha llegado al Imperio... No sé como saldrá, pero ahora está bien. 


—Ya veo. ¿Pero por qué no te dieron ningún título de nobleza en este reino? Seguramente saben que intentan llevarte de otro país. 


—Iban a dármelo. Lo rechacé. 


—¿Estás listo para ir a otro país?


A diferencia de los plebeyos, los aristócratas sabían que el proceso de naturalización era complicado ¿Lo rechazó teniendo en cuenta eso? Pernin esbozó una sutil sonrisa que no era ni afirmativa ni negativa.


—Dijeron que me darían el título de Conde. 


—¿No es un título alto? 


—Dependerá de dónde se ponga el listón. 


Pernin dijo mientras acariciaba mis genitales con la mano. Presionando el orificio de la punta con la punta de su pulgar y girándolo suavemente, mi bajo vientre se tensó.


—Por cierto, la mayoría de las personas influyentes que dominan este país son familias de Márquez. 


—Eso suena... 


Así que querían poner a Pernin bajo sus pies. En el momento que reciba el título, pertenece al país. Incluso en un país en el que el sistema de estatus se ha convertido en algo sin sentido, mientras el estatus exista, debe haber gente que intente atarlo como excusa.


—Por eso seguiste siendo un plebeyo. 


Pernin elevó su posición dejando espacio para que se convirtiera en un noble del Imperio. El hombre que estaba masajeando mis genitales se levantó.


—Ahora métete en el agua. 


Empujándome a la bañera, Pernin comenzó rápidamente a quitarse también su propia ropa. Sus botones se desabrocharon, revelando su grueso pecho. Curiosamente, no podía apartar los ojos de él. Tragué saliva seca.


—¿Qué estás haciendo? Entra. 


Recobré el sentido con el sonido de las risas. Recogí el agua del baño y limpié la sangre endurecida de mi cuerpo. Cada vez que recogía agua, sentía una mirada descuidada a mis espaldas.


Mirando hacia atrás, ya había terminado de desvestirse. Fue rápido. ¿Cuándo se desnudó? O mejor dicho, no sabía si debía sorprenderme de la parte inferior de su cuerpo, que estaba erecto y firme. Me pregunté qué había hecho para volverse tan digno. 


Escudriñé el cuerpo de Pernin. Hombros anchos, vientre firme. Un pene erecto y sano. Que lindo. Pensando en eso, mi mirada se detuvo en su pierna derecha.


Un día, pensé que si tenía la oportunidad, debía remangarle los pantalones mientras dormía. Sin embargo, pude verificarlo fácilmente sin necesidad de hacerlo. La pierna de Pernin era de hueso y carne. Lo esperaba hasta cierto punto con su forma natural de andar, pero la pierna realmente había crecido. 


—Pernin, eso... 


¿Cuándo te creció…? Estaba a punto de preguntar, pero cerré la boca. Ni siquiera sé cuánto recuerda, pero no quería mencionarlo. La pierna de Pernin está completamente crecida, y no muestra ningún signo de dolor. Eso es suficiente.


Pernin me empujó por la espalda. La bañera se desbordó cuando dos hombres adultos se sentaron dentro. 


—Pernin, está ocurriendo algo extraño. 


El baño estaba lleno de energía cálida. La serenidad despertaba más bien una sensación de incongruencia. Hace unos minutos, había matado a unos 20 soldados en el salón de banquetes. Aunque eran unas marionetas, equivalía a traición. No podía creer que se estuviera aseando en una habitación de invitados del Palacio después de hacer tal cosa.


—Estoy pensando en limpiar la parte superior. 


Pernin lanzó unas palabras repentinas. Limpiar la parte superior probablemente tenga que ver con ir a otro país. En otras palabras, también significaba que recibiría el título de nobleza que se había retrasado. Lo que él elija, yo lo seguiré. Sin embargo, su elección no era fácil de entender.


—Pernin, debe haber muchas cosas que has hecho aquí. ¿Puedes tirarlo tan fácilmente?


—Lo puedo hacer… Bueno, es fácil tirar lo que se ha hecho sin esfuerzo. 


—¿Qué quieres decir? ¿Estás diciendo que subir tan alto en la sociedad fue fácil? 


Pernin no contestó de inmediato, como si estuviera organizando sus pensamientos.


—En este país, es casi imposible que un individuo haga crecer su riqueza a menos que tenga un monopolio de bienes valiosos. 


Escuché la explicación que no era directa. 


—El poder del país ya está en manos de la aristocracia y los ricos. No dejarán que crezca un poder emergente que amenace su posición. 


—Ah... 


—Presionarán a sus clientes para que corten el flujo de la logística, ordenarán a personas que prendan fuego a sus tiendas o se apoderan de los intereses creados de cualquier medio. 


Si conoce el método en detalle, debe significar que Pernin también ha sufrido.


—A pesar de tanta presión, a veces los individuos crecen en poco tiempo. Estoy seguro de que hay algunos ejemplos... En mi caso, mi benefactor tenía mucho dinero para poder apoyarme. 


—Si es tu benefactor, ¿te refieres al padre adoptivo que te acogió por casualidad?


—Sí. Tenía suficiente riqueza en sus manos para ignorar a todos los nobles que interferían en mi trabajo. 


El tono de Pernin era ciertamente ligero. Pero había un indicio de ferocidad no oculta en su sonrisa.


No sé qué tiempo pasó fuera del bosque. Sin embargo, estaba seguro de que al menos no había soportado nada injusto. Si alguien hubiera quemado la tienda para molestar a Pernin, éste seguramente le habría devuelto el daño. Me imaginaba que los aristócratas, que sólo habían sufrido pérdidas al intentar matar su fuerza, habían sido pisados con su ira. 


—Sólo construí la Asociación porque necesitaba una placa de identificación para ponerla en primer lugar. Así que no me arrepentiré de dejarla. 


—¿Una placa de identificación?


—Cuando manifesté por primera vez mi habilidad con la espada, hubo mucha gente que me presionó para que me pusiera a sus órdenes. Era tan molesto que necesitaba una organización a la que pertenecer. 


Esa era la “Asociación de Izar”. En lugar de ponerse a las órdenes de otro, Pernin creó su propio grupo y perteneció a él. Lo utilizó como escudo para bloquear la presión de los nobles. Finalmente comprendí que no era una fuerza que se alzara desesperadamente. Para Pernin, la Asociación era sólo uno de los medios para facilitar la vida.


—Estoy pensando en celebrar un banquete antes de abandonar el país. 


Lo miré ante el repentino comentario, pero mis ojos se detuvieron. Pude ver gotas de agua corriendo por su barbilla. Un chorro de agua bajó por los músculos de su cuello y se posó en su clavícula. El agua que goteaba se abrió paso por su pecho. Tragué la saliva seca.


