El caparazón del monstruo azul Vol 2 Cap 1

Mentira.



—¿No puedes moverlos?


—Nunca los he movido. ¿Se supone que se tienen que mover? 


Bueno. Yo tampoco lo sé. ¿Los testículos humanos son una parte manipulable del cuerpo? Nunca lo aprendí. Aunque intentara pensar basándome en mi cuerpo, no podría establecer un estándar para una persona normal. 


—Tal vez sea porque todavía eres joven. Concéntrate en moverlo de izquierda a derecha.


Ante mis palabras, Pernin se quedó mirando la parte inferior de su cuerpo. Se le escapó un pequeño gemido. Incluso apretó los dos puños dando fuerza. Pernin luchó, pero no obtuvo ningún resultado. 


—No se mueve. 


La voz era tranquila. Pero la emoción que pasaba por su ojo era definitivamente la decepción.


—No te preocupes. Porque el pene se usa originalmente después de convertirse en adulto. Tal vez sea porque está poco desarrollado y no se mueve. 


—¿De verdad?


—Sí. El arbusto que ves allí. Eso no habría sido un gran pene para empezar. No habría sido capaz de sacarlo de su cuerpo hasta que se hiciera adulto. Al principio, cuando éramos jóvenes, todos éramos inmaduros en la parte inferior. 


Ante mis palabras, Pernin se sintió aliviado. No hubo ningún cambio aparente en su expresión, pero sus ojos parecieron suavizarse un poco. Abrí la boca para ayudarlo.


—Pernin, el tuyo es todavía pequeño. Si quieres que crezca más, tal vez sea mejor tirar de él con frecuencia.


—¿Tirar?


—Es una de las mejores maneras. Ata tu cuerpo a una enredadera antes de dormir. Conectas el extremo a una piedra y te cuelgas bajo un acantilado para dormir.


Este era un método utilizado a menudo por los monstruos en su época de reproducción. No tenían la inteligencia necesaria para colgarse de piedras, la mayoría se ayudaban mordiéndose entre ellos y colgándose del acantilado.


—No hay ningún acantilado cerca de la cueva, así que ¿por qué no duermes en un árbol por un tiempo? Yo me quedaré a tu lado. 


Pernin miró la parte inferior de su cuerpo con una cara complicada.


—O puedo tirar de tu parte inferior mientras duermes. 


—¿Tirar de...esto?


—Entonces podría ser más largo. También puedes aplicar una cantidad de veneno. Muchos monstruos utilizan deliberadamente el veneno para que parezca más grande. Buscan un efecto de hinchazón para que sea más grande y grueso. 


La tez de Pernin palideció. No pudo evitarlo. El mundo de los adultos era así. Puede que fuera difícil de soportar para un joven Pernin, pero era una realidad a la que se enfrentaría algún día.


—¿Qué tamaño debe tener?


—No hay nada definido, pero cuanto más grande, mejor. Si es un tamaño…el grosor de tu muñeca debería ser el adecuado. 


—La muñeca... 


Pernin se desató los pantalones y miró en el interior. Aunque lo mirara, su pene no era como el palo del helecho. Se cerró los pantalones sin decir una palabra. Como para reconfortar su corazón, le di unas palmaditas. 


—¿Qué pasa si es pequeño?


—Vas a ser ignorado. Es lo mismo fuera del bosque. 


—…


—Pernin, escúchame. Hay dos tipos de orgullo en un hombre. Uno es el poder. Otro es la parte inferior del cuerpo. 


Le difundí las enseñanzas de mi padre.


—Cuando te conviertas en adulto, debe de crecer hasta el tamaño de tu antebrazo. 


—Eso...es mentira. Mi padre no era tan grande, al igual que mi tío. Mi abuelo tampoco era tan grande. 


—¿Lo has visto por ti mismo?


—No hace falta que lo vea, lo sé. Si es tan grande, los pantalones deberían estar abultados… 


La voz de Pernin, que murmuraba tanto, era muy complicada. 


—Todos ellos tenían una pequeña cantidad de orgullo. 


Pernin hizo un gesto de vergüenza. La verdad recién aprendida recorrió su cara como si fuera un shock. Pensé en mi padre.


De hecho, nunca había visto el pene de mi padre. Como mago, siempre llevaba una amplia túnica. Incluso cuando me cambiaba de ropa, lo hacía solo en la cueva interior, así que nunca había visto su cuerpo desnudo. Pero estaba seguro de que el de mi padre sería grande.


‘—A menudo me han dicho que mi pene es tan grande que es como un bate de lavandería*’


N/T: Bate de lavandería (빨래방망이): Es una especie de palo que los coreanos usan para lavar sus prendas, esto se ocupa cuando se lava las prendas sobre rocas o superficies lisas, se golpea la ropa mojada para poder quitar el polvo. (Este método lo hacen comúnmente las personas mayores.)


Solía presumir de su pene siempre que estaba borracho.


‘—Bate de lavandería. Sé lo que es. Es un palo que golpea la ropa sucia. ¿Mi padre golpea la ropa sucia con el pene? Debe doler.’


Murmuré así y luego mi cuerpo comenzó a rodar por el suelo por alguna razón. Mi padre me empujó con sus pies y me hizo rodar hasta la cueva interior. 


‘—Eres un idiota que ni siquiera entiende esa analogía. Eso significa que soy grande. Así de grande.’


Dijo mi padre, sosteniendo mi gran antebrazo. Su expresión estaba siempre llena de orgullo.


‘—Ten en cuenta. El pene debe ser grande. Así no te ignorará la otra persona cuando te quites los pantalones. Dilo. El pene debe ser grande.’


‘—El pene debe ser grande.’


‘—Lo mejor es que llega hasta la mitad de mi muslo. Es bastante grande. Bueno...donde quiera que vaya no seré ignorado.’


Solía decir eso cada vez que agitaba la botella. Era difícil de entender debido a la pronunciación retorcida, pero el significado se transmitía con claridad. En ese momento, me abrí los pantalones y miré el fonde de estos. Por aquel entonces, tenía unos 7 años. Por supuesto, era más pequeño que el de Pernin. 


‘—Es pequeño.’


Recuerdo vívidamente que me sentí decepcionado por ello. Conociendo esa decepción, podía entender lo que sentía Pernin.


—Pernin, el tuyo...


—No lo haré. 


Me rechazó incluso antes de que terminara de hablar.


—Las piedras no serán agradables, no quiero que lo toques. 


—No es bueno si es pequeño. Debe de aumentar la longitud. ¿Por qué no lo estiras hasta los muslos?


—No. Es mejor vivir así que estirarlo a la fuerza. 


—Si eres pequeño, te van a ignorar. 


—Pero no me gusta. 


Pernin habló con firmeza. Ya sea porque no le gusta el dolor o porque su intuición se lo dice. Sea como sea, sentía que realmente no le gustaba, así que ya no le insistí. 


—¿Tú también lo has hecho alguna vez?


Preguntó Pernin. No pude responder de inmediato.


‘—A los que no tienen experiencia, no se les puede llamar adulto.’


N/T: Por si no se entiende, experiencia sexual. 


Las palabras de mi padre flotaban en mi cabeza. 


‘—¿Crees que será un orgullo decir que eres virgen después de envejecer? No. Más bien, quedarías en ridículo. Es un claro defecto.’


Para Pernin, debo de ser una especie de monstruo blando y no identificado. Si dijera que nunca había tenido relaciones sexuales, pensaría que soy un ser menos distante. 


—Por supuesto que lo he hecho. 


Por eso mentí. Hinché con orgullo mi cuerpo para dar credibilidad a la mentira.


—Si lo has hecho, ¿has tenido un hijo en alguna parte? 


—No. El sexo no es sólo para tener un bebé. Se trata de satisfacer el deseo. 


—¿Deseo?


—Deseo sexual. La sexualidad es algo bueno. Te hace feliz. 


No sabía por qué era feliz, pero mi padre lo decía a menudo.


—Así que es un momento peligroso, porque además del deseo de reproducirse, hay momentos en los que se montan. 


—¿De qué estás hablando?


—Los monstruos débiles que han sido expulsados de la lucha competitiva y no han encontrado la pareja deseada. Sin importar el género, cuando encuentran a un oponente más débil que ellos, correrán incondicionalmente hacia él. 


Durante este período, era común ver a los monstruos arrastrando genitales hinchados y dejándose llevar por la lujuria. 


—Eres débil, así que es probable que seas un objetivo. No te alejes de mí por el momento. 


Le empujé por la espalda.


—Ahora vámonos. Es peligroso quedarse demasiado tiempo. 


Pernin se alejó obedientemente. Pero la expresión en su rostro no cambió. 


—Si salgo del bosque, ¿tengo que hacer algo así?


Era natural. La reproducción es un proceso para dejar descendencia, así que había que hacerlo para tener hijos. He oído que la gente suele tener relaciones sexuales con una pareja cercana, aunque no era necesariamente así. Aprendí que el acto se utilizaba no solo con el fin de hacer hijos, sino también como una forma de mantener una relación estrecha.


—Si sales del bosque...


Debía de responder que también lo haría. Pero extrañamente, las palabras no salieron. Si Pernin sale del bosque, compartirá su cuerpo con alguien. A medida que crece, también tendrá hijos. Será emparejado con alguien.


—Así que... El sexo es… 


Dijo que me escondería debajo de la cama en su habitación. ¿Debo esconderme bajo la cama y esperar mientras Pernin tiene sexo con su pareja? Si espero así, ¿me darán algo también? Me elogiará por esperar bien o me dará carne salada como hacía mi padre.


Me sentí extrañamente rechazado. Pernin ha sido protegido por mí. Creció en mi territorio. Si es así, ¿no debería tener derecho a tener sexo con él? Lo pensé, pero sabiendo que era imposible, perdí las fuerzas.


—Pernin, tú...no debes compartir tu cuerpo con nadie. 


—¿Por qué?


Cerré la boca por un momento ante la pregunta. “Porque no puedes hacerlo conmigo, entonces no lo hagas con otras personas.” No podía decir eso. Incluso pensándolo, era una respuesta extraña, así que no podía decirlo. Negué con la cabeza por un momento y dije: 


—Porque el tuyo es pequeño. Si se lo enseñas a alguien, te ignorarán. Así que no deberías hacerlo nunca. ¿Sabes la vergüenza que pasarás por ser ignorado de esa manera?


Su expresión se endureció ante mis palabras. En este bosque, si se ve raro, se acabó. Era un hecho que Pernin conocía bien.


—Lo sé. Pero dijiste que si no se tiene sexo, no puedes tener hijos. 


—¿Quieres un hijo?


—No lo sé. Sin embargo, todo el mundo lo hace cuando se convierte en adulto. ¿No debería tenerlo yo también cuando sea mayor?


—No tienes que hacerlo. 


«De todos modos, no podrás salir del bosque.»


Encogí mi cuerpo. Hice contacto visual con él y hablé con seriedad.


—No tienes que hacerlo. No lo muestres a los demás por codicia. Es peligroso. Serás ignorado. 


«Si no puedes hacerlo conmigo, no deberías hacerlo con nadie más.»


Era una conclusión extraña, pero lo pensaba sinceramente. Pernin asintió con la cabeza sin poner resistencia, tanto si lo entendía como si no le impresionaba porque estaba demasiado lejos del futuro. 


Se quedó callado durante el camino de vuelta a la cueva. Me sentí extrañamente triste. ¿Por qué Pernin no es un monstruo? Si fuera un monstruo, podría tener relaciones conmigo. Si ese fuera el caso, tal vez podría tener una relación más íntima con él. 


Recordé una imagen que vi un día en un libro. Una mujer con un vestido blanco y un hombre con un traje azul oscuro. Los dos iban tomados del brazo. Estaban de pie en un camino de alfombra roja, y había muchos nobles a su alrededor.


Ceremonia de emparejamiento. Matrimonio. Una promesa de estar juntos para toda la vida. Pernin es un aristócrata. Así que, si salía del bosque, algún día pasaría por ese procedimiento. Como se ve en el libro, me imaginé a una mujer con un vestido de pie junto a él. Tal vez porque no había ningún rostro de un conocido, la cara de la mujer era la misma que la de la imagen del libro. Su piel era blanca y su pelo rojo. Sus ojos eran redondos y grandes.


—La compañera de Pernin. 


He oído que el matrimonio es una ceremonia feliz. Así que tal vez ella está sonriendo. Pernin debe estar sonriendo también. La imaginación siguió sin saber cuando detenerse. Los dos se quedarían en la misma habitación. Era la habitación donde me escondía bajo la cama. Estaba claro que los dos tendrían sexo y que con el tiempo tendrían hijos. En ese caso, el interés de Pernin estaría lejos de mí.


—Odio eso.


Había una sensación de malestar cuya causa era difícil de identificar. Miré la espalda de Pernin por delante. El pelo rubio brillando al sol, los hombros pequeños y suaves, y las orejas visibles a través del pelo. Lo repasé todo lentamente.


—Yo…


No quiero que Pernin tenga pareja. Era solo una conclusión a la que apenas había llegado. Sin saber por qué pensaba así, seguí a Pernin en silencio.



***



Uno de mis pequeños pasatiempos era observar a Pernin. Después de un día de trabajo, Pernin se dormía en un nido de montones de ropa y a partir de ahí empezaba la observación. 


Una vez que Pernin se dormía, lo hacía tan profundamente que nadie podía despertarlo. Probablemente por el cansancio acumulado durante el día. Eso significaba que lo había pasado mal, pero en otras palabras, también significaba que el día había pasado sin problemas.


—Pernin duerme muy bien. 


Cuando se dormía, yo murmuraba como si me informara a mí mismo. Me gustaba ese momento. Mientras dormía, Pernin se relajaba y dormía profundamente. Significaba que confiaba en mi territorio, y también confiaba en el dueño del territorio. Cuando lo pensé de esa manera, mi cuerpo se encogió de orgullo.


El desprecio habitual en su rostro no se sentía cuando dormía. Tal vez porque siempre fruncía el ceño, sus ojos eran afilados, pero los rasgos faciales generales de un niño eran suaves. Por supuesto, excepto por las cicatrices en toda la cara, podía verlo. 


—¿Estás soñando?


A veces se lamía los labios mientras dormía. A veces sus dedos se movían. A veces fruncía el ceño y gemía como si estuviera teniendo pesadillas.


—¿Qué haces ahí...?


De vez en cuando, Pernin se despertaba y preguntaba con ojos soñolientos.


—Te estaba mirando. 


—¿Por qué? 


—Tampoco lo sé. Sólo miraba porque estás durmiendo. Buenas noches. 


Dicho esto, Pernin me miraba fijamente y volvía a cerrar los ojos.


—Tú también vete a la cama. Es tarde. 


La voz somnolienta me resultaba extrañamente buena. A veces me asomaba y tocaba su mejilla mientras dormía. Después de presionar unas cuantas veces, uno de mis pasatiempos secretos era dejarme caer en el suelo fingiendo que no había hecho nada. Por supuesto, Pernin estaba dormido, así que no había reacción, pero seguía siendo bueno. 


—¿Hace frío?


A medida que el otoño se hacía más profundo, tenía más tiempo para acurrucarse y dormir de esa manera. Recogí un montón de ropa y la apile alrededor de Pernin.


Caminando afanosamente, añadía más leña a la hoguera. Cada vez que el fuego parpadea, la sombra de la cara de Pernin se agitaba.


—Calma. 


Era realmente un momento de tranquilidad. A medida que los monstruos estallan en calor, el bosque se volvía ruidoso, pero seguía siendo tranquilo por la noche. A excepción de los monstruos nocturnos, estaba tranquilo porque todo el tiempo se ocupaba para dormir. 


—Solo necesito que pasen dos meses sin peligro. 


Pernin estará a salvo si se espera a que termine el celo. Así es como sobrevivía día a día.


El otoño era una estación más próspera que el invierno, pero dependiendo de las circunstancias, podía ser más peligroso. No es porque tenga hambre. La comida que había reunido hasta el momento podía ser arrebatada por otros monstruos, así que era peligroso porque causaba cambios bruscos en los nervios de los monstruos. Lo peor era que incluso entraban en celo, pero confiaba en proteger a Pernin.


—Por el momento, tenemos que quedarnos en la cueva. Cuando Pernin salga, lo sigo... 


Tenía que colocar mucho de mi olor en él. Sólo eso garantizará cierto grado de seguridad. Eso pensé, pero la realidad no fue tan fácil.


—¿Pernin?


Un día en que el sol estaba cálido. Cuando estaba a punto de salir de la cueva, se detuvo en la entrada. Su expresión se puso rígida y su mano agarró la espada que llevaba en la cintura.


—Me siento mal. 


Era la primera vez que decía algo así en una cueva donde la comodidad estaba garantizada. Miré a mi alrededor con nerviosismo, pero era difícil percibir algo. El olor del cortejo de los monstruos se mezclaba, lo que dificulta la identificación del olor y el sonido de los combates resonaba desde todas las direcciones, lo que dificulta la detección auditiva.


—¿Qué hay cerca?


Pernin no respondió, como si no estuviera seguro. Pero sabía lo buena que era su intuición.


—Quédate en la cueva hoy. Yo recogeré la leña. 


Cuando estaba a punto de salir de la cueva, Pernin me atrapó.


—También quédate aquí. Será mejor que no te vayas. 


—¿Estás diciendo que voy a estar en peligro?


—No, no tú, sino yo. Si me dejas solo, creo que moriré. No sé... Me siento así. 


Me puse rígido ante ese sonido ominoso. Lo que vino después de un momento de rigidez fue la ira. Este era mi nido. Si la intuición de Pernin era cierto, algún tipo de monstruo lo había perseguido hasta mi nido y seguramente lo mordería. 


Era evidente que estaba enfadado, pero no tenía a nadie con quien descargar mi ira. Ese día, Pernin y yo no salimos de la cueva en todo el día. A menudo miraba el aspecto del exterior desde la entrada, pero no notaba nada especial. Después de un día, el monstruo no identificado también abandonaría este lugar. Eso pensé, pero no fue así.


—¿No te sientes bien hoy?


Al día siguiente y al día siguiente. Pernin miraba a su alrededor con la cara rígida cada vez que intentaba salir de la cueva. 


—Creo que se está acercando. 


Podía estar seguro de ello. No sólo intentaba comérselo.


—Algo se acerca a ti. 


—¿Qué quieres decir?


—Te lo dije, un monstruo débil que no puede encontrar pareja trata de montar en algo más débil que él mismo. 


Lo que me preocupaba se ha hecho realidad. Algo tomó a Pernin como objeto de apareamiento. Pernin puso una cara de desconcierto ante mis palabras.


—Este es tu nido. ¿Algo viene hasta la casa del dueño del territorio para tomarme? Eso... ¿Quiere tener sexo conmigo?


—En este momento, hay muchas cosas que son impulsadas por el deseo y no por la razón. 


Era gracioso hablar de la razón contra los monstruos, pero era cierto. Había muchos monstruos que durante la temporada de celo, fácilmente harían cosas atrevidas que normalmente no harían.


—Me gustaría que se rindiera y se fuera, pero… 


Por desgracia, el desconocido era demasiado persistente. Por mucho que supiera que era débil, no se manifestaba fácilmente. Tardó diez días en esconderse y espiar este lugar. En la tensión, el cansancio de Pernin alcanzó gradualmente su punto máximo.


—Está cerca. Está justo al lado de la cueva. 


Pasaron unos 20 días después de que Pernin dijera eso. Habría preferido que se quedara en la cueva sin que pudiera sentir algo. Pero, por desgracia, su intuición estaba anormalmente desarrollada. Como resultado, pasó unos 20 días con los ojos abiertos. 


No servía de nada decir que durmiera porque enseguida se ponía en guardia. Debido a los nervios agudos en todo su cuerpo, Pernin no podía dormir bien aunque quisiera hacerlo. 


Miraba alrededor de la cueva todos los días, pero yo no podía sentir nada. Pero gracias a eso, podía adivinar la identidad del monstruo.


—Sanguijuela. 


—¿Sanguijuela...? ¿El que chupa la sangre?


—Así es. Si te toma como su pareja sexual, tendría un tamaño similar al tuyo. Como se ha acercado a la cueva y no la ves, significa que es bueno escondiéndose. Si piensas en los tipos de celo en otoño... sólo las sanguijuelas residen en mi territorio. 


Un monstruo parásito que chupa la sangre absorbiendo el cuerpo del oponente. Las sanguijuelas eran de la misma clase que yo. Era lo mismo en el sentido de que no tenían una forma fija, pero…


—La sanguijuela es un monstruo débil, muy débil, incluso la espada que empuñas puede cortarla. 


Su cuerpo era blando y con la más mínima fuerza podía reventarse fácilmente. El problema era que era tan bueno en el sigilo que Pernin no tendría tiempo para blandir su espada. Antes de que se diera cuenta, todo su cuerpo estaría envuelto por la sanguijuela. 


—Pernin. ¿Dónde te sientes más incómodo?


Miró a su alrededor y señaló con la mano algún lugar. Árboles gigantes en el frente. Pernin señaló la copa de los árboles. Estaba sorprendentemente cerca de la cueva.


—No es el suelo, probablemente esté arriba. 


Miré alrededor de donde señalaba, pero no pude ver nada. Estaba seguro de ello.


—Definitivamente es una sanguijuela. 


Un monstruo con un cuerpo delgado que se aferra a algo y asimila la superficie con la textura circundante. Era difícil detectar las sanguijuelas de colores, que tienen camuflaje, a simple vista.


—Espera aquí. 


Me dirigí hacia donde señalaba Pernin. Al saltar sobre el árbol, inflé mi cuerpo, alargué una parte de mi cuerpo y destrocé todas las zonas que Pernin señalaba.


Con un crujido, la parte superior de los árboles gigantes se hizo añicos como si explotara. Incluso sin conocer la ubicación, si señalaba la zona correcta, era suficiente. Destrocé toda la zona sospechosa. En ese momento, la corteza del árbol gigante de la izquierda se desprendió como una grieta.


—¿Cuatro?


Sorprendentemente, no era sólo uno. Cuatro sanguijuelas cayeron por todo el suelo. En cuanto se pegaron al suelo, imitaron la textura de las hojas y el suelo circundantes. En ese estado, se arrastraron en el suelo y se extendieron rápidamente en todas las direcciones.


—Dónde. 


Saqué cuatro puntas de mi cuerpo y las dejé caer. Pero la puntería no era buena. El color de las sanguijuelas era el mismo que los alrededores y cuando escarbaba bajo el montón de hojas caídas en el suelo, no pude captar el movimiento. Al final, sólo pude ocuparme de una. Sin embargo.


—Pernin, ¿por qué estás afuera?


Él, que debía estar en la cueva, estaba corriendo a poca distancia de donde yo estaba. Pernin bajó su espada al suelo y golpeó con ella. La sanguijuela escondida salpicó un líquido. Pernin sacó su espada y la volvió a clavar varias veces. Sólo después de que la sanguijuela cayera, suspiró y dio un paso atrás. 


—¿No te dije que te quedaras en la cueva?


—Pensé que esta vez no sería peligroso. Y es más peligroso perderlos. 


Pernin miró el lugar donde los dos restantes habían desaparecido.


—No sabía que había cuatro. ¿Las sanguijuelas son también un monstruo tipo enjambre?


—No. Son monstruos solitarios. No es muy frecuente que se junten así... 


Sólo se me ocurrió una cosa.


—Hermanos de la misma camada. En estos casos, incluso los monstruos solitarios pueden permanecer juntos. 


En este caso, cuando uno de ellos entra en celo, los hermanos que lo rodean ayudan a encontrar pareja. La sanguijuela era un monstruo al que no había prestado mucha atención por ser débil. Sin embargo, ser débil es sólo según mis estándares, y una vez que Pernin sea absorbido, no podrá eliminarlo con su propia fuerza. 


—Me gustaría no volver a verlo, pero… 


—Vendrá de nuevo. 


Pernin pisó mis expectativas con un rostro contundente.


—Estoy seguro que va a venir de nuevo. No me siento bien. 


La realidad no era hermosa como se esperaba. Habiendo perdido dos hermanos, las sanguijuelas serán más cautelosas. Tal vez se están acercando a él tan cautelosamente que ni siquiera podía notarlo con la intuición de Pernin. Es sumamente agotador tener que pasar el otoño y el invierno en semejante tensión. Pernin miró el cadáver de la sanguijuela y abrió la boca.


—No puedo esperar. Vamos a golpear primero. 


—Pernin. Encontrarlos no es fácil. Definitivamente no va a aparecer. 


—Lo sería si estuvieras a mi lado. Pero si estoy solo, definitivamente aparecerán. 


—¿Vas a ser el cebo?


Asintió ligeramente con la cabeza. Lo único que podía hacer en este bosque era actuar como cebo.