—Ah. 


Mientras seguía la gota de agua, encontré su pene sumergido en el agua. El pene de Pernin seguía erecto. Parece un poco molesto el aspecto grueso y grande. Era sorprendente que me diera una suave explicación mientras su pene estaba en ese estado. 


—...Así que vamos a tener un banquete... ¿Estás escuchando?


—¿Ah...? Oh, sí, un banquete. Celebrar un banquete ¿Por qué estás celebrando un banquete de repente? 


Incluso mientras hacía la pregunta, mi cabeza estaba llena del pene de Pernin. ¿Cómo puedo tocar ese pilar de forma natural? Ahora la distancia es demasiado grande. Moverse a su lado poco a poco debe ser una prioridad. 


—El banquete al que asististe esta vez… No fue un banquete, fue un lugar que puso en ridículo a una persona. 


—Sí, lo era. 


Respondí con moderación y moví mi trasero lentamente. De hecho, no podía entender lo que me decía. 


—Encontraré un lugar y celebraré un banquete adecuado. Dime cuándo es un buen momento. 


—Ah...oh, de acuerdo. Haz lo que quieras. 


No entendía por qué seguía hablando del banquete. Banquete y pene. Estaba claro cuál era mejor.


—Pernin, más que eso, ¿puedes usar las habitaciones del Palacio Real así?


¿Podemos divertirnos sin preocuparnos? Pregunté porque era importante. Mi mirada seguía clavada en su pene.


—Por regla general, no debería ser, pero no importa. De todas formas, te llamarán una vez más desde la Torre de los Magos. Podemos quedarnos hasta entonces.


—¿Por qué vuelven a llamarme desde la Torre? ¿No está todo confirmado? 


Mi trasero se movió una vez más. Finalmente toqué su pelvis. 


—Hay rumores que se han extendido, así que van a llamarte formalmente y pasar por el proceso de confirmación. Si vas a ser convocado de nuevo, es mejor que te sientes y descanses aquí. 


—Ya veo. 


Significa que hay mucho tiempo para permanecer en la habitación. También dijo que tenía suficiente tiempo para divertirme con él. Moví mi pierna y uní mi muslo al suyo. Lo único que faltaba era levantar la mano y colocarla sobre su pene. 


Me quedé mirando su pene para encontrar el momento adecuado, pero Pernin me agarró la mano. La llevó sobre su pene erecto y la puso sobre él. 


—Si vas a hacerlo, hazlo con las manos. No lo hagas con los ojos. 


—¿Puedo hacerlo?


—¿No es por eso que hemos venido aquí? 


Así es.


—Hoy lo voy a meter. Si no te importa, hazlo. Si no, quita las manos de encima. Te espero. 


La voz en el baño sonaba un poco entrecortada. ¿Por qué querría meterme el pene en el agujero del trasero? No sé por qué, pero de todos modos no importaba. No había razón para dudar. Agarré el pene con la mano. El pulso a través de la palma era fuerte.


—Me gusta esta sensación. 


Dije mientras tocaba los gruesos vasos sanguíneos que sobresalían. Cuando nuestras miradas se encontraron, sus ojos se entrecerraron.


—Sí, a mí también me gusta. Sujétalo un poco más fuerte. 


Hice lo que me dijo. Fue agradable escuchar un pequeño gemido. La sonrisa de sus ojos también fue bonita. Pero no era satisfactoria. Lo que quería no era esa mirada relajada. Quería que se quedara sin aliento, como antes. Deseaba escucharlo gemir un poco más. 


—¿Por qué te detienes? Continúa. 


Pernin regañó mi mano inmóvil. Sin embargo, cuando me quedé quieto, su sonrisa se desvaneció. Pernin puso su mano sobre la mía que estaba sujetando su pene.


—Muévela. 


Una mano enérgica agarró mi mano y la movió de arriba abajo. Esto no es suficiente. Seguramente no lo podré ver jadeando por algo así. Finalmente encontré la respuesta mientras miraba las manos moverse en el agua.


—¿Puedo hacerlo con la boca?


Su mano se detuvo. Mi corazón se aceleró al ver mis ojos ligeramente abiertos.


—Lo que me hiciste antes, se siente bien, así que yo también quiero hacerlo. 


—…


—Estoy seguro de que lo haré bien. 


Soy un monstruo parasitario. Así que, si era para chupar y adsorber, estaba confiado. Ante ese pensamiento, alcé los hombros con orgullo. Pernin me miró y pasó su mano por la cara. Ya no encontraba la misma compostura que tenía hace poco. 


—Dime si no puedes. 


Se levantó y se dirigió a la amplia orilla de la bañera. Apartando las botellas de cristal, Pernin se sentó en la orilla y me miró. Era agradable ver que los muslos estaban bien abiertos.


Empujé el agua, me metí entre sus piernas y me senté. Fue bueno que su pene estuviera tan erecto, pero dudé cuando me enfrenté a su pene tan de cerca. Era demasiado grande. Parecía que no podía respirar si lo metiera a mi boca. Dudé ante ese pensamiento, pero la parte posterior de mi cabeza fue jalada. 


Pernin agarró su pene y lo frotó contra mi mejilla. Cuando levanté la cabeza, me encontré con sus ojos. Toda mi columna vertebral pareció erizarse. Algo se estremeció, algo se adormeció. Había un miedo desconocido en su mirada. La punta de su pene, que había estado frotando contra mi mejilla, bajó y se presionó contra mis labios.


—Eso está bien. 


Extrañamente, los dedos de mis pies se entumecieron ante la voz baja. El trozo de carne que había tocado mis labios parecía estar ya pegajoso. 


—Saca la lengua... Sí, así es. 


La punta del pene erecto se frotó contra la lengua que sobresalía. Era redondo y resbaladizo. Allí, el olor de Pernin era fuerte. Algo que había estado presionando suavemente mi lengua tocó mis labios. Al abrir la boca, el glande empujó en ella. 


—Sí... 


Es redondo y duro. Es grueso. Los pensamientos surgieron y se calmaron. La boca estaba caliente. Grandes vasos sanguíneos abultados se podían sentir a través de la lengua. Sólo tragué un poco la punta, pero eso fue demasiado para mí. Un gemido salió desde el interior de mi garganta. 


¿Qué debo hacer ahora? Una pregunta me vino a la mente. Seguir lo que hizo Pernin. Una respuesta clara cayó.


Me tragué su pene por completo y moví la cabeza de arriba hacia abajo. No funcionó. Me costó tragarme su pene hasta la mitad, por lo que cerré los ojos. Acaricié su pene con la lengua, pero no estaba seguro de ser bueno en ello.


—Está bien. Lo estás haciendo muy bien. 


Los elogios volvieron a aparecer. Al mismo tiempo, la mano que me acariciaba la cabeza me presionó la nuca. Quería que tragara más. ¿Podría hacerlo más? Cuando levanté la vista con ese pensamiento, nuestros ojos se encontraron. Sus ojos eran diferentes a los de siempre.


—Ponlo dentro de tu garganta. Si no puedes hacerlo, puedes parar. Me gustaría poder hacer más. 


Mis oídos se agitaron ante el sonido de la respiración. Lo miré y chupé la carne en la boca. Tragué poco a poco hasta el interior de mi garganta.


—Sí...ah… 


Hubo un sonido sutil, ni un gemido ni una respuesta. El sonido suave y corto resonó finamente. No podía respirar bien, pero más que eso, el sonido bajo y claro de la respiración de Pernin hizo que me estremeciera. El interior de sus muslos temblaba cada vez que movía la boca, era encantador. Sentí sus músculos tensarse cuando toqué esa parte con mis manos. Era tan lindo que mis pies se encogieron debajo del agua. 


—Si... Lo estás haciendo muy bien. Lo estás haciendo muy bien.


Se escuchó un sonido de respiración baja. La punta de su pene en forma de seta fue escupida lo suficiente como para sostenerla en los labios. Lo saqué tanto que rebotó fuera de mi boca con un sonido sordo, lo agarré de nuevo y lo metí.


Tener el pene grande es algo bueno. Pero ahora no se sentía tan bien. Froté su pene con la lengua, como Pernin lo había hecho antes. Como él, presioné y froté la punta de su pene. 



«¿Es así como lo hizo? Sí, así fue.»


Fue una acción poco convincente, pero la reacción volvió a ser constante. Podía oír cómo la respiración de Pernin se entrecortaba poco a poco. Metí un poco más el grueso pene y lo llevé a un lado de mi boca. Un gemido resonó en el baño lleno de vapor. Era todo lo que había aprendido de Pernin.


—Métetelo en la boca, hasta el interior de tu garganta... Sí, así... Mastúrbate ahora. 


Le miré al oír la palabra masturbación. ¿Qué es eso? En lugar de responder, sus pies se movieron. Los dedos de los pies de Pernin rozaron mi pene en el agua. Me sobresalté e intenté escupir lo que tenía en la boca, pero Pernin me detuvo tirándo de mi cabeza. 


—Sigue chupando. 


—Ugh...sí...sí... 


—Estás erecto. ¿Te excita chuparlo? 


Su pie presionó alrededor de mi pene. No me dolió. Presionó lo suficiente para sentirse bien y luego se retiró repetidamente. Un gemido de agonía brotó de esas sensaciones.


Su pie, que había estado sujetando el pene, bajó hasta los testículos y presionó la suave carne, haciendo girar su pie. Mis muslos temblaron ante la extraña sensación. Mi espalda se retorció y me estremecí. Quise recuperar el aliento, pero ni siquiera pude hacerlo debido al pesado trozo de carne que bloqueaba mi boca.


—Ahora tócate. Te enseñé a hacerlo antes, ¿verdad? 


Asentí con la cabeza, manteniendo su pene en mi boca. Busqué a tientas mi pene y lo moví hacia arriba y hacia abajo. Pero cuando intentaba mover la mano, la boca se detenía, y cuando intentaba mover la boca, la mano se detenía. No sabía cómo hacer las dos cosas a la vez, así que le miré.


Quería pedir ayuda, pero no me pareció bien. Cuando me puse nervioso, Pernin, que fue amable conmigo, me ayudó. Levantó su cuerpo, me agarró la cabeza y empezó a mover la cintura por su cuenta.


—Eh...ah... 


Un gemido brotó de la parte del cuello, donde su pene entraba y salía. Levanté la cabeza y cerré los ojos. Cada vez que movía las caderas, el agua de la bañera se balanceaba. 


«Esta bañera es grande, por lo que se puede chapotear.» 


Eso pensé vagamente. Pero en cuanto escuché el gemido de Pernin, el juego del agua desapareció de mi mente.


Su cintura se aceleró un poco. Su mano sujetando mi cabeza era fuerte. El sonido del agua moviéndose sonaba constantemente alrededor de Pernin. Mi mano, que había estado tocando mi pene, estaba ahora ocupada en aferrarse a su cintura. 


Los movimientos de Pernin eran cortos y rápidos. Su pene pronto eyaculó. En el momento en que me di cuenta, lo que había estado golpeando el interior de mi garganta se estremeció y cayó hacia atrás. Los músculos de la parte baja de su espalda se tensaron con fuerza. El movimiento tembloroso de la parte inferior del cuerpo se transmitió a través de la palma de mi mano.


El olor del semen se extendió con una respiración corta. Era el olor de Pernin. Eyaculó en mi boca varias veces. Después de eyacular todo el líquido opaco, Pernin movió la cintura de un lado a otro varias veces para disfrutar de la sensación posterior. Cuando levanté la vista, tenía la cara mojada por una sensación de satisfacción. 


Después de buscar mi oreja, tiró de ella hacia atrás. Un gran trozo de carne salió de mi boca. A primera vista, pude ver que el fino hilo conectado a la punta de su pene se estiró y luego se rompió.


—Abre la boca. 


Al hacer lo que me dijo, el líquido espeso acumulado fluyó por mi lengua. Pernin me miró sin parpadear y luego sonrió.


—Ni siquiera sabía... Que tus paredes bucales pueden sentirse tan bien. 


Su mano me acarició la mejilla y me tocó el labio inferior.


—Trágatelo. Quiero verlo. 


«¿Pernin?»


La palabra no salió por el líquido que tenía en la boca.


—Si no puedes hacerlo, no pasa nada. Escúpelo aquí. 


Extendió su mano frente a mí. Pernin me dio a elegir. Pero sus ojos buscaban claramente lo primero. No había nada que no pudiera hacer si quería. No era demasiado difícil, así que cerré la boca y pasé el contenido por mi garganta.


Cuando mi cuello se movió, la mirada de Pernin me siguió. Había algo espeluznante en sus ojos. En el momento en que lo pensé, Pernin me agarró del brazo y me levantó.


—¿Pernin?


Se sentó en la amplia orilla de la bañera. Levantado, me senté sobre el muslo de Pernin con las piernas separadas. Tomó una botella de cristal que tenía cerca y abrió la tapa. El contenido transparente fluyó por sus dedos.


—Pernin, esto... 


Ahora me gusta esta posición. Me gustaba el contacto entre su pene y el mío. Abracé a Pernin por el cuello y pegué su pecho con fuerza contra el mío. Un calor agradable se extendió desde su pecho.


—Pernin, me gusta esta postura. 