—Ya han pasado 20 días. Si vivo así todos los días, me desesperaré y moriré antes. No puedo soportar el invierno de esa manera. 


—Pero… 


Es demasiado peligroso. Pernin no podía saberlo.


—Si lo dejas así, parecerá ridículo. Incluso después de que esta temporada de celo haya terminado...volverán aquí de nuevo. Porque te habrán despreciado a ti, el dueño del territorio. 


Lo que dijo era cien veces correcto, así que no había nada que decir.


—Cuando llegue el invierno, el propósito cambiará. Cuando empiece el hambre, esta vez se dirigirá a tu almacén de comida, no a mí. 


Iba a esperar a que terminara el celo por su seguridad. Pero Pernin era diferente. Se quería lanzar como un cebo para una seguridad garantizada en lugar de una seguridad momentánea. Siempre ha sido un niño que mira hacia adelante en lugar de hacia el presente.


—El lago. Vamos al lago mañana. Debemos atacarlos allí. 


—¿Por qué el lago?


—Estaré sucio. Tengo que lavarme después del trabajo. 


Dijo Pernin, mirando el líquido corporal de las sanguijuelas salpicado en su ropa.


—¿De verdad vas a hacerlo? Si haces algo mal, será peligroso. Si no te das cuenta de que se acercan, se acabó.


—Lo haré. Después de todo, no hay nada en este bosque que no sea peligroso. 


Dijo Pernin, agarrándose fuertemente los brazos. Parecía nervioso, pero no había ninguna duda. Ahora que lo pienso, Pernin era un niño que no se ablandaba una vez que tomaba una decisión. Incluso era temerario cuando se trataba de sobrevivir. 


—De acuerdo. Hazlo si quieres. 


Fui yo quien trató de conformarse con el presente por su seguridad. Fue Pernin quien trató de avanzar incluso con un riesgo. Ni siquiera sabía que su camino y el mío se habían separado desde entonces. 


Hasta el final, él intentaba salir del bosque y yo intentaba impedirlo. Era triste que tuviéramos opiniones diferentes.



***



La predicción de Pernin era correcta. Dos días después de matar a las sanguijuelas. Los otros dos volvieron.


Como se esperaba, sus acciones se volvieron más cautelosas. Las sanguijuelas no se acercaron más allá de una cierta distancia y debido a esa distancia, Pernin no pudo ni siquiera señalar una ubicación adecuada.


—Estoy seguro de que están esperando cerca de la cueva. Cuando llegue al lago, seguramente me seguirán. 


Dijo Pernin, empacando su ropa extra. Pernin estaba empacando una muda de ropa en caso de que los fluidos corporales de las sanguijuelas lo salpiquen. 


—Es bueno llevar ropa. ¿Qué tal si primero llevas ropa gruesa?


—¿Por qué?


—La sanguijuela es un monstruo parasitario. Como tienen un tamaño similar, una vez que te cubran para absorberte, te cubrirán muchas zonas a la vez y entonces no podrás moverte. 


Si lleva capas de ropas gruesas, habrá espacio para que Pernin escape si es atrapado por una sanguijuela. Por supuesto, si realmente lo atrapan y tratan de absorberlo, puede que no haya espacio para quitarse la ropa. Pero cuantos más dispositivos de seguridad, mejor.


—Si llevo tantas capas, mi cuerpo se volverá pesado. 


—De todos modos, voy a matar a la sanguijuela. Tú eres el cebo. Piensa en la seguridad. 


Elegir un ataque o una defensa. Pernin reflexionó, luego se puso un poco más de ropa y se puso un grueso abrigo de invierno. Decidió seguir mi consejo. Pernin salió de la cueva con una pequeña bolsa de ropa y una espada.


—¿Crees que te han seguido?


—Probablemente. 


—¿Van a atacar hoy?


—No lo sé. Están un poco más lejos. 


Dijo Pernin nervioso, agarrando su espada. ¿Está realmente bien? A pesar de esas preocupaciones, me alejé en silencio. ¿A qué distancia debo de estar? Si estoy demasiado cerca, las sanguijuelas no aparecerán. Por el contrario, si me alejaba demasiado, no sería capaz de reaccionar inmediatamente cuando estuviera en peligro.


—¿Esto es suficiente?


Cuando Pernin llegó al lago, me escondí detrás de un árbol a una distancia moderada. Pernin dejó su ropa detrás de una roca y caminó por los alrededores. Hasta entonces, parecía que las sanguijuelas aparecerán pronto. Sin embargo.


—No vienen. 


Las sanguijuelas no aparecieron hasta que se puso el sol. Tal vez porque dos de ellas murieron, volvieron a ser cautelosos.


—Pernin. Parece que hoy no vendrán. 


La operación de cebo del primer día fue un fracaso. Fue un resultado decepcionante, pero lo peor fue el agotamiento físico de Pernin. Estuvo todo el día de pie, añadiendo que durante más de 20 días no había podido dormir. La tez de Pernin se había vuelto blanca.


—Mañana mantente más alejado que hoy. Entonces saldrán. 


Sin embargo, Pernin no emitió ninguna palabra débil. Lo miré mientras sacaba su cuerpo de la ropa. Levanté a Pernin y lo coloqué encima de mí. 


—Descansa mientras regresamos. 


Hice un agujero en la zona donde Pernin estaba sentado para que no se cayera. Todos los componentes óseos del perro fueron retirados para que el interior sea blando. Estiré una parte de mi cuerpo y también fue levantada, envolviendo alrededor de Pernin para bloquear el viento frío. Pernin parecía avergonzado, pero pronto se acostó encima de mí. 


—Este bosque es...no sé qué está pasando. ¿Por qué no hay criaturas normales?


—Es porque la energía de la tierra está retorcida. 


—¿Qué quieres decir con energía retorcida?


Cerré la boca. Ni siquiera conocía el concepto exacto. Todos los seres vivos nacidos y criados aquí saben que su estructura corporal se transforma para adaptarse al entorno del bosque. Había un dicho que decía que el bosque se volvió así porque estaba maldito. También se decía que era porque se enterraron antiguos artefactos que contenían energía horrible. 


Se dice que en una época mucha gente se apresuró a limpiar el bosque. Pero al final, todos se rindieron y sabían que llevaba mucho tiempo marcado como una tierra muerta en el mapa. Lo expliqué, pero no hubo respuesta de vuelta. 


—¿Pernin?


Pude escuchar una respiración entrecortadamente. Pernin ya estaba dormido. Él, que ni siquiera podía dormir en el nido, se quedó dormido en mis brazos. ¿Cuál es la razón? Pensé durante mucho tiempo, pero no pude averiguarlo. 


—Debería haber dormido así. 


Pernin no se despertó como si el cansancio hubiera llegado. Agitando lentamente mi cuerpo, caminé de un lado a otro frente a la cueva hasta el amanecer. 


—Me gustaría poder seguir haciendo esto. 


Con calma. Con tranquilidad. 


—Desearía que mañana fuera así. 


Si me quedo con Pernin, puedo hacer cualquier cosa. Tuve ese pensamiento tan vago. 



***



Fui al lago todos los días, pero las sanguijuelas no aparecieron fácilmente. Era una batalla de paciencia. El primero en aliviar la tensión después de estar agotado pierde. Era el quinto día así.


Pernin, que estaba de pie en el lago, se puso rígido. Desde la distancia, pude ver cómo su expresión se volvía firme. 


—Están aquí. 


Estaba listo para salir en cualquier momento. En ese momento, la corteza junto a Pernin cayó bruscamente. La sanguijuela que estaba camuflada saltó. Fue casi al mismo tiempo que salí corriendo y golpeé a la sanguijuela y Pernin retrocedió.


Las sanguijuelas son monstruos débiles. Con un solo ataque, explotó y voló sobre los arbustos.


—¡Esto...!


Mientras me ocupaba de la sanguijuela que cayó desde arriba, otra sanguijuela saltó desde debajo de los pies de Pernin. Cuando me di cuenta, ya se había adherido a la parte superior del cuerpo de Pernin.


Los monstruos perciben instintivamente las partes más peligrosas de sus oponentes. Probablemente por eso la sanguijuela apretó el brazo derecho de Pernin, que sostenía la espada. Pernin perdió la espada con un breve grito. Más bien, fue algo bueno. Si la hubiera sostenido, se habría roto el brazo.


Cuando soltó la espada, la sanguijuela le agarró el brazo derecho como si estuviera adhiriéndose a la parte superior del cuerpo. Incapaz de soportar el peso, Pernin cayó al suelo. La sanguijuela aplanó el cuerpo todo lo posible para evitar que pudiera quitárselo. 


—¡Cómo puede ser...! 


Pernin fue atrapado y luego se arrastró rápidamente por el suelo con su cuerpo. Tan pronto como fue arrastrado por las sanguijuelas, Pernin agarró algo del suelo con su mano libre.


Ramas rotas. Con una rama bastante gruesa, Pernin golpeó a la sanguijuela en la espalda. Como la sanguijuela extendió su cuerpo teniendo un grosor pequeño, el golpe debió llegar al propio Pernin. Sin embargo, la mano de Pernin fue implacable.


—¡Pernin!


Estaba desesperado, pero no pude evitar que la sanguijuela se moviera. Cuando la sanguijuela llevó a Pernin al árbol gigante, no tuve más remedio que perseguirlo. 


—Pernin. Te lo quitaré... 


Al mismo tiempo que decía eso, balanceé mi largo cuerpo extendido. Me balanceé hacia la sanguijuela, pero en realidad estaba tratando de llegar a Pernin. El cuerpo de la sanguijuela era suave. El impacto de golpear a la sanguijuela también se transmitirá a Pernin. Sabiendo eso, no había salida.


—Despacio. 


Lo suficientemente fuerte como para que el cuerpo de Pernin no explotara. Al mismo tiempo, el golpe debe de ser lo suficientemente poderoso como para matar a la sanguijuela. Sabía la razón, pero en ese momento, estaba sumido en la impaciencia. Fue más difícil de lo que esperaba porque pensé que tenía que lidiar con la sanguijuela antes de que Pernin fuera arrastrado. 


—¡Ah...!


En el momento en que el cuerpo de la sanguijuela estalló, un escalofrío recorrió por todo el cuerpo. Pernin, que fue golpeado por mí, dejó escapar una bocanada de aire y encogió su cuerpo. La expresión distorsionada en ese momento era muy clara. 


—Ah...ugh...


Incluso mirándolo, el poder que ya había sido esgrimido no fue eliminado. Vi que el cadáver de una sanguijuela atada al árbol y salía volando por los aires. El Pernin que fue atrapado también estaba atado al cuerpo de la sanguijuela y fue arrastrado junto al monstruo. Va a caer. Si seguía así, se estrellará contra el suelo. Seguramente se romperá el cuello. 


Era demasiado tarde para alcanzarlo. El impacto debería reducirse. En el momento en que pensé, me estiré más y lo empujé. Cambió el punto de su caída con un juicio instantáneo.


El lago. Con el fuerte sonido del agua, Pernin cayó en medio del lago. Cuando cayó, yo también había saltado al agua.

¿Estaría muerto? ¿Había muerto cuando lo golpeé? Ese era el único pensamiento en mi cabeza. Había peces grandes y pequeños alrededor de Pernin. Después de ahuyentarlos, envolví a Pernin y lo saqué a la superficie.


—¿Pernin?


El lago es un lugar agradable. El lago es un lugar divertido. Era divertido chapotear en el agua, pero este día me parecía un lugar terrible. 


—¿Pernin?


El sonido del chapoteo del agua era tan fuerte que no podía oírlo. No me gustaba ver su cuerpo sin fuerza. 


—Pernin. 


Salí del agua y le arremangué la camisa. La parte en donde fue golpeado estaba oscuro con un gran moretón. Sin embargo, no había señales de corte o sangrado. No había señales de sangre que goteara de su nariz o de la boca. Miré hacia abajo, a la ropa gruesa y abultada. 


—Ah…


Pernin había podido sobrevivir gracias a sus gruesas ropas. Absorbieron el impacto. Una sensación desconocida alivió mi tensión, pero aún no estaba tranquilo. El estado de Pernin no parecía bueno. Sus labios se volvieron azules, quizá porque había caído al agua fría. Su cuerpo delgado y tembloroso indicaba que su temperatura corporal estaba bajando bruscamente.


—La ropa… Sí, la ropa mojada, tengo que quitársela. 