Probé a mover la parte inferior de mi cuerpo hacia delante y hacia atrás. Incluso froté mi pene hacia arriba y hacia abajo. No era intencional, era un instinto para encontrar algo agradable.


—Ah... Ah, ha...ah... 


Una sensación de hormigueo se extendió por todo mi cuerpo. Mi cintura se movía salvajemente, golpeando el bajo vientre y mi pene. El cuerpo de Pernin se puso rígido. Su mirada estaba fija en la pared por encima de mi hombro, y me quedé sin palabras.


Cuando miré hacia atrás preguntándome el motivo, vi un espejo que llenaba un lado de la pared. ¿Qué tiene de bueno ver eso? Interesado, decidí concentrarme en lo que estaba haciendo.


—Sí...ah… 


Me quedé sin aliento. Los latidos del corazón del otro se enviaban a través del pecho que se rozaba con el otro. 


—Pernin, Pernin... Per...ah... 


El movimiento de la cintura se aceleró. Hubo un sonido de la carne húmeda que chocaba entre sí. Levanté la parte inferior de mi cuerpo mientras me abrazaba a su cuello con fuerza. Aunque parecía estar ejerciendo toda mi fuerza, tal vez debido a mi postura, mis movimientos se sentían lentos.


Quería moverme con fuerza, pero mi cuerpo estaba tan cerca que parecía retorcerse. Sin embargo, fue suficiente. Mi acción hizo que Pernin también se sintiera mejor, y su pene se endureció mientras me presionaba. 


—Bien. Continúa. 


Era agradable escuchar la voz lánguida. El brazo de Pernin rodeaba mi cintura. Su mano, que había estado acariciando mi espalda, bajó. Su mano agarró mi trasero y lo acarició con un movimiento circular.


—Ah... Ah sí... 


Las nalgas atrapadas por él se extendieron a izquierda y derecha. Su mirada estaba clavada en el espejo sobre mi hombro. Sin embargo, estaba ocupado en frotar y chocar con el pene de Pernin. 


—Pernin, ah... Di algo, tu...ah... Tu voz es buena. 


—¿Mi voz?


El sonido en mis oídos hizo que mi cuerpo temblara. Su respiración baja se aceleraba. Ahora me gusta esa voz. Justo cuando iba a decir eso, un dedo húmedo se deslizó entre mis nalgas. 


—Ah...ah... Pernin, eso... 


Por alguna razón, sus dedos empujaron en el agujero sin resistencia. El dedo que entró profundamente se movió como dibujando un círculo y luego salió. El dedo tocó la entrada y volvió a entrar como si lo presionara. El movimiento hizo que la parte inferior de mi vientre se tensara.


Su dedo oscilante entraba y salía entre mi agujero, como si fuera algo familiar. Una pequeña sensación extraña en mi cuerpo, un cosquilleo en alguna parte, una extraña estimulación que a veces subía por la columna vertebral. Cada vez que se metía, mi espalda temblaba.


—¿Qué estás haciendo? Sigue moviéndote. 


La voz de Pernin sonó suavemente. Aunque era una voz limitada, se sentía como algo forzada. Moví mis caderas como se me indicó. Al mover mi cintura hacia adelante, el dedo que estaba dentro salió. Cuanto más movía mi trasero hacia atrás, su dedo entraba más profundamente. 


—Pernin, esto... 


«Se siente bien.»


Quería moverme con más violencia, pero no podía hacerlo como quería debido a la extraña estimulación que me recorría la columna vertebral.


—Ah...ah... Pernin, 


Lo abracé con fuerza. El pecho, el vientre y la parte inferior de cada uno estaban tan juntas que no había espacio para que entre el agua. En ese estado, me giré como si me aplastara la cintura.


—Ah…ah… 


El pene de cada uno, presionados en el bajo vientre del otro se frotaban. Testículos blandos, punta de pene redonda. La forma era tan clara como si los estuviera viendo. 


Cada vez que respiraba profundamente, mi pecho se hinchaba y repetía los gemidos. Lo mismo ocurría con Pernin. Cuando no podía bajar la cintura, él movía sus dedos. 


El dedo índice y el dedo medio. Se juntaron, se precipitaron y entraron con fuerza. Moviendo mi cintura hacia atrás y luego volviendo de nuevo. El movimiento era cada vez más rápido. Cada vez que un dedo pasaba por algún lugar del interior, mi cabeza caía hacia atrás. Me quedé sin aliento. La sensación palpitante me empujaba la espalda hacia delante.


Aun así, no había lugar para escapar debido al bajo vientre de Pernin. Sólo tenía sus genitales y los míos aplastados. Las lágrimas escocían. Me sentía tan bien que mi vista estaba borrosa. 


—Ha…sí...ah, ugh… 


Moví mi cintura hacia arriba y hacia abajo mientras presionaba la parte inferior de mi cuerpo contra él. Pernin dio un pequeño suspiro. Parecía que estuviera soportando algo. 


—Ah…bien… Pernin, eso… Más dedos, más... Prueba un poco más. 


Sensaciones inidentificables subieron por mi columna vertebral. El agujero se tensó ante esa sensación. Se aflojó. Se tensó de nuevo. El agujero de abajo succionó al máximo los dedos intrusos. Disfrutando de la sensación, abracé a Pernin.


—Creo que es suficiente. 


La voz de Pernin que dijo eso estaba sin aliento. Sus dedos se deslizaron fuera. Pernin me agarró por la cintura y me levantó. Me sentí insatisfecho por la separación de mi cuerpo con el suyo, pero no tuve tiempo de expresarlo. Pernin agarró su pene y lo presionó contra mi agujero. 


—Siéntate. 


—Ah… Ah… 


—Despacio. Puedes hacerlo. 


Emitió una orden. Fue una orden amable. Puse la mano detrás de mí y toqué su pene. Cuando volví a mirar hacia el espejo, me encontré con los ojos de Pernin. Su mirada bajó. Al seguirla, pude ver su pene presionando cerca de mi agujero que estaba entre mis nalgas. 


—Dije que lo metería, ¿no es cierto? 


Pernin agarró su pene y movió su mano. El glande redondo del pene se frotó hacia arriba y hacia abajo entre las nalgas. Mi respiración se detuvo por un momento ante la pesada sensación. El agujero que había presionado con los dedos estaba ensanchado. 


—Siéntate. Ya lo has metido en tu boca. Ahora tienes que meterlo aquí también, tiene que sentirse bien. 


Me vio a través del espejo. Su mano, que sujetaba el pene, rodeaba la base y la frotaba de arriba hacia abajo. El pene se manchó con un líquido blanco y resbaladizo. Las venas que sobresalían eran especialmente llamativas.


—No pongas fuerza en los muslos. Baja la espalda. 