Intenté quitarle el abrigo, pero mi corpulento cuerpo no pudo desabrochar bien un solo botón. Intenté arrancar la tela pero tenía prisa y no pude hacerlo bien. 


—Mano. 


Necesitaba las manos de una persona que pudiera hacer movimientos detallados. En ese momento, estaba desesperado. Tal vez estaba más desesperado en ese momento que cuando quería mostrar mi cuerpo perfecto a Pernin. La transformación fue más rápida y cuidadosa que nunca. Tal vez porque la desesperación logró que la transformación fuera limpiamente con un solo intento. Sin embargo, no pude sentir una emoción hacia el cuerpo completo en absoluto. 


—Pernin. 


En cuanto el cuerpo estaba completo, le quité la ropa mojada. La mano humana fue útil para desabrochar. Los tirantes del pantalón, que estaban completamente atados al pantalón, fueron desatados con facilidad. Pernin se estremeció y abrió los ojos mientras le quitaba la ropa. 


—Hace frío, hace mucho frío. ¿Qué haces ahora...?


Sus ojos desenfocados se fijaron en mí mientras yo miraba su cuerpo. Pernin me miró largamente y luego cerró los ojos con una expresión cansada. 


—Tú…eres humano. 


—Sí. 


—…Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que lo vi. 


—Porque sólo lo has visto una vez. 


Pernin murmuró algo ante mis palabras. Tras decir palabras que fueron difíciles de entender, empezó a pronunciarlas con claridad, como si estuviera recuperando poco a poco el conocimiento. 


—Tú...desearía que fueras realmente humano. 


—¿Por qué?


—Porque...si eres humano...tal vez… Podríamos habernos hecho amigos. 


Mi mano se detuvo en ese pequeño murmullo. Amigos. Yo sabía lo que era. Los amigos son algo bueno. Eso significa una relación estrecha. Si yo fuera humano, ¿sería capaz de acercarme a él? Miré a Pernin y recogí la ropa que traía de repuesto. Ahora no era el momento de pensar en eso.


Permaneció quieto hasta que le puse los pantalones, una playera y una capa encima. Para ser precisos, no parecía tener ganas de hacer nada. Pernin se abrazaba a menudo en la zona del pecho por el dolor. A veces gemía y se tambaleaba al no poder mantenerse en pie correctamente.


—¿Y las sanguijuelas?


—No hay más. Puedes descansar. 


Me senté frente a él mostrándole mi espalda. Quería que subiera, pero no estaba seguro de si Pernin respondería. Si no le gusta, lo sujetará. Mientras pensaba en ello, unos finos brazos me rodearon el cuello. Ese pequeño momento me pareció estupendo. El aliento que tocó mi nuca me vino a la mente tan vívidamente como si hubiera ocurrido ayer.


—Pernin. 


—¿Qué pasa?


—Pernin, te llamas Pernin. Sé cómo te llamas. 


Incluso intenté llamarlo por su nombre sin motivo. Pero ese momento fue corto. Mientras me dirigía a la cueva, mi cuerpo comenzó a desmoronarse poco a poco. No se derrumbó de golpe como antes.


La piel caía como un agujero y la sangre que circulaba por el cuerpo era absorbida por la carne y desaparecía. Mirando hacia abajo, más de la mitad de mi cuerpo estaba ya aplastado como si se hubiera derretido y fluido. Vi un muro. Era un muro construido entre Pernin y yo.


Como mi cuerpo se ha vuelto antiestético, puede que tenga que dejar caer a Pernin. Si tocara mi cuerpo, se sentiría mal. Cuando estaba a punto de bajar mi postura con ese pensamiento en mente, Pernin golpeó ligeramente mi pecho.


—¿Qué estás haciendo? Sigue adelante. 


—¿Pernin?


—Está bien, sigue. 


No había ninguna sensación de asco en esa voz. A pesar de que mi feo cuerpo se podía ver si miraba hacia abajo, no dijo ninguna mención sobre ello. Fue sorprendente. Al mismo tiempo me sentí feliz. Me sentía extrañamente bien.


—Es hora de irnos. 


El bosque estaba oscuro. La luz de la luna no ayudaba debido a los grandes árboles. El árbol sobre el que caían las hojas no hacía más que darnos lucidez. Sin embargo, todo se sentía acogedor. ¿Se sentiría de esta manera si caminara sobre las nubes? 


—Pernin. 


No me miraba con desprecio. Sabía qué decir en momentos como este. 


—Gracias. 


No recibí respuesta. Caminé y caminé mientras escuchaba el sonido de su respiración dormida. El peso en mi espalda era ligero, pero su tamaño se sentía más amplio que el cielo.


Pernin está a mi lado. Sólo de pensarlo, algo se hinchó desde mi interior. 


—Sé lo que es esto. Esto es la felicidad. 


Dije en voz baja. Nadie me escuchó, pero me sentí bien. 


Por primera vez ese día, me di cuenta de lo que era la felicidad.



***



Después del incidente del celo, la actitud de Pernin se suavizó. Si alguien me preguntaba “¿cómo?”, en realidad no podría saber con exactitud. Pero definitivamente me sentí más cercano a él que antes. Un ejemplo fue la distancia física con Pernin.


Odiaba que estuviera cerca. Sabiendo eso, solía mantener siempre la distancia con Pernin, era una cuestión de rutina. Frente a la hoguera está su asiento. En la entrada de la cueva, lejos de él, está mi asiento. Esa era la distancia tácita entre Pernin y yo. Sin embargo, después de la batalla con las sanguijuelas, la distancia física se redujo.


—Hace frío, así que ven aquí. 


Diciendo eso, Pernin golpeó el asiento al lado de la hoguera.


—¿Qué llevas en el cuerpo?


Incluso arrancó las hojas de mi cuerpo. Eso puede haber sido una acción insignificante para Pernin. Puede haber sido una cosa trivial que nunca recordaría. Aun así, esas pequeñas cosas solían ser grandes para mí.


—Creo que pronto nevará. Parece que los monstruos siguen ahí. 


Pernin casi nunca salía de la cueva durante el período de celo de los monstruos. Fue una sabia elección. Yo tampoco me alejaba de su lado por si acaso. Un mes vivimos así. Con el paso del tiempo, el olor del celo que cubría mi territorio se desvaneció. 


El ruido de los rugidos disminuyó y el aire cortante de la batalla competitiva también lo hizo. Cuando comenzó el frío en toda regla, el calor también disminuyó.


—Está nevando. 


Cuando cayó la primera nevada, ya no había el olor del cortejo en busca de pareja. Eso era algo bueno, pero aún quedaba un obstáculo difícil: el invierno. La estación del frío y del hambre… No importa cuánta comida se haya reunido, el invierno era una época en la que no se sabía qué iba a pasar.


Hubo innumerables monstruos que fueron saqueados y murieron de hambre mientras yo estaba fuera del nido, pero eso no pasaba conmigo ya que era el dueño del territorio. Como la supervivencia está en juego, los que la toman estarán desesperados. Los que quieren proteger también estarán desesperados. Así que el invierno es una temporada de nerviosismo. Pero no era la tensión lo que hacía difícil a Pernin.


—Echo de menos a la gente. 


Pernin estaba cansado de la soledad.


—Una sola persona estaría bien… Me gustaría que hubiera alguien más en este bosque además de mí. 


Ni siquiera sabía porqué estaba actuando así tan de repente, probablemente porque ahora tenía mucho tiempo libre. Cuando estaba ocupado en la preparación del invierno, probablemente no tenía tiempo para sumergirse en las emociones porque tenía mucho trabajo.


Sin embargo, cuando llegó el invierno y su tiempo libre era más amplio, Pernin lo pasó mal en ese tiempo. Cuando comenzó la ola de frío y la nieve se acumuló, la melancolía de Pernin se agravó aún más. La nieve mata el sonido. El bosque se volvió tan silencioso, y la sensación de silencio le dio a Pernin una extraña sensación de pérdida.


—No hay nadie en este bosque. 


—Pernin. 


—Me gustaría tener a una persona. Alguien con quien hablar… Desearía tener a alguien. 


Podría mostrarle todo lo que él quisiera. Fui a la madriguera interior e intenté la transformación. La mayoría de las veces fallaba, pero no me importaba. Después de convertirme en humano, me cubrí el cuerpo con la túnica y me incliné delante de Pernin. Agarré la túnica arrugada sin motivo, y apretando los dedos frente a mí, intenté abrirla. 


—Persona. 


—…


—Voz. 


—…


—Hmm… Voz… Mi voz… 


Incluso le dije lo que quería. Cada vez, Pernin me miraba con una cara extraña. Parecía estar avergonzado y en cierto modo, también era como si viera a un idiota. No era una respuesta muy buena, pero no importaba. 


—Es curioso lo que haces a veces. 


Pernin me sonrió débilmente. Esa pequeña reacción fue tan buena que no dejé de insistir. 


—Hoy es un buen día. 


En un día que dejó de nevar, Pernin se puso la ropa gruesa y salió de la cueva. Miró a su alrededor y se agachó. Con ambas manos, raspó la nieve del suelo y la recogió. Me puse en cuclillas junto a él y lo observé.


Pernin hizo dos bolas de nieve del tamaño de su puño y las apiló. Puso dos piedrecitas dentro y luego puso pequeñas ramas a cada lado.


—Pernin, ya sé lo que es. 


Hombre de nieve. 


—Lo vi en un libro. Esto se llama hombre de nieve. ¿Estoy en lo cierto?


—Sí, así es. Lo sabes bien. 


Rodeó el muñeco de nieve y lo dejó en el suelo.


—Cuando nevaba, lo hacía con mi hermano en el jardín. No uno tan pequeño. Uno muy grande. 


—Si es tu hermano, ¿te refieres al que te dejó aquí?


—No. A parte de él. Tenía otro hermano. Murió en un accidente de caballo, pero... 

No dije nada. No lo sé, pero probablemente no fue un accidente. Alguien debió matarlo bajo la apariencia de un accidente. Si la lucha por la sucesión era feroz para la familia Eglow, eso sería suficiente.


—Esta es mi madre. 


Dijo Pernin al pequeño muñeco de nieve. A su lado, construyó un muñeco de nieve un poco más grande y dijo que era su padre. A su lado se construyó un pequeño muñeco de nieve del tamaño de la mitad de tamaño. 


—Eres tú. 


—Así es. 


Lo miré y raspé la nieve a mi alrededor. Una ramita fue pegada horizontalmente a una bola de nieve redonda para formar una boca, y fue deslizada en el lado del muñeco de nieve Pernin.


—Este soy yo. 


Pernin se rió un poco ante mis palabras. No estaba seguro, pero sentí que las comisuras de sus labios se levantaron ligeramente. Pernin siguió apilando las bolas de nieve, presumiblemente para hacer más muñecos de nieve. El invierno es una estación fría y hambrienta. Como tal, no tengo buenos recuerdos del invierno. Pero ese año fue diferente.

Obviamente, el viento era frío. Era el mismo frío que hace un año. Sin embargo, era extrañamente cálido. Sentía como si algo me calentara por dentro.


—Quiero ir a casa. 


Pero mis suaves sentimientos se rompieron con unas solas palabras de Pernin. ¿Por qué extraña tanto su hogar? ¿Por qué su cuerpo está dañado por el veneno? Si hubiera estado bien, ¿habría renunciado a la idea de salir al bosque? Aunque fuera difícil, ¿elegiría vivir aquí? Numerosas preguntas pasaron por mi mente.


Cuando llegue la primavera, Pernin intentará abandonar el bosque. Tenía que romper su voluntad antes de eso, pero no sabía cómo persuadirlo.


—Pernin, el bosque... Así que. Es muy peligroso fuera de mi territorio. 


—Lo sé. ¿Por qué de repente? 


Una respuesta tranquila llegó. Pernin ya era consciente de los peligros del bosque. Sabía que quería salir de mi territorio, así que tenía que convencerlo con algo más. Lo que sería bueno. Después de pensar un rato, pensé en su familia. Pernin Eglow. Un niño expulsado de la familia Eglow. 


—Pernin, tu casa es un lugar horrible. 


Quería que conociera la realidad de la casa que echa de menos. Tenía que mostrarle lo cruel que es ese lugar. Entonces podría perder ese afecto. Ya me lo imaginaba. Fue un simple accidente, pero no se me ocurrió otra cosa.


—Tu casa no es un lugar que echarás de menos. 


—¿De qué estás hablando? ¿Por qué de repente?


—Te lo digo porque parece que no lo sabes. Pernin, tu familia es un lugar pequeño. Es tan pequeño que ni siquiera está marcado en el mapa.