Extendió la mano y me golpeó ligeramente en las nalgas. Un sonido húmedo sonó en el baño. 


—Pernin... Tu pene no tiene conciencia. 


Ante mis palabras, Pernin se rió. Yo no me reí. Los genitales que intentaban meterse por el pequeño agujero tenían un aspecto repugnante. Pero desde el principio, Pernin anunció que lo metería. Aun así, fue a mí a quien le empezó a gustar. 


Tras un momento de duda, enterré mi frente en su hombro. Cuando empecé a bajar la cintura, el glande del pene se metió por el agujero. 


—Ah...ugh… 


Me sentí extraño. Escuché una risa a través de su garganta por mis pequeñas palabras.


—Pernin, esto es extraño... Extraño. 


—No es extraño. Es bueno. Continúa. 


Una mano acariciando mi espalda me dio una palmadita. Cuanto más bajaba la cintura, más se ampliaba el agujero. El agujero que se contraía se apretaba a la fuerza y un grueso trozo de carne llenaba el interior. 


—Ah... Sí, ah... 


Lo sentí a través de mi cuerpo, pero aún quedaba mucho para entrar. Mi frente se rozó contra el cuello de Pernin. Estaba jadeando ante el extraño calor que subía desde abajo. Quería hacer algo, pero no podía hacer nada, así que me limité a mantener la respiración. 


—¿Te duele? 


—Ah... Oh, no lo sé. Esto...no duele... 


Esta es una sensación vergonzosa incluso para llamarla dolor. Sin embargo, era extrañamente agobiante. 


—Es estrecho, sí. Agarra tus nalgas con ambas manos. Ábrelas bien...así. Ahora se ve bien. 


Podía sentir que su mirada estaba en el espejo. Yo también intenté darme la vuelta, pero la carne de dentro me dificultaba el movimiento.


Hice una pausa para descansar. La carne del interior se tensó. Se tensaba y se aflojaba. Sin importar mi voluntad, se contraía y relajaba repetidamente.


En consecuencia, el pecho de Pernin se hinchó mucho y luego se hundió. Pernin agarró mi muslo con urgencia y lo apretó. El soporte que sostenía mi cuerpo bajó a la fuerza y la cintura descendió. El resto del pene se introdujo por el agujero y entró.


—Ah...espera un momento Pernin, es rápido, esto es rápido. Demasiado... Es rápido. 


—No es rápido. 


—No, lo es...ah, espera... Esto es extraño… Ah… 


Mi cuerpo tembló. Ante mi reacción, la mano que me sujetaba se detuvo bruscamente. Pernin me agarró por la cintura y me levantó de nuevo. El glande del pene pasó por un lugar que me hizo sentir una extraña sensación. Mi espalda se estremeció, pero en ese momento la cintura volvió a bajar. Volvió a subir. Volvió a bajar. 


—Ah, ah, ah... Pe, Pernin, detente… Ah...más ahí...no. No puedo hacerlo. Ah, más... Un poco más. 


Mi cabeza se levantó al sentir una sensación que subía por mi columna vertebral. Me quedé sin aliento. La fuerza entró en el bajo vientre y el agujero se cerró. La mano que me sujetaba la cintura y me hacía subir y bajar me agarró de golpe.


Un grueso pilar de carne se hundió por completo en el agujero. Inhalé ante la sensación de pesadez.


Mis músculos se contrajeron y apretó los genitales de Pernin. No, quería que dejara de empujar. ¿Qué pasaba si el pene de Pernin explota? Intenté liberarme de esas preocupaciones, pero no funcionó.


«Afloja lo que está a punto de apretar, y luego vuelve a apretarlo.»


Al final, fue el mismo patrón que antes. Apreté el pene, que temblaba en mi interior y respiré un poco. El bajo vientre de Pernin se puso rígido y sus duros músculos sobresalieron.


—Ah... Muy bien, inténtalo más... Bien, así. Afloja tu agujero… Aprieta de nuevo… Bien. Repítelo. 


Un escalofrío recorrió mi cuerpo al escuchar su respiración baja. Tenía miedo de apretar demasiado y aplastar su pene, pero no parece ser el caso para Pernin.


—Ahora levanta la espalda de nuevo...bien. Lo estás haciendo bien. 


—Ah, ah… 


El pene erecto y largo rozaba un punto placentero cada vez que salía y entraba. Los muslos que levantaban mi cuerpo temblaban con el más mínimo espasmo.


—Genial. No, lo odio...ah...me gusta esto...sí... Ahí, ahí. Sí, esa parte. 


El pene de Pernin presionaba obedientemente los lugares que me agradaban. La respiración se aceleró mientras empujaba repetidamente hacia dentro y hacia fuera. Su mirada seguía fija en el espejo sobre mi hombro. Cuando miré hacia atrás, pude ver que su pene estaba enterrado entre mis nalgas. Pernin me agarró las nalgas y las separó. 


—¿Ves?


Un trozo de carne se apretaba entre el agujero.


—Esto es muy bueno. 


Fue una impresión breve, pero sonó como una impresión completa. Su fuerte respiración lo decía. Levanté un poco la cintura. Podía ver su pene sobresaliendo a través del espejo. Volví a bajar la cintura. Hubo un sonido húmedo de los muslos chocando entre sí.


—Pernin, esto... 


El sonido húmedo se aceleró gradualmente. Mientras me sentaba y me levantaba repetidamente a una velocidad adecuada, se produjo un sonido obsceno. 


—Pernin, esto... Ah, esto se siente bien. Ah... Esto, esto es bueno... 


El dulce sonido resonaba sin cesar. Sus dos manos sostenían mis nalgas. 


—Sí, esto es bueno. 


La voz grave sonaba un poco pesada. Pernin me abrazó con fuerza. Con el sonido de sus pasos húmedos por el agua, enseguida mi espalda se presionó contra el espejo. El cuerpo levantado en el aire luchó instintivamente por encontrar un lugar donde apoyarse.


Uno de mis brazos le rodeó el hombro. Mis piernas extendidas rodearon su cintura y la apretaron hacia mí. El talón le presionaba la parte posterior del muslo, pero Pernin no se movió.


—Puedo continuar, ¿verdad? 


—Ah… 


La espalda de Pernin retrocedió. El pene que estaba conectado a mi agujero se alejó, y el pene salió hasta la mitad y  entró. Volvió a salir y nuevamente entró por el agujero con fuerza. Los movimientos suaves comenzaron a volverse salvajes. 


—¡Ah...! Pernin, espera un momento... Ah, ah, uh…


Carne y carne chocaban constantemente entre sí. El dulce sonido húmedo ya no se oía. Un sonido feroz tomó su lugar. 


Entra y sale. Entra de nuevo en lo más profundo. Aunque ahora no podía verlo, podía sentir lo que ocurría en la conexión entre mi agujero y su pene. 