Ante mis palabras, Pernin asintió con la cabeza como si lo supiera.


—El estatus es un Barón. Es la clase más baja de la nobleza. La finca está lejos de la capital. Tienen fama de ser una familia noble, pero no tienen el poder suficiente para involucrarse en la política.


—Eso también lo sé. ¿Qué quieres decir?


—Entonces... Lo que tú sabes no lo es todo. Lo que digo es sólo una cáscara superficial. 


—¿Una cáscara?


Reuní las palabras que quería decir. Aunque era de bajo estatus, escuché que ningún noble podía tratar irrespetuosamente a la familia de Pernin. Porque tienen mucho dinero. Se decía que tenían tanto dinero que tienen que ser cautelosos con esa familia. 


—Es un baron de una familia de provincias, pero tiene más riqueza que un duque. Tu casa es un lugar donde se propagan esos rumores. 


Pernin puso cara de desconcierto. El joven no entendía la contradicción de lo que decía.


Abandonado a una edad temprana, Pernin no parecía saber mucho sobre la sociedad aristocrática. Era todo lo que había memorizado de los libros y de las palabras de mi padre, pero confiaba en que al menos sabría más que Pernin.


—¿Has oído hablar alguna vez del ascenso corrupto? 


—No, no lo sé. ¿Qué es eso?


—Es la cima del mercado negro. Es el nombre del lugar en el que tu familia se da la mano entre bastidores. 


Si estuviera decepcionado con sus padres, podría dejar la idea de querer volver. Si el anhelo desaparece, puede que decida no abandonar el bosque. Esperaba que Pernin lo hiciera.


—¿Qué es la cima del mercado negro?


—Es literalmente un grupo de comerciantes. Para ser más precisos... 


Donde se comercia con productos ilegales. Había muchas cosas de las que se ocupaban. Contrabando, secuestro, drogas y tráfico de personas. Era la parte superior del mercado negro donde cualquier cosa que pudiera hacer dinero era bueno. 


‘—Hay un dicho que dice que no hay crimen que no se toque.’


Recordé las palabras que había dicho mi padre y se las transmití a Pernin. Tenía una mirada confusa, como si no entendiera inmediatamente lo que le decía.


—Tu familia ha acumulado riqueza recibiendo fondos de esos lugares. En lugar de cobrar, daba lo que pedía y necesitaba ese mercado. 


—Entonces... ¿Quieres decir que mis padres son malas personas?


—Así es. No sólo tus padres. Se dice que la familia Eglow ha construido una relación de cooperación con el mercado negro durante varias generaciones. Tu abuelo y el abuelo de su abuelo. Todos deben haber sido malas personas. 


Pernin expresó su vergüenza más que su sorpresa. ¿Es difícil de creer las palabras repentinas? O tal vez son palabras que no entendía cuando es joven.


—¿Todavía no lo entiendes? Corruptos en la cima del mercado negro. Esa es la realidad de la Familia Eglow donde naciste. 


Dije sin la menor exageración. Todo esto no era más que transmitir lo que había escuchado de mi padre.


‘—Si es un lugar malo, pueden atraparlos en el Palacio Real. Porque el Palacio Real dice que hacen tal cosa.’


Cuando era un niño, le pregunté a mi padre sobre eso. Mi padre me miró con una cara patética.


‘—Te he dicho que el Reino de Rhone es un pequeño país donde el Rey espantapájaros* se ha establecido de generación en generación. No, aparte de eso, la cima del mercado negro es un grupo que hace cosas ilegales. ¿Crees que un lugar así será expuesto?’


N/T: Rey espantapájaros: Este término es muy utilizado en novelas históricas, el cual hace referencia a un rey que no tiene voz ni voto, él solo dice lo que familias aristocráticas deciden en su gobierno. También puede ser llamado “rey títere”. 


Un grupo del que todo el mundo ha oído hablar al menos una vez, pero son escépticos sobre si realmente existe. Algunos califican la existencia de la cima del mercado negro como una historia de fantasmas, mientras que otros la califican como un grupo de mitos que llega al continente. Cuando hablé de ello, Pernin me miró con cara complicada.


—Eso es ridículo. Mis padres no son ese tipo de personas. 


—No quieres creerlo, pero es cierto. Piensa en ello. Cuando perdiste la batalla de la sucesión, ¿qué edad tenía el hermano que te envió a este bosque? 


—Mi hermano tenía 12 años. ¿Por qué?


—¿No sabes lo que está mal? No matan a la gente imprudentemente fuera del bosque. En un lugar como tu casa, un niño de 12 años mató a su hermano. ¿No sabes que sigue siendo extraño?


La expresión de Pernin se endureció ante mis palabras. Pernin pasaba demasiado tiempo en el bosque. Habiendo vivido en un entorno de vida o muerte, no era consciente de que no era normal que los niños pequeños mataran a la gente.


Por supuesto, su hermano mayor, que en ese entonces tenía 12 años, no habría tomado la iniciativa. Tuvo que haber un adulto que lo animara o manipulara desde detrás. Pero aun así, fue su hermano mayor quien llevó a Pernin para que lo durmieran con una especie de droga. Fue la elección de un niño de 12 años.


—Eso no sería normal, ¿verdad?


Pernin no respondió.


—Tu casa es solo una familia de barones. Incluso tienen una pequeña finca situada en la provincia. ¿Por qué la batalla por la sucesión en un lugar así es tan feroz?


—…


—Porque hay mucho de lo que se puede obtener cuando se gana la batalla por la sucesión. Los dueños de la familia, los Eglow, han estado en la cima del mercado negro por generaciones. 


Debido a esto, he oído que en el momento en que uno se convierta en el jefe de la casa, podrá obtener una gran cantidad de dinero.


‘—El dinero es poder. Que el estatus es poder sólo es aplicable en imperios con grandes extensiones de tierra. En una pequeña tierra aislada como el Reino de Rhone, incluso en un país donde el Rey es un espantapájaros, el estatus es sólo una apariencia falsa.’


Lo había dicho mi padre. Una tierra donde los ricos se elevan por encima de todos. El Reino de Rhone decía que el dinero lo controla todo. Por lo tanto, la familia Eglow no tuvo más remedio que luchar ferozmente por la sucesión.


‘—Incluso se dice que la familia Eglow controla de hecho el poder del país. Es un rumor exagerado, pero... Significa que tienen mucho dinero.’


Mi padre sonrió extrañamente cuando dijo eso. No sabía de quién se trataba, pero sabía lo suficiente como para que no fuera una tontería.


‘—Si es una familia tan sospechosa, ¿no deberían investigar el origen del dinero? Entonces se puede destruir a la familia.’


‘—Si fuera posible, lo habrían hecho de inmediato. En la superficie, la riqueza revelada públicamente está al nivel de una familia ordinaria de barones. El dinero fluye a través de la cima del mercado negro. Así que si robas a esa familia, no sale nada.’


En primer lugar, se decía que no podían hacer nada porque había mucha gente que tomaba dinero y lo cuidaba. El origen de los fondos puede ser manipulado tanto como quieran, ya que los grandes aristócratas del país son del mismo grupo. Recité las palabras que había escuchado de mi padre. Pernin permaneció en silencio con el rostro firme. No sabía hasta qué punto entendía lo que yo decía. No sabía si realmente lo creía o no, pero al menos parecía haber conseguido que se cuestionara sobre su familia.


—¿Cómo sabes eso? ¿Acaso te lo ha dicho tu padre?


—Así es. 


—Tu padre puede estar equivocado. Ni siquiera sabes lo que estaba haciendo. 


—Pernin. No sé mucho de mi padre, pero sé que no dice tonterías. 


Pernin me miró con cara de descontento. Sentí que estaba tratando de refutar algo, así que abrí la boca primero.


—También sé que mi padre es un hombre de grandes conocimientos. Cosas sobre la magia, cosas sobre el manejo de la espada, cosas sobre la aristocracia. La relación de las facciones de cada familia aristocrática. Él sabía mucho. 


—Pero…


—Sabía mucho sobre tu familia. Las flores azules que florecen en el jardín de la familia Eglow. Dicen que es el principal ingrediente de las drogas con las que comercia el mercado negro. 


No sé si es cierto o no. Sin embargo, ya no se trataba de una familia normal en el sentido de que esos rumores se habían extendido. Pernin se quedó mirando al suelo ante mis palabras. ¿Sabía lo que son las drogas? No tuve que explicarlo. Bastaba con transmitir la sensación de que no es algo bueno, aunque no conozca el concepto exacto.


—Pernin. ¿Cómo eran tus padres?


—Bueno... Mi padre era un poco estricto. 


Pernin abrió la boca, buscando en su memoria.


—Mi madre era amable... 


Las palabras se detuvieron ahí. Un cliché para decir que es estricta y amable. No había nada más que decir. La mirada de Pernin tembló como si se escandalizara ante tal persona.


—Pernin, tú... 


¿Recuerdas las caras de tus padres? No hice esa pregunta. Ya estaba conmocionado por todas las palabras, y no había necesidad de señalarlo una vez más. Al parecer, los padres que Pernin recuerda parecían tener el color de pelo y un ambiente diferente. En cierto modo, ni siquiera los recordaba con normalidad. ¿Podría tener sus recuerdos claros antes de los siete años? 


Además, después de llegar al bosque, estaba tan concentrado en sobrevivir que no habría tenido tiempo de pensar en nada más. Como no hubo tiempo para reflexionar sobre el pasado, debió de olvidarlo rápidamente.


—¿Por qué quieres ver a unos padres que ni siquiera puedes recordar bien sus caras?


—Cállate. 


—Tu casa no es una familia que recoja a los que han sido abandonados. En el momento en que fuiste arrojado a este bosque, fuiste expulsado de la batalla por la sucesión. Tus padres también te abandonaron. 


Puse en mi boca cosas que nunca antes había dicho.


—Si vuelves a ese lugar, te expulsarán de nuevo. 


—Te he dicho que te calles. 


—Escucha, aunque no quieras. No importa lo grande que sea este bosque, si tienes un mago, puedes entrar en él.


Magia de movimiento. Obviamente era una magia difícil, pero era fácil contratar a un mago de alto rango cuando se era un aristócrata. Se lo dije. 


—Tu hermano también te envió aquí por magia. En otras palabras, tus padres podrían enviar un grupo de búsqueda si quisieran. 


—Tú... Es suficiente. 


—Sin embargo, el grupo de búsqueda no vino a buscarte. No han venido en 4 años. ¿Crees que fue por qué no sabían que estabas abandonado aquí? 


No es así. El círculo mágico de movimiento era magia de alto nivel. Si usas una magia tan fuerte, quedarán rastros. Con un poco de investigación, sabrás de inmediato a dónde fue enviado Pernin.


—Tus padres también te abandonaron. No hay necesidad de extrañar a una persona así…


Mientras hablaba un rato, algo voló hacia mi boca y se estrelló. No me dolió. Era blando y se aplastó sin remedio en el momento en que me golpeó. Pequeñas bolas de nieve. Pernin me lanzó la bola de nieve que había hecho.


—Pernin. 


En el momento en que dije su nombre, volvió a volar una bola de nieve.


—No hagas eso. Hace frío. Deja de lanzarla. 


Aunque escupiera la nieve que había entrado en mi boca, me volvió a golpear con una bola de nieve, no tenía sentido. Fui golpeado en la cara, pero esta vez no me dolió. Sólo que la expresión fría de Pernin era un poco preocupante.


—Te he dicho que te calles. ¿Por qué sigues hablando mal de mi familia?


Parecía enfadado, así que acepté en silencio la mirada que me lanzaba.


—Está bien que maldigas a mi hermano. Pero no digas nada malo de mis padres. 


Sólo estaba diciendo la verdad. Pero Pernin se negó a aceptarla. O quizás simplemente no quería admitirlo.


Pernin es un chico inteligente. Aunque no entienda el concepto exacto de la cima del mercado negro, debe tener la sensación de que su familia está relacionada con un grupo malo. Aun así, ni siquiera sabía que negarlo, era una queja de que no quería creerlo. 


Cuando Pernin me arrojó toda la nieve que había recogido bajo sus pies, sus hombros cayeron. Con el ceño fruncido, miró sólo el muñeco de nieve que había hecho. Lo miraba e hice una pequeña bola de nieve con mis manos.


—Me has dado muchos golpes, así que espero que también recibas uno. 