—Ah... Uh, uh, Pernin, eso... No, no. Me duele, me duele. 


—¿Te duele?


Sus movimientos se hicieron más fuertes. Duele. No, se siente bien. 


—No mientas. ¿Te duele?


—Oh, no. No me duele. Se siente bien… Esto se siente bien. Ah, ah… 


Sentía una pesada sensación del cuerpo extraño y malestar. El entumecimiento, el cosquilleo y la sensación de la piel que presiona. Las cosas que son difíciles de describir con palabras se mezclaron y se envolvieron por todo el cuerpo.


—Ah, ah… Ugh… 


El sonido del agua, el sonido de la carne golpeando entre sí, el sonido de la respiración. Sí, el aliento de Pernin. El olor de su carne. El olor de su semen. La mirada de Pernin. Ah, se parece un poco a la de un monstruo. Como un texto de papel rasgado, breves sentimientos salieron y luego desaparecieron.


—Hmm… Ah, Pernin, esto… Esto es bueno 


Los mismos pensamientos se repetían. Escuché el sonido de su corazón latiendo rápidamente. Cada vez que levantaba la espalda, mi cuerpo temblaba al ser empujado contra el espejo.


Puck, puck, puck. 


Cada vez que movía su cintura, sonaba un sonido feroz.


—Es difícil…duele, duele. Pernin, más, más fuerte...ugh, ah… 


Era difícil soportarlo. Mi cabeza retrocedió y se golpeó contra el espejo. El brazo alrededor de su cuello luchó por el aire y golpeó el espejo.

Me relajé en el medio, pero no pude evitar que el espejo se agrietara. Pernin no se detuvo. Yo tampoco quería que se detuviera. Era agradable escuchar su fuerte respiración.


—Más...más...ah...ah… 


Cada vez que se movía, las gotas de agua caían de su pelo. Su cuerpo mojado estaba caliente.


Me dolía. No el agujero, pero el pene estaba adolorido. Cuando bajé la vista y vi mi pene, este se agitaba cada vez que Pernin se movía. Como estaba erecto, a menudo golpeaba el estómago de Pernin. Debajo de él, podía ver el pene de Pernin moviéndose rápidamente, hacia dentro y hacia fuera. Era como si los testículos fuertemente agitados fueran visibles a primera vista.


—Ah, ah…ugh… 


Cerré los ojos con fuerza. Todo mi cuerpo tembló y mis músculos se contrajeron. Mi espalda se torció y me alejé un poco del espejo.


—Pernin... Pernin...ah... 


Mi espalda se contrajo y temblaba de un lado a otro. Al mismo tiempo, el semen salió con fuerza de mi pene. 


Un montón de líquido blanco salpicó todo su pecho. Fluyó lentamente por el esternón de Pernin y bajó hacia su abdomen. No podía apartar los ojos de él.


—Ah, ah, ah...eres tan bueno. 


Mi semen salpicó toda su piel. El cuerpo de Pernin se erizó ante aquel acto trivial. La sensación de satisfacción hizo que mi bajo vientre se tensara. Un pequeño y doloroso sonido salió de la garganta de Pernin. El sonido de la piel chocando entre sí cambió brevemente y luego se detuvo abruptamente.


Su espalda tembló y su pene eyaculó. Los dedos de mis pies se encogieron ante la sensación de que un fluido corporal persistente se extendía en mi interior. Mi cuerpo se estremeció con el aliento que exhaló en mi nuca. El cuerpo que había sido empujado contra la pared se separó. Pernin salió de la bañera sujetando mi trasero. 


—Huh... Pernin. Oh, lo que hay dentro, sácalo. No camines, eso no está permitido. 


—¿Por qué?


—Esto es extraño... Esto es…extraño. 


—¿Estás bien? 


—No. No estoy bien. 


—Es bueno. Di que se siente bien. 


Sus piernas se alzaron para superar la orilla de la bañera. El órgano genital, que ya estaba muy metido en el agujero, apuñaló el interior y luego bajó. Hubo gruñidos y sonidos de dolor. Mis brazos alrededor de su cuello temblaban.


—Se siente bien, ¿verdad? 


Fue muy bueno. Se sentía muy bien. Asentí con la cabeza y me estremecí ante las sensaciones desconocidas.


—Sí, sé que es bueno. A mí también me gusta. Te gusta todo lo que a mí me gusta, ¿verdad? 


Asentí con la cabeza. Cada vez que caminaba, su cintura se movía. La vibración al caminar subía por la zona donde estábamos conectados. 


—Ah…ugh… 


Mi cuerpo se inclinó. Cuando Pernin también se inclinó, mi espalda se encontró con una superficie suave. Cama. Era la cama. Debido al peso de Pernin, me enterré bajo la manta. Su pene seguía metido dentro de mí.


—Fue tan bueno. 


Después de respirar profundamente, moví mi cintura hacia arriba y hacia abajo para probar la sensación de antes. La parte donde estábamos conectados se separó ligeramente y luego se juntaba. 


—Se siente tan bien… Ah… Pernin, tú…sí… Tu pene es tan dulce. 


Al decir que no tengo conciencia, sería mentira. Este es un buen pedazo de carne. Slap, slap. Cada vez que mi cintura subía y bajaba, mi trasero golpeaba su muslo. Una mirada aguda recorrió todo mi cuerpo. Era como si me estuviera lamiendo y chupando. Apoyé los codos y levanté un poco la parte superior del cuerpo.


La cintura levantada se movía hacia arriba y hacia abajo. No estaba satisfecho. No podía tener la sensación que tenía hace un momento.


—Esto no es... No es esto, Pernin… Muévete, ah…como antes… Tan fuerte como antes…ah… Me gusta más…cuando lo haces por mí…ah.


Mis palabras no habían terminado. Pernin puso sus brazos debajo de mis rodillas. Al inclinarme nuevamente sobre la cama, mi espalda se curvó y la parte inferior del cuerpo de Pernin se levantó. La unión entre su pene y mi agujero era la misma, por lo que Pernin comenzó a golpear con fuerza. Dejé escapar un pequeño suspiro ante el repentino movimiento.


Me aferré con fuerza. El sonido de la carne chocando con la carne resonó a intervalos cortos. También se escuchó el sonido húmedo del semen en el interior. El sonido de la respiración baja de Pernin, el ceño fruncido de Pernin como si se concentrara. El goteo de las gotas de agua. Todo eso me hizo cosquillas en la columna vertebral.


—¿Te sientes bien? 


Mis hombros se encogieron ante la voz baja. Los músculos del interior de mi hombro hicieron cosquillas. Mi espalda se curvó al oír su respiración entrecortada, y luego cayó. Asentí con la cabeza y respondí: “me siento bien, Pernin, esto se siente bien”. Asentí frenéticamente con la cabeza al mismo tiempo que mi cuerpo temblaba.