Le lancé una pequeña bola de nieve a Pernin. La verdad es que la lancé más como un ligero golpe que como una bandera blanca. Sólo quería que se animara. Pensé que, si conseguía una bola de nieve y se la lanzaba, le daría energía. Sin embargo, la bola de nieve mal abultada se partió por la mitad mientras volaba. Golpeó la mejilla de Pernin y el resto se rompió.


—Ah... 


No era mi intención darle en la cara. Murmuré para mis adentros y estiré la mano. Con los dedos semidescubiertos, le quité suavemente la nieve de la mejilla. También quité la nieve que se había metido en su ropa.


—Pernin, yo sólo...te acabo de hablar de tu casa. Tu casa es un mal lugar. 


Quería que acabara con su anhelo sobre esa casa. Esperaba que se rindiera y decidiera quedarse aquí. Pernin no respondió. Su expresión se ensombreció en cuanto a lo que estaba pensando, y una oscura emoción pasó su ojo izquierdo. 


—Si mi hogar fuera realmente un lugar así... ¿Puedo volver y cambiarlo?


—¿Vas a cambiarlo?


—Puedo matar a mi hermano. 


Por un momento, no pude entender las palabras sin sentido.


—¿Por qué dices eso? Pernin. No es tu hermano mayor el que está conectado a la cima del mercado negro. Son tus padres. 


—Lo sé. Pero piénsalo. Como has dicho, si mi casa es un lugar que ha estado haciendo cosas malas durante mucho tiempo…si le pido a mi padre que se detenga, no me escuchará. 


—Así es. 


—Entonces puedo matar a mi hermano. Cuando mi hermano muera, heredaré la familia. Sólo tengo que ser el jefe de la familia y romper los lazos con esa extraña cima. ¿No es así?


No pude responder. Como era un niño, me resultaba incómodo escucharlo decir tan naturalmente que mataría a su hermano mayor. También pensé que no era consciente de la realidad cuando dijo que iba a cortar los lazos con el mercado negro. 


Una relación tan arraigada que se ha transmitido de generación en generación no puede cortarse de la noche a la mañana. Sin embargo, como Pernin era tan joven, podía decir fácilmente que lo haría. Sin una educación adecuada, parecía tener menos comprensión del mundo humano que yo, que crecí en el bosque. Por muy maduro que pareciera, al fin y al cabo, era un niño abandonado en el bosque a los siete años.


—De todos modos, no creí que mi hermano me dejara en paz cuando volviera. Le devolveré lo que me hizo. 


A pesar de contar la verdad de su familia, Pernin no rompió su voluntad de abandonar el bosque. En lugar de romperla, fue más bien una motivación para abandonar el bosque. Pensé que cuando se enterara de cómo era su hogar, se rendiría y recurriría a mí. Fue un error mío el haber pasado por alto que no es una persona dependiente de los demás. 


—Está nevando mucho. Entremos. 


Pernin me limpió la nieve de la cara. Aunque la cara estaba cubierta con una tela, se podía ver mi rostro derrumbado a través del hueco. Sin embargo, no hubo disgusto por parte de Pernin, que me limpió los ojos. 


—Y cuando me convierta en el sucesor...no tendré que esconderte debajo de la cama. 


—¿No me esconderás?


—Así es. Voy a ser el jefe de la familia. Ya sea un monstruo o lo que sea, ¿quién dirá algo sobre que el dueño tendrá invitados en su habitación?


Aunque parecía un adulto, Pernin todavía era joven. Incluso si se convierte en el jefe su familia, se verá inundado de rumores sólo por tener un monstruo a su lado. Ni siquiera sabía si Pernin sería arrestado por haber escondido al monstruo. Sabiendo eso, no dije nada. ¿No es una realidad que no ocurrirá de todos modos? No quería romper ni siquiera la libertad de imaginarlo.


—Si te conviertes en el señor, ¿no tendré que esconderme debajo de la cama?


—Sí. 


—¿Puedo dormir en la cama cuando estés fuera?


—Puedes hacerlo. 


—¿Puedo dormir a tu lado cuando duermes?


Pernin se quedó mirando al aire como si estuviera contemplando. No creo que podamos dormir juntos.


—Cuando duermas, dormiré en el suelo. 


—No tienes que hacerlo. Simplemente pondré otra cama en la habitación. 


Ha llegado a un gran compromiso. Una habitación con dos camas una al lado de la otra. Me lo imaginaba. Pernin probablemente mantendrá las camas a una buena distancia. Entonces empujaré la cama hacia un lado un poco cada vez que Pernin salga.


Sólo un poco por día. Si la muevo lentamente, no lo notará enseguida. Cuando se diera cuenta, las dos camas debían estar pegadas.


'—¿Por qué está pegada aquí?'


Podría preguntar Pernin, que se ha dado cuenta demasiado tarde. Entonces inflaré mi cuerpo con orgullo y diré esto.


'—Yo tampoco lo sé. Supongo que los sirvientes lo movieron.'


Si es así, ¿cómo reaccionaría Pernin? Podría separar la cama de nuevo o simplemente dejarla como está en silencio. Hay dos camas, pero cuando están unidas, son como una sola.


Siempre que Pernin durmiera, me acostaría a su lado y lo observaría. A veces fingiré que hablo en sueños y me daré la vuelta en la cama. Incluso si Pernin se despierta y me empuja a un lado, seguiré rodando y pegándome a él. Sólo imaginarlo me hace sentir bien y mi cuerpo se estremece.


—Vamos a entrar. Creo que volverá a nevar. 


—Ve primero. Estaré allí dentro de un rato. 


Pernin estaba desconcertado, pero volvió obedientemente. A solas, miré el muñeco de nieve que había hecho Pernin. Sus padres, Pernin. Yo. Miré a los cuatro muñecos de nieve y estiré la mano. Aplasté a la madre de Pernin. Al padre, que estaba a su lado, también lo aplasté. 


—No necesito esto. 


Los únicos que quedaban eran Pernin y mi muñeco de nieve. Puse a los dos cerca. Aunque sabía que era una bola de nieve normal y corriente, no podía quitarle los ojos de encima.


Recogí la nieve a mi alrededor. La amontone alrededor e hice que pareciera una cueva y metí a los muñecos de nieve. Los muñecos de nieve, dentro, uno al lado del otro para que pudieran evitar el frío, parecían cercanos. Sentí una satisfacción indescriptible con ello.


¿Cuánto tiempo lo había visto? Cuando se había acumulado mucha nieve sobre mis hombros y se había acumulado mucha nieve cerca del muñeco de nieve, extendí la mano.


—Pernin.


Escribí su nombre delante del muñeco de nieve de Pernin. No podía ver el nombre escrito en la nieve, pero estaba satisfecho. Lo vi y escribí mi nombre también en la parte delantera de mi muñeco de nieve.


—Escoria. 


Pernin y Escoria. No pude entender por qué los nombres al lado de cada uno se veían tan bien. Está nevando y está cayendo de nuevo. Los miré hasta que los muñecos de nieve quedaron enterrados en esos gruesos copos de nieve.



***



El invierno ha pasado y la primavera ha llegado. Hace 5 años que Pernin vive en el bosque. Ha cumplido 12 años. Aunque era un año mayor, Pernin no se convirtió en alguien fiable de la noche a la mañana. Creció un poco más y gracias al aprendizaje de la espada, su cuerpo era más fuerte. Aparte de esa ligera diferencia, no ha cambiado mucho.


—Ahora el invierno ha terminado. 


Dijo Pernin mientras miraba al exterior mientras la nieve se derretía. En el pasado, me habría sentido aliviado por haber pasado la época difícil. Pero ahora era diferente. Estaba muy nervioso porque no sabía cuándo me pediría Pernin que saliera del bosque.


—Vamos a vigilar más el tiempo… Y si está bien, nos iremos enseguida. 


Pernin abrió la bata de mi padre y la extendió de par en par. Apiló la ropa que había escogido allí, y puso los principales cubiertos que había dejado. Hizo una bolsa con las cosas y se hizo una correa para llevarla al hombro atando los extremos de las túnicas.


Pernin comprobaba el tiempo y miraba a menudo el mapa. Lobo al Sur. Enredaderas al Oeste. Miró las dos geografías como si estuviera contemplando, y luego señaló una.


—Oeste. 


Lo que finalmente eligió fue la zona de la vida de la flor escarlata.


—Creo que los lobos tienen muchas cabezas, por lo que hay un alto riesgo de ser atrapados. Por otro lado, sólo hay una enredadera. Si conoces bien el lugar, podrías pasar sin encontrarte con ellas. 


—…


—Sabes que tengo un buen instinto. Puedo evitar las zonas peligrosas de antemano. Estás a mi lado, así que podremos ir. 


Abrí la boca cuando estaba a punto de empezar a hablar.


—Pernin, es mejor no moverse en este momento. 


—¿Por qué?


—Todavía es el comienzo de la primavera. Ahora es el momento en el que los monstruos que han despertado de su hibernación pasean para llenar sus hambrientos estómagos. Es peligroso. ¿Qué tal si esperamos un mes más o menos?


Estaba diciendo la verdad. Al mismo tiempo, era una excusa para mantenerlo atado. Pernin entendió mis palabras sin ninguna duda. Tardó un poco, pero el tiempo pasó rápidamente.


—¿Está bien ahora?


Como el día se estaba calentando, volvía a abrir la boca mientras decía eso y preparaba su equipaje.


—No es bueno ir ahora. Parece que ha habido muchos monstruos con celo en el oeste y el sur. 


—¿De verdad? No creo que pueda oírlos luchando en celo. 


—Está tan lejos que no se puede oír. Sólo puedo escuchar débilmente. Pero se puede saber por el olor. 


—¿No estarás equivocado por qué está lejos?


—No. Sería mejor esperar a que termine el celo. Si nos vamos ahora, moriremos. 


La segunda excusa también funcionó. En lugar de dudar de mí, Pernin chasqueó la lengua, preguntando por qué los malos tiempos se solapan tanto. La duración del celo es de unos dos meses. Volví a ganar tiempo, pero no se me ocurrió cómo convencer a Pernin.


El tiempo pasó volando sin dudarlo. Había perdido tres meses con mis excusas, pero a medida que se acercaba el verano, mostraba un signo de impaciencia.


Yo también estaba nervioso e impaciente. Un día mientras dormía, una sangre espesa goteaba de su nariz. La limpié sigilosamente con la ropa que lo rodeaba. Esperaba que Pernin no se despertara, pero como si percibiera algo extraño, abrió los ojos.


—¿Qué es eso?


Escondí la tela ensangrentada detrás de mí. Pero Pernin ya lo había visto y colocó su mano delante de su nariz con un rostro firme. Pernin miraba en silencio la sangre en la palma de la mano. Si hubiera reaccionado con miedo, ¿podría haber estado más tranquilo? La cara inexpresiva me inquietaba.


—Mañana...vámonos mañana. A estas alturas, el período de celo ya habría pasado. 


No existían los monstruos con celo desde el principio.


—No se puede ir más allá de este verano. Va a llover mañana. Independientemente del tiempo, no creo que podamos partir este año si seguimos así. 


No tenía intención de enviarlo desde el principio. Pernin se lavó la cara con el agua que estaba dentro de un cuenco y se acostó de nuevo. Reflexioné mientras miraba al dormido Pernin. Es fácil cortarle la pierna. Ya he decidido hacerlo. Pero cuando llegó el momento, se hizo difícil ponerlo en práctica.


Cortemosla hoy. Cortemosla mañana. Cortemosla para que pueda vivir mucho tiempo. Aunque lo sabía, siempre me ponía rígido cuando me ponía delante de él.


También ese día, mientras miraba su cara dormida y pensaba en ello, salió el sol. Pernin se cambió de ropa en cuanto abrió los ojos. Como si estuviera esperando, se puso al hombro el equipaje que había hecho. En ese momento, mi boca se abrió sin darme cuenta.


—Hoy no puedo ir. 


—¿Qué pasa esta vez? Te dije que nos iremos hoy pase lo que pase. 


—Hoy es...no me siento bien hoy. Creo que tengo fiebre. 


La mentira que salió de la nada era bastante plausible. Ante mis palabras, Pernin pareció un poco sorprendido. Al escuchar que tenía fiebre, incluso me miró con cara de desconcierto.


—Tienes fiebre. ¿Alguna vez te has enfermado?


—Claro que sí. Yo también soy un ser vivo, a veces me enfermo. Hoy es... Así. Tengo mucha fiebre. No puedo ir porque estoy enfermo. 