—Porque voy a hacerlo en tu cara. 


Una mano en la cama me tocó la cara. ¿Vas a hacerlo en mi cara? Al ver su expresión, parece que así es. Quise responder que sí, pero sólo me salió un pequeño gemido. Cada vez que la parte inferior de su cuerpo me presionaba, su pene se hundía y mi cuerpo se levantaba de la cama repetidamente. Negué con mi cabeza ante las insoportables sensaciones. 


Mis dedos agarraron con fuerza la cama y se rasguñaron. La tela se rasgó y las plumas de su interior se levantaron. Cada vez que Pernin se movía violentamente, las plumas de la cama se levantaban. Se podían ver algunas plumas moviéndose suavemente por mis piernas tambaleantes.


—Pe, Pernin... Ah, Per...ugh… 


Mi cuerpo fue presionado y sacudido. Su pene me golpeaba las paredes interiores con fuerza. El sonido de la carne chocando sonó en mis oídos. No podía decir si la respiración jadeante era la de Pernin o la mía. La mano que sostenía su brazo era fuerte.


—Oh, no. Despacio…ah… Despacio… Pernin, yo…te romperé el brazo…ah… 


No lo había roto, claramente, aunque los dedos incontrolables agarraron su brazo, pero no había ninguna rotura en la piel, y mucho menos un hueso roto. Me aferré a él y temblé, luego alcancé el clímax de nuevo.


Mi pene eyaculó un líquido blanco. El agujero se apretó. Pernin gimió y sacó su pene. 


A través de mi visión borrosa, pude ver a Pernin sentado sobre una de sus rodillas. Un trozo de su carne caliente cayó sobre mi cara. El líquido opaco salpicó. Pernin estaba haciendo que su semen se derramara en toda mi cara. 


La mitad salpicó sobre mi cara. La otra mitad caía sobre la boca abierta, ya que jadeaba. Parecía que su eyaculación duraba un tiempo. Pernin acarició el pene y su espalda se inclinó. Su pene se detuvo frente a mi boca. Mientras sacaba mi lengua y la frotaba alrededor de su glande, los ojos de Pernin se entrecerraron.


—¿No soy extraño?


No sabía de qué estaba hablando, así que me quedé con la boca abierta. La boca de Pernin subió lánguidamente. El resbaladizo glande me rozó los labios y se separó. 


—Bien. Es suficiente. 


Me limpió los fluidos corporales de la cara. Pernin, que se levantó, me dio la vuelta y me puso boca abajo.


—Ponte de rodillas y levanta tu cintura. Bien... Agarra tus nalgas con las manos... Bien, eso es. 


Ante el elogio que escuché, la piel de mi cuerpo se erizó. Se introdujo un dedo en el agujero de las nalgas levantadas. Al girar el dedo y sacarlo, el líquido viscoso goteó del agujero. Era el semen que había eyaculado en el baño. Sentí que sus ojos se fijaban en ese lugar. 


—Pernin... ¿Te gusta ver esto? 


Me sujeté las nalgas con fuerza y las separé, para que pudiera ver mejor. La carne separada hacía que el agujero pudiera verse. 


—Ah… 


Escuché una risa baja. El agujero, que no tenía nada más que escupir, siguió extendiéndose. La mirada que me llegaba era obscena. Su aliento llegó a mi trasero. Su lengua rozó el agujero, empapándolo y sus labios lo cubrieron como si quisiera devorarlo. 


La suave carne fue absorbida por sus labios y un sonido húmedo salió. Los labios blandos tocaron suavemente la zona sensiblemente. 


—Ah... Ah... Pe, Pernin... 


Una lengua húmeda se introdujo por el agujero. Si es así, debe estar cerca de la entrada. Aun así, mi cuerpo temblaba. Un sonido obsceno fluía constantemente de entre las nalgas. 


Lo vi entre las piernas con la cintura levantada. Su mano se frotaba rápidamente contra su grueso pene. Pernin chupaba el agujero de entre mis nalgas mientras se tocaba su pene. Un incomprensible cosquilleo se extendió hasta mi nuca.


Mi agujero estaba empapado. Mi pene volvió a estar erecto, mientras temblaba. No, quizá eran mis muslos los que temblaban. 


La lengua húmeda se deslizó hacia fuera. Los labios que tocaban suavemente el agujero también se separaron. Pernin agarró su pene y lo presionó contra el agujero.


Un bulto de carne empujó de inmediato y se frotó en un lugar placentero. Mi espalda se hundió. Traté de levantar la parte superior de mi cuerpo con los codos en la cama, pero se cayó de nuevo.


—Ah... Ah… ugh… 


Cada vez que Pernin se movía, parecía escuchar un sonido húmedo. El sonido de su piel chocando contra la mía era tan rápido que no podía mantener la cordura. Fue entonces cuando escuché un sonido extraño. El sonido de la puerta abriéndose, la presencia de las tres personas, y el sonido de girarse a toda prisa como si estuvieran sorprendidos y cerrar la puerta. Los escuché secuencialmente.


Como si hubieran chocado al salir de la habitación, se escuchó el sonido de algo que se cayó al otro lado de la puerta. 


—Pe, Pernin...quién...quién vino... Ah, ugh…


—Los sirvientes. No te preocupes. 


—Los sirvientes. ¿Por qué están los sirvientes aquí...?


—Bueno, saben que es una habitación vacía. Deben haber venido a limpiar. 


Su voz temblaba con la respiración pesada. El bulto de carne que se movía en mi interior salió. Mi cuerpo se volteó. Acostado de lado, mi pierna derecha se levantó y se colocó sobre su hombro. No hubo tiempo para el pánico, pero su pene se introdujo entre mis piernas abiertas.


—Ah…ah… Pernin… 


Me gusta la nueva postura. Mostraba bien la cara de Pernin. La forma en que deja escapar una pequeña respiración, los músculos firmes de todo su cuerpo y las gotas de agua que corren por su cuerpo. Todo eso estaba a la vista. También se reveló la forma en que su grueso pene entraba y salía de la parte inferior de mi cuerpo. 


Al igual que yo, Pernin sentía que todo su cuerpo estaba al límite. Podía entender por qué quería meter su pene dentro de mi agujero. Era un acto para disfrutar de los mismos sentidos al mismo tiempo. Esto era un vínculo. 


—Pernin... Esto se siente bien... Ah... Oh, esto es bueno. 