La mentira que empecé una vez más salió sin problema. Para dar credibilidad a la mentira, aumenté mi temperatura corporal. Eso fue fácil. Entre los rasgos de los monstruos mezclados conmigo, sólo tenía que sacar los que tenían la temperatura corporal más alta. Pernin me miró con cara complicada y dejó el equipaje. Puso su mano sobre mi cuerpo y levantó los ojos como si estuviera sorprendido.


—¿Por qué está tu cuerpo tan caliente?


Porque revelaba las características de un monstruo con una temperatura corporal elevada. Le miré y dejé mi cuerpo en el suelo. También hice un pequeño gemido como de dolor. Al verme así, Pernin miró a su alrededor desconcertado. Trajo un cuenco de agua que estaba en el interior de la cueva, humedeció un paño con agua y lo colocó encima de mí.


—Ayer no pasó nada especial. ¿Por qué estás así de repente?


—No lo sé. Tal vez algunas de las cosas que comí eran demasiado venenosas... Ni siquiera sé si es por la fatiga que he acumulado… Me duele.


Dije en voz baja. El control del volumen es importante. No hables demasiado alto. No hay que hablar tan bajo hasta el punto de que Pernin no pueda oírme. Ni siquiera pude decirlo en voz alta. Intenté controlarlo bien la voz y volví a decir "me duele".


Ese día, Pernin no habló sobre salir del bosque. En silencio, caminaba tranquilamente de un lado a otro hacia el lago, recogiendo agua y cambiando constantemente la tela de mi cuerpo cuando se ponía tibia.


Tal vez pensaba que esas acciones ayudarían a bajar la fiebre del paciente. Me habría cuidado innumerables veces porque me necesitaba para salir del bosque. Aunque lo sabía, me gustaba cómo me tocaba Pernin.


—Está duro ahí. Ven aquí y acuéstate. 


Pernin me cedió su cama. Al tumbarme sobre el montón de ropa, el olor de Pernin me envolvió agradablemente.


—¿Preferiría fingir que estoy enfermo así todos los días?


Lo pensé seriamente cuando Pernin fue a sacar agua al lago. Si estoy enfermo, Pernin no podrá salir solo al bosque. En ese caso, puede que no sea necesario cortarle la pierna. Me pareció una buena manera. Rodé mi cuerpo de vez en cuando como si me doliera mientras aumentaba mi temperatura corporal.


Un día, dos días... Incluso en el cuarto día, Pernin limpió mi cuerpo en silencio. Pero en el quinto día. No me limpió más. Para expresar el dolor, daba palmaditas en el suelo, pero él sólo me miraba con ojos indiferentes.


—Estoy enfermo.


Aunque lo diga en voz baja, nada cambió.


Al sexto día, empujó el cuenco de agua contra la pared. También tiró al rincón el paño que había estado mojando todos los días. Los ojos de Pernin se volvieron fríos. 


—Tú...no quieres salir al bosque, ¿verdad?


Su voz era contundente, pero sus ojos estaban llenos de ira.


—Es una mentira decir que estás enfermo, ¿verdad?


—No. Realmente no me siento bien. Cuando baje la fiebre, te sacaré enseguida. 


—¿Cuándo bajará la fiebre? ¿Después de que me desangre y muera?


Mi cuerpo se puso rígido por un momento ante las duras palabras. Pernin me miró con ojos fríos.


—¿Por qué has mentido? ¿Era mentira que los monstruos estaban en celo? No, ¿fue todo una mentira desde el principio? ¿Todo lo que dijiste sobre que me sacarías del bosque?


—No. Nunca he mentido. No tengo ninguna razón para mentirte así. 


—Si hay una razón. Porque quieres salvarme. 


Cerré la boca ante las decididas palabras. Mi boca se detuvo aunque sabía que tenía que negarlo. No dije nada, y me limité a abrir solo la boca. 


—Eres simple. Eres estúpido. Tus pensamientos son tan obvios que no es difícil de adivinarlos. 


—Pernin. 


—Debe haber sido difícil pensar en varias excusas con esa cabeza que tienes. ¿Por qué no me corté una pierna? Eso habría sido conveniente para ti. 


Me quedé sin palabras porque era demasiado directo. Los ojos de Pernin se entrecerraron ante eso.


—Eso es lo que pensabas. Adivina quién no es el idiota. 


La voz murmurante estaba llena de críticas. Había descubierto mi plan, pero estaba bien. Aunque Pernin huyera, era capaz de perseguirlo tanto como pudiera. Incluso si se escondiera, estaba seguro de que lo encontraría fácilmente. Pero Pernin no eligió ninguna de las dos cosas. Se levantó y caminó delante de mí. Me dio una patada mientras estaba acostado en el suelo.


—Levántate. 


Mientras inflaba mi cuerpo caído fingiendo estar enfermo, se acercó un paso más.


—Córtala. 


—¿Pernin?


—Corta la pierna. ¿No es eso lo que quieres?


¿De verdad? ¿Realmente puedo cortarla? ¿Lo permites? En ese momento, sentí vergüenza antes que alegría. Miré a los ojos de Pernin y miré su pierna derecha. Mis ojos no eran por completo visibles, así que no sabría donde estaba mirando. Sin embargo, como si sintiera algo, las comisuras de los labios de Pernin se torcieron ligeramente hacia arriba.


—¿Qué pasa? ¿Te gusta la pierna derecha? 


—…


—¿No puedes cortarlo?


—Sí, puedo cortarlo. 


—Entonces hazlo. 


El permiso de Pernin me hizo sentir incómodo. Me dijo que lo cortara primero, así que aunque lo cortara, no me culpará. Obviamente, sabía las circunstancias, pero en algún lugar de mi interior pensé que no era correcto. 


Inseguro, me estiré hacia su pie derecho. Una parte de mi cuerpo se envolvió alrededor de los pies de Pernin y subió. Fue un instante para envolver toda la parte de la rodilla. Ahora tenía que apretar. Con un poco de fuerza, Pernin no podrá salir del bosque. Aunque lo sabía, extrañamente, mi cuerpo no se movió.


—¿Qué estás haciendo? ¿Por qué no la cortas? 


—…


—Aprieta para cortarla. Es fácil, ¿no es verdad? 


Su permiso fue concedido de nuevo. No. Era una orden, no un permiso. Su voz era fría. Su mirada era fría como si estuviera tratando con un monstruo con hostilidad hacia él. Estaba extrañamente indeciso al respecto.


—Pernin. Así que esto es... Quiero decir… 


Mi voz sonaba como si pidiera ayuda. Estaba lleno de incredulidad sobre mis decisiones. Pernin me miró y agitó ligeramente su pie. Sólo con eso, mi cuerpo envuelto en sus piernas fue fácilmente sacudido.


—Si no puedes hacerlo, ni siquiera lo pienses. 


—Pernin. 


—Si lo piensas, hazlo. Si no puedes, ni siquiera lo planees en primer lugar. 


—Pernin. 


—¿Vas a sacarme del bosque? ¿Vas a salir conmigo? Si. ¿Cuánto te reíste por haber creado en tus vanas palabras? 


—Nunca me reí. Sólo…


—Cállate. 


La expresión de Pernin estaba llena de ira. Apretó los dientes como si no pudiera controlar sus emociones.


—Soy como tú…como tú…realmente lo odio. 


Pernin dijo esas palabras y salió de la cueva. ¿Debía perseguirlo? ¿O debía dejarlo solo? Mientras agonizaba con la decisión, la presencia de Pernin desaparecía muy lejos. La cueva que quedó sola estaba tranquila. Sólo el equipaje que había dejado yacía allí.


Pernin me dijo primero que podía cortarle las piernas. Tuve la oportunidad de atarlo en el bosque, pero ¿por qué no lo hice? No podía entender qué pasaba. Sin embargo, pude ver que Pernin estaba enfadado conmigo.


—Pernin. Yo...yo sólo… Sólo quería salvarte. 


Hice un pequeño ruido, pero nadie estaba escuchando. 


«No quiero que mueras.» 


Hablé con el equipaje que había dejado atrás. Nadie me respondió. El equipaje apilado parecía algo solitario.



***



Pernin no volvió a la cueva hasta que se puso el sol. Cansado de esperar, me moví en busca de su olor. Pernin estaba sentado indefenso en la orilla del lago. Me senté a una distancia razonable de él. Cuando el sol comenzó a ponerse, el agua se volvió roja. Cuando sopló la brisa de verano, pude oler el agua fresca. Tanto Pernin como yo miramos el paisaje sin decir una palabra.


—Lo he pensado. 


Fue Pernin quien habló primero.


—Tú naciste aquí. Este es el hogar que has protegido durante mucho tiempo. 


Su voz era sorprendentemente tranquila. Su expresión era la misma de siempre, como si hubiera estado enfadado. Estaba bastante nervioso por las reacciones inesperadas.


—Si te vas de aquí, pierdes tu territorio, ¿verdad?


Así es. No pude entender lo que decía, así que me quedé quieto, y Pernin volvió a abrir la boca.


—Lo sabía perfectamente, pero supongo que fue mi codicia la que hizo que quisiera salir de aquí. 


—¿Eres codicioso?


—Algo...supongo que pensé que debías escucharme. Entonces me enfadé porque me rechazaron. 


La voz de Pernin era muy tranquila. Su ojo azul ya no estaba enfadado. Me miró con el rostro inexpresivo.


—Ya es suficiente. No tienes que llevarme allí. 


—¿De verdad?


—Sí. Es verdad. 


Entonces no hace falta que te corte las piernas. Estaba encantado de que Pernin hubiera decidido quedarse en el bosque. En ese momento no sabía que era un error mío.


—Bien hecho. Si sales del bosque, morirás inmediatamente. Aunque vivas por un tiempo, serán unos cuantos meses como máximo. Incluso así, te comerán poco a poco y tendrás una muerte dolorosa. 


—Si me quedo aquí, al menos podré sobrevivir unos cuantos años más. 


—Sí, eso es. 


Pernin me miró y murmuró algo. No pude oírlo porque era casi un chasquido de labios, pero no me importó. El camino de vuelta a la cueva con él fue silencioso. De vez en cuando, sólo se oía el ruido de los insectos.


Pernin se encontró con algo y se dirigió hacia los arbustos. Lo que había tomado no era otra cosa que una flor. Una brillante flor amarilla en plena floración. Pernin la miró y me la ofreció.


—Tomalá.


Dijo cuando me quedé quieto a su lado, sin saber el significado de sus palabras. 


—Tú me la diste antes. 


—¿Yo?


—Una amarilla. La arrancaste y me la diste. ¿No te acuerdas?


Sus palabras me trajeron viejos recuerdos. Ciertamente le había regalado flores. ¿Se había marchitado sin recibir la atención de Pernin?


—Te la doy, tómala. 


Pernin volvió a ofrecerme la flor. La especie era diferente, pero el color era el mismo que el que le había dado.


—Porque no la recibí en ese entonces. Esta vez te la daré. 


No entendí sus palabras, pero extendí la mano y recibí la flor. 


—¿De verdad me la estás dando?


—Sí. Tómala. 


Cuando tomé la flor, Pernin se dio la vuelta con severidad. Lo seguí y giré la flor de un lado a otro. Las flores no sirven para nada. Aun así, no me apetecía tirarla.


—Nueve pétalos. 


Conté los pétalos innecesariamente. 


—Huele bien. 


Incluso lo olí sin sentido. Ahora he recibido un regalo de Pernin. En el momento en que me di cuenta demasiado tarde, me pareció una flor sin importancia.


Al llegar a la cueva, planté la flor en la entrada. Al igual que en el pasado, cavé en la tierra un pequeño agujero, puse el tallo en él y aplasté la tierra con fuerza. No tenía raíces, por lo que puede marchitarse rápidamente, pero a pesar de ello era bueno. Si es una flor con fuerte vitalidad, echará nuevas raíces.


—Pernin, cuando esta flor eche raíces y produzca semillas, plantémosla de nuevo el año que viene. 


—¿El año que viene?


—Sí, el año que viene. Cuando brote y crezca, florecerán nuevas flores. Entonces tendrá nuevamente semillas. Seguiremos plantándolas a su lado. El año que viene y el siguiente también, sigamos plantando flores alrededor de la cueva. 


Eso sería definitivamente algo bueno. Lo pensé sin estar seguro. Me moví afanosamente. Amase la tierra y traje un cuenco de agua del interior de la cueva vertiéndola en el montículo redondo. También acaricié suavemente las hojas dobladas. Pernin me miró sin decir una palabra.


—Si las flores florecen el año que viene, te las daré. 


Quería devolver lo que había recibido. 