Su mano bajó. Mi espalda se movía hacia adelante y hacia atrás mientras frotaba mi pene con su mano. Una de mis piernas estaba sujeta por Pernin, así que solo se frotaba con una sensación de hormigueo. Al sentir esa vergüenza, mi cabeza se frotó en la manta. Un poco más. Un poco más…


—Pernin... Pernin…


La voz que salía llena de vergüenza sonaba patética. Cada vez que frotaba su pene en mi agujero, mi visión se nublaba por un momento. Mi cuerpo temblaba. Mi boca se abrió y un gemido se escapó. El pene volvió a eyacular varias veces en el bajo vientre. 


Pernin movió la cintura, pero no me quitó los ojos de encima mientras eyaculaba. La piel se erizó ante su mirada. Era un escalofrío agradable.


—Pernin…


Mi cuerpo se estiró con fuerza. Pernin se abrazó a mi pierna y movió su cintura de un lado a otro. La parte inferior de su cuerpo pegado a mi trasero tembló y chocó brevemente. Empujando con fuerza, dejó escapar la tercera eyaculación dentro de mí. La carne interior se aferró a su pene y se apretó como si quisiera que eyaculara más. 


Me gustó que su pecho subiera y bajara violentamente. Estiré la mano en el aire, pero mis débiles brazos no tardaron el caer sobre la cama. Los ojos de Pernin se entrecerraron al verme de esa manera. 


—A mí…me encantan tus ojos. Me gusta mucho tu sonrisa. 


Su sonrisa se hizo más profunda. La mano que me acariciaba el pelo se sentía bien. La mano que acariciaba mi pelo bajó hasta mi mejilla. Acarició mis labios, frotó mi lengua y luego se dirigió a mi barbilla.


Su mano bajó por mi cuello y me agarró el pecho. No es un pecho firme como el de Pernin. Pero tampoco era un pecho blando. Los músculos de todo mi cuerpo estaban tensos por haber eyaculado. Podía sentir que los músculos de mi cuerpo eran bastantes fuertes. 


—¿Fue bueno? ¿Te sentiste bien? 


Preguntó Pernin, acariciando mi pecho con un movimiento circular. Asentí con la cabeza. Todo lo que tocaba era bueno.


—Sí, yo también me sentí bien. 


Bajó mi pierna. Sus dos manos tocaron la areola. Presionando la protuberancia del centro con sus dedos y girándola, se agachó. Como la parte inferior de su cuerpo estaba conectada a mi agujero, mis piernas se separaron cuando su cuerpo se inclinó. 


Sus labios se posaron en los míos. Me abracé a su cuello y le acaricié la espalda. Podía sentir los músculos tensos de la espalda a través de mis palmas. Nos acariciábamos mutuamente mientras codiciábamos los labios del otro. 


—Saca la lengua. 


Cuando hice lo que me dijo, cubrió la lengua que sacaba con sus labios y la mordió. Mi lengua fue acariciada mientras la apartaba. Bajé las manos que acariciaban su espalda y agarré el trasero de Pernin. Lo agarré y lo levanté hacia arriba y hacia abajo. Los genitales que aún estaban dentro de mi agujero salieron después de un rato.


«Así, así, muévete así. Puedes meterlo o presionarlo.»


Mientras agarraba su trasero y lo movía, la parte inferior del cuerpo de Pernin se agitaba.

Su pene flácido crecía en mi trasero poco a poco. Su lengua metida en mi boca parecía reírse de mis acciones.


Sus labios se separaron con un sonido húmedo. 


—¿Quieres continuar? 


Asentí con la cabeza. Sus ojos se abrieron de par en par en señal de satisfacción. Era tan bonito que no podía apartar los ojos de él.


—Me alegro. Me preguntaba cómo convencerte si me pedías que parara. 


La voz susurrada en mi oído hizo que los lados de mi cuerpo se adormecieran.


—Pernin, a mí...me encanta tu voz. 


Creo que esto lo dije hace un rato. Ese pensamiento pasó por un momento y desapareció. Su voz entrecortada se arrastraba bajo mi piel. Hacía cosquillas en el interior y desaparecía dejándome sin fuerzas. No hay manera de describir la sensación, así que volví a decir "me encanta". Pernin se rió. Los labios cayeron sobre mis mejillas. 


—Sí. A mí también me gustas. 


Dijo suavemente.


—No físicamente... No, físicamente también. 


Sus labios cayeron sobre mi frente.


—Quiero estar junto a ti. 


Me rozó el pelo.


—A partir de ahora, quédate a mi lado. No desaparezcas. 


Era una voz amable. Era una voz inquietante. Asentí. Asentí incondicionalmente. Rodeé su cintura con mis piernas y tiré de él hacia abajo. Le rodeé el cuello con los brazos. Porque soy un monstruo parasitario. Aunque me diga que me aleje, me quedaré a su lado.


—Me encanta. 


¿Por qué solo puedo decir algo simple? ¿Por qué sigo diciendo lo que había dicho? De repente, recordé el momento en que mi cuerpo estaba en llamas. En ese momento, pensé que todo había terminado. Pensé que no volvería a ver a Pernin. Pero no fue así.


—Me encanta. 


Nos reencontramos y compartí la alegría con él. Él estaba vivo, y yo también. A pesar de ser un monstruo, Pernin tuvo relaciones conmigo. A pesar de que debe haber conocido vagamente mi verdadero ser, me tocó.


—Soy feliz. 


Esto es felicidad, traté de murmurar para mis adentros.


—Hagámoslo una vez más. No, incluso dos veces está bien. Tres veces está bien, cuatro veces está bien. 


No importa cuántas veces lo vea respirar, no me cansaré de ello. Me gustó este placer de poder compartir con él. Pernin también parecía satisfecho, duplicando mi alegría. Quiero que le guste tanto como a mí. Un susurro llegó desde algún lugar de su interior. Era un susurro dulce.


N/T: Parecen conejos, pero bien merecido la espera.



Raw: Lady Moon.

Traducción: Lady Moon.

Corrección: Ruth Meira.

Comentarios

  1. El acto de "Rey" que desagradables todos estos.
    Waaaaa donde quedó el Pernin que ni sabia que era el sexo, míralo ahora todo un maestro. Me encantan la verdad ♡♡♡

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  2. Yo espero que su padre lo ayude 🙏 y no lo traicione. Me da miedo de que cada vez que Izar este herido se debilite.
    Por las escenas de sexo🔥🔥🔥

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  3. Tiene mucho sentido el nombre del capítulo: banquete. Porque que tal banquetazo, comieron bien rico 😋🥵😈

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  4. Esperar 3 volúmenes completos para llegar a este final de inicio de volumen...simplemente se disfruta.
    Pobre Heath, dando vueltas y vueltas mientras escucha, al menos se puede contar con él.

    Gracias por el capítulo.

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  5. Me encantó, una vez que comienzan no se detienen🔥🔥🔥 todo estuvo muy bueno 🤤

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