—Puedes comerlo. No es tan venenoso. 


Pernin no respondió. Su cara me miraba con ojos oscuros.



***



La flor que Pernin me dio tenía una vitalidad muy fuerte. Se erguía como si hubiera echado nuevas raíces en un día. Incluso las hojas dobladas cobraron vida. Me gustó, así que la rocié con agua por la mañana y por la noche. Estaba satisfecho sólo con que la flor cobrara vida, pero Pernin me trajo más abundancia.


—Come esto. 


Pernin extendió una pequeña fruta del tamaño de la palma de la mano. Era una fruta difícil de encontrar que tenía un color rosa pálido. El veneno era débil y el sabor era tan bueno que los monstruos se las comían todas antes de que estuvieran maduras.


—Es preciosa. ¿De dónde la has sacado?


—El arbusto estaba abierto. Probablemente había estado escondido, así que solo pude tomar uno, pero…


Pernin me agarró el cuerpo y me puso la fruta encima.


—Te la voy a dar. Cómetela. 


¿Por qué me la da en lugar de comerla? Mirándolo con asombro, Pernin abrió la boca con brusquedad.


—Porque tú me la diste antes. 


—¿Esto?


—No. Era diferente a éste... 


Pernin pensó un momento y luego giró la cabeza.

—No. Porque tengo mucho de ti. Tengo que darte algo también. 


Pernin dijo esas palabras y salió de la cueva. Un segundo regalo que me dio Pernin. Lo hice rodar y lo puse al lado de la flor. Lo puse a la izquierda y lo moví a la derecha porque no podía verlo bien.


No se veía muy bien, así que lo puse delante un poco. Dejé esa pequeña fruta y me moví durante más de una hora. Cuando me di cuenta, el sol se había puesto, y Pernin, que había vuelto a la cueva, me miraba con una cara sutil. 


—¿Qué estás haciendo?


—Quiero ponerlo aquí. Pero no me gusta. 


—¿Por qué lo pones ahí? ¿No la vas a comer?


—Voy a comerla. La comeré más tarde. Esto es pequeño, así que hay que comerlo con moderación. 


—De acuerdo... Entonces ponlo a la izquierda. Así es mejor. 


¿Es mejor la izquierda? Volví a mover la fruta que había colocado delante a la izquierda. No podía entender por qué la flor y la fruta colocadas una al lado de la otra, parecían tan deliciosas.


—Si quieres comer, dímelo. Te daré la mitad. 


Pernin asintió con la cabeza con una cara tranquila. Pero cuando empecé a comer la fruta, no la pidió. Lo miré y corté por la mitad la fruta mientras se la daba, pero Pernin me la devolvió. 


—Yo te la he dado. Cómetela tú. 


—¿Puedo hacerlo?


—Sí. Come tú. 


Pernin me trataba extrañamente bien. Un día estaba comprobando el tiempo y me hizo un gesto. 


—Creo que la temporada de lluvias empezará pronto, así que no creo que tenga la oportunidad si no es ahora. 


—¿Qué quieres decir?


—Vamos al lago. Sígueme. 


Pernin salió de la cueva con unas palabras desconocidas.


—Acuéstate aquí. 


Al llegar al lago, señaló la superficie del agua.


—¿Quieres decir que me acueste en el agua? Me voy a hundir. 


—Túmbate de espaldas. Entonces no te hundirás. Voy a subir a ti, así que extiéndelo bien. 


Hice lo que Pernin me pidió, aunque tenía dudas sobre lo que iba a hacer. Cuando dijo que se subiría a mí, el borde de mi cuerpo se levantó para evitar que el agua entrara en el interior. Al contrario de lo que esperaba hundirme, mi ancho cuerpo flotaba en el agua. Pernin se sentó así encima de mí. Mientras pateaba el agua, me dirigí hacia el centro del lago.


—Pernin. ¿Qué haces ahora?


—Estoy en un barco. 


—¿Barco?


—Porque no puedo ir al mar. 


Pernin contestó, mientras se recostaba sobre su espalda y sobre mí. Estiró la mano fuera de la zona donde estaba mi cuerpo, la metió en el agua y la removió lentamente. Solo entonces entendí el significado de sus acciones. 


—Ya veo. Yo soy el barco. 


Estoy en un barco con él. Aunque este lugar no era el mar, la imaginación de subir a un barco con Pernin se hizo realidad. Tal vez la razón por la que me sentía bien era porque era divertido balancearse en el agua. ¿O era porque estaba en un barco con él? No podía averiguarlo.


—Como naciste en el mar, debes haber navegado mucho. 


—Sí. Recuerdo haber viajado con mi hermana. 


—¿Esa hermana mayor también está muerta? 


—Así es. Mi hermana murió por una intoxicación alimentaria.


—…


—Estaba débil desde el principio. Pero después se enfermó y no pudo superarlo.


¿Fue realmente una intoxicación alimentaria? Si fuera un noble, habría podido recibir tratamiento en el templo. Habría podido tomar buenas medicinas y habría podido recurrir a la magia curativa. Sin embargo, si no se hubiera superado, no habría sido sólo una intoxicación alimentaria. No me atreví a decirle esas palabras a Pernin. 


Pernin es su niño inteligente. A pesar de la falta de educación, tenía un buen juicio y un gran pensamiento. En cuanto supiera cómo era su familia, se habría dado cuenta de que su hermana no había muerto de una enfermedad.


—Pernin. ¿Cuántos hermanos tienes?


—Siete. 


—¿Y madre?


—Tres. 


Significaba que de tres esposas nacieron siete hijos. ¿Cuántos de ellos habrían sobrevivido? Quizás el hermano mayor que envió a Pernin a este bosque ya había sido asesinado. Había escuchado que la batalla bajo la familia Eglow era feroz.


—Pernin, ¿de qué esposa era el hijo que te abandonó aquí?


—La tercera. 


—¿De qué esposa eres hijo? 


—De la tercera también. 


Dijo Pernin con calma. No fue su medio hermano quien intentó matarlo. Era su hermano de sangre. Si hubiera tomado una decisión así a una edad tan temprana, su hermano mayor habría sido un niño que podría entender bien la situación. Sabía en qué tipo de familia había nacido y, antes de morir, tomó cartas en el asunto. Pensaba que el hermano mayor de Pernin era una persona que pone en práctica lo que piensa.


—¿Y tú? ¿También tienes hermanos?


—No lo sé. Si estuviera vivo, estaría en algún lugar de este bosque. 


—¿Qué quieres decir?


—Mi padre, además de mí...


Además de mí, ha estudiado otras criaturas similares en otros lugares del bosque. Aunque mi padre nunca lo había mencionado, lo había visto escrito en su diario de laboratorio.


Fracaso. Fracaso. Fracaso. Las mismas palabras estaban siempre escritas al final de varios diarios, y en cada portada había una gran X. También había un diario sobre mí. Fue gracias a que lo vi en secreto que llegué a saber mi nombre.


[La escoria del sexto fracaso.]


Una frase escrita en la primera página de mi diario. Cuando lo pienso, creo que formé parte de los restos de uno de los muchos experimentos que hizo mi padre. Fui diseñado, tomando una base, creando un esqueleto con los huesos de un perro, y luego recogiendo y pegando la carne de numerosos monstruos. Ese era yo.


En la columna del nombre de mi diario estaba escrito "Escoria". Gracias a esto, supe enseguida que era el nombre que me puso mi padre. Aunque nunca me había llamado así, recuerdo claramente lo satisfecho que estaba de tener un nombre.


—¿Qué quieres decir?


Preguntó Pernin con curiosidad cuando interrumpí mis palabras. Me pregunté cómo explicar esto. Varios hermanos fueron creados por las manos de su padre. Debía haberlos, pero todos estaban muertos. La última página del diario, escrita como un fracaso, tenía siempre las mismas palabras.


[Eliminación.]


Esa palabra no significaba que lo dejara en el bosque como a mí. Significaba literalmente que mi padre lo había eliminado él mismo. ¿Qué demonios hacía mi padre? De repente me surgió una pregunta como esa, pero la borré de mi mente porque realmente no importaba.


—Todos mis hermanos seguramente están muertos. 


Respondí para resumir lo que estaba pensando. Pernin no respondió a mis palabras. Se quedó pensando un rato y luego se limitó a asentir con la cabeza.


—Bueno, es un bosque así.


A juzgar por la reacción, parece que pensó que se los habían comido un monstruo. No hubo ninguna conversación después de eso. Pernin y yo flotamos en el agua durante horas. Él estiró los brazos como si se hubiera quedado dormido mientras agitaba ligeramente el agua. Levanté el brazo ligeramente y lo introduje en mi cuerpo.


—Puedo quedarme así unos cuantos años más. 


Un año. O dos años. Tal vez tres años. ¿Cuánto tiempo vivirá Pernin? ¿Qué debo hacer después de que muera? Me balanceaba en el agua, imaginando lo que pasaría después de la muerte de Pernin.


Lo enterraré en la tierra. Incluso en invierno, no estaría con él. Recogeré frutas y las pondré delante de él, y recogeré las flores y las plantaré alrededor.


—Un funeral. 


He oído que la gente entierra a los muertos y pone flores. Muy de vez en cuando, podría cavar un poco en la tierra si lo echo de menos insoportablemente. Si hay gusanos enredados en su cuerpo, los sacudirá, y si sólo queda el esqueleto, limpiaré la tierra de los huesos. Lo enterraré de nuevo cuando me asegure de cómo está. 


No sabía que llegaría el día en que los fragmentos de hueso se desmoronarían poco a poco y desaparecerían con el paso del tiempo.


Más tarde, en un futuro lejano…


'—¿Pernin?'


¿Qué debo hacer si no encuentro nada cuando cave para verlo? Cavar la tierra una y otra vez. No importa cuanto lo haga, ¿dónde debería encontrarlo? 


—Pernin. 


Llamé, pero no hubo respuesta de él, que se había quedado dormido. Pero escuché su respiración. El sonido tranquilo me hizo saber que Pernin estaba a mi lado. Cerré los ojos y conté su respiración. 


—Pernin está vivo. 


Susurré un poco. De alguna manera me sentí vacío.



Raw: Lady Moon.

Traducción: Lady Moon.

Corrección: Ruth Meira.

Comentarios

  1. Ay :( La escena donde arma una cueva para los muñecos de nieve y escribe "Escoria" como su nombre, se me aguaron los ojos. Y Pernin aveces se me olvida que es solo un niño y me duele :((

    ResponderEliminar
  2. Siempre me imaginé al papá del monstruo como un mago cascarrabias y viejito, pero después de la descripción de que el arma le llega al medio muslo 🤣🤣🤣 debo cambiar como lo imagino...y casi me da algo cuando lo atacaron las sanguijuelas, que ascoooooo

    ResponderEliminar
  3. Ahhhhh y ahora que ya sabemos más cosas de la familia de pernin, no pues están reprodridos todos, me intriga quien o quienes vinieron por el después 🤔🤔🤔🤔

    ResponderEliminar
  4. Me dio mucha pena lo de su nombre, escoria 💔. La última parte del capítulo con ellos en el lago conversando y que finalmente Pernin se quede dormido me gusto mucho

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo más triste es que le enorgullece tener al menos un nombre.

      Eliminar
  5. Que estara pensando Pernin sera que planea irse solo, esta historia me saca lagrimas con cada capitulo.

    ResponderEliminar
  6. Aún faltan 5 años para que pase lo del incio no?
    Qué tanto avanzan estos dos??

    Gracias por el capítulo.

    ResponderEliminar
  7. Primero estaba riendo y luego me puse triste :c no puedo apoyar a los dos la verdad, ambos tienen sus razones pero se lastiman 💔

    ResponderEliminar
  8. El inicio fue gracioso pero después se puso triste. Se sabe que salen del bosque por como inicio la historia, solo para saber cual fue el detonante para que el monstruo acepte dejarlo ir. Pobre Pernin 😭😥

    ResponderEliminar
  9. Me dueles Pernin 💔 y voy comenzando a sentir un poquitito de compasión por el monstruo, porque el, como Pernin, están aprendiendo a convivir con el otro; aún sabiendo Pernin que el monstruo no le dejara irse solo y tranquilo, y me duele pensar lo que se viene para ambos 💔💔💔

    ResponderEliminar
  10. ¿Es una competición de quién es más ingenuo que el otro? Es obvio que el niño va a huir.


    Vaya, el padre del monstruo azul nunca le dio un nombre.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Bang bang 10

Complejo de Rapunzel 1

Winterfield 9